Safe from harm 13

Safe from harm 13

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 13

Después de una ducha y un par de Tylenol, Tom se sentía mejor y fue en busca de Bill.

No estaba en su cuarto.

O en la sala.

La cocina también estaba vacía.

Para cuando descubrió que el pórtico trasero también estaba vacio, el pánico había comenzado a crecer. Echando un vistazo por la ventana para asegurarse de que el carro rentado aún estaba ahí, marcó el número de Bill.

—Hola T-

—¿Dónde estás? —Tom demandó.

—Con el vecino, de hecho. Conocía tu…

—Regresa.

—Ya voy, —Bill respondió demasiado dulce antes de colgar.

Tom salió justo cuando Bill salía de entre los arboles que separaban la casa de Tom de la pareja que acababa de conocer.

—¿Qué parte de que no vayas a ningún lado sin mi no entendiste? —Tom preguntó, las manos en la cadera mientras Bill subía los escalones del pórtico.

—Oh, ¿Ahora quieres hablar? —Bill rodó lo ojos mientras pasaba a Tom y entraba en la casa—. Asumí que le estaría hablando a la puerta de tu cuarto todo el tiempo que estuviéramos aquí.

—Se supone que no salgas…

—A ningún lado sin ti. Sí, entendí eso. Pero no quiero estarme sentado aquí en la casa esperando a… por lo que sea que me vayas a decir. —Bill camino hacia su cuarto y Tom le siguió—. Estaba caminando alrededor de la casa y tus vecinos me vieron y me dijeron hola y comenzamos a platicar. ¿Sabías que el Dr. Warren fue un cardiólogo por 30 años antes de retirarse? Y su esposa es tan linda.

—Los conozco por años, Bill. En serio no necesito escuchar…

—Mira, lo siento, ¿vale? Pero estaba a unos pasos de la casa y estoy usando este ridículo disfraz que me diste. Y estamos a la mitad de la nada, por favor. —Bill se dejo caer en la cama y miró a Tom, que estaba recargado en la pared con las manos en los bolsillos—. Tomi, no te enojes, ¿okey? —Bill soltó un suspiro y agachó la cabeza—. Esto… esto me ha estado volviendo loco por lo que va del día. Sólo sácame de mi miseria, ¿sí? Si aún estas enojado por haberme ido, o si no sientes lo mismo que yo, sólo dímelo. Simplemente podemos terminar el tour y luego irnos por caminos separados. O si quieres renunciar, lo entenderé. Sólo dímelo para que pueda parar de…

Dejó de hablar cuando Tom se arrodilló frente a él, tomando su mano y acariciándola con sus dedos.

—Te amo. —Tom dijo de manera simple, como si no acabara de hacer que el corazón de Bill se detuviera.

Bill mordió su labio y sus ojos se abrieron sorprendidos. —¿En serio?

—Realmente nunca deje de hacerlo, —Tom admitió, sus dedos apenas un fantasma en la mejilla del otro—. Siempre has sido tú, Bill.

Deslizó su mano alrededor del cuello de Bill acercándolo para poder besarlo, sus labios entreabriéndose y deslizándose juntos. Eso beso que duro cinco años guardado. Rozando con sólo la punto de su lengua los labios de Bill, Tom pidió permiso de entrar. Bill inmediatamente lo dejo, sus lenguas encontrándose rápidamente como dos viejos amigos. Y tan pronto como Tom sintió la disposición de la otra boca, abrió la suya mas para adentrar su lengua más profundo, entrelazándose y nunca separándose mientras volvían a reencontrase. Perdiendo casi el control con los gemidos de Bill y sus manos enredándose en su cabellera suelta, Tom lentamente se levantó y recostó a Bill en la cama.

Retirándose por un momento, Tom le miró a los ojos, ahora abiertos y llenos de necesidad.

—¿Quieres que siga? —Dijo en un aliento.

La mano de Bill se cerró en un círculo en su cuello y lentamente asintió con la cabeza.

Tom se inclinó de nuevo, capturando el labio inferior con sus dientes y mordiéndolo suavemente antes de adentrarse de nuevo en la calidez de su boca.

Sus manos ya no sólo se contentaban como estar en la espalda de Tom, Bill las deslizó por debajo de la playera de Tom, sus uñas arregladas acariciando la suave piel que encontraba. Habría gritado de alegría cuando Tom se retiró un poco para quitarse la playera extra grande, revelando brazos bronceados y un six-pack bien definido por el que había trabajado tan duro.

—El gimnasio ha valido la pena, —murmuró.

—Me agrade que lo apruebes, —Tom le contestó, sus manos retirando la playera de Bill por encima de su cabeza—. Ahora esto es lo que yo disfruto. —Deslizó su lengua rosada por el arillo en el pezón de Bill y lo jaló gentilmente antes de inclinarse y succionar con suavidad la delicada piel con su boca.

Bill ahogó un gemido, sus manos deslizándose por el cabello de Tom y jalándolo. Cerró sus ojos y gimió cuando la humedad tibia de la boca de Tom se deslizó por su abdomen, bailando por la suave y pálida piel y hundiéndose en su ombligo, haciéndolo reír a pesar de la situación.

—¿Aún tienes cosquillas? —Tom preguntó, sin detener sus movimientos.

—Quizás.

Tomando ventaja de los pantalones flojos de Bill, Tom los jaló sólo lo necesario para revelar el tatuaje de estrella que adornaba su cadera, adorándola con besos y lamidas y provocando sonidos de placer del hombre debajo de él.

