FOE 2

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 2

Está bien, prepárate para despegar. —Anunció Andraz—. Solo doce minutos más y estaremos orbitando fuera de su vista. —Comenzó a presionar botones y a poner comandos de voz en el navegador de su computador.

Entendido —respondió su compañero, también preparando su nave. De pronto su monitor pestañó con un mensaje de advertencia. Contuvo el aliento—. Mierda. Me han descubierto.

¿Qué? —Soltó Andraz. Su pantalla no mostraba ninguna señal de advertencia—. ¿Estás seguro?

Su compañero volteó la cabeza a ambos lados, buscando a los guerreros felinos, pero no vio a ninguno y luego miró a su radar. Su monitor cambió a otra pantalla, habiendo detectado objetos que se acercaban. El contorno del objeto apareció en el centro de su pantalla y tras el análisis, comenzó a emitir señales. El colega de Andraz gruñó.

Es un maldito satélite centinela —dijo.

Andraz hizo una mueca y miró inmediatamente a su radar, pero no había detectado a ningún guerrero. Cambió a un radar de rango más amplio y el monitor comenzó a parpadear con la alarma, advirtiéndole de la proximidad de otras naves.

Mierda. Aborta el modo secreto y despega ahora. Y esperemos que crean que solo eres tú.

Entendido —murmuró el compañero—. Trataré de tenerlos siguiéndome lo más que pueda.

Buena suerte —dijo Andraz.

Gracias. Asegúrate de que reciban el mensaje.

Lo haré —contestó Andraz, rogando que esto no significara que se estaban despidiendo. Sabía que existía la posibilidad de que ninguno de ellos pudiera regresar con vida. Pero también sabía, que si se daba el caso, uno de ellos debía sacrificarse a sí mismo para asegurar que el otro escapara con la información. Observó con rostro sombrío como la nave de su compañero partía de la luna y era fuertemente perseguido.

Andraz rogó en silencio por la vida de su colega al ver como los numerosos guerreros felinos comenzaban a disparar sus cañones de láser. Esperó nerviosamente por cualquier notificación de su radar. Permanecía en silencio. Parecía que nadie lo había visto, así que esperó hasta que la luna hubo orbitado fuera de la vista del centinela. No tenía posibilidad de enviar ningún mensaje, a menos de entrar en el radio de transmisión de Hunde, el planeta soberano de la especie Canina, y eso estaba a muchos años luz de su posición actual.

Andraz apagó los motores y dejó que su nave se deslizara por inercia, mientras se aproximaba a las paredes de los centinelas, que estaban formadas por un despliegue de sensores automatizados que detectaban distorsiones gravitacionales de los viajes hiperespaciales. Estos aparatos permitían a los planetas y estaciones espaciales conocer la posición y dirección de cualquier nave espacial que se aproximara o dejara sus dominios. Objetos cualquiera, como los meteoritos, que apenas flotaban a media distancia, podían pasar sin ser detectados, y eso era justamente lo que Andraz pretendía hacer, incluso si le tomaba más tiempo llegar al punto en el que podría entrar al hiperespacio sin activar sus aparatos.

Intentó no mirar hacia atrás cuando sintió la explosión, pero no tuvo necesidad de mirar para saber cuál nave había sido destruida. Bajó la mirada, sabiendo que su compañero se había ido, tan pronto oyó la estática en sus audífonos, seguida de un crudo silencio.

Adiós, mi amigo —murmuró Andraz solemnemente. Suspiró y cerró los ojos. Sabía que era probable que sucediera, pero después de tantas batallas e incontables vidas perdidas, todavía no podía estar verdaderamente preparado para ello.

Finalmente pudo pasar las murallas de los centinelas felinos y comenzó a preparar su nave para pasar al hiperespacio. Pero arrugó el ceño cuando vio un objeto parpadeando cerca de los aparatos guardianes. Abrió los ojos grandemente y se paralizó de terror al reconocer qué era. Era una solitaria nave guerrera de los felinos, solo planeaba por ahí, como si lo esperara.

La pantalla de Andraz comenzó a sonar con la alarma y se dio cuenta que lo habían apuntado. De inmediato inició las maniobras evasivas. La nave guerrera felina entró en movimiento con rapidez y se puso a la caza de la nave de Andraz, disparando sus cañones láser a máxima potencia. Andraz apenas se las arregló para no ser golpeado. Su corazón comenzó a latir velozmente por la adrenalina. Intentó calmarse. «Es solo una nave» Se dijo a sí mismo. Se las podría arreglar. Pero vio que ninguna de sus mejores maniobras evasivas había logrado perder a la persistente nave guerrera felina. Intentó una maniobra avanzada y peligrosa, en la que confundía a su perseguidor, hasta revertir sus posiciones. Nunca le había fallado y se puso contento al ver que este guerrero también caería.

