“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 18
—Creo que sólo quieres presumir de mí a tus amigos —. Dijo Bill, extendiendo la sombra de ojos sobre sus párpados y sonriéndole a Tom en el reflejo del espejo. —Tratar de ponerlos celosos.
Apoyado en la puerta del baño, Tom le devolvió la sonrisa. —Tal vez un poco. —admitió, yendo detrás de Bill y pasando un brazo alrededor de su cintura, su barbilla descansaba en el hombro de Bill. —Sobre todo simplemente quiero que estés allí. Sólo tengo un cumpleaños al año, después de todo, y quiero pasarlo contigo. Mi-no-más-sorpresa fiesta sorpresa en realidad se interpone en mis planes.
— ¿Mm, y qué tenías planeado? —Bill preguntó, inclinando la cabeza para descansar contra Tom y cruzó las manos sobre las suyas.
—Pensé que podríamos quedarnos en casa y disfrutar de un poco de tiempo a solas —. Dijo Tom, besando el hombro de Bill a través de su camisa. —Sólo tú y yo por un tiempo.
Bill suspiró satisfecho, dándose la vuelta en los brazos de Tom hacia él. —Eso suena divertido. Vamos a hacerlo en su lugar.
—Me encantaría, pero aparentemente han estado planeando esto durante toda la semana por lo menos. Todos estarían decepcionados si no me presento. Además, es mi club. Tengo que por lo menos estar allí el tiempo suficiente para abrir la puerta de modo que puedan entrar.
—Todavía no puedo creer que tus amigos te estén armando una fiesta sorpresa en tu propio lugar —. Dijo Bill, sacudiendo la cabeza.
Tom se encogió de hombros. —Al parecer es más barato.
—Y ellos saben que les proporcionaras bebidas gratis.
—Y las bebidas gratis y un lugar barato significa más pastel.
—El pastel es algo bueno —. Dijo Bill pensativo, sonriendo y apoyándose en Tom para darle un beso. —Por lo tanto, ¿me veo bien?
—Estás hermoso —. Dijo Tom honestamente, levantando el brazo para acariciar un lado de la cara de Bill, sólo para que su mano fuera apartada.
—Me mancharás —, Bill dijo suavemente, besando la palma de la mano de Tom. —entonces tendría que empezar todo de nuevo y realmente podrías llegar tarde para ayudar a preparar tu propia fiesta sorpresa.
—Eso sería una tragedia. —dijo Tom con una sonrisa, pasando la mano por la parte posterior del cuello de Bill y atrayéndolo para otro beso.
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Tom terminó llegando a su fiesta un poco más tarde, una vez que todo estaba dicho y hecho, y un pequeño grupo de personas estaban esperando afuera cuando él y Bill llegaron allí, con los brazos cargados de bolsas de decoraciones y aperitivos que debían preparar. Abriendo el club, Tom les dejó entrar, teniendo una charla con algunas personas aquí y allí, mientras Bill sonreía desde la barra y escaneaba las caras con la esperanza de que no iba a reconocer a nadie. Desde que Tom lo había invitado a su fiesta de cumpleaños, Bill había estado temiendo un poco ese día. Quería pasar tiempo con Tom, sobre todo en su propia fiesta, pero en el fondo de su mente no podía evitar la idea de que alguien lo había reservado para Tom al principio, y ese alguien era alguien que Tom conocía y por lo menos de un poco de confianza. Eso significaba que probablemente estaría en la fiesta de esa noche, y sabía todo sobre la agencia y, por extensión, de Bill. Lo último que quería hacer Bill era pasar la fiesta de su novio teniendo una pequeña plática con alguien que probablemente lo amargaría, como mínimo. Asombrosos niveles de incomodidad podían derivar de eso, especialmente cuando se combina con una barra libre, podría terminar siendo mortificante.
O podría estarse preocupando por nada, e incluso si la persona que había dado a Tom su primera reserva estaba allí, la reserva con Bill podría haber sido una casualidad basada nada más en tratar de conseguirle a Tom algo que a él le gustara. Podría ser un él y gustarle las rubias de pechos grandes, algo que Bill obviamente no era. O una ella y gustarle los tíos fornidos. No había realmente manera de estar seguro, ya que todo lo que había recibido a partir de la reserva fue a Tom, que fue bastante agradable, tenía que admitirlo.
Bill no reconoció a nadie de inmediato cuando Tom los dejó entrar y luego se marchó arrastrando los pies para distraerse por una hora o así antes de que tuvieran las cosas listas, yéndose con órdenes estrictas de por lo menos fingir estar sorprendido una vez que regresara. Agarrando a Bill mientras salía, el par deambuló por la calle hasta la misma cafetería donde Jarret los había citado, tomando asiento en una pequeña y apretada cabina en la parte de atrás para pasar su tiempo.
