Safe from harm 11

Safe from harm 11

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 11

Tom detuvo el carro y apagó el motor. Desabrochándose el cinturón, miró a Bill.
Los pies puestos en el tablero, sus brazos cruzados frente a él y su cabeza ladeada hacia atrás en el asiento, Bill dormía. Había estado en esa posición durante la última hora, y Tom no tenía ni idea de cómo lo había logrado.
—Hey —Alargó su mano y con la parte de atrás de su dedo acarició su mejilla hasta que lo notó removerse—. Ya llegamos.
—¿A dónde? —Bill preguntó, su voz apenas audible mientras se despertaba. Miró por la ventana a la casa de ladrillo rojo, tipo rancho en la que se encontraban.
—Mi casa. Bueno, el lugar de vacaciones de mi padre, en realidad, pero me quedó aquí cuando no ando en carretera en algún lado. Estamos en los Poconos.
—¿En las montañas?
—Sí. Pensé que sería un muy buen lugar para alejarte de todos y de todo. A menos…. De que quieras un hotel o algo.
—No, no. Esto esta bien.
Tom tomó la maleta del portaequipaje y entraron. Bill dejó su bolso y miró la alfombra curtida, bastante gastada en algunos puntos, y los muebles en azul marino y verde que parecía llevar ahí años. Observó las fotografías exhibidas sobre la chimenea, y vio imágenes de un Tom más joven.
—No exactamente el hotel de cuatro estrellas, ¿verdad? —Tom sonrió.
—Luce… como una casa de vacaciones en las montañas, —Bill se encogió de hombros—. Confortable. —Miro alrededor de la sala y a la sorprendentemente enorme área de comer, cocina incluida—. Te queda bien.
—Hay tres habitación y un baño en el pasillo, —Tom señalo hacia su izquierda—. Estoy en la última de la derecha, pero puedes tomar la que quieras de las otras dos.
—¿Está bien si me recuesto un rato? David no estaba tan equivocado al decir que estoy cansado. —Dijo Bill asintiendo.
—Oh, claro. Los últimos días han sido bastante locos. —Tom tomó la maleta y siguió a Bill dentro de la primera habitación, dejándola en una silla—. En caso de que quieras cambiarte de ropa o algo.
—Gracias.
—Seguro. Bueno, uh, te veo después.
Tom cerró la puerta detrás de él, y Bill rápidamente se puso su pijama y estaba dormido en menos de cinco minutos.

&

Bill había dormido como una hora cuando Tom escuchó su teléfono sonar. Sacando el iPhone de la bolsa de Bill, vio el nombre de Gustav y su número en la pantalla.
—¿Hola? —Contestó— Es el teléfono de Bill.
—¿Quién es? —Gustav demandó.
—Soy Tom.
—Tom, déjame hablar con Bill.
—Está dormido.
—Entonces debería de preguntar donde está, dado que la noticia oficial es que cancelo el espectáculo debido a agotamiento y por el momento se encuentra en un lugar indefinido. Y tuve que enterarme por MTV como el resto del planeta.
—Está conmigo y está bien, —Tom respondió, siendo vago intencionalmente—. Sólo necesita un descanso.
—Mierda. La palabra agotamiento no esta en el vocabulario de Bill, Tom. Al menos no cuando se trata de la banda. ¿Qué pasó?
—Si Bill quiere que te enteres, te lo puede decir.
—Así que algo le pasó.
—Sí.
—Vaya, eres una fuente de información, ¿verdad?
—Lo siento Gustav, hasta que Bill diga que está bien que la gente sepa, esto va a ser lo más informativo que voy a ser.
Gustav suspiró audiblemente. — ¿Está bien ahorita?
—Se encuentra bien.
—Cuídalo, Tom.
—Hago lo mejor que puedo. Le diré a Bill que llamaste en cuanto se despierte.
—Gracias, hombre.
Tom dejó el teléfono en la mesita de a lado y fue a checar a Bill, encontrándolo desparramado sobre su estomago con la mitad de su rostro hundido en su almohada.

