Letters From Home 13

Hola gente linda. Bueno los chicos ya se besaron y ahora comienzan a salir. Vean cómo interactúan fuera de las cartas.  >///<  Espero les guste. Beshoshs.

Letters from Home (By Elvisfan)

Capítulo 13

15 de junio, 2011

Bill esperó hasta que Tom encendió el motor del carro y salió del estacionamiento, antes de continuar con los pensamientos que tuvo a la hora del postre.

—En realidad no quiero ir  —Suspiró, apoyando su cabeza en el asiento—. ¿Es eso muy terrible, Tom? ¿No querer que mi papá ni siquiera me saque a cenar, para celebrar el hecho que por fin terminé la escuela?

—Es totalmente comprensible —aseguró el mayor—. Todavía estás enojado, justo ahora lo estás y estás completamente justificado para sentirse de esa forma. Tal vez, en algún momento, podrán intentar mantener algún tipo de relación, si es algo que ambos quieren.

—Quizás iré, no sé. Probablemente lo está haciendo porque se siente obligado o algo así. ¿Y si quiere llevar a… esa mujer? Yo podría pasar perfectamente bien el resto de mi vida, sin conocerla. Ugh, ese es un nuevo tema  —Bill agitó las manos frente a él, como para alejar los malos pensamientos y así despejar el aire—. Estuvo bien, Tom. Nunca hubiera pensado en Dave & Buster, como un lugar para una cita, pero funcionó.

—Bueno, pensé que si por alguna razón, nos quedábamos sin absolutamente nada de qué hablar durante la cena, por lo menos tendríamos juegos para distraernos. Aunque las palabras “nada de qué hablar” no parecen estar en tu vocabulario  —Tom sonrió a Bill y vio que lo miraba como si estuviera loco.

—¿Por qué no tendríamos nada de qué hablar?   —preguntó el pelinegro.

—No lo sé. Creo que pensé… las primeras citas suelen ser “extrañas”. Pero si lo meditamos mejor, no suelo hablar con un chico durante nueve meses, antes de nuestra primera cita.

—Probablemente tampoco no te suelen patear el trasero en los juegos durante la primera cita.

Tom miró a Bill por segunda vez, antes de volver su atención al tráfico alrededor de ellos.

—Tengo un trabajo, si es que quiero   —agregó casualmente.

—¡Tom, eso es genial! Pero me dejaste hacer un monólogo toda la cena y no lo mencionaste.

—Te estaba escuchando. Pero sí, trabajé en la construcción para mi tío, el verano antes de mi último año de escuela y luego, unas pocas semanas, antes de irme al campo de entrenamiento y él me dijo que me contrataría a horario completo, si yo quería.

—¿Quieres hacerlo?

—Me gusta —contestó alzando los hombros, quitándole importancia—. Es buen dinero. Podría usar parte de mi primer cheque para un depósito y tener mi propia casa, además, tengo ahorros. No sabes lo mucho que quiero vivir lejos de la casa de mis padres.

—¿Te vuelven loco?  —preguntó el pelinegro, señalando un desvío que Tom estuvo a punto de pasar.

—Ellos están bien. Sólo quiero ser independiente, ¿sabes? Tener mi propio lugar al que llamar hogar.

—Yo tendré mi propio dormitorio al que llamar hogar  —Bromeó el menor—. Ambos seremos, algo así como “verdaderos adultos”.

Tom se rió al entrar al vecindario de Bill—. Y por supuesto, llevaré a Sampson conmigo.

—Oh, por supuesto.

Se estacionaron frente a la casa del menor y notaron la luz frente a la ventana del dormitorio de su madre.

—¿Quieres entrar? —preguntó el pelinegro—. Parece que mi mamá todavía está despierta, pero está intentando darnos algo de privacidad.

—Claro  —Tom nuevamente cogió la mano de Bill, todo el camino hasta la puerta y pudo ver la sonrisita en el rostro del menor—.   ¿Por qué estás sonriendo?

—¿Te gusta mucho el… contacto físico, cierto? Claro que no me incomoda —agregó, antes de que Tom pudiera quitar su mano—.   Es sólo… algo que noté.

—Bueno, ha pasado un año desde que tuve… esta clase de contacto físico. Y creo que estoy recuperando el tiempo perdido.

 

El mayor esperó a que Bill abriera la puerta, y lo siguió—. Gustav solía darme abrazos de lástima, cuando extrañaba mucho mi casa, pero probablemente lo hacía para que lo mantuviera abastecido de las cositas ricas que mi mamá preparaba para mí y me enviaba.