—Entonces —, Tom preguntó, dando suavemente un golpecito en el brazo de Bill. — ¿me compraste un regalo?
Bill se rio, fingiendo estar ofendido ante la idea de que no lo haría. —Por supuesto que sí. Simplemente no lo conseguirás hasta después de la fiesta.
Tom aqueró una ceja. — ¿Oh, de verdad? ¿Es algo que tengo que abrir en privado?
—Sí —, Bill dijo con una sonrisa, deteniendo la mano de Tom a medida que agarraba el dobladillo de su camisa. —es especial, algo sólo para ti. —Bill continuó, haciendo lo posible por no darse cuenta de la breve caída de la mirada de Tom. Tom solía hacer un buen trabajo tratando con la profesión que Bill había elegido, algo que Bill apreciaba, pero todavía había pequeños momentos puntuales donde Bill podía decir que le molestaba. Poniendo su mano en un costado de la cara de Tom, Bill pasó el pulgar por la ranura entre las trenzas de Tom, dándole una pequeña sonrisa. —Espero que te guste.
— ¿Cómo no iba a hacerlo si proviene de ti? —Tom preguntó con una sonrisa, Bill arrugó la nariz y empujó a Tom por el hombro.
—Vamos, estoy siendo serio. Podrías pensar que es estúpido, o de mal gusto, o inconveniente, o alrededor de un millón de otras cosas que no son buenas. Pero la ventaja es que al menos tienes una sorpresa que te espera hoy, así que tengo eso a mi favor.
—Cierto. Por su puesto que ahora voy a querer abandonar la fiesta temprano para saber lo que es, ya sabes.
Bill sonrió. —Como si no lo hicieras ya.
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Tom hizo un buen trabajo en fingir estar sorprendido cuando todo el mundo surgió de detrás de las mesas con sus globos y haciendo bullicio, aplaudiendo al cumpleañero en masa. Bill se unió al jaleo, dejándose llevar estrechamente y mimoso junto a Tom cuando uno de sus amigos desveló el pastel, y se puso a encender las docenas de velas plantadas por toda la superficie, obviamente, bastante lejos de ser exactas. Dándole a Bill un amoroso abrazo, Tom dejó que Bill se aleje para mezclarse con la multitud mientras a él lo arrastraban para cantar e intentar apagar el pastel antes de encender el rociador contra incendios.
Por mucho que a Bill le hubiera gustado estar más cerca de Tom, todavía estaba un poco indeciso sobre ponerse en medio hasta que tuviera la oportunidad de ver realmente la gente a su alrededor. Manifestando una bonita sonrisa, Bill se relacionó de camino a la multitud, dando la mano a varias personas vinculadas con Tom y compartiendo una pequeña charla mientras se movía lentamente hacia el bar para tomar una copa.
— ¡Oh, dios mío, Billy! —Una voz canturreó en el oído de Bill, una cabeza con el pelo rizado de color rojo pasó a su lado cuando Angela le agarró el brazo. — ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Jarret te invitó? No sabía que podíamos invitar a otras personas.
—Hey, Angel —. Dijo Bill, agachándose para besar la cima de la cabeza de Angela. —No esperaba verte aquí, aunque me imagino que debes estar aquí con Jarret, ¿eh? —dijo, esquivando su pregunta por costumbre.
—Sí, al parecer conoce al cumpleañero… —Angela se fue apagando, sus ojos haciendo chispas cuando miró a Bill y le dio un golpe en el brazo. — ¡Tú estás aquí con el cumpleañero! Me dijiste que todo el asunto no funcionó. Oh, Bill, eres un mentiroso, ¿lo sabías? —Sonriendo, Angela hincó a Bill en el estómago. — ¿Por lo tanto, cuál es él? Me perdí toda la gran “sorpresa” porque estaba esperando por una copa.
Bill suspiró, sus orejas enrojecidas de un color ligeramente rosado. —Tom. Es el que está sobre el pastel, tratando de no hiperventilar sin desmayarse. —Dijo, señalando al otro lado de la sala donde Tom todavía estaba intentado soplar las velas, sosteniendo su camiseta hacia atrás como una manera de evitar quemarse accidentalmente.
Apoyando una mano en el brazo de Bill, Angela se puso de puntillas, mirando más allá del mar de cabezas entre ella y la mesa del pastel, y sostuvo un jadeo. —Oh, él es guapo, ¿no es así? —Ella dijo, cayendo de nuevo sobre sus pies. —Eres un bastardo con suerte. ¿Por qué no nos contaste sobre esto? ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? ¿Cómo es en la cama?
