Incondicional 22

Este capítulo, por casualidad es laaaaargoooo, además, que tiene una buena dosis de Lemmon con ciertos jugueticos…. (¡El cosmos esta de mi lado!)

Ahh!! y GxG….

Agradezco a Cheza y mi amiga Bombom (nada que ver con este fandom) dos personas que me ayudaron mucho en ciertos párrafos que me daban duro….par de niñas hermosas!

Incondicional”

Capítulo 22

El chico de 16 años caminaba a través de los pasillos de la escuela cuando vio al pequeño de rastas que había salvado la semana pasada siendo intimidado nuevamente, Bill se aproximó a ellos y les dijo amablemente que se largaran, entonces lo dejaron tranquilo después de haberle roto el labio a Tom, Bill odiaba ver a alguien herido, especialmente al joven que no se lo merecía. Estaba harto de la manera que la gente trataba al chico, así que se encargó de cuidarlo.

Tom estaba sentado en el piso curando su labio herido, sabía quién le había salvado, pero no se atrevía a mirar hacia arriba temiendo que el más grande desapareciera nuevamente — No me dejes — murmuró a través de sus sollozos.

Bill se arrodilló abrazando al chico — Te protegeré — le susurró

El rubio sollozó mientras se aferraba al chico que le había salvado dos veces y que le estaba ofreciendo su protección, agarraba su camisa mientras lloraba en su pecho suplicándole —por favor no me dejes, no me dejes por favor, por favor, por favor— seguía murmurando sus palabras de súplica entre sollozos.

Ven, no estás en condiciones de estar en la escuela por ahora… ¿Tu casa está cerca?, si no, podrías  venir a la mía

Tom lo miró sorprendido por lo que le estaba diciendo y de hecho, le estaba hablando.  Secó sus lágrimas de su rostro junto con un poco de sangre y mocos —Si… mi casa… <<hipando>> está cerca de la tuya — dijo con voz temblorosa.

Bill suspiró levantando al chico — Ven, pon tus brazos a mí alrededor, te ayudaré

Tom hizo lo que le dijo, estaba contento en tener a alguien en quien apoyarse ya que se sentía muy débil como para caminar.

Bill ignoró todas las miradas que estaba sintiendo y ayudó al chico a salir de la escuela —muéstrame dónde vives.

Sigue derecho hasta llegar a la plaza luego volteas a la derecha y sigues, no puedes perderte — dijo Tom agachando la cabeza, no quería que el otro chico tuviera algún problema por estar ayudándole pero de todas manera le encantaba sentir que alguien se preocupaba por él.

Bill asintió quitando un flequillo de sus ojos; siguió muy bien la indicación de Tom y llegaron pronto a la casa del menor.

Tu casa está al otro lado de la mía, ¿Cómo dices que vivías cerca? — le preguntó

Tom se sonrojó, estaba seguro que Bill ya lo había notado —Bueno… te… he seguido un poco por aquí y por allá, lo siento — murmuró rápidamente

Está bien, realmente no sé por qué ellos te molestan…— le dijo aferrándose a la cintura del niño.

Tom miró a Bill alzando una ceja — ¡¿Qué?! ¿Ahora eres más ciego que yo? — le preguntó mostrando enojo en su cara

Bill movió su mano — ¿Y qué? Si tienes un poco de acné eso no importa… — Bill era un romántico, incluso a esa edad, él no miraba a las personas por lo que vistieran, miraba la personalidad, realmente le importaba el chico y quería protegerlo de todo lo que tendría que enfrentar.

¿Acné? — Le preguntó Tom abriendo la puerta de su casa — ¡Si solo fuera Acné!— lloró desesperado — ¿Tú sabes lo duro que es despertar cada mañana y mirar esto?

Lo siento, eso es todo lo que puedo decir… si no quieres mi ayuda y mi protección entonces dilo — Bill era un obstinado

Tom suspiró — Lo siento, sólo desearía no tener que necesitarla. No pretendía perder los nervios — se dejó caer en el sofá — Siéntate si quieres, o bebe algo o cualquier cosa, siéntete en casa

Bill se sentó al lado de Tom — para mí, tu eres hermoso Tom, te protegeré — le dijo sonriéndole suavemente

¿Cómo puedes decir eso? ¿Qué hay de ti? La gente te odiará… — bajó su mirada — y no soy hermoso, soy un monstruo.

