Fic de Sarahyellow. Traducido por MizukyChan
& Capítulo 3 &
—Estoy muy feliz de oírlo. Con suerte, podremos resolver esto pacíficamente. Nuestros dos reinos siempre han mantenido relaciones amistosas. Odiaría ver que por algo insignificante, la provincia de Durah causara el fin de ellas —afirmó el sultán, bajando la mirada hasta el emisario que estaba frente a su trono.
—La continuidad de la paz entre nuestras grandes tierras, también es el deseo de mi señor —el hombre ataviado de seda, bajó su cabeza en señal de respeto—. Llevaré sus condiciones de inmediato. —Y con eso, el extranjero giró y dejó la habitación.
Mientras salía por los enormes arcos, Anis entró. Y notando la llegada de su sirviente, el rey sonrió.
—¡Ah! Anis, ¿qué noticias me traes? —El eunuco se acercó hasta el trono.
—Mi Señor, encontré un chico que podría satisfacer sus deseos —el gobernante juntó sus dedos.
—Tan pronto. ¿Estás seguro de que buscaste bien? —El guardia se movió.
—Pasé unas horas buscando antes de encontrarlo a él. Estaba en una taberna en el séptimo cuadrante —Anis decidió omitir los detalles del ataque del chico, eso le provocaría un castigo por haber tardado tanto en intervenir—. Está en el harem ahora.
—¿Vino por su voluntad? —cuestionó el sultán.
—Sí, mi Señor. Estaba un poco borracho, así que no tuve problemas para persuadirlo —mintió el sirviente. Jorg aplaudió.
—¡Muy bien! Creo que iré a verlo más tarde —Anis miró para encontrarse con su ojos.
—Sólo hay un problema que debe ser atendido, Señor —El rey se puso de pie, descendiendo del estrado en que su trono estaba ubicado.
—¿Cuál es?
—¿El chico va a vivir en el harem?
—Naturalmente.
—Algunas medidas se deben tomar, si él va a vivir entre las mujeres —Jorg se congeló a medio camino.
—No había pensado en eso, pero por supuesto, se debe hacer. Anda, ve a mi nueva adquisición. —Con una reverencia, Anis desapareció.
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Bill despertó con un punzante dolor de cabeza. Gruñendo abrió sus ojos. Se llenó de confusión por lo que vio. Estaba en una pequeña habitación, decorada espléndidamente. Cortinas de seda colgando a través del techo y las paredes. Y finas alfombras cubriendo cada rincón del piso. La puerta y los muebles estaban hechos de madera oscura, laboriosamente labrada. El aroma a incienso pendía en el aire, y él yacía en el suelo, sobre un colchón, entre grandes almohadas
«¿Dónde rayos estoy? Nunca antes había visto tanto esplendor» Pensó, mientras pasaba sus manos por la suavidad que lo rodeaba. La sorprendente belleza de la habitación, suprimió el temor que debía haber sentido por despertar en un lugar desconocido.
Sentándose, llevó la mano a su cabeza, que comenzó a doler otra vez. Sintiendo un gran chichón en su cráneo, suspiró. Los recuerdos de la noche previa lo inundaron. Ese hombre… ¡lo había atacado! Bill tragó y recordó los espantosos eventos. Se había golpeado la cabeza contra la muralla, eso seguramente le causó el chichón y el dolor en ella, razonó.
Pero… ¿dónde estaba ahora?, ¿cómo escapó? Luchó por recordar, cuando alguien goleó la entrada de madera de su cuarto. Fijándose en la persona de pie allí, Bill recordó el resto. Este hombre de pie en frente suyo, le había rescatado, había matado al otro hombre y le preguntó si estaba bien. Y luego… y luego… el chico no podía recordar nada posterior a eso «Debe haberme traído a su casa» Pensó, considerando su alrededor. Su contemplación fue interrumpida, por una voz casi familiar.
—¿Cómo te sientes? —El hombre entró al cuarto y se sentó en una silla cercana.
—Um, bien. Me duele la cabeza. ¿Quién eres tú? —preguntó sin preámbulos. Tenía que saber quién era este hombre y por qué se lo había llevado. El hombre lo miró cálidamente.
—Soy Anis, el jefe eunuco del harem real. Aquí es donde estás ahora —agregó rápidamente, viendo la pregunta en los ojos del chico—. Te lastimaste la cabeza anoche, te traje de regreso para que atendieran tus heridas. —Bill no pudo pensar en nada que decir.
—Oh. Gracias, ya sabes… por detener a ese hombre en el callejón —bajó la mirada hasta sus manos que estaban apretadas sobre sus piernas. Anis pensó que el niño lucía increíblemente adorable. “Inocente”, eso era lo que el sultán quería. Habló de nuevo, considerando que lo mejor era informar al chico de la verdadera razón por la que estaba allí y tratar de suprimir la inevitable rabieta.
—Te vi en el antro antes, sentado con tus amigos. Si ese hombre no te hubiera atacado, te habría traído aquí, de todos modos. —El chico lo miró interrogante.
—No entiendo —Anis suspiró, aquí iba…
—Tenía órdenes de encontrar un nuevo esclavo para el harem del sultán. Un hombre . —Bill arrugó el ceño, primero por confusión y lentamente lo levantó con una expresión de shock al comprenderlo.
—¿Yo? —El guardia asintió, Bill se quedó pasmado—. Me trajiste aquí para… para ¡Me secuestraste! —Bill se estremeció. Se paró de la cama, intentando correr a la puerta. Pero Anis ya había anticipado esto y se puso frente al pequeño, bloqueando su camino.
