Notas: Espero disfruten este capítulo, porque hay más interacción entre los chicos. Y recuerden que se usan muchos términos de Norteamérica, así que los que están subrayados, tendrán una definición al final.

Letters from Home (By Elvisfan)
Capítulo 4
—Feliz cumpleaños, nene.
Bill sonrió y luego suspiró, mientras Michael prodigaba cariño a su cuello. Siempre prestaba especial atención al lunar en el lado izquierdo, lo cual Bill disfrutaba en extremo. Sonrió nuevamente y le dio un manotazo a la mano del otro, cuando fue en busca del botón de sus jeans.
—¿Mikey, qué estás haciendo? —balbuceó.
—Tratando de hacértelo —respondió de vuelta en su oído.
—Déjalo —Los besos eran torpes y el pelinegro otra vez golpeó la mano de su novio—. Siempre te pones tan… cariñoso cuando estás borracho. No funcionará.
—Entonces, chupa mi pene.
Michael se apoyó sobre sus brazos y sonrió, como si hubiese tenido la mejor idea del mundo.
—¿Disculpa? Esta es la fiesta de MI cumpleaños, así que es MI pene el de que deberías chupar.
—Bueno —Michael volvió a balbucear, hasta que Bill rodó para alejarse de él.
—¿Con el estómago lleno de alcohol y pizza? Si te dan nauseas, terminarás vomitándome encima, o algo así.
—¿Cuándo he hecho algo como eso? —Demandó Michael, gateando detrás del pelinegro.
—Nunca —admitió Bill—. Pero es mejor que nunca lo hagas. Además… —El chico se sentó y miró a toda la habitación—. No estamos exactamente solos aquí.
Michael miró al resto de las personas allí, algunos inconscientes y otros semiinconscientes, quienes ahora estaban desparramados por todo el sótano. Georg yacía sobre una chica, en el rincón más lejano del sofá, y aunque no se veía completamente claro que lo sucedía, la expresión de su rostro lo decía todo.
—¿Quién es la víctima de Geo? —preguntó, cuando Bill le acariciaba el cuello.
—Creo que su nombre es… ¿Susan? ¿O Sarah? Sally. No lo sé.
—Yo tampoco lo sé —Michael volteó, y los recostó a ambos, finalmente besando a Bill como corresponde. Bill rodó para quedar sobre él y las manos del otro, inmediatamente fueron al trasero del menor—. Te quiero hacer el amor dulcemente, nene.
Bill bufó y lo empujó, alejándose de él. Se puso a su lado y lo abrazó por el estómago.
—Me puedes hacer el amor dulcemente, cuando estés sobrio.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo —Bill bostezó.
—¿Cuántas veces?
—Tanto como quieras, Mikey
&
Bill sacó del sobre, la última carta de Tom y Georg recogió la fotografía que cayó al piso. Miró de la imagen a Bill y luego de vuelta a la foto.
—Oh. Vas a amar a este hombre, Bill —dijo con conocimiento.
—¿Está con uniforme? —Bill le quitó la fotografía la observó. Y le gustó. Tom estaba usando su uniforme completo, hasta con el casco blanco. Lucía bastante serio y en el fondo había una bandera americana—. ¡Es lindo!
Georg bufó y sacó su libro de Cálculo de la mochila.
—Hey Bill, dime de nuevo, ¿cómo se llama tu novio?
—Oh. Cállate. Todavía puedo mirar, ¿cierto? —Desdobló la carta y la estiró—. Sólo porque esté a dieta, no significa que no puedo ver el menú.
—¿Disculpa? —Georg chasqueó los dedos frente al rostro del pelinegro, recibiendo a cambio, una mano que empujó su cara—. ¿Cálculo? ¿Ayúdame?
—Ahora espera. Empieza tu tarea —Bill cruzó las piernas y se apoyó contra la base de su cama.
2 de diciembre, 2010
Bill,
No creo que recibas esto a tiempo, pero FELIZ CUMPLEAÑOS de todos modos. ¿Cómo estuvo la fiesta? ¿Completamente loca? ¿Recibiste algún regalo increíble? ¿Qué se siente ser oficialmente un adulto?
Fue genial escuchar que tu proyecto estuvo bien, pero me quedé un poco decepcionado porque no fui la persona con más alto rango a la que escribían. Sin embargo, creo que me podré adaptar a un segundo lugar.
Visine, porque estamos en el desierto, Bill. ¿Arena? ¿Polvo? Esa mierda se mete en tus ojos y, hombre, ¡duele!
