Safe from harm 10

Safe from harm 10

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 10

Tom se despertó con un incesante sonido justo junto a su cabeza. Miró a la cama y vio que Bill aún esta profundamente dormido, aunque ahora estaba desparramado a través de la cama en lugar de ser la bolita que se quedó dormida. Girando su cabeza en la dirección opuesta, vio su teléfono bailando en la mesita. Sentándose en la silla que fuera su cama esa noche, tomó su teléfono, restregó sus ojos y respondió la llamada de su jefe.
—Tom, ¿Bill aún no se despierta? —David preguntó.
Tom trató de no reírse demasiado fuerte mientras miraba su reloj y veía que apenas faltaban quince para las nueve—. Sí, claro. Bill nunca se levanta tan temprano si no tiene que hacerlo.
—Bien. ¿Puedes bajar aquí donde están los autobuses estacionados?
—Claro, ¿qué sucede?
—Lo entenderás cuando llegues. Te veo de rato.
Pensando que esa era la más extraña llamada para despertarlo que había recibido, Tom lentamente se levantó y estiró sus músculos, deshaciendo los nudos de su cuello y hombros. Miró a Bill y se sintió tranquilo de saber que había dormido toda la noche. Bill se había aferrado a él todo el camino de vuelta al hotel, y Tom estaba agradecido de que no hubiera ninguna fan ahí afuera para ver a Bill en ese estado tan frágil. Llegando a su habitación, Bill le había pedido que se quedará hasta que se quedara dormido, Tom se puso tan cómodo como pudo en la silla del escritorio y se quedo toda la noche.
Escribiendo una nota en el no muy posible caso de que Bill se despertara, agarró sus cigarros y se dirigió a encontrar a David. Caminó por la entrada del staff y rápidamente vio el problema.
En algún punto durante la noche, alguien había pintado las letras ¿AUN NO ESTAS ASUSTADO? En la parte baja del autobús de Bill con pintura roja. Las letras eran lo suficientemente grandes para ocupar el costado entero del vehículo.
—¿Qué demonios es esto, David? —Demandó mientras su jefe se acercaba, seguido de un hombre en traje.
—Uno de los trabajadores de mantenimiento lo notó al llegar a trabajar esta mañana. Con lo que pasó anoche, diría que probablemente todo esta conectado. Tom, este es el administrador del hotel. Él es…
—¿Cómo demonios algo así sucedes? —Tom gritó— ¿No tiene seguridad en este lugar?
—Desafortunadamente, nuestro guardia de seguridad regular esta enfermo de gripa. Un sustituto debió de haber estado aquí, pero…
—Déjeme adivinar, tampoco llegó.
—No había nadie registrado, me temo.
Tom caminó hacia el autobús y pasó un dedo por la pintura, la cual aún no se terminaba de secar.
—Quiten esto, ahora. —Le indicó al manager—. David, Bill no va a ver esto. ¿Entendido?
—Ya esta cubierto, Tom. Los chicos de mantenimiento lo quitaran en un rato—. Estudió al joven más de cerca mientras encendía un cigarro—. ¿Bill durmió bien anoche?
—Eventualmente, —Tom suspiro, sobándose el cuello—. David ¿Qué vamos a hacer con todo esto? Aún no sabemos quien esta detrás. Podría ser alguien que trabaja aquí, quien nos pudo haber seguido anoche y arreglar para que pudieran llegar a Bill.
—Sr, puedo asegurarle que nadie en mi hotel es responsable de esto. —El administrador bufó indignado.
—Pero aún así dejaron que esto pasara. —Tom apagó su cigarro con el pie—. David, hazme saber cuando esta mierda ya no esté.
—L o haré.
Regresando a su propia habitación, Tom se desvistió y se tiró en la cama con la esperanza de tomarse una o dos horas de sueño. Pero tan pronto como cerró sus ojos, escuchó a Bill llamarle desde el otro lado de la pared. Se levantó y asomó su cabeza por el marco de la puerta.
—Te levantaste temprano, —sonrió.
—Sólo… me desperté por alguna razón, —Bill se encogió de hombros, doblando sus rodillas y abrazándolas con sus brazos—. Tom, lo de anoche… realmente sucedió ¿verdad? Alguien… me agarró cuando las luces se apagaron. Tenían su mano sobre mi boca, Tom. Y luego…
—Y luego llegué y te encontré, —Tom terminó por él, sentándose a su lado en la cama—. Todo esta bien ahora.
—Excepto que el que lo hizo aún anda por ahí. ¡Podría estar en-en el publico hoy, Tom!
—Bill, también pudieron haberse ido de la ciudad.
—No lo voy a hacer —Bill sacudió la cabeza—. Cancelen el concierto de hoy. No lo haré.
—Eso no lo hago yo.
—Habla con David, Tom. No puedo subirme al escenario hoy. No hay manera. —Bill se recargó sobre el hombre junto a él, quien deslizó un brazo por su cintura—. No puedo hacerlo, Tom. Habla con David, promételo.
—Está bien, lo prometo.