Andraz apuntó su cañón láser y disparó. El tiro falló por completo a la nave felina, pero porque maniobró una ruta de escape más rápido de lo que Andraz pudo concebir. El radar del canino comenzó sonar con la alarma y vio que nuevamente le estaban apuntando. Su mandíbula cayó por la sorpresa.

¡Maldición! ¡Este gato es hábil! —No pudo recordar haber peleado nunca con un piloto tan espléndido. Tenía miedo, pero no por su vida, sino por la posibilidad de no poder regresar con la información.

El guerrero felino disparó sus cañones. Andraz sintió la descarga del impacto y el temblor de la nave, al perder velocidad.

¡Mierda! —Maldijo, luchando una vez más por estabilizar su nave. Su pantalla parpadeó con las alarmas de advertencia de malfuncionamiento. Otro monitor parpadeó, indicando que el sistema de navegación de la nave estaba listo para entrar en el hiperespacio. Andraz achinó los ojos. No sabía si su nave sería capaz de entrar en el hiperespacio en su estado actual, pero no le importó—. Saldré de aquí, aunque sea lo último que haga.

La nave felina se aproximó disparando sus cañones. Andraz intentó una maniobra de último minuto que podría significar suicidio, así que desesperadamente rogó que funcionara. Dirigió su nave para evitar ser golpeada por el láser y tan pronto lo hizo, se elevó cuando los disparos pausaron. El sorprendido guerrero felino, fue obligado a maniobrar para no chocar contra la nave de Andraz.

Ahora o nunca —murmuró Andraz y encendió los motores para el hiperespacio. Su nave sintió el tirón de la presión, pero se las arregló para soportar el enganche. Aun con los músculos tensos por la presión, Andraz suspiró aliviado.

Su nave empezó a temblar horriblemente y sonaba como si cada bisagra y tornillo se fuera a salir. Temió que pudiera destruirse, pero luego la presión se detuvo y los temblores desistieron en el segundo en que la nave dejó el hiperespacio. Andraz soltó la respiración, pensando que de verdad había sido muy afortunado. Revisó su posición actual, menos de un millón de kilómetros de distancia de Hunde. Se preparó para emitir un mensaje junto con la imagen del súper-arma felina.

De pronto su pantalla quedó en blanco, interrumpiendo sus comandos y cambió a la pantalla de detección de amenazas. Andraz arrugó el ceño, confundido. Miró a su radar, pero ahí no había nada—. ¿Qué amenaza? Estoy solo aquí —murmuró. Volvió a revisar la pantalla, pero no cambió, la advertencia de amenaza persistía. Por un momento, Andraz pensó que podría ser parte del malfuncionamiento por el golpe, pero luego el monitor anunció que necesitaba eyectar inmediatamente.

¿Qué? —Soltó Andraz—. ¿Por qué debería…? —La pantalla ahora cambió para mostrar el contorno de su nave apuntando a un objeto indeterminado que estaba debajo de él. Contuvo el aire—. ¡Jodido gato inteligente! —Andraz se apresuró y de inmediato, oprimió el botón de eyección. La cabina instantáneamente se volvió una cápsula y lo arrojó lejos de la nave. La bomba detonó, destruyendo la nave de Andraz en pedazos.

Su cápsula fue golpeada varias veces por los restos y un pedazo grande, hizo una grieta en el escudo. Uno de los fragmentos lo golpeó en el brazo y otro pedazo le dio en las entrañas. Andraz gruñó. El artefacto del traje que le proveía oxígeno, se vaciaba rápidamente y al parecer se desangraría hasta morir. Alzó la vista y miró la brillante órbita junto al sol. Era su planeta hogar, Hunde. Su pecho se sintió pesado por la falta de aire y se dio cuenta que la información que tenía sobre la misión ahora solo estaba en su cabeza. Nuevamente, resolvió orar en silencio, esta vez por su vida.

& Continuará &

¿Qué creen, muere Andraz? Como pueden ver en esta historia los nombres están un poco alterados, lo cual me encanta, porque no son los típicos personajes humanos que leemos siempre >_< Bueno, como este capítulo fue cortito, los invito a leer el siguiente esta misma semana, porque tendremos la aparición de otro de nuestros personajes principales, ¿adivinas quién será?

1 comentario en “FOE 2”

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