—No hay necesidad de correr, niño. Estás encerrado de todos modos. Todo el harem está custodiado. —Bill trató de empujarlo para pasar.
—¡No me importa, déjame ir! ¡No me puedes mantener aquí! —Anis lo tenía atrapado y el chico luchó en sus brazos por algunos momentos. Cuando finalmente dejó de pelear, el guardia lo soltó, Bill le dio una mirada de odio—.No puedes sólo sacar gente de la calle y dejarlas encerradas en contra de su voluntad. Eso es secuestro y va contra la ley. —Bill estaba furibundo cuando el hombre le soltó una risita.
—No seas ingenuo, niño. El sultán hace la ley, él puede hacer lo que le plazca, sugiero que te acostumbres a la idea. Tú estás aquí para quedarte. —Bill no podía creer lo que escuchaba ¡No podía estar pasándole a él! El hombre grande se movió, dejando libre la puerta.
—Por supuesto, puedes recorrer los alrededores, explorar tu nuevo hogar y no te molestes en tratar de escapar, no podrás. —Bill retó al hombre con la mirada, pero de todos modos salió al vestíbulo. A la derecha, parecía haber más habitaciones como la que acababa de abandonar. A la izquierda, el vestíbulo se convertía en un corredor al aire libre con repetitivos arcos de piedra que mostraban una especie de patio.
Caminando, para ver mejor, Bill vio que había dos hombres en el patio. Tenían el torso desnudo y parecía que estaban peleando. Uno tenía el castaño cabello, largo y liso y parecía estar ganando la batalla. El otro hombre, que era más alto, también tenía el cabello largo, pero era rubio, en rastas y las tenía atadas en la parte alta de su cabeza.
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Tom gruñó, recurriendo a todas las fuerzas que le quedaban, para cambiar de posición con su oponente. Tomó la espada con ambas manos, usándola para arrojar al otro hombre de espaldas al suelo. Ambos estaban respirando pesadamente. Georg empujó contra su espada una vez más, tratando de pillar a su amigo con la guardia baja. Tom sólo golpeó más fuerte contra el pecho del chico. Hasta que Georg dejó que su cabeza golpeara el piso.
—Está bien —jadeó—. Tú ganas —Tom sonrió. Estaba feliz de haber ganado el encuentro, pero también feliz de que hubiera terminado. Habían estado peleando intensamente por toda una hora. Rodó para yacer al lado de su amigo, exhausto.
—¿Sabes? Si le hubieras puesto más empeño, probablemente me habrías ganado. Me habría rendido —admitió el príncipe, Georg le sonrió.
—Sí, pero tu ego es tan frágil, que te tengo que dejar ganar algunas veces —Tom lo empujó.
—Cállate. Pateé tu trasero —Georg resopló.
—Sólo un segundo atrás estabas a punto de rendirte.
—Ese era yo, protegiendo tu ego —afirmó Tom, como si fuera una verdad absoluta. Georg rodó los ojos.
Tom se puso de pie y quitándose el sudor de la frente, caminó para tomar un vaso de agua. Los dos amigos se quedaron juntos en el área abierta, refrescándose de su entrenamiento y hablando amigablemente.
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—¿Quiénes son ellos? —preguntó Bill, sin apartar la vista de los hombres abajo.
—El de cabello oscuro es Georg, el hijo de la hermana del sultán.
—¿Y el otro? —Anis no dejó pasar el tono de interés en la voz del chico, ni tampoco la mirada de apreciación que le daba al patio.
—Ese, es el príncipe Tom, el hijo mayor del sultán —los ojos de Bill se abrieron de sorpresa. ¿Así que él era el príncipe? Sonrojándose, Bill pensó que lucía como un príncipe. Era precioso, con músculos delicados y piel bronceada. Sudor cubriéndolo, corriendo a través de sus anchos hombros por su espalda, hacia abajo, pasando por su delgada cintura que llevaba a… Su ensueño fue interrumpido por una risita.
—No te vayas a enamorar de él ahora. Tú estás aquí por el sultán. —Bill gruñó.
—¿Me salvaste de un violador, para traerme con otro? —Anis frunció el ceño.
—Vas a tener una vida fácil aquí. Deberías estar agradecido.
—Oh, sí. Estoy muy agradecido. Podré estar entre cojines de seda todo el día, esperando hasta la próxima vez que algún hombre libidinoso me acose. —Anis le dio una mirada de advertencia.
—Será mejor que cambies tu actitud, niño. Y cuida tu lengua, el sultán no apreciará que le hablen de esa forma. —Bill le dio una risa enojada.
—Bueno, bien. ¡Entonces trataré de mantener alejadas sus asquerosas manos de mí! —Anis le dio una mirada molesta al chico, por su estupidez.
—No seas tonto. El sultán no tardará mucho en remover a un pequeño esclavo sin respeto como tú. Si él no está complacido, tú tendrás dos opciones: serás entregado al entretenimiento de los miembros del palacio o… completamente descartado.
Bill abrió los ojos grandemente e inhaló con fuerzas.
—¿Des… descartado? —El rostro de Anis se suavizó, ante la expresión de shock del chico.
—Eso es lo que dije. Así que… te vas a comportar, ¿cierto? —Bill asintió débilmente.
—Eso es mejor. Ahora ven, hay cosas que hacer —tomó la mano de Bill en la suya con gentileza, guiándolo lejos del balcón a otra parte del edificio.
& Continuará &
Notas de MizukyChan:
¿Cuáles son las medidas que hay que tomar con Bill, para que viva en el harem? Si no se han dado cuenta, Anis es un eunuco ¿Saben lo que eso significa? Nooo, no se pueden perder el siguiente capítulo.
