Notas de MizukyChan: Hola a todos, bueno, SarahYellow mencionó definiciones y para hacerlo más simple, subrayé las palabras que tienen una definición al final del capítulo, ya sea porque las palabras sólo existen en inglés o porque es un término árabe.
Fic de Sarahyellow. Traducido por MizukyChan
& Capítulo 4 &
Tan pronto como entraron en la habitación, Bill supo que algo andaba mal. La puerta fue inmediatamente cerrada con llave. Pero si eso no fue lo peor de todo, el hombre con rostro solemne al lado de la mesa con correas de cuero, sí lo fue.
Bill se quedó de pie, inmóvil, no quería adentrarse más en la aterradora habitación. Miró a su alrededor, el espacio no parecía ser diferente del que había dejado. Se veía similar y estaba decorado de la misma manera. Excepto por la mesa, de la que podías decir, sólo con mirarla, que estaba hecha para mantener a una persona inmovilizada. Luego sus ojos llegaron a la pequeña mesa, que estaba directamente detrás del hombre con mirada seria. Algo que obviamente él no debería haber notado. Y cuando le dio un vistazo a lo que había sobre ella, giró para correr.
No llegó muy lejos. Anis, quien había estado directamente detrás de él, lo cogió por los brazos y lo llevó hacia adentro. Bill luchó contra el agarre del hombre. Ojos grandes y respiración pesada. Fue tomado y depositado en la mesa. Cuando comenzó a llorar suavemente, el hombre desconocido habló.
—Cálmate. No hay necesidad de temer, esto terminará muy pronto y no sentirás nada —Esta oración, fue dicha realmente para calmar los miedos de Bill, pero lejos de tener el efecto deseado, las palabras del hombre sólo provocaron que llorara con más ganas.
—¿Qué… qué me van a hacer? —Sollozó. Anis apretó su hombro.
—Bill, él es Tabeeb Ihsan, el médico real. Él va a hacer un procedimiento en ti, para que puedas vivir en el harem —Bill miró al doctor con desconfianza.
—¿Qué clase de procedimiento? —La respuesta que obtuvo, lo llevó a luchar con más fuerzas por alcanzar la puerta otra vez. Pero no podía superar a los dos hombres. Lo sometieron entre gritos y lamentos, hasta que estuvo atado a la mesa, donde apenas se podía mover.
—¡Por favor! ¡Por favor, no! —Era un desastre con su rostro cubierto de lágrimas. Anis tomó su barbilla, y limpió su cara con brusquedad. Bill lo había mordido bastante fuerte, en su intento de escape.
—Ahora mira. Esto va a pasar, lo quieras o no. No lo hagas peor para ti mismo —Bill lo vio desafiante, el guardia le miró de vuelta con la misma intensidad—. Agradece que vas a mantener todo tal como está, no es más que una simple vasectomía. Algunos años atrás, esto habría sido completamente diferente —Bill estaba demasiado histérico para notar el atisbo de remordimiento en los ojos del hombre.
A Bill le dio pánico cuando vio al médico coger algo de la mesita de atrás. Con alivio respiró, al ver que sólo sostenía un pedazo de tela. Acercándose a donde el chico estaba retenido, le acercó la tela. Y el doctor habló de nuevo.
—Esto te hará dormir, Bill, ¿ok? Y cuando despiertes, todo se habrá acabado.
La nociva tela, fue firmemente puesta en la boca de Bill, y sin importar cuánto movió la cabeza, no pudo quitar la enorme mano del otro. Bill esperó hasta que estuvo completamente sin aliento y sus pulmones ardían, antes de ser forzado a inhalar.
Lo último que vio, fue al hombre acercándose a la mesita, seleccionando un brillante y pequeño escarpelo.
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Y cuando despertó, todo había terminado. Ya no estaba en la habitación, con la horrible mesa y el doctor, pero estaba de vuelta a donde se encontró a sí mismo la primera vez, yacía en una cama baja, rodeada de almohadas de seda. Se dio cuenta que estaba desnudo, cubierto sólo por una manta suave. No había nadie en la habitación con él y todo estaba oscuro y en silencio.
Bill giró e hizo una mueca de dolor, estaba molido. Una lágrima rodó por su mejilla. Volvió a rodar, acurrucándose en las almohadas. No levantó la manta. Él ya sabía lo que le habían hecho y… no quería mirar.
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Bill se rehusó a dejar su cama, al día siguiente.
La siguiente tarde lo encontró en una de las grandes estancias del harem. Una sirvienta, especialmente persistente llamada Nephthys, lo convenció de dejar su habitación.
Así que ahora yacía, aún rodeado de lo que parecía ser un sinfín de almohadas, escuchando los profundos sonidos de un Oud, que una persona desconocida estaba tocando en la habitación de al lado.
