
Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
FOE: Capítulo 3
—¿Murió? —Interrumpió Jimmy.
—Sí, murió, pero luego volvió a la vida —respondió tía Janine.
—¿Ah? ¿Y cómo hizo eso? —Preguntó el niño con los llenos de curiosidad.
La mujer soltó una risita. Después de todo, sí había un niño allí dentro—. No puedo decirte justo ahora, porque no tendría sentido. Tendrás que saber todo lo de la historia a medida que la cuente, ¿ok?
Jimmy suspiró—. Okey.
Tía Janine continuó—. A pesar de haber sido herido fatalmente, Andraz vivió, y se las arregló para llevar la información a los Lords Caninos. Era el momento menos oportuno para enterarse de lo que confirmaba el rumor, porque los caninos estaban haciendo preparativos para la celebración más importante que tendrían en su historia. La celebración de la creación de su especie, la cual era atribuida a “Procyon Alpha”, la Estrella del sistema primario de estrellas.
Después de más de cincuenta miles de años, en solo un par de meses más, su propio sol buscaría perihelio, la proximidad más cercana a su sol materno. Marcaría un evento conmemorativo muy importante para los caninos y ciertamente un hecho en la historia para recordar. Sin embargo, quizás marcaría el instante en que toda la especie perecería.
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—Está bien, ya has dormido suficiente, perro flojo.
Andraz sintió una punzada no muy cariñosa cuando le dieron una pequeña bofetada en la mejilla derecha. Gimió al despertar, sobándose la mejilla. Estaba recostado en una cama de hospital en la estación espacial localizada justo fuera de la estratósfera del planeta.
—Maldito seas. ¿De verdad era necesario? —Protestó.
—Te inyectaron el suero. No hay razón para seguir fingiendo que necesitas estar postrado en cama.
—Ese fue mi…
—El último, lo sé.
Andraz suspiró, enderezándose en la cama—. Esperaba no tener que usar mi última inyección. —Miró a su amigo—. Dijeron que tú me rescataste. Estoy tan agradecido de que lo hubieras hecho a tiempo.
—Apenas a tiempo. Tuviste suerte que estuviera en una de mis turnos de vigilancia. Estabas prácticamente muerto. Fui yo quien te puso la inyección.
Andraz sonrió—. Gracias Tomek.
—No hay de qué. Más te vale que no te vuelvan a matar o, esta vez, será para siempre.
—Debería decirte lo mismo. —Bufó Andraz—. Todavía apuesto que morirás antes que yo.
—Pero aún me queda una inyección. —Tomek sonrió de lado.
—No importa —respondió el otro—. La usarás en cualquier momento, créeme. Luego te matarán y seré yo quien se quedé a sufrir tu partida. —Andraz hizo una mueca de una cara afligida.
Tomek miró al otro con cara seria. Andraz parpadeó—. ¿Qué?
—Ya no quiero seguir bromeando con esto. Estoy hablando en serio. No quiero perderte. Tienes que ser más cuidadoso.
—Fui cuidadoso —respondió Andraz con rapidez—. Me preparé mucho para esto. Todo iba muy bien, pero este jodido gato guerrero, te juro que hasta tú habrías tenido problemas contra él. —Tomek bufó sin poderle creer—. Lo digo en serio, apareció hasta el último momento, como si estuviera listo para mí. Y era tan escurridizo. Tomek, te lo juro. Nunca has visto uno como él. ¡Él pudo haberlo arruinado todo! Si no fuera por el suero regenerador estaría muerto y la misión se habría arruinado.
—Creo que solo estás exagerando lo que ocurrió, para que te veas menos incompetente.
—No lo hago. —Bufó Andraz—. Y da igual, piensa lo que quieras. Solo espero nunca volver a enfrentarme con él.
—No tendrás que hacerlo, yo me encargaré de él.
Andraz se volteó a Tomek. Sabía que a su amigo le gustaba meterse en desafíos peligrosos, llevado por su odio a los felinos y su deseo de matarlos a todos. Los motivos de Andraz de matar felinos estaban más basados en la parte defensiva, él peleaba por defender a su clase, mientras que Tomek peleaba más por poder y dominio, algo que él creía, al igual que todas las especies, era el derecho natural de los caninos, por el solo hecho de existir. Él compartía el derecho de creer que los caninos eran inherentemente superiores a todas las demás especies, una creencia a la que otras especies no se oponían e incluso la aprobaban simplemente porque eran conscientes de la innegable superioridad biológica de los caninos.
Andraz no estaba seguro si Tomek encontraría alguna vez al condenado guerrero felino, pero a diferencia de él, no pensaba arriesgar la vida por algo que no valía la pena.
A Andraz le hubiera gustado hacerlo cambiar de opinión, pero sabía que sería inútil. Una vez que Tomek tomaba una decisión sobre algo, nada lo hacía cambiar de parecer.
—Sí, bueno, no deberías gastar tu energía, ni motivación en él —mencionó—, de verdad no es nada. Deberías enfocarte en qué vamos a hacer para evitar que los felinos nos maten a todos.
—Entonces, ¿de verdad la viste?
—Por supuesto que sí —respondió el otro, aún preocupado por tener que decirle a los Lords Caninos sobre lo que había presenciado, en lugar de poder mostrarles. Sabía que una imagen valía más que mil palabras, pero aun así, trataría de describirla lo mejor posible—. No tengo idea cómo la habrán planeado, o incluso cómo pudieron construir una cosa así. Algunas veces creo que los hemos subestimado.
—Con arma o no, ellos nunca estarán por encima de nosotros. —Declaró Tomek.
—Bueno, ahora no estoy tan seguro de eso. A mí me parece que solo están esperando el momento preciso para destruirnos.