—Oh, dios, Angela —. Bill dijo, frunciendo el ceño hacia ella. — ¿Alguna vez se te ha ocurrido que tal vez por eso no dije nada? Toda mi vida sexual no tiene por qué estar expuesta.
—Pfft… —dijo Angela, agitando su mano con desdén. —como si tuvieras una vida sexual. Venga, Billy. Dime.
Bill pasó una mano por su pelo, apenas con spray ya que sabía que a Tom parecía gustarle suelto, y se encogió de hombros. —Bueno, no lo sé. Es algo así como un período de prueba ahora mismo, ver como resulta y todo eso, por lo que no quería tener a todos entusiasmados en caso de que no funcione —. Dijo, dándole la mayor parte de la verdad. —Hemos estado juntos poco más de mes y medio.
—Un mes y medio absolutamente no cuenta ya como un período de prueba —. Dijo Angela, bebiendo su bebida, y dando a Bill una mirada cómplice. —Ustedes ya son algo. Dios, eso es adorable.
Bill sonrió, mirando a Tom quien sonreía en medio de una conversación, su corazón empezó a latir un poco más rápido al verlo. —Sí, puede que sea algo.
Arrimándose contra el costado de Bill, Angela lo miró. — ¿Y?
— ¿Y qué?
—No has respondido a la pregunta sexual, mojigato.
Bill suspiró, sin dejar de mirar a Tom. —Es muy bueno. —Bill dijo soñadoramente, distraído pasando un brazo alrededor de los hombros de Angela.
Angela canturreó: — ¡Aww, mi Billy está enamorado! Eso es…
— ¿Oye, qué haces, tratando de quitarme a mi chica? —Jarret llamó, yendo y robándose a Angela, plantándole un beso. —Hey, Bill, ¿qué estás haciendo aquí?
—Bill está enamorado del cumpleañero —. Angela respondió alegremente.
— ¿Por lo que vienes a declararte en su fiesta? —preguntó Jarret, consiguiendo un codazo de Angela.
—No, tonto, están saliendo. Parece que esa pequeña cita tuya funcionó después de todo.
Jarret miró de Angela a Bill, obteniendo un encogimiento de hombros por respuesta. —Es un buen tipo —. Bill dijo sencillamente. —Y probablemente debería volver con mí, um, cita antes de que empiece a pensar que lo dejé tirado. —Cogiendo una copa del bar, Bill volvió a fusionarse con la multitud antes de que ninguno de sus amigos tuviera la oportunidad para quejarse, las palabras de Angela zumbaban en sus oídos más de lo que a él le gustaría. Realmente no había pensado en la relación de él y Tom con términos emocionales tan profundos, especialmente no de esa profundidad. Sabía que le gustaba estar saliendo con Tom, los abrazos, los fines de semana adormilados y acurrucados juntos, las tardes noches en que se enredaban sudorosos el uno contra el otro, todo eso. Ahora iba a pasar el resto de la noche pensando en lo que significaba todo aquello.
O podía emborracharse y olvidar toda la conversación con Angela como si nunca hubiera pasado, pensó, tomando un sorbo de su copa.
— ¿Bill? —otra voz preguntó detrás de él, Bill se puso rígido cuando una mano se posó sobre su hombro.
Girándose, Bill dio una sonrisa amable, su expresión corporal se cerró cuando miró al hombre rubio. —Benjamin.
—Bueno, mierda, pensé que no hacías fiestas —. Dijo Benjamin con una sonrisa, dando un paso más cerca de Bill, quien retrocedió a su vez.
—No las hago. —Dijo Bill arrugando la comisura de sus labios.
— ¿Entonces qué estás haciendo aquí? ¿Alguien te pagó para que juegues con Tom otra vez? Dios sabe que el chico lo necesita. Ha estado abatido durante meses —. Benjamin dijo, tomando un trago de su cerveza. —Pero eso no quiere decir que debas volver a ese hotelito tuyo, ¿sigues trabajando tan bien con esa linda boca tuya? —Sonriendo con superioridad, Benjamin llegó a recorrer el labio inferior de Bill con la yema de su pulgar, tratando de empujar más allá cuando Bill ladeó la cabeza. — ¿Qué, jugando a ser tímido ahora, verdad?
Eso era exactamente por lo que Bill se había preocupado. Benjamin no era un habitual, pero Bill se había reunido con él al menos dos veces en el pasado. Bill se la chupaba, le daba la oportunidad de que se recuperara, y luego lo hacían de nuevo, consiguiendo una palmadita en la cabeza y un dolor de mandíbula por su trabajo. Era más que probable que fuera Benjamin el que inicialmente lo había reservado para Tom, que era algo que Bill casi le agradecería si no supiera lo que eso implicaba. —No estoy aquí por trabajo.