Bill puso una mano en el hombro del menor — ¿Monstruo? Tú no eres un monstruo — dijo subiéndole la cara al chico

Lo soy… —respondió el rubio, sintiendo que una lágrima caía, ruborizándose, sintiéndose vulnerable.

No lo eres — Bill secó sus lágrimas

Tom se estremeció ante el toque de los dedos de Bill en su mejilla — Parezco un monstruo, no importa si tengo o no una personalidad de monstruo, lo que cuenta es que luzco como uno — le dijo con tristeza en su voz.  La pubertad era una dura etapa

Tom, afuera hay personas que creen únicamente en lo que está en el interior, y para mi… tú eres hermoso por dentro y por fuera — le dijo dándole un gran abrazo

Ni siquiera me conoces — murmuró devolviendo el abrazo, sintiendo cómodamente en medio de los brazos del mayor.

Te conozco lo suficiente para decirte que tienes un corazón de oro — le sobó suavemente los brazos.

Tom cerró sus ojos, ronroneando por lo que sentía, y así, sin notarlo, se durmió en el pecho de Bill, los acontecimientos del día le habían dejado exhausto.

Bill pasó sus dedos por las rastas y le besó en la cabeza.

 — ¡Tomi! Ya llegue, me llamaron de la escuela… — alguien, presumiblemente la mamá de Tom dijo cerrando la puerta. — ¿Tom? ¿Quién eres tú? — preguntó mirando al chico en el cual su hijo dormía en sus brazos.

Soy Bill, el que trajo a Tom a casa — aún abrazaba fuertemente al menor.

¡Oh! Hola, soy Simone, la mamá de Tom, lo llevaré a su habitación y así te puedes ir, gracias por cuidar de él — le dijo sonriendo, aunque sus ojos le decían una historia diferente.

Bill no se quería ir, pero lo hizo.  Se paró, vio todo por última vez — Quizá debería irme

Simone le miró como si le salieran alas de murciélago y que estuviera a punto de bailar la macarena, era ella o el chico no quería irse — Bien, no te estoy corriendo de casa, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, eres bienvenido si ayudaste a mi hijo

Está bien, no quiero alargar mi bienvenida, tiene usted un hijo muy amoroso, señora…. — le sonrió suavemente

Sí — le dijo — si solo la gente lo pudiera notar — suspiró — gusto en conocerte Bill — luego fue donde su hijo — vamos, dormilón, vamos a tu cama — lo agarró lo mejor que pudo y lo arrastró hacia la habitación.

Bill asintió amablemente — la gente suele ser idiota, pero le prometo que lo protegeré

Gracias Bill — luego desapareció en la habitación con un adormilado Tom.

&

El parque, una caminata por el parque era lo que Geo necesitaba para aclarar su cabeza.  Después de la incómoda llamada, Gustav se había ido y Georg estaba ahí con sus pensamientos y sus dudas.  Sabía que aún le gustaban las chicas, pero como dijo, estaba considerando la otra opción.  Al principio fue una broma, pero después se sintió muy nervioso frente al rubio que decidió que no bromearía más sobre eso, pero tuvo que hacer frente ante algo más grave.  Así que, tomo su chaqueta y salió de su casa rumbo al parque más cercano.

Tan pronto llego al parque, se dio la vuelta <<No puede ser mi suerte>> pensó mientras trataba de huir desapercibido de cierto chico rubio que justo pasaba por el mismo parque.

Gustav, siendo aprensivo de nacimiento, pensó que había ofendido al chico mientras era testigo de cómo se daba la vuelta y se iba.  Un pequeño suspiro salió de su boca, mientras estaba sentado ahí, mirando sus manos, hay algo de lo cual no podía enfrentar era el hecho de lastimar a otra persona.  El corazón de Gustav era tan puro para pensar en lastimar a alguien… pero como el otro chico actuó le hizo pensar justo eso.

<< ¡Qué demonios!>> pensó Georg, regresó y con expresión determinado, fue hacia Gustav.

—Tú…— empezó — ¿Qué me has hecho?

Gustav se paró — ¿Qué quieres decir con que te he hecho?

Georg rascó su cabeza, esa no era la reacción que esperaba — Bien… Tú… el nerviosismo y… el otro día… oh, mierda, ¿ves? Esto es lo que me has hecho, Ni siquiera puedo decir tres palabras correctamente en una frase sin tartamudear — lloró frustrado.