—Puedo preguntarte… qué pasó con él —indagó Bill, apoyándose en el respaldo del sillón, vio que Tom dudó un segundo y agregó—.   Si no quieres hablar sobre eso…

—No, está bien  —Tom también se apoyó en el sofá, junto a Bill—. Hablé con papá sobre eso, cuando regresé a casa.

—¿Dijiste que él también había sido un marine, verdad?

—Sí, él también pasó por esto. Por mucho —Suspiró—. Regresábamos de una entrega de suplementos a una base cercana al aeropuerto de Kandahar. Gustav iba conduciendo el acorazado líder. Yo iba en otro camión, un poco más atrás. Estábamos sólo a un par de millas de distancia de nuestra propia base… y pasó arriba de un AEI Artefacto Explosivo Improvisado —explicó—. Es básicamente una mina de tierra. Todo explotó justo en frente de nosotros. Ya se había ido, antes de poder siquiera llegar a ellos.

—Lo siento tanto, Tom —Bill envolvió al otro en un abrazo y apoyó su cabeza en su hombro—.   Debe haber sido terrible vivir todo eso. No puedo ni siquiera imaginarlo.

—Su mamá tiene una foto de Gus en su uniforme azul, sobre la chimenea, junto a la bandera que estuvo en su ataúd. Creo que haber visto eso, fue casi tan terrible como haber visto su asesinato, pero un trato es un trato. Si me mataban a mí, él habría ido a ver a mis padres. Pero fui yo quien hizo todo el camino hasta New Jersey  —Suspiró y Bill le dio un apretón—.   Okey, es hora de cambiar de tema.

—Lo siento —Bill ofreció su pésame—. Eso fue algo completamente serio para nuestra primera cita. Debió hacer estado en nuestra… quinta conversación.

—Está bien —Depositó un suave beso en la frente del menor—. De hecho, lo manejé bastante bien en esos momentos.

—¿Quieres ver una película?  ¿Algo totalmente sin importancia y divertido?

—Perfecto.

Tom se sentó al final del sofá y Bill estaba completamente feliz de poder acomodarse junto a él, mientras cambiaba los canales, acabando en “Little Fockers”. Se anidó al lado de Tom, cuando éste pasó sus brazos por sobre sus hombros.

—¿Es este el contacto físico del que estabas hablando? —preguntó inocentemente con los ojos en la tele.

—Algo así, sí   —contestó Bill, pero el mayor simplemente sonrió.

Disfrutaron la película en relativo silencio, aparte de las ocasionales risotadas. Bill estaba perfectamente cómodo acurrucado junto a Tom y Tom estaba más que feliz por tenerlo allí. Una vez que terminó, el pelinegro volvió a coger el control remoto y siguió paseándose por los canales.

—¿Quieres ver algo más?   —preguntó, sonriendo al ver un comercial del metro.

—No particularmente   —respondió el mayor.

Tomó el control de las manos de Bill y lo dejó en la mesita de centro. El menor alzó la cabeza e inmediatamente reconoció aquello en sus ojos. Ambos ajustaron sus posiciones y sus bocas se encontraron, abiertas y hambrientas, buscándose la una a la otra. Su beso fue apasionado, se exploraron a través de él y ninguno de los dos podía quedar satisfecho. Tom lamió el piercing en la lengua de Bill, ganándose un suave gemido del menor. El pelinegro jadeó su nombre, subiéndose a su regazo y notando, instantáneamente, la creciente erección de Tom. El mayor soltó su respiración y apretó las caderas del menor fuertemente. Bill abrió los ojos y notó que Tom aún los tenía fuertemente cerrados.

—¿Tom?

—No… te muevas —El mayor abrió los ojos y exhaló lentamente, sus ojos ardían viendo a Bill, mientras luchaba por mantener el control.

—Lo siento   —susurró el pelinegro, regresando a su lugar en el sofá.

—Tranquilo. Simplemente no debí iniciar algo, si no quería que terminara a así, con tu mamá en el piso de arriba —Se rió suavemente—. ¿Un motivo más para tener mi propia casa, cierto?

Bill no respondió. Humedeció sus labios, al ver el prominente bulto en los jeans de Tom. Observó como su propia mano se estiraba para acariciarlo sobre la gruesa tela de mezclilla. Tom jadeó y cogió su mano.

—Bill…

—Quiero hacerlo, Tom —contestó el menor, mientras abría el botón del pantalón—. Y me necesitas.  ¿Contacto físico, cierto?