&

Unas cuantas llamadas después, David le pidió a la banda que se reuniera en su cuarto y les informó que el concierto de esa noche se había cancelado.
—Lo que el publico sabe es que Bill esta muy cansado y no puede salir esta noche, —Explicó—. Los siguientes días están libres de cualquier manera, así que todos tenemos un par de días libres. —Se detuvo mientras un coro de gritos de ánimo llenaron la habitación—. Están libres hasta las dos de la tarde del viernes. Vamos a estar en el Ritz-Carlton en la ciudad de Nueva York.
Todos salieron de la habitación, alegres ante el inesperado descanso, y Tom y Bill se quedaron detrás.
—Billy, has pasado por mucho, —David le dijo—. Ve a casa, descansa…
—No estoy seguro de que su casa sea el lugar más seguro para él —Tom le interrumpió.
—¿A casa de sus padres?
Tom miró por la ventana por un segundo—. Estamos en Philly, ¿cierto?
—Sí.
—Entonces lo tengo cubierto. Te veo en tres días.
Comenzó a guiar a Bill fuera de la habitación, pero David se le metió en el camino.
—Whoa. Tienes que decirme a donde lo llevas, Tom.
—Entre menos gente conozca la localización de Bill, mejor. Va a estar conmigo, no te preocupes.
—Tom, no voy a dejar que te lo lleves sin al menos decirme a donde lo vas a llevar.
—David, con todo el respeto, no vas a detenerme.
—Está bien, David, —Bill accedió, tomando la mano de Tom—. Confió en él.
Regresaron a la habitación de Bill y Tom se quedó parado ahí, manos sobre su cadera, mirando a su alrededor.
—Date una ducha, —le indició— no te hagas nada en el cabello y no te pongas maquillajes. —Frunció el ceño y sacudió la cabeza—. Tus ropas nunca van a funcionar.
—Tom, ¿de qué hablas?
—Tenemos que salir de aquí sin que alguien sepa que eres tú, ¿cierto? Para lograr eso, no puedes parecerte en nada a ti mismo. Ve a bañarte.

&

Cuando Bill hubo terminado en el baño, se sorprendió de encontrar una sudadera de Steelers y un par de pantalones holgados yaciendo sobre su cama. La sudadera la reconocía como una de las de Ethan, pero los pantalones…
—Son míos, —Tom le dijo desde la puerta—. Un poco más grandes de lo que sueles usar, estoy seguro, pero para eso existen los cinturones.
—Realmente te estas tomando muy enserio esto del disfraz, ¿verdad? —Bill sonrió y se giró para mirar a Tom, y su quijada se abrió en sorpresa—. ¡Oh mi Dios!
—No te rías.
—Yo no. —Bill se acercó y estiró una mano para agarrar algo del cabello de Tom, que ahora estaba libre de las trenzas y cayendo en ondas, un poco más debajo de sus hombros. Podía oler ligeramente el shampoo de menta. —Me gusta, pero porqué…
—La gente me ha visto contigo todo el tiempo. Si salgo luciendo como siempre, eso como que delata todo, ¿no lo crees?
—Supongo, —Bill replicó mirando asombrado el cabello de Tom.
—¿Bill?
—Hm? —Bill finalmente quitó su mirada del cabello de su guardaespaldas y lo vio sonriéndole—. ¿Qué?
—Vístete.
—¡Oh! Sí. ¿Buena idea, huh?
Bill se puso la ropa grande, sintiéndose el enano mundial de tan sólo seis pies de alto, y observó a Tom poner algo de su ropa regular en su propia maleta.
—¿Qué hay con lo de empacar? —Preguntó.
—Todo lo que nos llevemos va a ir en mi bolso, —Tom le explicó—. Todo lo que no nos llevemos, van en las tuyas y David se asegurará de que estén en tu autobús. Todo nos estará esperando cuando lleguemos a Nueva York en unos días.
—¿Tus cosas y mis cosas en una maleta, Tom? ¿Qué no has visto el tamaño de mi guardarropa?
—Sí, lo he visto. Vamos a dejar la mayor parte aquí.
—¿Disculpa?
—No vas a necesitar cuatro pares de botas, Bill. Por lo poco que nos vamos a aventurar en el ojo público, un par de tennis será más que suficiente.
—Al menos estás empacando mis cosas. No voy a tener que quedarme en este enorme muumuu por tres días.
Tom sólo lo miró de reojo mientras terminaba de empacar. Revisó su celular y sonrió.
—David nos consiguió el carro.
—Eso fue rápido.
—Eres un VIP, —Tom sonrió, poniendo una cachucha sobre la cabeza de Bill—. Están tratando de besarte el trasero. Okey, tu teléfono, cargador y billetera están en tu bolsa…
—¿Cuánto tiempo estuve en el baño?
—Soy eficiente, —Miro a Bill, quien estaba mirando fijamente su cabello de nuevo—. Estoy complacido de que te guste tanto mi cabello. Hombre, se va a tardar eternidad en volver a tener las trenzas.
—No hay prisa, —Bill sonrió en respuesta, pero desapareció demasiado pronto—. Así que esto es. Tenemos que salir a hurtadillas del hotel, usar disfraces, porque un psicópata anda tras de mi. Dios, que hice para….
—Detente, —Tom avanzó y puso sus brazos alrededor de Bill—. Nada de esto es tu culpa, ¿me escuchaste? —Sintió a Bill asentir en su hombro y continuó—. Bill, mira, realmente necesito…
Tocaron a la puerta y Tom hubiera estrangulado a la persona al otro lado de la puerta felizmente, quien terminó siendo David.
—Estamos listos si ustedes están listos, —Les informó—. Los otros se adelantaran por la puerta principal, para hacer felices a las fans, y tú y Billy se irán por la puerta de atrás.
—¿Qué hay de…?
—Ya nos encargamos —Respondió David críptico—. Ya no hay más que ver.
—Okey, supongo que estamos listos. —Tom tomó su maleta y miró a Bill—. ¿Listo para irte?
Bill se adelantó y tomó la mano de Tom de nuevo—. Listo.

Continúa…

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