Notas de MizukyChan: Amigas, hay algunas palabras que están subrayadas, pues la autora puso la definición al final del capítulo, pero hay otras que no la traen, y yo les puse entre paréntesis, el significado, pues hay muchos términos propios de Arabia que son desconocidos para nosotros. Bueno, basta de hablar y a leer.
Fic de Sarahyellow. Traducido por MizukyChan
& Capítulo 2 &
El sultán caminaba tranquilamente por el corredor, con Anis, el jefe de sus eunucos junto a él. El lado derecho completo del hall, dejaba a la vista la cámara de baño de su harem: delgadas losas de mármol cortadas para formar una muralla de malla, que permitía la vista al gran salón. El gobernador miró a las mujeres en las piscinas y declaró.
—¿Sabes? Creo que estoy un poco cansado de mi compañía actual —el guardia miró al sultán sorprendido, preparándose para abandonar el lugar. Jorg se rió—. Oh no, Anis, me mal interpretaste —Él asintió y volvió la vista—. Ellas.
Los dos hombres dejaron de caminar y se quedaron de pie, mirando a las preciadas concubinas del sultán.
—Eso no significa que ya no disfrute de ellas. Me dan gran placer, especialmente Ankara. Es sólo que… desearía algo nuevo.
El gobernante se quedó en silencio y su sirviente también, esperando sus siguientes palabras. De pronto, una expresión pensativa ocupó su rostro.
—¿Te acuerdas de dos semanas atrás, cuando el Jeque de Lower Foularr, nos visitó? —El hombre grande a su lado asintió—. Bueno, durante su visita, él me mencionó que el harem real de Foularr albergaba ambas concubinas, mujeres y varones —Anis alzó las cejas y el sultán soltó una risita—. Sí, lo sé, un tanto inaudito, ¿cierto? Pero… la idea no es del todo desagradable.
Girando completamente para ver a su sirviente, el sultán parecía haberse decidido sobre algo.
—Creo que me gustaría otro juguete, un hombre —el guardia inclinó su cabeza.
—Señor.
—Encuéntrame a alguien joven y hermoso. Debería ser virgen, si fuera posible —Anis asintió.
—Será hecho, mi señor —con un movimiento de mano, el sirviente fue despedido.
&
—¿Puede salir Bill? —Andreas estaba justo fuera de la puerta de su amigo. Bill miró a su madre, casi saltando de entusiasmo. Él nunca conseguía salir afuera, y esta vez, realmente lo quería. Iba a haber “pelea estilizada” del este. Simone miró al rubio incrédulamente.
—¿A dónde van a ir?
—Sólo a la plaza —respondió dándole su mejor mirada de inocencia. Simone puso las manos en sus caderas.
—Hay muchas plazas, Andreas. ¿A cuál? —Él tocó la tierra con sus pies y murmuró.
—Ridyah —Simone inhaló, alzándose con ello.
—Absolutamente no. ¿Sabe tu madre, que irás allá? Yo no lo creo…
Andreas la interrumpió—. No iremos a ninguno de los burdeles Sayyida Trumper. Sólo a la plaza. ¡Lo prometo! —Bill movió su cabeza frenéticamente afirmando. La mujer achinó los ojos.
—No. Ese no es un buen sector y no quiero que tú…
—Pero mamaaaa —se quejó Bill—. Nunca puedo ir a ninguna parte y cuando Dodi está en el pueblo, nunca puedo verlo de todos modos, y yo realmente, realmente quiero ir y te prometemos que nos portaremos bien, y estaremos seguros, y seremos cuidadosos y no nos meteremos en problemas… —se detuvo para respirar—. ¿Por favoooooor? —Miró a su madre suplicante y ella suspiró.
—Oh… está bien. Pero Omar también irá con ustedes —Bill se contuvo para no resoplar. No le importaba nada que su hermano les acompañara, ya que él, seguramente, se encerraría en algún prostíbulo.
—Ok, él está donde Panchi, lo pasaremos a buscar de camino —los dos chicos giraron para marcharse. Simone se estiró y atrapó a su hijo por la parte trasera de su camisa.
—Espera Habibi, una cosa más —Bill la miró, un poco exasperado.