—Esto no era lo que… oh Jesús —gimió, viendo como los largos dedos de Bill se deslizaban dentro de sus bóxers y cogían toda su masculinidad, masturbándolo lentamente. Tom no podía ignorar cuan increíble se sentía experimentar la sensación de calidez de otra piel contra la suya, no después de tanto—.  No tienes que hacerlo.

—Lo sé.

Bill se movió al piso, mientras hacía círculos con su pulgar, sobre la cabeza del pene, esparciendo un poco el fluido que ya estaba allí. Lamiendo sus labios, le dio una sonrisa a Tom, antes de inclinarse y tomarlo dentro del calor húmedo de su boca. Se deslizó por la erección tanto como pudo, usando su mano donde su boca no logró llegar. Succionó fuerte yendo de arriba abajo por toda la longitud, disfrutando cuando sintió la mano de Tom acariciar su cabello. Retrocediendo, levantó la vista para ver al mayor, mientras lo masajeaba con su mano y esperó a que Tom abriera sus ojos otra vez, para pasar su lengua por toda su carne, pasando la bolita de metal de su lengua por las partes sensibles de abajo.

—Mierda, Bill —Gimoteó el mayor, tomando el pelo de Bill en un puño y alzando un poco sus caderas.

El pelinegro volvió a tomarlo en su boca, chupando la punta, sintiendo la vibración del orgasmo de Tom en su lengua. Tragó cada gota, antes de soltarlo. El pecho del mayor subía y bajaba, con la respiración entrecortada, mientras Bill lo volvía a arreglar, acomodando sus bóxers y cerrando el pantalón. Regresando al sillón, el pelinegro se acomodó a su lado y besó su cuello.

—Sabes bien   —susurró.

Tom abrió los ojos y giró hacia el menor, formando una sonrisa al ver el tono picarón y sexy del chico.

—Ahora estás jugando conmigo —Lo acusó, apoyando su cabeza en el respaldo del sillón mientas se recuperaba. Re-ubicó sus brazos en la cintura del menor, cuando sintió que Bill se acurrucaba otra vez—.   Eso fue… sí. Asombroso.

—Qué bueno que lo disfrutaras   —respondió el menor, aún sonriente.

Repartió pequeños besos en el cuello del mayor, hasta que él alejó su cabeza.

—No en el cuello   —Pidió Tom—.   No esta noche.

Bill sonrió en el hombro del mayor—. Cuello  —Rió bobamente—. Anotado. ¿Algún otro lugar?

Tom estuvo a punto de responder, pero se detuvo a sí mismo—.  Ya verás  —Fue todo lo que dijo.

 

—Siento que antes tuvieras que pasar por todo el asunto de “conocer a mi mamá”.

—Supongo que esperaba que ella quisiera conocer al extraño que quería sacar a pasear a su hijo. Si te soy sincero, pensé que tendría que hacerlo ayer por la noche.

—Creo que ella notó la enorme sonrisa estúpida que tenía en la cara cuando me trajiste y eso la convenció de esperar. Pero no es tan mala. Y creo que le gustas.

—Estoy seguro que has escuchado cientos de veces que te pareces a ella.

—Sí, pero soy alto como mi papá.

Se quedaron sentados, juntitos en el sillón por un rato más, repartiendo besos y suaves caricias, hasta que Tom miró el reloj y vio que faltaba poco para la una.

—Debería partir ya  —murmuró, pasando su nariz por el hermoso cabello negro del menor.

—Si tienes que…   —respondió Bill.

El pelinegro reclamó un último beso antes de ponerse de pie. Abrió la puerta y se quedó ahí mientras Tom daba un paso fuera.

—Te llamaré mañana   —aseguró el mayor.

—Puedes llamarme “tuyo” —contestó Bill suavemente—. Si quieres —agregó con esperanzas.

—Creo que… me gustaría mucho   —Tom le dio una sonrisa.

—¿Sí?

—Sí.

La sonrisa de Bill creció más y dio un saltito ahí mismo, lanzando sus brazos a los hombros de Tom.

—¿Sabes? Esto significa que tú eres mío también —dijo acariciando con su nariz, el cuello del mayor.

—¿Puedo informarte de algo? —Tom pasó sus manos suavemente, de arriba abajo por los costados del pelinegro y luego se alejó lo suficiente para verlo a los ojos—. Creo que ya llevo un tiempo siendo tuyo.

&   Continuará   &

Notas finales de la autora: ¡Los comentarios son como un horario de trabajo de 4 horas!

YO: Aaawww ¿No creen que Tom es un tiernucho? ¿Qué opinan del contacto físico? Jajaja No puedo evitar sonreír al pensar en eso jajaja. Que capítulo más sexy. Bueno chicas, se acerca el final. Beshoshs.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio