Solo queda un capítulo más para el happy ending.
Gracias por al menos leer.
“Incondicional”
Capítulo 23
—Te… hago daño… ¡No quiero hacerte daño! — Bill soltó el consolador por temor a lastimar el trasero de Tom, incluso algunas gotas de sangre cayeron sobre la mano inerte de Bill.
—Oh vamos Bill, eso tenía que suceder en algún momento, estoy bien, de veras. Solo aplica algo de lubricante — le dijo Tom moviéndose un poco dentro de Bill antes que su miembro se pusiera flácido, gruñendo de placer por el movimiento.
Bill resopló y aplicó lubricante en el pene de plástico, empujándolo hacía la entrada de Tom.
Tom gimió al contacto, con mucho más placer esta vez, y empezó a mover sus caderas en movimientos circulares, enterrándose cada vez más profundo en el trasero de Bill, como también el consolador en él mismo.
Bill se arqueó — Eres tan… — un fuerte gemido escapó de sus labios — ¡De nuevo! ¡Golpea ahí de nuevo!
Tom le complació golpeando el punto de Bill mientras volvía a estocar — ¡Mierda! — maldijo al doble placer que estaba sintiendo con la esperanza que pronto Bill se convertiría en vibraciones.
Bill se arqueó sosteniendo el consolador, enterrándolo más en Tom, tocando su punto.
— ¡Oh dios! — gimió, haciendo sus movimientos más salvajes a la vez que sentía el juguete rozar esa parte que le hacía llorar de placer.
— Por…por favor… préndelo… — le rogó moviendo su mano en la dura longitud de Bill, sabiendo que no dudaría mucho tiempo.
El pene de Bill se humedeció de pre semen. Lentamente cambió la velocidad del consolador a velocidad rápida. Estaba tan bien que podía sentirlos en él. Gimió y se arqueó.
El rubio gimió en gran placer — Bill… voy a… ¿estás cerca? — le preguntó entre gemidos, apenas conteniéndose.
Bill asintió y al poco rato sintió como se venía, rápido.
Sintiendo que los músculos de Bill le apretaban a su alrededor y las vibraciones, Tom lanzó un grito de placer al momento de llegar, un minuto después de Bill.
Bill bajó a Tom de sobre él, sacando el consolador del trasero del chico.
— Te amo.
&
Gustav estaba sentado en su casa; realmente no tenía nada que hacer. Su madre le había dicho que saliera a caminar y así lo hizo, pasando por la escuela y terminando en la pequeña cafetería.
Georg lo miró por encima del cuaderno cuando escuchó la puerta del café abrirse, sonriendo al ver a Gustav entrar.
— ¡Oye! — Levantó su mano saludándolo y haciéndole señas para que se acercará.
Gus sonrió aproximándose al otro hombre – Hola – le saludó y se sentó a su lado.
— Hola… escucha, sobre el otro día… no sé qué me ha pasado. Sé que no eres gay, así que… ¡mierda! — Suspiró — debería decir lo siento, pero no lo siento. Perdona sí te molesto, pero estoy contento de lo que hice.
— Hablas mucho — Gus sonrió — Si la memoria no me falla… te besé, también.
— Verdad, confía en mí para hacer las cosas incómodas. Así qué… ¿quieres dar un paseo? ¿Tomar un helado en el parque? — le dijo Georg golpeándose mentalmente por sonar como si estuviera invitando a Gus a una cita.
— Seguro, ¿no es una cita otra vez? — Bromeó, recordando la primera vez que Georg asumió que Gus pensó, lo estaba llevando a una cita.
— ¡No!… a menos que quieras que lo sea — le respondió sonrojándose.
Gus se sonrojó profundamente, ni siquiera pensando con claridad. — Yo… sería bueno — habló en voz baja.
— Bien. Entonces, ya que te estoy llevando a una cita… yo pago. Vamos a comer un helado y después daremos una caminata por el parque. ¿Qué tal te suena?