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Tom revisó a Bill tres veces más durante las tres siguientes horas, siempre encontrándolo descansando en la misma posición, sus pies casi alcanzando el final de la cama.
Escuchando la puerta cerrarse, Bill abrió los ojos, rodo sobre su espalda y miró al cielo. Estaba bastante seguro de que probablemente no era la primera vez que Tom se asomaba para checarlo.
Era algo tan típico de Tom.
Durante tercer año, un par de meses después de que comenzaran a salir juntos, Bill se había enfermado de faringitis y había perdido dos días de escuela. Tom le había visitado cada día llevándole las tareas y platicándole todo lo que se había perdido. El primer día le llevó un sundae de caramelo de McDonald’s, el favorito de Bill, y el segundo día había insistido en besarlo a pesar de que Bill estaba preocupado de que también se enfermara.
—Los chicos no pueden contagiarse de nada de sus novios, —le había dicho—. Es un hecho comprobado.
—Eres un idiota, —Bill se había reído de él—. Sólo quieres besarme.
Dos días después, la garganta de Tom estaba ardiendo y Bill se estaba regodeando. También estaba bastante seguro de que amaba al chico con el que había estado saliendo por tan corto tiempo.
Y ahora, siete años después de ese contagioso beso, sabía que nunca lo había dejado de amar.
No estaba muy seguro de cómo quería lidiar con esa realización, se volvió a girar y se durmió hasta que su estomago lo despertó una hora después. Caminando por el pasillo, vio en el reloj sobre la chimenea que eran casi las siete. Se paró en el marco de la puerta y observó a Tom moverse por la cocina, sin notar la presencia del otro hombre.
Sacando cuatro latas de una bolsa de compras, Tom tiró una. Mientras se agachaba para recogerla, tiró dos más.
—Joder conmigo y las prisas, —gruñó, girándose al sonido de una risa en la entrada—. Hey.
—¿Problemas con los víveres enlatados, Tom? —Bill sonrió socarrón.
—No muy coordinado en este momento. —Tom puso las latas en la barra y doblo la bolsa metiéndola en el bote de basura—. Iba a despertarte en rato más. ¿Hambre?
—Mucha.
—¿Spaghetti?
—Excelente. —Bill bostezó y se adentró en la cocina—. ¿Fuiste de compras mientras dormía?
—Oh, no. La muchacha que atiende el supermercado más cercano es muy amiga de mi madre. Cuando sea que estoy aquí sólo le llamo y manda a alguien con lo que necesito. —Ajustando una de las hornillas de la estufa, Tom puso una cacerola con agua a hervir—. Deberíamos de tener suficiente para un par de días. Además me mando un par de cajetillas de cigarros y unas revistas para que no nos aburramos de vernos uno al otro.
—¿Le dijiste que tenías un invitado?
—Le dije que estaba con un amigo, sí —Se encogió de hombros y se agachó para sacar un sartén para freír del gabinete, luego sacó algo de pavo empanizado del refrigerador.
Habiendo sido un completo desastre en las artes culinarias siempre, Bill disfrutó silenciosamente el ver a Tom trabajando en la cocina. También había hecho eso un par de veces mientras salían, siempre cocinando algo que Bill consideraba comida gourmet incluso si todo lo que había hecho era poner una cacerola en la estufa.
—¿Bill?
—¿Huh? —Sacudiendo la cabeza, Bill se dio cuenta que Tom lo miraba fijamente—. ¿Qué?
—¿Qué sucede?
—Oh, nada. Sólo… recordaba cosas.
—Gustav llamó mientras dormías. Espero que no te importe que haya contestado tu teléfono.
—Oh no, no del todo. ¿Te importa si agarro un cigarro mientras le marco?
—Para eso están. Sólo sal a la terraza de atrás. Te aviso cuando la cena este lista.