—Tomi…

—¿Sí? —Sin previo aviso, Tom hizo su camino hacia arriba, besando los varios lunares en el pecho de Bill que aparecieron en su camino.

—Estaba disfrutando la dirección en la que ibas, sabes, —Bill sonrió ladino, inclinando su cuello para permitirle un mejor acceso a Tom. Atrapó la cadera de Tom con una de sus piernas y se arqueó hacia arriba, juntando sus erecciones endurecidas. Tom siseó, restregándose hacia abajo y arrancando un suave quejido de los labios entre abiertos de Bill—. ¿Tomi, por favor?

—Dime que quieres. —Tom murmuró, aún buscando con sus ojos algún signo de temor.

—¡Tú! —Bill gimió, retorciéndose debajo de él—. Sólo a ti.

Sin necesitar más, Tom atoró sus dedos en los bóxers de Bill y los bajo junto con los pantalones. Dejando la cama sólo lo suficiente para quitarse su ropa, casi salivó ante la vista del pene de Bill, yaciendo muy duro contra su estomago, la punta brillando. Usando cada pedazo de autocontrol que poseía, se inclinó entre las piernas de Bill y succionó la piel en los muslos internos, dejando una marca y haciendo que Bill se arqueara. Chupando su dedo medio, lo deslizó por entre los glúteos de Bill y acarició su entrada.

—¿Es aquí dónde me quieres?

Rodando hacia la mesilla de noche, Bill tomó el lubricante y se lo puso en una mano a Tom.

—Preparado, —Tom sonrió con admiración, también notando el condón que estada donde el lubricante había estado antes.

—Esperaba —Bill replicó con una sonrisa pequeña, abriendo sus piernas aún más.

Embadurnando sus dedos, Tom acarició en círculos el agujero de Bill mientras besaba su boca, su lengua y dedo medio deslizándose simultáneamente. Bill ahogó la respiración y atrapó la lengua de Tom, sus uñas arañándole los hombros. Tom lo acarició lentamente, estirándolo, preparándolo.

—Tan rico, Tomi —Se quejó, gimiendo cuando sintió un dedo rozar su punto G—. Mm, ¡justo ahí!

—¿Aquí?

Tom agregó otro dedo y presionó con un poco de fuerza la próstata de Bill.

—¡Dios, Tomi! —Bill casi gritó, sus manos sujetándose con puños de las sabanas—. Tú… Dios… ¡en mi, por favor!

Retirando sus dedos lentamente, Tom alcanzó el condón, lo abrió y lo desenrolló sobre su propio miembro adolorido, sus manos temblando ligeramente. Tomando el gel, lubricó su propio pene y se posicionó justo en la entrada de Bill. Sus ojos se encontraron mientras se adentraba completamente en un solo movimiento.

—Oh Dios —Gruñó entre dientes—. Bill…

—Te amo, —Bill jadeó, su pecho sintiéndose pesado.

—También te amo.

El cabello de Tom cayó sobre ellos como una cortina y Bill deslizó su mano por él, acomodándolo hacia atrás y acariciando su nuca mientras Tom se inclinaba para reclamar su boca. Suspiró pero no rompió el beso mientras Tom se salía casi por completo de él antes de deslizarse lentamente de nuevo dentro de su ansioso cuerpo.

La habitación se llenó con los sonidos de sus respiraciones y gemidos mientras bailaban juntos. Tom lentamente rotó sus caderas y sintió las uñas en su espalda mientras Bill enredaba sus piernas alrededor de sus caderas, atrayéndolo de nuevo cada vez que se alejaba de su cuerpo.

Bill le urgió a que fuera más rápido, y Tom rápidamente lo cumplió, agitando sus caderas y aumentado su ritmo mientras se hundía en la cálida carne debajo de su cuerpo, golpeando su próstata directamente. Bill sabía que estaba cerca, y deslizó su mano por su abdomen para tomar su miembro, acariciándolo al ritmo de las embestidas de Tom.

—¡Tomi, no te detengas! —Suplicó.

—Bill… joder, voy… —Tom apretó los ojos, tratando de retener el momento, esperando hacer que Bill se deshiciera primero.

Con los ojos bien abiertos, Bill repentinamente se arqueó en la cama mientras se corría sobre su estomago. Esa vista fue suficiente para hacer que Tom temblara y que su cuerpo se pusiera tenso mientras explotaba dentro de Bill. Gruñó de placer, colapsando encima de Bill, jadeando contra su hombro.

Bill destrabó sus talones, dejando que sus piernas cayeran en la cama mientras sus manos vagaban por la espalda de Tom, ahora húmeda de sudor.

—Oh mi Dios —Soltó, su ritmo cardiaco finalmente comenzando a calmarse.

—Mi opinión exactamente, —Tom se rió, dejando un beso en el cuello de Bill.

Levantándose sobre sus brazos, se retiró del cuerpo de Bill. Acomodándose se quito el condón y lo aventó hacia el bote de basura, ni siquiera importándole si le atinaba o no. Se recostó sobre un costado y Bill se giró hacia él.

—Estás todo sudoroso. —Bill arrugó la nariz, abrazando a Tom de todos modos y besándolo lentamente.

—Diría que podríamos darnos una ducha, pero…

—¿Vamos a ponernos todos pegajosos de nuevo? —Bill preguntó esperanzado, sus dedos dibujando formas aleatorias sobre el pecho de Tom.

—Dios, eso espero.

Continúa…

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