Gus asintió — Suena bien para mí.
Georg se paró y se dirigió al mostrador a pagar por su café. Guardó su cuaderno dentro de su mochila y salió.
— Uh… Puedo… ¿puedo tomar tu mano? — le preguntó sintiéndose incapaz.
— No necesitas preguntar — Gus sonrió, deslizando su mano dentro de la de Georg.
Georg sonrió y caminaron hacia la heladería, feliz de tener la mano del otro chico dentro de la suya, sintiéndose aún nervioso. Él nunca antes había estado con un chico y no sabía cómo actuar.
— Bien, ¿de cuál quieres?
— Emm… ¿Vainilla con chips de chocolate? — Le respondió Gus sonriendo.
Georg sonrió y volteó hacia el chico que esperaba — Uno grande de Vainilla con chips de Chocolate, por favor.
Gus se fue y se sentó en una mesa, esperando a que Georg regresara.
El castaño al regresar, se sentó con al lado del joven.
— Así que, cuéntame más de ti, quiero saberlo todo — le dijo con una sonrisa.
— Bien, realmente no hay mucho que saber de mí. He sido amigo de Tom desde que se mudó aquí hace dos años… y… he salido con algunas chicas pero todas han sido terribles para mí. Normalmente termino en peleas porque protejo mucho a mis amigos.
— ¿Realmente son tan malos con Tom? — preguntó Georg, sintiendo pena por el pobre chico y por lo que ha pasado.
— Sí, cuando él era así… antes de conocer a Bill, ahora todos quieren estar en sus pantalones.
Georg resopló — Bien, pero Bill lo quería todo el tiempo. Te hubiera encantado ver esa noche cuando salieron de fiesta.
— ¿En serio? Después de todo lo compartido escuela con ellos… — Gus se rió pensando en Tom ebrio.
— Oh sí… Bill besado a Tom y Tom asustado, pero no porque no quisiera, sino porque pensaba que Bill se iba a impresionar por que le faltaba un diente. O al menos eso fue lo que entendí entre todos esos sollozos de palabras. Fue algo inquietante en ese momento, pero ahora que lo pienso, fue divertido. Tom parecía un pollo decapitado, corriendo sin rumbo tratando de huir — Georg rió al recordarlo.
— Suena como Tom — Gus se rió tomando un poco del helado. Unos chicos llegaron peleando, haciendo arrojar su helado en la mesa y terminando en la entrepierna de Georg.
— ¡Oh dios! — Exclamó Gus extendiéndose para limpiar, realmente no pensando en dónde estaba.
Georg se quedó mirando con la boca abierta, su miembro endurecido con el solo contacto.
— Uhmm… Gus, no toques, a menos que quieras terminar en mi habitación — Le dijo tragando saliva.
— Tal vez eso es lo que quiero — dijo mientras colocaba la toalla sobre los pantalones de Georg.
— ¿Estás seguro de esto? — Le preguntó Georg, no queriendo presionar al más joven.
— He esperado 18 años por alguien qué me ame. Estoy seguro que he esperado lo suficiente.
George parpadeó. ¿Había mencionado la palabra con “A”? — ¿A-amor? — Tartamudeó.
— De veras me gustas Georg. No estoy corriendo amor sobre nosotros. Pero siento que en el futuro podemos decir que estamos enamorados…
— ¿De verdad? La última vez que escuché esa palabra, fui abandonado a la siguiente semana — le dijo un poco triste.
— Georg, no te voy a dejar. No te preocupes… Me gustas — Le respondió sonriendo.
— Está bien. Sé eso. Ahora que me lo has dicho al menos. Ahora, ¿quieres ir al parque o tienes algo más en mente? Quizá quieras llevar las cosas despacio — Le dijo mientras buscaba entre sus bolsillos algo de dinero para pagar el helado.
Gus le pasó algo de dinero — No te preocupes por eso… y no me importa.
Georg sacó su billetera — Yo pago — le dijo, devolviéndole el dinero al otro.