Había un grupo de seis mujeres en la otra esquina. Una estaba leyendo un libro de historias, él estaba escuchando, las otras mujeres… no. El principal objetivo, al parecer, era susurrar incesantemente detrás de sus manos, mientras le lanzaban miradas “encubiertas”, seguidas de intensas risitas. Al principio, estaba avergonzado, ahora estaba simplemente molesto. Seguramente lo demostraba, porque cuando Nephthys se aproximó a él, con una bandeja en sus manos, le dijo que quitara el ceño fruncido de su cara.
—No dejes que te molesten —le aconsejó—. Dejarán de cuchichear en un día o dos —Bill gruñó, parte porque no soportaría que le siguieran viendo estúpidamente un día más y parte por su incómoda posición. Aún estaba un poco adolorido, aunque mucho menos de lo que hubiera esperado.
Nephthys dejó la charola en una mesita y se ocupó sirviendo el líquido en una taza soltando el vapor. Se lo entregó a él y le advirtió.
—Ten cuidado, está caliente —Bill sonrió, sabía que lo estaba. Le había arrojado una taza a Anis en la cara, ayer. Supuso que esa era la razón, por la que la chica de piel oscura se la estaba entregando hoy. El eunuco jefe estaba harto de él.
«Bueno, eso está bien» Pensó. No había agredido al guardia porque lo amara.
—¿Por qué tengo que beber esto? —Se quejó—. Huele mal —la chica le sonrió. Ella sonreía mucho, pese a su mal humor.
—Contiene corteza de sauce, aliviará el dolor. Igual que esto —puso un pequeño frasco de porcelana en el cojín a su lado—. Es “Bromelain” —explicó, viendo la duda en su rostro—. Sólo aplícala en… um, el área afectada y reducirá cualquier inflamación —Bill pudo ver que ella estaba avergonzada, por la mención de su anatomía y él también lo encontró humillante, así que le agradeció.
—Gracias. —Y cambió de tema.
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Tom se echó un dátil a la boca, no podía esperar para dejar la mesa. Su padre había decidido invitar a su medio hermano Ahmed a la comida. Aparentemente, Ahmed era más responsable, y estaba allí para demostrar cuan buen gobernante podría llegar a ser. Tom no se sentía amenazado, él sabía que su padre nunca le daría el control a sus hijos menores. Tom era el primogénito, vivo y sin problemas mentales. El trono sería para él.
Ahmed era el mayor de sus otros hermanos, se llevaban sólo por meses de edad. Tom tenía veintitrés hermanos, nacidos de siete diferentes mujeres. La mamá de Tom, Ankara, quien estaba sentada a su izquierda, era la segunda concubina del sultán, y su favorita. Él nunca se casó con ella. Por alguna razón desconocida, su padre siempre le tuvo aversión al matrimonio, Tom no sabía por qué. Sin embargo, no importaba si su madre era concubina o esposa, mientras su padre no se casara con ninguna otra mujer, y no tuviera hijos con ella, él estaba a la cabeza de la sucesión.
Ahmed estaba parloteando sobre la provincia de Durah con su padre y lucía engreído ante Tom, como si dijera “Mejor juegas bien tus cartas”. Tom se topó con la mirada de su madre, parecía que ella estaba conteniendo la risa. Él le sonrió de vuelta, ella pensaba, al igual que él, que Ahmed era ridículo.
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Tom había accedido a regresar con su madre al harem, y mientras cruzaron el arco principal, se reían de la pomposa actitud de Ahmed y de la oscura conversación de la cena. Limpiándose los ojos por la risa, él la felicitó.
—El punto es, madre, que juraría que incluso podrías hacer reír a Saki —Señaló al guardia que estaba en la entrada. El hombre se mantuvo inmóvil y Ankara resopló.
—Soy buena hijo, pero no “tan” buena —Ella le sonrió hacia arriba, porque él era bastante más alto que ella ahora—. Me quedaría a conversar, pero Farah ha estado un poco decaída últimamente y debo ir a verla —Tom asintió. Ankara se inclinó, como para divulgar un gran secreto—. Ella no lo admite, pero te apuesto cien denarios a que está embarazada —Tom levantó las cejas. Farah había dado a luz un hijo, hacía seis meses atrás.
—¿En serio?
—A–ja —Ankara asintió. Ella le extendió la mano y él la cogió, sacudiéndola firmemente.
—Bien, si quieres perder tu dinero, que así sea. Estás dentro —vio que su madre giró velozmente y se escabulló por la habitación.
Se rió, ella era tan infantil. Era bueno saber que su padre la trataba mejor que al resto de sus mujeres. Él no toleraría lo contrario.