—¿Queeeee? —Se quejó.
—No use ese tonito conmigo, señor. Tienes suerte de que te deje ir —Simone lo volvió a meter en la casa—. Esa túnica está definitivamente muy corta para que andes corriendo por la ciudad. Entra y ponte la “thobe” (otro tipo de túnica más larga) —Bill casi chilló.
—¡¿Qué?! ¡Mamá, no! Nadie más va a usar una de esas. Todos mis amigos se visten así. —Simone cruzó los brazos.
—Puedes parar el berrinche, porque no me importa. No dejarás esta casa, hasta que te cambies —Bill achinó los ojos y dio un gran resoplido.
—¡Bien! —Zapateando todo el camino hasta su cuarto, se quitó la túnica y buscó la “thobe” más casual que tenía y se la puso encima. Pisoteó fuertemente hasta salir de su casa, sin detenerse para decirle ni una palabra a su madre.
Simone se apoyó en el marco de la puerta. Sabía que no era justa la manera en que trataba a Bill. Era sobreprotectora con su hijo, pero –se recordaba– que tenía una gran razón para serlo. Bill no se daba cuenta de lo hermoso que era, o cómo él afectaba a otros, mujeres… y hombres. Simone los había visto mirándolo: en las calles, en los mercados, incluso en el templo. La gente simplemente, no podía apartar sus ojos de él.
Bueno, la mujer pensó que tal vez no podría mantener a raya sus miradas, pero se aseguraría de mantener sus sucias manos, lejos de su hijo. Dejando la puerta con un suspiro, Simone comenzó a barrer el exceso de tierra del piso.
Por lo menos Omar estaría con él.
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Bill cogió el sándwich caliente, que le pasó envuelto el vendedor, agradeciéndole otra vez a su amigo, por pagarlo. Andi rodó los ojos.
—Bill, en serio, no es gran cosa. Ahora, vamos a ver a los entretenedores —El niño rubio jaló a Bill a su lado, con su mano izquierda, mientras la otra sostenía su “shawarma” y le daba grandes mordidas. (Pan pita con vegetales y láminas de carne de cordero)
Llegaron a un gran portal; fuertes gritos, risas y música venían desde adentro. Deteniéndose frente al puesto, antes de descender veloces los peldaños, Andi giró hacia su amigo y dijo.
—Creo que Dodi dijo que iba a estar aquí —Bill abrió grandemente los ojos con un poco de pollo colgando de sus labios.
—Pewo Anwi, gee gamo a age —El rubio lo regañó con la mirada.
—Por Dios, Bill. Mastica tu comida. Y deja de ser un bebé; lo que tu mamá no sepa, no la lastimará —Y aún sosteniendo la mano de su amigo, Andi descendió las escaleras, para entrar al antro.
Los chicos ingresaron al establecimiento, por las orillas de los zócalos entre la multitud, para adentrarse más en el lugar, hacia una esquina que tenía una mesa con bancas. Al llegar a la mesa, saludaron al joven que estaba sentado allí.
—Hola Dodi —Le dijeron. El chico se puso de pie, palmeando la espalda de Andreas, invitándole a él y a Bill a sentarse.
—Hey, los idiotas lo lograron —Andi se dejó caer en la mesa y luego tomó un sorbo del abandonado vaso de Dodi.
—Por supuesto, no nos podríamos perder esta noche. ¿Crees que pelearán de verdad? ¿Con cuchillos y cosas? —El chico más bajo, tomó de vuelta su vaso con enojo en su rostro.
—No hay pelea —Tomó un gran trago y golpeó el vaso en la mesa—. Se están presentando en alguna taberna en el tercer cuadrante de la ciudad —Andi le clavó los ojos.
—¡¿Qué?! Es la única razón por la que vinimos. Hombre, esto apesta —Cruzó los brazos, desplomándose en el respaldo de su asiento. Dodi le dio un empujón.
—Oye hombre, alégrate. Aún hay muchas cosas que hacer. Tomar, apostar, mujeres. Y hablando de ellas, les voy a presentar a esta chica, Noor. Es genial. —Levantándose de la mesa, se llevó a Andi con él, caminando hacia el bar—. De verdad hombre, ella te haría una mamada, si tan sólo la miras con dulzura.