Gus suspiró — Está bien — Se paró recibiendo un empujón de los dos que todavía peleaban. Se golpeó la cabeza en la silla, haciendo que su labio sangrará.
— ¡Oigan! ¡Ya basta! — Georg empujó a los dos muchachos mirándolos — ¿Estás bien? — Le preguntó mientras le daba la mano.
— Me siento un poco mareado — habló, parándose él mismo.
— Vamos a casa, curaré ese labio tuyo — Le frotó el labio con pulgar con ternura, limpiando la sangre que salía.
Georg pagó y salieron, sosteniendo la mano de Gus todo el camino hasta su casa.
— Así que es aquí donde vives — Le dijo una vez que llegaron — Iré por algo de hielo, puedes sentarte o hacer algo en la sala. Con un poco de suerte, Bill no estará aquí por un rato.
Gus se sentó y esperó por Georg.
— ¡Espera! ¿Bill vive contigo?
— Bien, se mudó hoy… en algún momento entre la mañana y el medio día. Tomó hielo envuelto en una toalla y luego lo aplicó en el labio herido.
Gustav siseó al contacto.
— ¿A dónde se fue ahora? — Pensaba que Bill estaba abandonando de nuevo a Tom — Lo juro ¡Sí él hiere a Tom…!
— A ningún lado… Cálmate. Él solo está conmigo porque no puede permitir seguir viviendo en su casa y no puede ir dónde su padre por qué lo reconocerían — Georg rió ante el proteccionismo de Gus.
— Bien. ¿Dónde está ahora? — Preguntó de nuevo. Realmente no quería que Bill dejara a Tom.
— A ningún lado. En serio. Él solo está aquí, en mi casa, pero está con Tom. Por dios santo, ¡Se van a casar!
— Tom cumple 18 años la próxima semana — Habló Gus.
— Wow, eso es grandioso. Escuché que Bill ha planeado algo para eso, como ir a la escuela y hacerlo allí mismo, de hecho, luciendo como él mismo… sino por su cabello — Georg sonrió.
— Listo, tu labio está bien ahora — le dijo pasando su pulgar sobre éste.
— ¡Oh dios!… Tengo que verlo… Deberías de venir también, ¿no?
— Yo solo quiero verte — le dijo el castaño, mirando el labio que acababa de tocar.
— Lo harás, aunque quizá esté celoso si otros te miran — Se sonrojó fuertemente, esperando que Georg conectará sus labios ya.
— Entonces puedo mostrarles a quién perteneces — Murmuró Georg antes de besar al rubio cuidando de no lastimar su labio herido.
Gus solo asintió dentro del beso.
&
Bill corrió dentro de la habitación saltando en Tom
— ¡Feliz cumpleaños, pene sexy! — Bill tenía su cabello abajo y sus ojos cafés, sus ropas más ajustadas que nunca. Definitivamente muy Bill.
Tom jadeó. No lo había visto así hace mucho, mucho tiempo — ¡Wow! Te ves tan sexy — Fue lo único que pudo decir.
— Gracias. Ahora, hoy vamos a mostrarle al mundo exactamente a quién perteneces también, mi sexy baby
Tom sonrió. Bill había hecho un plan hace algún tiempo, pero no creía que de hecho lo hiciera.
— Así que ¿escuela? — le dijo, poniéndose sus pantalones.
— ¡Oh sí! — Le respondió sonriendo.
Ante su llegada, mucha gente se detuvo a mirar — ¡Oh dios, es el señor Kaulitz!
— Bill, nos están mirando… — Le dijo Tom notando a cierta rubia mirándolos, escondiéndose entre la multitud.
Bill tomó la mano de Tom sonriendo — ¡Solo déjalos!
— El señor Kaulitz está con Tom — murmuró una chica cerca de ellos. — Pensé qué estaba en la cárcel — le respondió la otra. Entonces, Andreas caminó hacia ellos.