Ayer fue un día ajetreado. Un convoy de rutina se convirtió en un tiroteo en nuestro campamento en el desierto de Registan. Yo estoy bien, pero mi amigo Danny, recibió una bala en la cadera. Ahora regresa a casa. Afortunado bastardo, excepto por el hecho de tener una bala en la cadera.
En contraste, hoy ha sido… aburrido, tan aburrido como suele ponerse por aquí. Estuve arreglando un par de camiones y logré hacer que uno de ellos volviera a partir. Me sentí un tanto orgulloso de mí y celebré con una botella de Gatorade y un Slim Jim ¿Mencioné que aquí todos somos aficionado al Slim Jim? No me preguntes por qué. Creo que es porque son fáciles de transportar, saben bien y parece que nunca se descomponen. Tal vez la última no sea una buena razón, pero de todas formas nos gusta.
No me gusta la revista “Cosmo”. ¡Lo juro! Pero normalmente leo cualquier cosa. “People”, “Sports Illustrated”, “Rolling Stone”, lo que sea. Mi mamá suele mandarme una caja el primer lunes de cada mes e incluye una copia del periódico “News Tribune”, para que sepa que ocurre en casa. Mi hermana piensa que es divertido enviarme cualquier libro que haya terminado de estudiar, así que tengo “Romeo y Julieta”, “Orgullo y Prejuicio”, “Beowulf y los cuentos de Canterbury”. El nombre de mi hermana es Jamie, ¿te lo había dicho? No lo creo. Mi papá es Jorg y mi mamá, Diana. Y sé que te conté sobre Sampson.
Si noté la fotografía que enviaste. Gracias. Espero que no te moleste, pero la pegué en mi litera, junto a las otras personas que tengo de vuelta en casa. Es sólo que, es agradable ver rostros amistosos de vez en cuando.
Acabo de bostezar por cuarta vez, creo que necesito dormir. Espero que tu Navidad sea muy feliz, en caso de que no sepa de ti hasta entonces. Cuídate.
Tom.
—¿Terminaste? —preguntó Georg, al ver como Bill alejaba la carta.
—Sí Geo. Gracias por tu paciencia.
—Bien —El castaño arrojó el libro de Cálculo en el regazo de Bill—. Ecuaciones, página cincuenta y siete.
&
—Te extrañé —Bill hizo un puchero frente al teléfono.
—También te extrañé, bebé —respondió Michael al otro lado de la línea—. Pero en verdad necesitaba un día de sanidad mental.
—Eres todo un holgazán. Las vacaciones de Navidad serán en tan sólo una semana.
—No pude evitarlo. Oh, ya es oficial. La fiesta de año nuevo será en la casa de Casey.
—¿Haremos algo más esa noche? —inquirió casualmente el menor, prendiendo la televisión.
—Oh, por supuesto. ¿No es acaso, algún tipo de… ocasión especial para nosotros? ¿Un aniversario o algo así?
—Sí. Uno muy grande. Un año entero en el que te he estado soportando.
Bill se dio cuenta de que en la televisión estaban en los noticiarios, iba a cambiar el canal, cuando vio algo sobre los militares.
—Mereces una medalla —Bromeó Michael—. ¿Pero podrías conformarte con una cena antes de la fiesta?
—Supongo que sí, si es lo mejor que puedes ofrecer.
—Me tengo que ir, bebé. Te amo.
—También te amo —Bill sonrió—. Te veo mañana.
Dejando el teléfono sobre la mesa, Bill regresó la vista a la pantalla y se dio cuenta que hablaban sobre Afganistán. Intentó recordar si Tom le había dicho exactamente dónde estaba él.
Mientras lo meditaba, su padre Gordon entró en la sala e inmediatamente cambió el canal.
—Papá. Estaba viendo eso —Señaló molesto.
—¿Desde cuándo ves las noticias? —Bufó Gordon, ni siquiera mirándolo.
—Desde ahora. Es parte de mi clase de Cívica. Hemos estado hablando de…
—¿Y no tienes alguna tarea que hacer?
Con un bufido molesto, Bill cogió su celular y se fue a la cocina, donde su madre Simone, estaba limpiando después de la cena.
—¿Mami, podemos ir de compras el fin de semana? —preguntó.
—Claro cariño —La mujer sonrió mientras cerraba el lavavajillas—. ¿Qué necesitas comprar?
—Creo que, me gustaría enviarle un paquete a Tom. Por la Navidad.
—Ya me di cuenta de que aún recibes cartas de él. ¿De qué hablan ustedes dos?
—Diferentes cosas —Bill alzó los hombros—. Lo que él hace en el día, lo que yo hago en el día, cosas así. Entonces… ¿podemos?
—Claro. Creo que sería un lindo detalle.
