Safe from harm 8

Safe from harm 8

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 8

Dos noches después, en la habitación de un hotel en Cincinnati, Bill atacó de nuevo.

Era cerca de la 1:00 am y Tom estaba en su cuarto mirando las últimas cartas de esa misteriosa persona. Se escuchó un golpe en la puerta que los conectaba y rápidamente metió todo de vuelta a la carpeta y la puso a un lado cuando Bill entró. Una vez más, traía como única vestimenta el bóxer más pequeño.

—¿Qué estás haciendo, Tom? —Preguntó, subiéndose a la cama y sentándose sobre el regazo de Tom tan casualmente como si estuviera sentado en una silla. Tom puso sus manos en la cama, suponiendo que ese era el lugar más seguro para ellas.

—Um, sólo revisando el itinerario.

—Tom, somos como… amigos ahora, ¿verdad?

—Seguro.

— ¿Estás con alguien?

—No, ¿por qué?

Esa conversación se estaba volviendo curiosa y más curiosa.

— ¿No novio o novia esperando paciente a que regreses a casa?

—Bill, ¿Por qué estás tan interesado en mi vida amorosa?

—Es realmente tu vida sexual la que me interesa —Bill se inclinó un poco más cerca— Tom, realmente quiero que me cojas.

Tom miró fijamente al otro por un segundo, atrapado con la guardia baja completamente por esa frase.

—No vamos a tener sexo, Bill.

—No te estoy pidiendo algo más, Tom. Sólo una noche, tú y yo. La vida volverá a ser normal después de eso. Sin ataduras.

—No, Bill.

— ¿Por qué no? Sabes que será muy bueno —Bill se acercó más y capturo el lóbulo de Tom entre sus labios—. ¿No siempre fue bueno, Tom?

Sintiendo una mano moverse por su costado, Tom tragó y tomó a Bill por los brazos, tratando desesperadamente de no apretarlos, y lo alejó de él.

—Bill, escúchame. No es una buena idea.

—Oh, yo creo que si lo es.

—Estoy seguro que si, pero trabajo para ti, así que…

—Trabajas para David —Bill le corrigió, tomando la mano de Tom y poniéndola en su entrepierna—. ¿Sientes eso, Tom?

—Bill, ¡Detente! —Tom le aventó y Bill calló de espaldas nada grácil sobre la cama— ¿Qué es lo que te pasa?

— ¿Qué es lo que te pasa a ti, Tom? —Bill se levantó de la cama con las manos en la cadera—. Prácticamente te estoy rogando que me jodas, pidiéndote nada a cambio ¿y no estás interesado? ¿Desde cuándo? ¡Recuerdo cuando no podías tener suficiente de mi, Tom!

—No me interesa un rapidín, Bill, — Tom respondió calmado, levantándose de la cama.

—Eres el único —Bill bufó—. Muchos hombres matarían por una oportunidad con Billy Future.

—Bien, no soy uno de ellos.

—Tu pérdida, Tom —Bill casualmente se encamino a la puerta con una calma que ocultaba su furia interna—. Esto era una oferta única. No me busques cuando cambies de parecer.

&

Bill regresó a la ley del hielo de casi veinticuatro horas. Inmediatamente después del siguiente concierto, Bill seguía a Tom por el pasillo, aún masticando el rechazo. Enterrándole dagas con la mirada en la espalda, sonrió cuando una idea perversa se comenzó a materializar.

—Hey, Etahn, ¿te gustaría salir esta noche? —Preguntó ruidosamente.

—Seguro, B —El baterista siempre estaba dispuesto a pasar un buen rato—. ¿Qué te parece si vamos a ese lugar que fuimos la última vez que anduvimos por aquí?

—Eso suena excelente.

Dos horas después, el plan de Bill estaba marchando completo. Se encontró un chico que era lo opuesto completamente a Tom; rubio, tez clara, ojos azules y una cara que parecía como si nunca un pensamiento serio hubiera cruzado su mente. Era perfecto.

Tom se sentó un poco retirado en otra mesa, paseando una cerveza y hablando con Steve, quien tenía un ojo encima de Etahn y su pareja esa noche. Tom estaba bastante consiente de lo que Bill estaba haciendo y por qué lo hacía. Y no le gustaba ni un poquito. Con su visión periférica, vio como Bill se presionaba contra el otro hombre, ojos medio cerrados y mordiendo su labio mientras el rubio le prestaba cuidadosa atención a su cuello y orejas. Se aseguraba de estar mirando a otro lado cada vez que Bill trataba de atrapar su mirada.

Se quedaron hasta que el lugar cerró, y a esa hora Tom tuvo que soportar un viaje en limosina con un Bill borracho y su nuevo amigo, junto con los otros miembros de la banda. Su quijada estaba apretada mientras subían en el elevador, alejando sus ojos del espectáculo que daban las manos de Bill en los bolsillos del rubio.