— Bien, bien, bien, miren quién decidió a venir. ¿Decidido a enfrentar las consecuencias de tus actos, Bill? — Le preguntó.
Bill se detuvo en lo que parecía ser el centro de la escuela. Todos los profesores miraban con el resto de alumnos.
— ¿Terminaste de VIOLAR a personas indefensas? — Escupió Bill.
— ¿Qué? Sabes Bill, nunca forcé a Tom, lo hizo por su propia voluntad, con un poco de persuasión de mi parte, pero podía haber dicho que no — Andreas contestó con aire de suficiencia. Tom se tensó, apretando los dientes.
Bill apretó la mano de Tom — No te preocupes baby — Luego se volteó hacia Andreas.
— Todavía no debería haberlo hecho. Y por las miradas, ¡te saliste con la tuya!
— Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Quieres ser arrestado o algo así?
Tom resopló — ¡Cállate! Hoy cumplo 18 años — Escupió.
— Cómo lo dije, volvería — Bill miró al director con una pequeña sonrisa — No pueden forzar a amar.
El director sonrió.
— ¿De modo que ustedes dos están legalmente juntos? — Preguntó una pelirroja.
— Sí, y ninguno de ustedes, especialmente tú — le escupió a Andreas — ¡Puede detenernos!
— Oh… así que ya saben, nos vamos a casar — Tom agregó alimentando el fuego.
Bill asintió atrayendo al chico hacia su cuerpo — ¿Alguna objeción? — preguntó, sonriendo ligeramente.
Andreas estaba allí, boquiabierto como un pez fuera del agua, mientras que algunas personas sonreían, y otros murmuraban, aunque no se atrevían a hablar.
— No lo creo Bill.
— Bien — Habló Bill capturando los labios del menor.
Tom le besó de vuelta, sonriendo dentro del beso cuando unas personas empezaron a aplaudir, ignorando completamente a los que tuvieron náuseas y en un estado de completa felicidad… hasta que un puño hizo contacto con su mandíbula.
Bill dio un paso atrás mirando a su novio, luego a la persona que le lanzó el puño.
— ¡La vas a pagar! — Bill ya había advertido al director que iba a matar al chico si lo hacía de nuevo, y nada podría detenerlo ahora.
— Bill… Bill por favor — le dijo Tom amortiguando las palabras con la mano que estaba curando su mandíbula — Él no vale la pena.
Bill lo miró y le dio un puñetazo en la mandíbula una vez y suspiró — ¡El karma es una perra!
El director finalmente reaccionó — Bien, bien, la fiesta se acabó. Todos a clases ahora. Excepto tú, Andreas y tú, Tom… los dos, vengan conmigo, y, señor Kaulitz, ¿puede venir también? — habló con voz fuerte y severa.
Bill asintió tomando la mano de Tom — Será un placer.
Una vez estuvieron en la oficina del director, el hombre se sentó.
— Andreas, tendré que hablar contigo más tarde, por ahora, solo siéntate afuera — Cuando el rubio salió de la oficina, miró a la pareja — ¿Así que las cosas están saliendo como las planeaste, Bill?
Bill asintió — Es por eso que estamos aquí. Queremos que venga a la boda — le dijo sonriendo.
—“¿Tal como lo planeaste?” “¿Queríamos?” ¿Les importaría explicarlo? — Preguntó Tom un poco confuso.
— Bueno… yo o sea… Y hay que darle las gracias a él también Tom, sí no fuera por él… me habrían arrestado de inmediato… nos salvó, Tom… Él me salvó — Trató de explicar Bill.
— ¿Usted hizo eso? — Tom le preguntó al Director. No podía creer cuánta gente los había ayudado.
El Director asintió.
— ¿Entonces? — Preguntó Bill.
— ¿Y qué es lo que exactamente hicieron ustedes a mis espaldas? — El más joven mantuvo su pregunta.
— Nada bebe, él solo me dijo que era lo mejor para nosotros, para que pudiéramos continuar — Bill envolvió su brazo en los de él.