&
El domingo por la tarde llegó rápidamente, Bill cogió un canastillo y recorrió los pasillos de la tienda “Dollar Store”, escogiendo artículos para enviarle a Tom.
—Bill, esto es solamente un gesto —Le recodó su madre, mirando el canastillo que ya estaba medio lleno—. No tienes que enviarle todo lo que leíste en esa lista. Además dijiste que su madre, le envía cosas cada mes.
—Pero… es por Navidad.
Bill comparó dos marcas diferentes de desodorante, antes de alzar los hombros y poner los dos en la canasta. Simone sacó uno de ellos, mientras se dirigían a la sección de comestibles, donde el menor sacó una lata de maní y dos latas de Slim Jims.
—No veo tarjetas para teléfonos aquí —Señaló cuando llegaron a la cajera—. Podemos ir a Walgreens a comprar una y también un cartón de cigarrillos.
—No pagaré un cartón completo de cigarrillos, Bill —Simone suspiró al ver el puchero de su hijo—. Está bien. Dos cajetillas, pero eso es todo.
&
Completo y total agotamiento consumían a Tom, cuando de un salto, bajó del camión en el que había estado el último par de horas. Ayudó a descargar todo, lo más rápido posible, antes de volver a su litera lentamente. Se desnudó hasta quedar sólo en bóxers y se recostó de espaldas, sus chapas de identificación, se deslizaron por la almohada bajo su cabeza. Apenas registró el sonido de alguien gritando “El correo” y luego sintió que algo cayó en su estómago.
—Entrega especial para el Cabo Kaulitz —anunció Gustav. Moviendo la pierna de Tom, se sentó en su litera—. Pensé que tu madre ya había enviado tu regalo de Navidad.
—Lo hizo. Lo recibí ayer —Tom se sentó y leyó la dirección de la caja. Sus cejas se alzaron más en su frente cuando vio de quién venía—. Es de Bill.
—¿Bill, tu amigo de las cartas?
—No conozco otros Bills, Gustav —Tom se estiró para coger su navaja suiza de la armada y cortó el sello, para abrir la caja.
Un sobre rojo yacía encima de todo. Contenía una tarjeta con un Santa en la portada, que parecía estar confuso, porque lo llevaba Rodolfo sin su nariz roja. Dentro, se podía leer “Espero que la Navidad te encuentre bien”. Bill había firmado al final, con su nombre y muchos adornos.
Tom se rió al dejar la tarjeta a un lado, listo para descubrir los otros componentes de la caja.
—Muy bien. ¡Slim Jims!
—¡Baja la voz! —Gruñó el rubio—. No quieres que te asalten por tus productos de carne sin identificación.
—Desodorante, pasta dental, un par de botellas de Gatorade, tarjetas telefónicas… ¡Asombroso!
—Sal de estación —susurró Gustav.
—Un mazo de cartas, cigarrillos, un paquete de baterías.
—¡Espera! —Gustav apretó su mano, cuando estuvo a punto de coger una lata azul, con tapa amarilla—. Un paso atrás del maní, Kaulitz.
—Exageras demasiado, Schafer —Tom sonrió al ver que su amigo, reclamó la lata de maní.
—Es bueno que me tengas cerca, Tom. Tu amigo por correspondencia casi te mata. ¿No le has dicho que eres alérgico al maní?
—No creo haberlo hecho. Pero bueno, son todos tuyos. Y será una buena historia para mi próxima carta.
Gustav se retiró, disfrutando de su maní, mientras Tom continuó revisando su regalo. Se rió silenciosamente cuando llegó al fondo de la caja.
Ahí, debajo de un set de calcetas deportivas, había una copia de la revista “Glamour”
&
Doce días más tarde, Bill leía la carta de Tom y se quedó sin aire.
—¡Oh Dios mío! ¡Casi lo maté!
& Continuará &
Notas finales de la autora: Los comentarios son como hacer pipí asustado, en algún bosque tenebroso. Sí, pienso que eso es divertido.
Notas finales de MizukyChan: Hola a todos, espero hayan disfrutado de un nuevo capítulo y hagan comentarios.
Algo tal vez sin importancia, en mi país a las baterías se les conoce también como “pilas”, pero en las traducciones usaré la palabra más común: baterías. Les recuerdo que el visine son gotitas para los ojos, y que ese nombre es el mismo en inglés y en español. Slim Jim es un tipo americano de snacks de carne seca, en mi país le llamamos “Charqui”.

A mi me gusta el charque!! Son tan divertidos estos dos!!
Pobre Bill, casi lo manda al hospital… 😀
Obviamente, sin mala intención 🙂