—Bien, no es mi culpa que no seas capaz de decir una oración completa, realmente no hice nada — Gustav odiaba que se le acusará de algo que no había hecho, aunque realmente no sabía mucho de los sentimientos del otro chico.

— ¡Pero es eso!, soy capaz de hacerlo incluso con chicas y aquí, me haces poner nervioso como una niña pre adolescente con su enamorado de 16 años… Yo… creo que debería considerar algunas cosas… y Tú eres el culpable — con eso, se acercó a Gustav y lo besó, ignorando completamente la vocecita en su cabeza que le decía que se detuviera porque Gustav era hetero.

Gustav se quedó paralizado, pero poco a poco se dejó llevar por el beso.

Animado por eso, Georg levanto sus manos y las puso detrás del cuello, abriendo y cerrando la boca, pidiendo la entrada.  Gustav lentamente la abrió y colocó sus manos en la cintura del chico.

El castaño no perdió la oportunidad, y empujó su lengua dentro de la boca del rubio, dejando que el chico lo sintiera más cerca. Sabía que debería detenerse y pensar en lo que estaba haciendo pero su mente estaba en blanco y no podía pensar en lo que esto significaba o se suponía que era, él sólo podía gemir al frotar su lengua a la del rubio, luchando por dominar.

Gustav mantenía el control con las manos en la cintura, aunque por desgracia para Ambos, el rubio pensó que era suficiente y se separó lentamente mirando al chico y sus labios hinchados.

—Que… ¿Qué fue eso?

Georg abrió los ojos y miró al otro hombre un poco aturdido — ¿Qué significa? ¿No es obvio?

—Bien, no sé lo que es… pero… ¿Por qué? — estaba muy sonrojado

— ¿Qué quieres decir con Por qué? … porque… — George se ruborizó, no podía decirle al chico que pensaba que le gustaba.

—Pensé que estabas enfadado conmigo — suspiró, bajando la mirada.

— ¿Por qué? — preguntó Georg, mirando constantemente los labios de Gustav y relamiéndose los suyos.

—No lo sé… — Gus se sonrojó podía ver lo que Georg estaba haciendo.

—Pero ¿por qué creías que estaba enfadado contigo? — paso su mano arriba y abajo por el brazo del chico suavemente.

—Bien, solo llegaste y me gritaste — miró hacia arriba, viendo la manera en el que el sol se reflejaba en el hermoso cabello del chico que tenía frente a él, dándole un aspecto casi púrpura.

Georg se sentó invitando a Gus a hacer lo mismo — No vine gritándote… ¿o sí?  Lo siento, solo me sentía un poco frustrado

— ¿Nunca habías considerado los chicos, ah? — sonrió, de la manera como Georg se veía confuso, aún era muy sexy.

—Solo como broma, pero nunca seriamente — Georg sonrío tímidamente

—… Y aquí me estás besando, ¿Tú sabes que tengo un pene, cierto? — lo miró para asegurarse que Geo sabía que él tenía un pene y no lo que las mujeres tenían.

—Nunca seriamente… antes que tú, es por eso que te pregunté que me habías hecho, he estado todos estos días preguntándome sobre mi sexualidad, y todo es tu culpa  — Georg no lo pudo evitar y avanzó hacia Gustav para luego alejarse, mordiendo sus labios antes de hacerlo, sonrojándose.

Gustav mordió un poco su labio inferior, muy sonrojado — Tienes unos labios lindos… — le dijo mirando nervioso hacia otro lado.

— ¿De veras? — Georg sonrió.  Esta vez, si Gustav quería un beso tendría que buscarlo.  El par de chicos no habían notado que eran vistos desde lejos.

—Si — dijo inclinándose lentamente

—Bien, tú también tienes unos lindos labios — Le respondió Georg también inclinándose pero sin tocarlo.

—No te burles — susurró antes de unir sus labios nuevamente.

— ¡WHOOOOOWWWW! — Gritó Tom y luego silbó — ¡Lo Sabía! — dijo en voz cantarina abrazado a la cintura de Bill.

Bill también tenía una sonrisa en su cara

—Estaba predicho — dijo mirando a Tom

Gus se sonrojó y bajó la mirada

Pero Georg no lo estaba y con una sonrisa en su cara, inclinó de nuevo su cara hacia Gustav y lo besó, sonriendo a los aplausos que recibía de Tom.