&

Después de una cena que Bill declaró absolutamente deliciosa, ambos se sentaron en la terraza con un cigarro. Después en lados opuestos del sillón mientras Tom pasaba canales.
—¡Oh! Tom, déjale ahí —Bill bronco en su asiento emocionado—. ¿Por favor?
—Claro. Parece que acaba de empezar.
La película que había atrapado el ojo de Bill era Yo, Robot. No era coincidencia que esa película fuera la que vieron en su primera cita.
—¿Te parece familiar, Tom? —Bill sonrió. Sintiendose valiente, se recostó con su cabeza en el regazo de Tom, muy parecido a como lo hacían cuando veían películas estando en la preparatoria. No se movió, inseguro de cómo Tom reaccionaría, pero pronto se relajo cuando sintió el brazo del otro hombre posarse sobre sus hombros.
—Bueno, Will Smith parece familiar, pero… —Tom alargó el silencio y bajo la mirada sonriendo ante la expresión horrorizada de Bill que pudo identificar formándose—. Estoy bromeando, Bill. Recuerdo muy bien con quien vi primero esta película.
—Sólo confirmaba.
Miraron la película en silencio por un rato, Y Bill se sintió reconfortado cuando los dedos de Tom comenzado a hacer círculos en el centro de su pecho. La película termino y ellos siguieron en el mismo canal mirando la película que siguiera. Bill giro su cabeza y miró a Tom cuando lo escuchó bostezar.
—Espero que sepas que te tienes que quedar despierto conmigo, —Bill le informó, regresando su atención rápidamente a la película con el sonido de tiroteos.
—¿En serio?
—Sip. Dormí todo el día así que estaré despierto toda la noche. También tienes que quedarte despierto. —Giró su cabeza de nuevo con una sonrisa puesta—. Eres mi guardaespaldas después de todo.
—Pero no estás trabajando ahorita. Esto es como… una situación del tipo vacacional.
—Tom, ¿dónde está tu sentido de aventura? —Bill se sentó y corrió a la cocina, regresando con una papas fritas y dos vasos grandes coca cola—. Será como en los exámenes finales.
Tom miró al cantante escéptico mientras agarraba un puño de papitas—. Exámenes finales, la primera película que vimos juntos, ¿Qué traes con el recorrido por la llanura de los recuerdos, Bill?
—No lo sé. Yo sólo… pienso cosas. —Bill miró a Tom a los ojos y luego trato de lucir casual con una sonrisa—. Ha estado rondando en mi mente, con eso de que has andado por aquí estos últimos meses.
—Supongo que eso tiene que ver.
—¿Te importa?
Tom casi podía leer la expresión que Bill tenía antes de girar su atención a su mano llena de botana.
—No, no me importa. Yo… pienso sobre esas cosas, algunas veces, —admitió.
—¿Cómo qué?
—Como cuando te presentaste ti mismo y me invitaste a salir en una sola frase.
Bill se sonrojó terriblemente con el recuerdo y escondió su cara en sus manos—. ¿Eso es lo que recuerdas? Dios, ¡Era un retardado!
—Eras lindo, y me gustaba que no estuvieras intimidado por mi guapura asombrosa y mi inmensa popularidad. — Tom levantó una mano para rechazar el golpe de almohada dirigido a su persona—. Sólo era honesto.
—Y tan modesto.
—Hey, tú me invitaste a salir, ¿recuerdas?
—Y yo pensé que sólo me estabas complaciendo al preguntarme mi número.
—Hasta que realmente te llamé.
Bill continuó sonrojándose mientras trataba de hacerse una pequeña bolita de vergüenza junto a Tom, una sonrisa muy grande aún presente en su rostro.
—Es bueno verte sonreír, —Tom comentó—. Los últimos días o has estado enojado conmigo o…
—O asustadísimo, —Bill terminó por él, tratando de no pensar en estar atrapado en ese armario—. Tom, sé que es tu trabajo y todo eso pero… gracias, por ir por mi y… cuidarme.
—Bill… —Tom sacudió su cabeza y suspiró. Cerrando el pequeño espacio que había entre ellos, Tom se inclinó y puso un pequeño y gentil beso en los labios de Bill. Retirándose después de unos cortos segundos, observando como los ojos de Bill se abrían y le miraban, más que sorprendido—. No eres sólo otro trabajo para mi, Bill.
Sus ojos se quedaron atrapado un largo momento, hasta que un horrorizado grito giró sus cabezas hacia la televisión. El beso olvidado, o al menos ignorado por ahora, mientras resumían sus posiciones previas y Tom relegaba el control remoto a Bill.
La noche de Bill duró hasta casi a las cuatro de la mañana cuando los parpados de Tom se negaban a quedarse abiertos. Apagaron la televisión y las luces y Tom revisó doble vez las puertas antes de seguir a Bill por el pasillo. Se dijeron buenas noches con una ultima mirada persistente antes de entrar en sus respectivas recamaras.

Continúa…

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