Bill miró su sándwich a medio comer. No le había tomado mucho tiempo a su amigo, olvidarlo. Realmente, estaba un poco decepcionado de que no fuera a haber una pelea. Había escuchado cuentos fantásticos sobre los pequeños hombres del este, que podían presentar sorprendentes hazañas con sus cuerpos, girando en el aire con mortal precisión… habría sido asombroso de ver. Pero ahora, estaba sentado solo, en un rincón del antro, en el que se suponía NO debía estar. Y al observar la habitación, llena de las risas estridentes de los borrachos, pensó que sería buena idea, mejor irse. Iría a buscar a Omar a cualquier burdel en que estuviera y…
Su tren de pensamiento fue interrumpido por una grande y sudorosa mano en su hombro.
—Oye, niño —Un hombre feo, grande y peludo, le estaba mirando lascivamente—. Eres bonito. Bello… deberías venir por aquí conmigo —balbuceó el hombre—. Te compraré un trago. —Antes de que Bill tuviera tiempo de protestar, el hombre lo estaba arrastrando por el suelo, no hacia el bar, sino hacia la salida.
—Detente, oye. Por favor, déjame ir, verás… tengo un amigo y él se preguntará… —El pelinegro tropezó, mientras el hombre grande lo arrastraba por los peldaños hasta la calle.
—¿Dónde vamos? No ¡NO! ¡Déjame ir, detente! —El hombre lo había arrastrado hasta el costado del edificio y a un estrecho callejón. Y no aflojaba el agarre en su muñeca, lo estaba empujando hacia la fría pared de piedra.
—¡Por favor, detente! —Gritó Bill.
El hombre parecía divertido por su lucha y se acercó para plantar un duro beso en los labios del chico.
—Agh ¡No! —Bill giró el rostro hacia un lado, tratando de escapar del apestoso aliento de su atacante—. ¡Ayuda! —Gritó, rogando que alguien cerca, pudiera oírle pese al ruido que venía del antro. Al hombre, no pareció gustarle esto, tomó el rostro de Bill en su enorme mano y lo giró.
—Crees que alguien te va a salvar, ¿eh? Bien, piensa de nuevo, hermoso. Todo el mundo está adentro, bebiendo y pasándolo bien. Así que por qué no te relajas y me muestras qué puede hacer esa hermosa boquita tuya. —Los ojos de Bill se abrieron grandemente, finalmente dándose cuenta de la seriedad de la situación. Esto era lo que su madre siempre le había advertido. Este hombre lo forzaría a hacer cosas, iba a ser violado. Un acceso de pánico recorrió todo su cuerpo y le llevó a hacer algo estúpido… le escupió al hombre en la cara.
Lejos de ayudar a su escape, esta acción sólo logró enfurecer al tipo. Bill cayó al suelo, por la fuerza del golpe que recibió. Iba a levantar la mano a su mejilla lastimada, pero lo evitó, tratando de detener al hombre que se agachaba a buscarlo.
—¡Tú, pequeña rata! ¡Ven aquí! —Manos enormes tomaron a Bill por el cuello de su “thobe” tirándolo hasta levantarlo y estrellándolo contra la muralla. Bill gritó cuando su cabeza golpeó duramente la pared—. ¡Pagarás por eso! ¡En tus rodillas! —Bill se quejó, con los ojos fuertemente cerrados e inmóvil—. Dije, ponte de rodillas… —El grito iracundo del hombre, fue abruptamente detenido, sus manos fueron quitadas del agarre que tenía en el cuerpo del chico.
Bill abrió los ojos para ver al hombre que estaba a no más de dos pies de distancia, con una expresión de shock en su cara y la punta de un cuchillo en su estómago.
El hombre cayó de rodillas y luego hacia un lado. La mirada de Bill aún estaba clavada en el cuerpo inmóvil del ser que pudo haberlo violado. Estaba en shock, así que no se le ocurrió preguntarse, quién lo había apuñalado. Si lo hubiera hecho, habría notado la figura alta en frente suyo, limpiando la sangre de la hoja de su arma.
Entonces el recién llegado habló.