—No si nosotros los destruimos primero —contestó el otro.
Andraz suspiró, Tomek era mucho más optimista que él.
Tomek se volvió hacia la ventana y contempló el incontable grupo de estrellas—. Todavía no puedo creer que no mataste al Rey Felino cuando tuviste la oportunidad.
Andraz gruñó y, una vez más, rodó los ojos ante lo ridículo de esa idea—. ¿Qué oportunidad? Honestamente, ¡no estaba ni siquiera en la misma habitación! ¿Cómo se supone que me las iba a arreglar para hacer algo así? ¿Le tenía que pegar con mi drone espía?
Tomek se volvió a Andraz—. Bueno, da igual, si alguna vez estoy cara a cara con el Rey o con alguno de la familia Real Felina, no perderé mi oportunidad. —Apretó los puños. Andraz bajó la mirada, luciendo muy pensativo como para ser Andraz, así que preguntó— ¿Qué?
Andraz volvió a mirar a Tomek—. ¿Ah? Nada…
—Sé que estabas pensado en algo. ¿Qué era?
—Nada. —Insistió Andraz y desvió la mirada.
—También conozco esa cara de inquietud —dijo Tomek—. ¿Qué te tiene inquieto?
—Bueno… yo, omití algo en mi reporte —dijo Andraz sintiéndose culpable.
—¿Omitiste algo? —Tomek alzó las cejas.
—No es importante —aseguró con rapidez—. Bueno, no es relevante para la misión, de todas formas.
—¿Y qué es? —Preguntó su amigo. Andraz parecía dudar—. No es importante, ¿pero aun así no puedes contarme a mí, tu mejor amigo?
—Está bien, te contaré. Pero prométeme que no me vas a juzgar.
—¿Juzgarte? ¿Por qué? ¿Metiste la pata durante la misión o algo así? Porque de verdad no me importa. Rayos, no hay razón para avergonzarse. Yo, estoy feliz porque estás de vuelta.
—No, no, no es nada de eso. No metí la pata. —Gruñó Andraz.
—¿Entonces, qué es? —Preguntó Tomek—. ¿Por qué no lo dijiste?
Andraz miró a su amigo—. Bueno, cuando hablé sobre el encuentro con el Rey Felino, no les conté que el príncipe también estaba allí.
Tomek parpadeó—. ¿Era eso? —dijo—. ¿Y por qué rayos te juzgaría por eso?
—Porque por un minuto allí… me perdí…
—¿Te perdiste?
Las mejillas de Andraz se volvieron rosa—. Esto es tan vergonzoso. Okey… cuando vi al príncipe… fue como mirar una cynosura. —El rostro de Tomek se contorsionó de inmediato. Andraz no sabía por qué se había dignado a comparar a una hermosa hembra canina, conocidas por posar para revistas de adulto, con el felino, excepto que fue lo primero que vino a su mente cuando vio al príncipe. Andraz arrugó la frente un par de segundos, antes de escuchar el grito indignado que esperaba de Tomek.
—¡¿QUÉ?!
—Es verdaderamente hermoso. —Explicó Andraz—. Es… impactante. Tiene un rostro… y sus ojos… tan radiantes. Te pueden absorber en ellos. Nunca he visto ojos como esos. Honestamente, si lo vieras, pensarías lo mismo que yo.
—¡Claro que no lo haría! —Rugió Tomek—. Joder, no puedo creer que esté escuchando esto. ¡Estás hablando de un jodido gato!
—¡Dijiste que no me juzgarías!
—¿Cómo esperas que esté bien con esto, Andraz?
—De hecho, no lo esperaba. Sé que eres la peor opción que tengo para hablar de esto, pero también eres mi mejor amigo y necesitaba contarle a alguien.
—Sí, bueno, todos podemos tener ideas locas en la cabeza, pero simplemente no se habla de esas cosas, ¿sabías? Y en tu caso, más te vale no contarle esto a nadie más, a menos que quieras que te encierren por lanzar comentarios pro-felinos.
—No es pro-felino. —Se quejó Andraz—. Odio a los bastardos. Y de todas formas, si lo hubiera mencionado, no habría hablado sobre lo que pienso de él, por razones obvias.
—Fingiré que nunca escuché esto —murmuró Tomek con seriedad. Miró a Andraz, observándolo con sospecha—. Asumiré que estás presentando una especie de efecto post-trauma, pero nunca pensé que te pondrías a lanzar adulaciones a un jodido gato.
—Hey, no es cualquier gato, es el príncipe. —Alegó Andraz en su defensa, como si por lo menos significara que tenía buen gusto, un gusto real.
Tomek gruñó—. Oh, claro, no cualquier gato… un gato macho. —Agregó, frotándose las sienes.
Andraz tosió y se hundió en la cama. Quería dejar en claro que el príncipe lucía como una chica, por lo menos a primera vista, pero hasta pensarlo sonaba como una terrible excusa. Sabía que cualquier cosa que agregara solo empeoraría las cosas, porque no había absolutamente ninguna excusa para elogiar a un felino, al menos no una que Tomek aceptara.
—Bueno, está bien, pretendamos que esta conversación nunca sucedió.
& Continuará &
¿Alguien acertó a nuestro nuevo personaje principal? Tomek. No creo que sea necesario decir que es Tom >_< En fin, ¿qué les parece la descripción de Andraz sobre el príncipe felino? Apuesto a que ya saben quién es, ¿verdad? Muchas gracias por su visita y no olviden comentar.

Imteresante interesante 🐱🐶
Es increíblemente interesante. Y después se pone mejor.
Te invito a seguir leyendo.
Y gracias por comentar
Ya me tiene envuelta esta historia
Esperemos que Tomek lo conozca así cambiará de opinión