Estaba dispuesto a irse, pero lo pensó mejor. No tenía ganas de irse a la cama solo esa noche. Giró hacia el corredor izquierdo, en la dirección opuesta que tomó su madre, con intención de buscar a Deena y llevarla a sus habitaciones.
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Cuando entró, Deena no estaba en la primera zona común, tampoco en la segunda, pero encontró a alguien de interés ahí.
Mahtob estaba sentada en el sofá y pensó que mejor dejaría a Deena y llevaría a ella a su cama.
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Tom había adquirido su segunda concubina por la visita de un dignatario. El hombre estaba ansioso por deshacerse de ella.
—Me dejó desconforme —explicó. Con la pelea que puso cuando intentó tomarla por primera vez—. Me rompió la nariz —dijo, señalando su ya, fea cara.
Le había tomado a Tom un gran trabajo, no reírse. Pero la alegría le duró hasta que vio como la había castigado. La espalda de la chica estaba cubierta de cicatrices.
Tom estaba de acuerdo con corregir a los esclavos cuando se portaban “fuera de lugar”. Él personalmente había dado latigazos a unos esclavos insolentes, pero nada como lo que le habían hecho a esta chica. Se requería golpear salvajemente, para hacer sangrar y mucho más para dejar un desastre en la carne como ese.
Debido a la apariencia de su espalda, el hombre ya no la deseaba y la ofreció por un precio patético—. Porque ya no es virgen —Tom habría pagado mil denarios por quitarle la chica a ese hombre.
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Tom sonrió cálidamente mientras veía a Mahtob hablar animadamente con una chica de pelo negro, que no reconoció.
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Tomó algún tiempo sacarla de su hermetismo. Ella ni siquiera le hablaba al principio y Tom tenía respeto propio como para tocarla en esas circunstancias. Él la dejó ser. Durante los primero meses en el palacio, él le decía “hola” cada vez que andaba con Deena. Fue lentamente, sabiendo que tomaría tiempo, incluso años, hasta que ella lo dejara entrar. Así que se sorprendió, cuando cerca de ocho meses desde su llegada, ella se acercó a él.
Él había ido a ver a Deena, para llevarla a sus habitaciones y la encontró en una de las piscinas de baño y se entretuvieron allí. Un suave toque en su hombro lo separó de los labios de su primera concubina, para encontrar a la segunda a la orilla del agua, preguntando si se les podía unir.
El príncipe usualmente no permitía que sus esclavos dictaran las condiciones para hacer el amor, pero se sintió justificado al dejarla hacer esta excepción. Él y Deena pasaron la noche re-definiendo el concepto que tenía la chica sobre el sexo.
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Al verla ahora, hablando y riendo feliz, se sentía contento de que ella le perteneciera. Se acercó al área donde estaba sentada, ella le sonrió.
—¿Cómo está esta tarde, mi señor? —Tom iba a responder, pero se detuvo en seco, cuando su acompañante se giró para verle.
El chico era hermoso, pero aun así, era claramente… un hombre. El rostro de Tom se oscureció.
—No está permitido que los hombres estén en el harem. ¿Quién eres tú?
& Continuará &
Notas finales de SarahYellow:
¡Mi primer final de suspenso! No lo había planeado, sólo sucedió.
Ok gente: BILL NO FUE CASTRADO. Hubo un poco de confusión con eso.
Bromelain, reduce la inflamación y dolor post-cirugía. Se encuentra en la piña y se aplica como crema.
La corteza de sauce, alivia el dolor, como una aspirina y se puede tomar como té.
La primera vasectomía fue realizada en 1899, pero aquí no está en ese período de tiempo. Es un Universo Alterno con un toque de histórico. Por el bien de la historia asumiremos que están más avanzados que los otomanos, en medicina. Simplemente no habría podido tolerar cortar las cositas de Bill.
Tabeeb es un médico arábigo.
Oud es un instrumento de cuerda, como el laúd medieval.
En este fic, usaré mucho los términos: esclavo, sirviente y concubina. Déjenme aclararles las confusiones que podrían tener.
-No todos los sirvientes son esclavos, pero las dos palabras se pueden usar indistintamente.
-No todos los esclavos son concubinas, pero todas las concubinas son esclavas, por ejemplo: Mahtob es una concubina y por lo tanto una esclava. Pero Nephthys no es una concubina, es sólo una esclava.
-Los eunucos también son esclavos, pero los guardias regulares del palacio, no lo son.
El término “esclavo”, hoy en día, indica un estado en el que uno es automáticamente infeliz y va a querer escapar. Este (usualmente) no es el caso aquí. La mayoría de los esclavos son tratados como sirvientes libres, y están felices con su posición y trabajo en el palacio.