—¿Estás herido? —Y el sonido profundo de la voz de este hombre, llamó la atención de Bill.
Retirando la vista del cuerpo a sus pies, fijó sus ojos en quien hablaba. «Otro hombre, incluso más grande que el anterior» Pensó el menor, temeroso. Su rostro era duro y sus ojos fríos. Bill comenzó a temblar otra vez. Su cabeza le dolía y se sintió mareado. No estaba en condiciones para pensar claramente y estaba aterrorizado de que este hombre, simplemente lo tomara donde lo dejó el otro.
—Po… por favor, no me lastime —sollozó, hundiéndose en el suelo del callejón. Enterró la cabeza en sus brazos, aguardando el siguiente golpe.
Anis miró al chico doblarse «No debí tardar tanto en intervenir» Pensó enojado consigo mismo. «Ahora el chico es un desastre llorón y le podría dar una embolia de miedo, si trato de tocarlo de nuevo»
Pensando que primero, debería tratar de hablar con el chico, se arrodilló, para asegurarse de que el asustado niño le escuchara.
—No te voy a lastimar, ¿ok? Nadie te va a lastimar ahora —Anis vio que el chico temblaba, levantando un poco su cabeza.
Cuando el niño vio lo cerca estaba el hombre a su lado, saltó hacia atrás, golpeando su cabeza en la muralla otra vez. El primer instinto del guardia fue acercarse y acunar la cabeza del chico, asegurarse de que estaba bien, pero él mismo retrocedió.
—Hey, tranquilo, te golpeaste la cabeza muy fuerte recién, no quiero que lo empeores —Bill lo miró con recelo.
—¿Qué quieres? —Anis le dio una mirada acogedora, no una sonrisa, pero un gesto tranquilizador.
—Sólo quise detener al hombre, ¿ok? Y creo que tú necesitas que te vean la cabeza —dijo notando que aumentaba la expresión de aturdimiento en su rostro—. ¿Me dejarás ayudarte?
Bill tenía miedo de decir que sí, pero este hombre parecía honesto y pensó que quizás sí necesitaba ayuda. Se llevó la mano atrás, al lugar donde un doloroso chichón se estaba formando. Estaba sintiendo que se desmayaba.
—Yo sólo… sólo, tal vez estoy un poco mareado —el hombre le miró con una expresión seria.
—¿Cómo te llamas, chico?
—Bill.
—Ok, Bill, puede que tengas una contusión. Podría ser serio, así que esto es lo que necesito que hagas. —El pelinegro lo miró con ojos vidriosos—. ¿Me estás escuchando Bill?
—Ah, sí, sí —Anis no estaba muy seguro.
—Bill, necesito que realmente te esfuerces por mantenerte despierto, ¿ok? Sólo… —Se movió para levantar al niño, y se sorprendió al ver que no se opuso. El chico realmente debía estar muy mal. Levantó al joven y caminó fuera del callejón. Miró a la figura en sus brazos, se estaba durmiendo—. ¡Bill!
—¿Hmm? —Abrió los ojos, para encontrarse con el mismo hombre moreno de antes— Aún eres amable —destacó somnoliento—. Gracias.
—Está bien, Bill —respondió Anis—. Necesito que continúes hablándome, ¿ok?
—Mmm, ok.
—¿Cuál es tu color favorito?
—Naranja.
Mientras cargaba al chico, el guardia continuó haciéndole preguntas, asegurándose de que estuviera despierto. Bill apenas estaba consciente, así que no se dio cuenta cuando finalmente traspasaron las puertas del palacio, a través de los corredores de mármol y a los maravillosos interiores del harem real.
& Continuará &
Notas finales de la autora:
“Ridyah”, es de hecho, la capital de Arabia Saudita.
«Sayyida», es la versión arábiga de “Señora”
Notas finales de MizukyChan: OMG, Bill ya está en el harem y no tiene idea de por qué. ¿Qué le ocurrirá cuando se entere de que será una concubina? ¿Qué pensarán sus padres al verlo perdido? Besos a todos.

Pobre chico, su madre tenía razón, solo que le dejo ir y ahora no le volverá a ver.. 😥.
Trato de recordar que pasará pero no puedo…
Actualiza por favor🙏🙏🙏🙏