Nota de MizukyChan: Para hacer una diferencia, cuando tía Janine habla, hay un tipo de letra y cuando vamos a los personajes de la historia, hay otro tipo.
Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
FOE: Capítulo 1
Es una historia que pasó hace mucho, está grabada en las estrellas, tiene millones de años y aun así, parece estar a incontables años de distancia de nuestro futuro, tan lejos en el tiempo y en el espacio que no se puede imaginar. Un tiempo donde el Universo, tan vasto e infinito como se veía, no tenía razones para sorprenderse con los nuevos descubrimientos de vida inteligente. Y un lugar en donde las especies de animales vivían en un estado de humanoides, capaces de hablar y caminar en dos piernas, después de haber pasado millones de años de evolución, tal como los humanos evolucionaron de los monos.
Pero, pese al progreso y la tecnología altamente avanzada, como se espera con el consecuente paso del tiempo, la inteligencia no había superado la innata aversión entre las especies, ni había vencido la intolerancia contra sus diferentes rasgos. En el futuro, infinito y devastador, existía la guerra, originada por estos motivos divisorios. Ellos ya no luchaban por poder o por territorio en medio de un planeta, sino por múltiples planetas.
Y, aunque había algunas especies que habían aprendido a convivir en armonía, fundando federaciones de paz entre ellos, en lugar de batallas donde el instinto sobrepasaba a la razón, la paz era difícil de obtener, o no se obtenía en absoluto.
El caso más importante era el que correspondía a las razas de los Felinos y los Caninos, quienes eran los más sujetos a sus instintos ancestrales. Lo suyo no era solo una disputa por territorio, sino una competencia interracial. Lo hicieran en nombre de conquistar o defender, por control o supremacía, era una batalla que debía ser librada por toda la eternidad.
Los eventos de esta historia sucedieron con el nacimiento de un rumor, algo no poco común, incluso en el futuro. Pero nunca un rumor había causado tanta tensión entre la especie Canina. Fue este rumor el que sugirió que tomaran acción, así que asignaron a dos de sus mejores espías a una misión peligrosa y así reunir la información que necesitaban.
Les tomó muchos meses concretar un plan que lograra que sus naves se acercaran lo suficiente a la flota enemiga, estudiando los posibles puntos débiles y desventajas, hasta que ya no pudieron esperar ponerlo en práctica, aun cuando el posible resultado era incierto. El tiempo era precioso, con las sospechas creciendo y luciendo más oscuras cada día y debían prepararse para lo que fuera que tuvieran que enfrentar.
El arduo trabajo fue recompensado, porque la especie Canina ejecutó el plan en forma exitosa sin esfuerzo alguno, quedando casi en contacto con la flota Felina, que actualmente sobrevolaba cerca de Katze, el planeta nativo de la especie Felina. Habían evitado hábilmente hacer sonar las alarmas, arreglándoselas para cruzar sobre los centinelas de las murallas felinas sin ser notados. Pero la misión secreta solo estaba completa hasta la mitad, ya que aún debían reunir evidencia de la presumida “arma mortal”, una súper-arma que sus enemigos habían creado y que aparentemente ahora estaba dentro de la gran nave principal; un arma que si probaba ser tan mortal como alegaba, podía proclamar una fuerza superior y una oportunidad extraordinaria de designarse a sí mismos, la raza dominante.
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Los espías caninos rápidamente ajustaron sus monitores y las unidades de operaciones de los drones, una vez que sus naves se anclaron sigilosamente en el lado opuesto de una de las tres lunas de Katze. Los drones micro espías se infiltraron en la nave principal felina y siguieron el camino de las centrales y cables eléctricos, los que eventualmente llegarían a un cuarto de control. El sistema de detección de intrusos, evitó que ellos entraran a la red de la nave y robaran la información que necesitaban, así que en lugar de eso, eran como un par de moscas en la pared, los espías drones simplemente eran sus ojos sobre los diferentes monitores y esperaron.
—No veo nada —murmuró uno de los espías caninos, después de observar por mucho rato una de las pantallas—. ¿Tú?
—Nada —respondió el otro espía canino. Sus ojos se achinaron cuando miró una de las pantallas—. Espera… —Notó que una de las imágenes cambiaba a una sección aislada de la nave, donde el ingreso estaba claramente restringido por puntos autorizados de acceso—. El último monitor a la derecha.
—¿Crees que es ese?
—Es restringido, así que es donde queremos ir.
—Toma una foto del diagrama de la nave.
El recién adquirido plano de la nave, los ayudó a encontrar el área restringida. Pero pronto descubrieron, para su mala suerte, que no había paneles eléctricos o ductos de ventilación por donde pudieran infiltrarse en la habitación. Las murallas eran sólidas y no tenían imperfecciones, así como tampoco el par de puertas deslizantes que se mantenían cerradas.