— De hecho le dije que debía desaparecer o al menos lucir diferente. Pensé que ya sabías eso — El mayor le dijo a Tom.
Tom se sentó, mirando a Bill, luego al Director y volviendo a Bill, de repente se levantó mirando a su novio.
— ¿Así que él lo sabía todo y yo no? Me abandonaste por meses, sin saber dónde estabas o si ibas a regresar, y todo éste tiempo, ¿la persona menos involucrada tenía las respuestas a mis preguntas? ¿Qué mierda Bill? — Gritó.
— ¡Tom, no es así!, él solo me dijo lo que DEBÍA hacer no lo qué tenía que hacer. Eso era todo de mí. Dudo que haya notado que me fui. Hice esto por ti, Tom.
Tom se sentó. De repente, todas las emociones vinieron a él. Ni siquiera se había dado a sí mismo una oportunidad de estar molesto con Bill por desaparecer así, aturdido como estaba de tenerlo de vuelta.
— Nunca me lo dijiste y eso es lo que cuenta. ¿Por qué no pudiste decírmelo?
— Yo… porque honestamente, no sabía que iba a ser de mí. — No quería admitirlo, solo miraba el piso.
— ¿Así que te fuiste sin saber si volverías o cómo lo harías? ¿Me dejaste creer volverías cuando ni siquiera estabas seguro? — Tom se levantó furioso y salió de la habitación, sin preocuparse por las otros dos que lo llamaba.
Bill se levantó y fue tras el muchacho — Tom, por favor, ¡escúchame! — Otros estudiantes se reunieron de nuevo.
— ¿Qué? ¿Qué puedes decir para hacer esto mejor?
— Quizá no haya nada que pueda decir, pero sé cómo te sientes y sabes que te amo Tom Trümper. He estado muy enamorado de ti por mucho tiempo, te dejé y me juré que nunca dejaría que otro hombre me tocara… pero te dejé porque ¡Te quiero! Y prometí que volvería, y yo, maldita sea, sabía que me estaba matando, Tom… Me estaba matando todo ese tiempo que estaba lejos… te necesitaba a morir.
Tom caminó hacia Bill y lo abofeteó luego le dio un beso, sin ni siquiera darles tiempo a reaccionar.
Bill lo miró sorprendido, antes de tirar de sus temores y haciendo el beso más apasionado.
— ¡Consignan un cuarto! — Gritó Georg divertidamente mirando desde la multitud, su mano sosteniendo la de Gustav.
Bill rompió el beso suavemente, volviéndose hacia su mejor amigo. — ¿Sabes?, vete a la mierda… Yo tenía una habitación hasta que tú y tu pareja follarán por todos lados — musitó, volviéndose hacia su novio.
— Espera… ¿qué? ¡GUSTAV! ¿Por qué no se me informó al respecto? — Tom se sintió excluido. Bueno, como que lo merecía, nunca le dijo a Gus lo de su boda, pero en fin.
— Bueno, no sabía ni Bill sabía.
— Tengo mis modos — Bill rió — Oh, ruidosos bastardos, dejen de mirar, ¡Si quieren porno, vayan a internet! ¡No voy a compartir mi Tom con ninguno de ustedes!
Algunos se fueron, aunque otros se quedaron murmurando.
— ¿No lo escucharon o son una manada de tontos? — Gritó Georg asuntándolos con voz profunda y el cuerpo lleno de músculos.
Bill lo miró — ¿Vieron lo que le hice a Andreas?
Después de lo dicho, el resto se fue corriendo. Bill se echó a reír.
— Entonces, creo que éste es nuestro final feliz — Dijo Georg sonriendo a la forma en que la mano de Gustav se enredaba con la suya.
— Pero por el hecho de que no se acaba, y que es una línea de cursi, Georg — Añadió Tom.
— ¡Nerd! — Rió Bill.
& Continuará &
Próximo capi, el final….
Gracias por leer.