Gus se dejó besar apasionadamente.

Bill sonrió mientras abrazaba fuertemente a Tom — Te apuesto 10 Euros a que ellos follaran pronto

— ¿Qué tan pronto? — preguntó Tom con un tono petulante en su voz.

—Dentro… de un mes — Bill sonrió besando la mejilla de su amado.

—Aww, no es justo, estoy seguro que Gus se arrepentirá — Se quejó Tom — además, donde mierdas voy a…

— ¡Chicos! ¿Pueden dejar de hacer apuestas con nosotros? — Georg dijo con enojo mirando a ambos chicos — Me voy de aquí — luego, volteó donde el rubio — ¿Vienes?

Gus asintió y se fue con el castaño.

— ¿Ves? Sabía que funcionaría, me debes una mamada — le dijo Tom con aire de suficiencia.

Bill se arrodilló — mamadas al aire libre, no sabía que te gustaba eso — le sonrió y tomo la erección de Tom.

— ¡Bill! — Tom se sonrojó — No aquí… al menos no tan al ojo público, busquemos un lugar más apartado.

—Oh baby — rió parándose y apretando la erección.  Miró un lado a otro y luego lo subió en unos árboles — ¿Está bien para ti, Tarzán?

—De hecho no quieres subirme ahí solo para una simple mamada, ¿Verdad? — Tom miró los árboles, le temía a las alturas.

—No— le dijo empujando al chico contra el tronco y se puso de rodillas nuevamente. Era muy bueno que hubiera arboles a su alrededor.

Tom gimió profundamente desde su garganta. No podía creer que le estaban haciendo una mamada en pleno parque.  Siseó en el momento que Bill le quitó los pantalones y los boxers, sintiendo el viento frío en su dura erección.

Bill le rozó con su pircing y luego puso su boca alrededor de la dura erección, chupando como si fuera una paleta, saboreándola.

— ¡Dios Bill! No me atormentes — respiró fuertemente, la posibilidad de ser atrapados haciendo eso lo hacía más excitante.

Bill se alejó completamente, dejando que su saliva y el viento fresco, golpearan la erección de Tom.  Sonrió un poco viéndolo temblar y ponerse más duro de lo que le era posible.

—Tomi, si consigues ponerte así de duro en la cama, creo que podrás rasgar mi pequeño hoyito —habló tiernamente inclinando la cabeza hacia un lado.

Tom gimió ante esas palabras y esas imágenes.  Tomó la cabeza de Bill y la llevó de nuevo a su erección suavemente, pero con fuerza.

Bill sacó su lengua y la puso en la ranura moviéndola en círculos un par de veces.  Sacaba su lengua, luego regresaba para poner su boca alrededor, esta vez presionando con el piercing de su lengua clavándolo en la ranura.

— ¡Oh Dios, Bill! — gimió y sintiendo sus rodillas tambalear.

Bill envolvió con sus manos el trasero de Tom, acercándolo más y tanteando su entrada con sus huesudos dedos.

— ¡Bill, detente! Vamos a casa  — le dijo Tom tratando de quitar la cabeza y manos lejos de su cuerpo, tenía el tiempo necesario para llegar.  Quería follar o ser follado. Ahora.

Bill se quitó con un pop — Pero yo necesito ahora…

—Sí, pero te necesito en mí… o yo en ti… no me importa — Tom quería empujar la cabeza de Bill de nuevo hacia su erección pero una imagen intermitente de Bill gimiendo debajo de él le llegó así que se decidió por completo.

Bill sacó la lengua, listo para lamer el pene de Tom de nuevo.

Tom gimió ante la vista de la lengua de Bill, pero empezó a subirse los pantalones.

Bill se levantó — ¿Tu casa o la mía?

—La que esté más cerca — respondió Tom, no pudiendo ser capaz de pensar una respuesta adecuada.

Bill llevó a Tom hacia su apartamento.

—Entonces, ¿es aquí donde has estado viviendo? — Se preguntó Tom en voz alta, mientras frotaba descaradamente su erección contra el trasero de Bill.

Bill se arqueó en el pecho de Tom apoyándose en él — Mmmm…— Ronroneaba suavemente.

— ¿Quieres arriba o abajo? — le susurró en el oído a Bill, acariciándole en los lados mientras entraban a la casa.

