Safe from harm 14

Safe from harm 14

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 14

Música que no reconocía se abrió paso en la mente inconsciente de Bill. Asomándose por un lado de la cama, se dio cuenta que era el teléfono de Tom que estaba en el suelo, donde había caído anteriormente. Recogiéndolo, sonrió al sentir el brazo de Tom apretarse en su cintura.

—¿Hola? —Respondió, su voz suave y llena de fatiga.

—Uh… ¿Tom?

—No, soy Bill.

—Oh. —Una risa muy ligera se escuchó del otro lado de la línea—. Soy Georg. ¿Puedo hablar con Tom?

Acomodándose sobre su espalda, le extendió el teléfono a Tom.

—El idiota de tu amigo te habla, —dijo mientras Tom tomaba el aparato.

—¿Qué hay, Geo?

—¿Ahora soy un idiota? —Georg se quejó en la línea—. Eso duele, Tom.

—Mm-hm.

—Así que… ¿Interrumpí la hora de la siesta?

—Algo así, sí. —Tom sonrió cuando Bill se acurrucó contra él.

—Me alegra no haber interrumpido algo más, ¿huh?

—¿Llamaste con algún propósito?

—Bueno, me estaba preguntando como te habían ido las cosas con Bill, pero creo que esa pregunta ya fue respondida, ¿huh?

—Parece ser.

—¿Cuán regresas a NYC?

—Um… —Rápidamente Tom se distrajo por los dedos de Bill puestos en su cadera—. No estoy muy seguro. Te marcó después, ¿de acuerdo?

Y antes de que Georg pudiera responder, Bill había agarrado el teléfono, había terminado al llamada y lo había tirado por un lado de la cama. Con una pequeña sonrisa, puso a Tom sobre su espalda y pasó una pierna por su cintura para mantenerlo quieto.

—¿Otra vez? —Tom preguntó, sus pulgares acariciando la cadera del otro.

—Tienes que compensar el tiempo perdido, —Bill le recordó con una mordida en la oreja.

—Ya hemos hecho eso tres veces.

—En realidad, cuatro.

Notando una decepcionante falta de condones en la mesita de noche, Bill abrió el cajón y tanteó. Sintiendo algo que ciertamente no era un pequeño paquete de aluminio, sacó su mano y miró la funda de cuero negro que sostenía. Miró a Tom, quien alternaba su mirada entre la funda y el hombre sosteniéndola.

—Tomi, ¿qué es esto?

—Una pistola, —Respondió con simpleza—. Una Glock nine para ser exactos.

—¿Por qué tienes una pistola?

—Sólo en caso de.

Tom tomó la pistola de las manos de Bill y se estiró para dejarla de nuevo en el cajón.

—¿Has tenido que usarla?

—No.

—¿La llevas contigo cuando estás trabajando?

—Estoy bastante seguro de que sabrías si trajera una pistola conmigo, —Tom respondió sonriendo maliciosamente.

—Hablo en serio.

—También, yo —Tom recorrió con sus manos los muslos de Bill—. No, nunca la he usado excepto en el área de tiro y cuando no estoy por aquí, se queda justo en ese cajón.

—Bien. —Bill miró de nuevo el cajón—. Ni siquiera me gusta saber que esta ahí.

—Entonces… olvida que lo esta.

Con un chillido de sorpresa, Bill se encontró repentinamente sobre su espalda con la boca de Tom puesta sobre el tatuaje de su cadera.

—Linda distracción. —Admitió, acariciando el cabello de Tom para tener una mejor vista de lo que le hacía—. ¿Qué tienes con mi estrella?

—Es nuevo y excitante, —Le dijo Tom mordiendo el centro de la estrella—. ¿Y tú que traes con mi cabello?

—Lo mismo.

Habiendo prestado suficiente atención a la estrella, Tom se movió hacia arriba y les dio el mismo tratamiento al cuello y hombro, antes de recargarse sobre su codo.

—¿Mejor que las rastas?

—Las rastas te quedaban bien el secundaria, las trenzas te funcionan ahora. Aunque como está ahorita es mi segunda forma favorita probablemente.

—No te acostumbres.

—Bien. —Bill hizo un puchero, descansando su barbilla en el pecho de Tom cuando este se recostó—. Imagina si no hubiera perdido tanto tiempo siendo tan horrible contigo.

—Pensaste que lo merecía.

—Debí de haber sabido que nunca…

—No. Ya no más preocuparse por cosas que no podemos cambiar.

Bill suspiró y acarició con un dedo el filo del ombligo de Tom, sonriendo cuando notó los músculos tensándose debajo—. Tengo hambre.