Deslizando la tarjeta de Bill en la puerta, Tom la abrió y dio un rápido vistazo antes de que los dos entraran a tropezones detrás de él. El rubio -¿Cuál demonios era su nombre? – chocó contra el brazo del Tom, haciendo que Bill y el mismo rieran tontamente.

— Tomi es mi guardaespaldas, —Bill le informó, enredando sus brazos de nuevo en él—. ¿Es demasiado serio, no crees?

—Definitivamente, —el rubio asintió, sacándole la playera a Bill.

—Tomi, ¿quieres revisar debajo de mi cama antes de irte? Alguien de la limpieza puede estar esperando para atacar.

Mostrando una calma sobrenatural, Tom les dio la espalda y se dirigió a la puerta que conectaba las habitaciones—. Buenas noches, Bill.

—Noches, Tomi.

—Noches, Tomi, —el rubio hizo eco con voz burlona.

Eso fue todo.

Tom se giró sobre sus talones y quitó al rubio de encima de Bill.

—Es hora de que tú te vayas. —Le dijo, llevándolo de un brazo hacia la puerta.

—¡Que jodidos te pasa, hombre! —El rubio gritó— ¡Suéltame imbécil!

Tom no respondió mientras abría la puerta violentamente y guiaba al hombre hacia el elevador. Las puertas se abrieron como si fueran comandadas y Tom lo aventó rudamente dentro.

—Que tengas una linda noche.

Tom se giró y se vio atrapado en la mirada más furiosa que hubiera visto en el rostro de Bill.

— ¿Qué jodido piensas que estás haciendo, Tom? —Demandó— ¿Ahora eres mi niñera?

—A tu cuarto, Bill —Tom le ordenó con los dientes apretados mientras varias puertas se abrían a lo largo del pasillo. Ni siquiera dándole una oportunidad al otro hombre de obedecer, lo acechó hasta que estuvieron, ambos, de vuelta en la habitación de Bill y Tom cerró la puerta de un golpe—. ¿Crees que sea buena idea traer a cualquier patán a tu habitación?

— Cuándo quiero que me jodan, usualmente esa es la mejor manera de que suceda.

— ¿Así que te comportas como una puta con el primer tipo que te sonríe? —Tomó la mano de Bill antes de que lograra conectar con su cara—. No es una buena idea, Bill. Te dejé pasar esa mierda una vez. No más. Vete a la cama y duérmete.

Tom estaba casi en la otra puerta cuando escuchó como Bill le decía puto y sintió algo golpear su hombro. Fuerte. Miró al suelo y vio el control remoto de la TV antes de dirigirse al otro.

— ¡Necesitas calmarte de una jodida vez, Bill! —Ladró, completamente enojado.

— ¡No hasta que hagas algo con esto! —Bill le agarró la mano y la presiono contra una muy obvia erección, sonriendo malignamente cuando sintió a Tom acariciarlo—. Vas a darme lo que quiero, Tom? —Dijo sin aliento.

En respuesta, Tom lo puso contra la pared.

— ¿Qué es lo que quieres, Billy? —Tom preguntó, ya bajando el cierre de los ajustados pantalones de Bill.

—Tú. En mí.

Tom le bajo los irritantes pantalones ajustados y puso a Bill de frente contra la pared. Bill abrió sus piernas servicial mientras Tom apretaba los pequeños globos del trasero de Bill.

—Ve por mi bolsa.

Tom tomó la bolsa de cuero negro de Bill y rápidamente encontró un pequeño bote de lubricante en uno de los apartados interiores. Se apresuró a embarrarlo en dos de sus dedos y los apuntó al diminuto agujero de Bill.

— ¿Me quieres dentro de ti, Billy?

— ¡Ahora!

Sin otra palabra, Tom inmediatamente enterró ambos dedos en el cuerpo de Bill, arrancando un grito sorprendido del hombre expuesto tan expectante ante él. Sosteniéndose con una mano contra la pared, acarició suavemente la carne de Bill, lento al principio y más fuerte conforme los gritos de Bill aumentaban de volumen. Curveando sus dedos, encontró el punto exacto y se concentró en él, ignorando las suplicas de Bill de que se apurara y lo jodiera. Bill arqueó su espalda y empujó su trasero contra la mano de de Tom, su propia mano puesta en su adolorido pene y acariciándose fuertemente.

—Tom, yo… mierda, ¡me voy a correr!

— ¿No es ese el punto?

Tom presionó fuerte contra la próstata de Bill e inmediatamente sintió los músculos alrededor de sus dedos tensarse mientras Bill estallaba contra la pared, el nombre de Tom en sus labios mientras su cuerpo se estremecía con su orgasmo.

Tom sacó sus dedos y el cuerpo de Bill se desplomó, deslizándose hacia el suelo. Bill miró a su ex a través de sus ojos a medio cerrar mientras su respiración se controlaba.

Sin decir otra palabra, Tom se giró y dejó el cuarto.

Continúa…

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