—Te quiero en mí… — Bill se arqueó más frotando su trasero contra la erección de Tom.

—Muéstrame tu habitación, lo quiero yo también — A pesar que extrañaría la sensación de Bill dentro de él… quizá podría hacer algo después.

Bill asintió y empujó al chico hacia su habitación.

Tom lo siguió y tan pronto entraron, quitó su camisa ansiosamente.

Bill le quitó los pantalones de nuevo, recorriendo con sus manos el pecho de Tom, antes de tomar la tela y tirar de ella.

El joven tembló ante el toque de Bill y se detuvo un poco para admirar a su amado; algunas cosas habían cambiado, pero la esencia aún estaba ahí.  Un cálido sentimiento se extendió por su cuerpo en el momento que se abrazaba a Bill y murmuraba en su cuello — Realmente te amo.

Bill lo abrazó fuertemente — Yo también te amo… siempre lo he hecho— sonrió, él podría esperar por Tom.

Una nueva llama se encendió en el estómago de Tom al escuchar esas palabras.  Suavemente empujó a Bill sobre la cama besándolo.

Bill lo abrazó por los hombros besándolo, con pasión, con cada pedazo de su alma.

— ¿Aún tienes… ese juguete? — Le preguntó Tom después que le empujó, con una sonrisa plasmada en su cara.

Bill se sonrojó fuertemente, sabía exactamente lo que Tom quería decir — bajo mi cama… — se sonrojó aún más, ahora Tom podría conocer su pequeña colección de consoladores de diferentes tamaños.

Tom se levantó de sobre Bill y se arrodilló en el piso, encontrándose con una clase de gran caja  y decidió mirar dentro jadeando fuertemente cuando la abrió. Todos los tamaños, todos los colores, y una linda botella de lubricante con sabor a fresa.  Levantó una ceja y miró a Bill apuntando a la caja con una mirada divertida en su cara.

Bill hundió su cara en la almohada con un gran rubor en ella.

—Te has sentido solo, ¿Eh Billaboy? —  preguntó Tom con voz burlona, aunque de hecho, estaba decidiendo cuál de todos le haría sentir mejor.

—Muy, muy solo sin ti — Bill respondió mirándolo.

—Así que, ¿coleccionaste todos estos mientras estuviste fuera? — preguntó Tom haciendo un gran movimiento con su mano señalando la caja, el lubricante y el juguete que ya había elegido.

—N…no, no todos… antes… tuve algunos — se sonrojó mirando a Tom levantando su ceja.

— ¿Sí?, bien, escoge uno para ti… por ahora — le dijo, de hecho, quería jugar con Bill antes de hacerlo.

— ¿Por qué no te puedo tener? — le preguntó sentándose en la almohada.

—Puedes y lo harás, pero quiero jugar… y dilatarte… así que…

—Bien, entonces, dilátame, están en orden de tamaño, de mayor a menor — Exigió Bill.

Tom le dio un vistazo a la caja y tomó 3 consoladores de diferentes tamaños.  Vertió un poco de lubricante en sus dedos y comenzó a friccionarlos en la entrada de Bill cuando quiso probar la fresa, así que, le miro con picardía y metió su cabeza entre las piernas de su amado lamiendo el lubricante de dulce sabor.

Bill arqueó su cuerpo ante el toque de la lengua de Tom — ¡Oh, Mi… Tom!

El aludido sonrió.

— ¿Qfe?— preguntó con voz ahogada, luego saco la lengua y trató suavemente de empujarla más en la entrada de Bill.

Bill hizo un sonido agudo mientras que de nuevo se arqueaba más, Tom lo excitaba mucho más con cada movimiento.

Viendo que estaba lo suficientemente húmedo y dándose cuenta que quizá se podría venir sin ni siquiera haber empezado.  Movió su cara y pasó su lengua por el consolador al mismo tiempo que la empujaba contra la erección de Bill y le besaba.

Bill enrolló sus piernas alrededor del cuello de Tom y empujó más su trasero.

— ¿Te gusta? — Le preguntó, antes de succionar la cabeza de la erección de Bill nuevamente.

— ¡Oh sí!… ¡Dios!… ¡sí! — Bill gemía nombrando a Tom

Tom metió y sacó el vibrador del cuerpo de Bill, mientras le seguía con la felación.  Después, decidió que cambiaría de vibrador así que tomo el lubricante nuevamente y le aplicó a la entrada de Bill para luego tomar el juguete de tamaño mediano y meterlo muy suavemente.