—Oh, pero apuesto a que podrías estarlo. —dijo Benjamin, dando un paso más y haciendo a retroceder a Bill contra la pared. — ¿Cuánto quieres por escapar durante 20 minutos más o menos? Nadie te echará de menos y puedes tener todo en efectivo. Sólo piénsalo, sin tener que pagar un intermedio ni nada.
—No estoy disponible esta noche, y definitivamente no estoy disponible para trabajar de esa manera —, dijo, cruzando los brazos sobre su pecho. —y sólo por esto, nunca voy a estar disponible para ti otra vez.
Benjamin frunció el ceño bruscamente. —Ah, ahora eso no es justo…
—Creo que es perfectamente justo porque estás siendo un imbécil. Por lo que ya puedes llevarte tu mierda lejos de mí y pretender que ni siquiera me viste, o puedo hacer una sola llamada para decirle a la agencia que me estás acosando en mi tiempo libre, y tú estarás en la lista negra de cada persona que trabaja allí —. Bill dijo entrecerrando los ojos. —Estoy seguro de que un gran tipo como tú puede encontrar fácilmente una chica, o un chico, que esté dispuesto a dejar que fuerces tu pene en su garganta.
Benjamin se quedó boquiabierto, con las cejas juntas dramáticamente, mientras Bill sacó su móvil y tomó una foto.
—Ven a cualquier parte cerca de mí esta noche, y yo enviaré esto como prueba. —Bill dijo claramente, guardando su teléfono y caminando a grandes pasos hacia Tom, dejando a Benjamin molesto detrás de él.
—Hey, tú —. Bill susurró suavemente, aferrándose a los hombros de Tom, con la intención de permanecer tan cerca de Tom como pudiera por el resto de la noche o hasta que la adrenalina nerviosa esté fuera de su sistema, preferentemente de lo que ocurrió antes.
—Hey, precioso. —Tom respondió con una sonrisa manchada de glaseado que Bill quitó rápidamente con un beso. — ¿Quieres un poco de pastel? Hay cerca de 34 libras aquí.
—Pastel sería genial. —dijo Bill con una sonrisa, buscando un plató que llevó a sus manos casi en el momento que acabó de hablar. — ¿Te estás divirtiendo?
—Lo estoy ahora. —dijo Tom cariñosamente, pasando un brazo por la cintura de Bill y sosteniéndolo cerca.
&
Era tarde cuando Bill y Tom se desplomaron en el apartamento de Tom, después de haberse quedado hasta que la fiesta acabó y decidieron que la limpieza que se necesitaba podía hacerse en la mañana, o mejor aún, en la tarde del día siguiente. Bill había bostezado durante todo el viaje de vuelta en taxi, recostándose en Tom, y pensando en lo bien que una cama blanda se sentiría después de estar de pie durante tanto tiempo.
—Entonces —, dijo Tom, cerrando la puerta detrás de ellos mientras Bill se sacaba sus botas, dejando que caigan donde sea. — ¿tenías un regalo para mí?
—Estaba empezando a pensar que te habías olvidado —. Bill dijo con una sonrisa somnolienta, indicando a Tom sentarse en el sofá.
Agachándose, Bill rebuscó en su bolso hasta que encontró la pequeña caja cuadrada, sacándola y se la entregó a Tom mientras se sentaba a su lado.
—Oh, es un regalo real. Pensé que…
—Me puedes desenvolver más tarde —. Dijo Bill, descansando su cabeza en el hombro de Tom. —Ábrelo.
Encogiéndose levemente de hombros, Tom quitó la bonita cinta plateada y abrió la cajita negra. —Es un reloj.
—Se trata de un reloj —, dijo Bill, tomando la caja de las manos de Tom y sacándolo de la misma. Desplazándose, Bill se sentó a horcadas en el regazo de Tom, agarrando su brazo y fijando el reloj en su muñeca. —pero además es tiempo. —dijo en voz baja, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Tom. —Para el próximo mes, soy totalmente tuyo. A nadie más se le permite tenerme más que a ti, y me puedes tener cuando quieras, incluso si es sólo para ir a desayunar o para ayudar a hacer las maletas para mudarme a tu casa. Soy tuyo. —Inclinándose, Bill besó a Tom profundamente, las palabras de Angela se colaron nuevamente en su cabeza. —Soy muy, muy tuyo.
Continuará…

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Que lidnooooooo💋🥰💋🥰💋
Vayan por las maletas ya 🥰