—¿Es un camino sin salida? ¿Cómo rayos nos vamos a meter ahí? —Gruñó uno de los espías.
—Solo esperemos a que se abran las puertas —respondió su compañero con simpleza, porque parecía la única alternativa que les quedaba.
Ambos espías se enfocaron en las puertas, esperando que se abrieran para revelar lo que estaba oculto detrás. No esperaron mucho a que se cumplieran sus deseos, pero una vez se abrieron las puertas, no estuvieron listos para lo que vieron.
Una línea de guardias felinos salió marchando de la habitación, escoltando al que no podía ser otro mas que el escurridizo Rey de los Felinos, imponente mientras caminaba con su atuendo real y ondeaba su capa.
—Es el Rey de los Felinos —dijo uno de los espías soltando un jadeo.
—El mismo —murmuró su colega.
—Tal vez deberíamos convertir esta misión espía en una misión de asesinato, dada la oportunidad.
—Pssh. ¿Y cómo demonios piensas hacer eso? Estos drones no tienen otro uso más que ser espías. Ya lo sabes.
—Bueno, sí, pero piénsalo Andraz, si lo matamos ahora, seríamos héroes.
Andraz rodó los ojos, pero evitó seguir discutiendo sobre la imposibilidad de aquello—. Sugiero que primero completemos esta misión, si de verdad queremos ser llamados héroes —respondió de forma sarcástica.
El compañero de Andraz bufó—. ¿Ves algo? —Preguntó, haciendo zoom a los lentes de su drone a la habitación de donde emergieron los guardias.
—Creo que veo al heredero real —respondió Andraz, notando al felino que caminaba junto al Rey. El ropaje podía ser de más bajo perfil, no como la capa real, era más como un uniforme, pero el paso orgulloso y la expresión autoritaria gritaba “realeza”. Aunque a Andraz le gustaron mayormente las facciones—. Los Reyes Felinos solo tienen un heredero macho, ¿verdad?
—Sí.
Andraz enfocó su drone espía en el rostro del príncipe—. Joder, es más bonito que una perra.
—Es un gato, Andraz. Demonios, es un gato macho. ¿Qué demonios estás diciendo?
—Anda, mira —dijo Andraz—. Al lado derecho del Rey. —Su compañero hizo como le pidió, volteando los ojos de su drone espía, en busca del príncipe. Andraz bufó cuando escuchó como su colega se quedaba sin aliento.
—¿Quién hubiera imaginado que se vería así? —comentó su compañero en completa sorpresa.
—Creo que nadie lo sabe. Tal vez tú y yo somos los primeros que de verdad lo han visto —contestó Andraz.
Ambos se enfocaron en la interacción de la realeza felina. Notaron como el príncipe empujaba a unos de los guardias que lo escoltaba, a la vez que su rostro se contraía de furia. Intentó alejarse, pero el Rey atrapó su brazo y lo detuvo. El príncipe lo miró enojado y retiró su brazo de un tirón, para luego alejarse.
—Parece que el Rey y el príncipe no se llevan bien. —Observó Andraz.
—No me digas.
Andraz siguió la figura del príncipe alejándose, tratando de imaginar qué lo habría hecho rebelarse contra su padre—. Me pregunto qué fue todo eso.
—Eh, que está siendo un niñato, ¿qué más? —Sugirió su colega—. Todos los pendejos son así, creen saber más que sus mayores.
—No lo sé. Es como si se tratara de algo más. —Gruñó Andraz en desacuerdo, sintiéndose lleno de curiosidad.
—Deja de mirar a ese gato y pon tus ojos de vuelta en las puertas —murmuró preocupado su compañero. Cuando todos los guardias hubieron marchado, tuvo una clara visión de los que había dentro de la habitación—. ¿Qué demonios es eso? —murmuró, guiando su drone espía más cerca del lugar para tener una mejor visión. Se sorprendió ante el sonido de su drone chocando contra una de las puertas.
—Mierda. ¿Viste eso? —Preguntó de inmediato a Andraz. Los ojos del otro estaban tan abiertos que sintió temor—. ¿Lo viste?
Andraz congeló la imagen en su monitor justo a tiempo. Tragó pesado—. Sí.
—¿Crees que sea eso? —Cuestionó su colega con impaciencia.
Andraz se quedó mirando su pantalla, sin parpadear, desconcertado por las lecturas de sus detectores—. Definitivamente lo es —respondió con amargura.
—Demonios.
& Continuará &
Y ¿qué fue lo que vio? ¿El arma es real? Lo sabrán en el siguiente capi. Gracias por leer.