—Oh, ya creo que la tienes. —Tom se rió.

—Me refiero a comida real, Tomi. Creo que estoy muy cerca de morir de hambre, en serio.

—Baby, no es sorpresa. No hemos comido nada en todo el día.

—Pero apenas son… —Bill giró su cabeza para mirar el reloj y luego se levantó de golpe. —¡Casi son las ocho, Tomi! Hemos estado en la cama como por… ¡seis horas!

—Y yo, por primera vez, no me estoy quejando. —Tom pasó una mano por un costado de Bill hasta que fue alejado—. Muy bien, mi Bill quiere algo de comer, así que mi Bill tendrá algo para comer. Quédate justo aquí.

Tom se puso sus pantalones y dejo la habitación, dejando que Bill se estirara cómodamente, gustándole el hecho de que Tom lo considerara “su” Bill y sintiendo como si todo estuviera bien en el mundo. Al menos en ese momento.

Tom regresó unos minutos más tarde para encontrar a Bill recostados sobre la cama, un pierna doblada y una mano en su estómago. Sus ojos estaban cerrados, y Tom pensó que probablemente estaría dormido hasta que vio como se abrían y Bill giró su rostro, sonriéndole contento. Dejando el plato y los vasos en el tocador, se quitó los pantalones de camino a la cama.

—¡Tomi! —Bill gritó sorprendido cuando Tom caminó a gatas hasta colocarse encima de él, acariciando con su nariz la intersección de su cuello y hombro.

—La cena tendrá que esperar.

&

Cuando Bill se despertó de nuevo, estaba solo. Notó que Tom le dejó un sándwich y un vaso de refresco en la mesita de noche. Lo comió hambriento y después se metió en la ducha antes de ir en busca de su evasivo novio.

Lo encontró en la cocina, justo atravesando la puerta trasera. Incapaz de retener una sonrisa, se apresuró y se aferró fuertemente alrededor del hombre.

—¿Cuánto tiempo has estado despierto? —Preguntó, haciéndole cosquillas a Tom con su nariz.

—Cerca de media hora, supongo, me desperté con una… idea muy interesante en mi cabeza así que pensé que era mejor que comenzara a trabajar en ella.

—¡Dime!

—¿Comiste suficiente?

—No realmente, —Bill admitió—. Pero puedo comer de nuevo en un rato más. Quiero saber de tu idea.

Tom le tomó de la mano y lo guió al sillón.

—¿Cuándo fue la última vez que alguien te apachó?

—Yo… creo que logré apartar un masaje en el spa de un hotel hace cuatro meses.

—Eso no califica como apapacho. ¿Qué dices de llegar a New York un poco antes?

—¿Por qué?

—Bien, podemos llegar ahí mañana por la tarde, tener una linda cena, pasar una noche juntos en una gran suite con vista al puerto, quizás acomodar por ahí un baño de burbujas.

—Estoy intrigado.

—Me dejaras chipiliarte un poco antes de que el mundo real regresa a nosotros. ¿Debó asumir que esa sonrisa significa que te gusta la idea?

—Quizás.

—Bueno eso espero, porque ya hice la reservación.

Bill se le aventó tan fuerte que ambos cayeron al suelo.

&

Tom estaba sentado en la cama, sonriendo mientras sacudía la cabeza mientras Bill corría alrededor de la habitación.

—Tomi ¡Hasta tenemos un telescopio! Podemos mirar por todo el puerto. Claro, eso será después de que me remoje hasta arrugarme en esa tina. —Se detuvo a mitad de la habitación, sus ojos brillantes—. Nunca tenemos suites, sabes. Siempre estamos en un hotel por una noche y la gente a cargo no quiere gastar el dinero en lindas suites así que nos meten en habitación regulares.

—Trágico.

—¿Cuánto gastas…?

—No te preocupes. Ganó una cantidad decente de dinero, después de todo.

—Bien, eso es un cambio. Sólo ha habido dos personas después de ti que en realidad haya considerado mis novios, y ambos estaban perfectamente contentos dejando que me hiciera cargo de pagar por todo.

—Bueno, bebé, te has encontrado un caballero bien hecho justo aquí. —Tom sonrió, recargándose sobre sus manos mientras Bill se acomodaba en su regazo—. ¿Así que quieres hacer primero? ¿Baño de burbujas? O ordenamos algo de… —Se vio silenciado por Bill que jalaba su camiseta por encima de su cabeza y cerraba la distancia entre su boca y el cuello de Tom—. Bill, vas a ser mi muerte.

—Pero que manera de morir.

Continúa…

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