El trasero de Bill se abrió engullendo el objeto — ¡Ah!— soltó un pequeño jadeo desapercibo.

— ¿Dolió? — preguntó Tom preocupado.

—No… se sintió tibio — trató de explicar lo que sentía pero no podía, era demasiado bueno.

—Bueno… eso espero — Tom se percató que el consolador no vibraba, de repente, lo puso en su máxima potencia, sonriendo.

Bill gimió audiblemente — ¡Oh mierda Tom, sácalo y fóllame!

—Aún no cariño… aún falta el más grande — le respondió con voz pervertida y su mente diciendo que debería de hacer lo que Bill quería, pero de esa manera, el pelinegro sería un tigre en la cama.

Bill bajó sus piernas y agarró el pecho de Tom y lo empujó sentándose casi en el vibrador, haciendo una nota mental “nunca volverlo a hacer…” — Des…des… Desvístete — tartamudeaba debido a las vibraciones.

Tom miró a Bill, sus ojos destellaban lujuria y eso fue suficiente para que su mente quedara en blanco.  Asintió y se desvistió en un tiempo record, deseoso de saber lo que Bill tenía en mente.

— ¿Te gustaría tener el vibrador dentro mientras me follas?, creo que sería excelente — Bill le dijo mientras arqueaba su cuerpo en placer.

El rubio tembló ante esa imagen — S…Si… de hecho ya escogí uno — Tartamudeó sonrojado y señalando un vibrador rojo que había sido olvidado en la cama… hasta ahora.

—Adolescente caliente — Bill gimió inclinándose hacia abajo y dejando su trasero al aire.

—Ese soy yo — Le respondió Tom moviendo sus manos hacia el trasero del maestro, tocando la suave piel antes de alcanzar la entrada de Bill.  Tomó el juguete y de nuevo lo metió y lo sacó.  Ahora el movimiento se combinaba con la vibración.

Bill rodó sus ojos mientras se agarraba de la cama tras de él.  Líquido pre seminal salía de su dura erección.

Tom se posicionó sobre Bill y se inclinó y sacó el juguete apagándolo — Ahora te voy a follar, así que acuéstate porque quiero ver tu cara — Aplicó un poco de lubricante en su erección y espero a que Bill se acomodará, también colocó el juguete que había escogido cerca de él, esperando que su amado tuviera idea.

Bill se acostó tomando el objeto — Tom, este vibrador es más grande que yo… ¿estás seguro que puedes aguantar cariño? — le preguntó dejando un beso en su mejilla.

Tom miró el objeto el cual Bill sostenía y se resistió de darse con su mano en la cara —No… ese era uno que tenía para ti… uhmm… el rojo… estoy tan caliente que no puedo pensar correctamente — murmuró.

Bill tomó el más pequeño — ¿Estás seguro? Quiero decir, no quiero lastimarte

—No lo harás… ahora cállate y déjame follarte — rió nerviosamente. A decir verdad, estaba aterrado del tamaño pero quería sentirse lleno nuevamente.

Bill asintió — ¿Estás lo suficientemente dilatado? — odiaba la idea de lastimar a su amor.

Tom vio que no había manera de callar a Bill, así que se introdujo suavemente, gimiendo mientras lo hacía.

— ¡Ohhhh! — Jadeó, Tom era más grande que los vibradores y nerviosamente empujó suavemente la cabeza del consolador rojo dentro de Tom.

Lo bueno del vibrador era que cambiaba de tamaño progresivamente de menor a mayor lo que daba tiempo para que se adaptará.  Tom gimió al sentir la punta dentro de él aunque era un poco doloroso — Bill, lubricante por favor — le pidió mientras salía del cuerpo de Bill solo para volver a embestir.

Bill cerró sus ojos y sacó el pene de plástico de Tom — Lo siento, ¿Te he lastimado? — lloraba ante el pensamiento del dolor de Tom.

—Bill… ¿Bill? ¿Por qué lloras? — Tom detuvo sus embestidas pensando que había lastimado a su amor

& Continuará &

Uff… Necesitan agua?? jejeje..yo si la necesité…

Ya quedan solo dos capis

Nos leemos pronto

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