“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 19
—No puedo creer que estés haciendo que te ayude a hacer las maletas. —dijo Bill, doblando las camisetas que Tom había colgado en su armario, arrugando levemente la nariz.
—Eh, tú eres el que te ofreciste. Además, me parece que estás pasando más tiempo escarbando en mis cosas que realmente empacando. ¿Ya has metido algo en una caja? —Tom preguntó, mirando por encima a Bill como arrastraba otra caja más hacia la puerta.
—Estoy trabajando en ello. —Dijo Bill, arrodillándose para empujar una caja de zapatos en el piso del armario y estando un poco consternado al encontrar que realmente contenía un par de zapatos. —Imagino que esta es una buena oportunidad para ver si estás ocultando algo raro. Por lo que sé, puedes tener todo tipo de juguetes sexuales extraños aquí o los cráneos de tus antiguos novios. Sería bueno saber en lo que me estoy metiendo.
—¿No puedes simplemente preguntar?
—¿Dónde está la diversión en eso? —preguntó Bill, rebuscando dentro de otra caja de zapatos que terminó estando llena de recibos. —¿Puedes si quiera decirme si has tenido toda una colección de cráneos?
Entrando en el dormitorio de su apartamento, Tom se inclinó para besar a Bill en el reverso de su cabeza. —Todos los cráneos ya están empaquetados. —dijo, desaliñando el pelo de Bill antes de sacar una caja de la cama y moviéndose para comenzar a empacar su cómoda. —Los juguetes sexuales están en el último cajón de la mesita de noche.
—Vaya, ¿en serio? —preguntó Bill, escurriéndose de rodillas por el suelo hasta abrir el cajón y mirar dentro. Sentado con las piernas cruzadas en el suelo, Bill tocó con su mano la colección en el cajón, sacando algunas cosas y dándoles la vuelta en sus manos, evaluándolas. —¿Por qué tienes todo esto?
—Un hombre tiene necesidades, Bill. —Tom dijo claramente, doblando otra camiseta y colocándola en una caja.
—No bromees —, Bill respondió, activando la vibración del brillante dildo violeta y arqueando una ceja. —tú no eres realmente un pasivo.
—¿Quién lo dice? Simplemente porque nosotros no hemos hecho eso no quiere decir que no me gusta de vez en cuando. Puesto que generalmente tiendo a hacer de activo, tengo el cajón de juguetes. De esta forma si me apetece lo contrario, puedo tenerlo. —dijo Tom encogiéndose de hombros.
Detrás de él, la boca de Bill se abrió antes de extenderse en una amplia sonrisa. Gateando a través del espacio entre ellos, Bill deslizó sus manos hacia arriba por las piernas de Tom, enganchando sus dedos en la hebilla del cinturón. —Tom —, dijo poniendo su voz más seductora mientras le daba a los pantalones de Tom un tirón hacia abajo. —debes absolutamente permitirme hacértelo.
—¿Ahora mismo? —preguntó Tom, guardando otra camiseta.
—Podría arreglármelas con eso.
—Creo que sólo quieres eludir el embalaje.
—… Tal vez un poco. —admitió Bill, tirando de los pantalones de Tom nuevamente. —Pero, vamos, tú no puedes dejar caer algo como eso y esperar que yo simplemente finja que no has dicho nada. Venga.
—Bill. —dijo Tom, sacudiendo un poco la cabeza, incluso cuando empezó a excitarse.
Cogiendo a Tom por las caderas, Bill le dio la vuelta y lo puso de rodillas en el suelo con él. —Has estado empacando todo el día, ya es hora de que tomes un descanso. —dijo Bill, inclinándose para besar un lado del cuello de Tom y acercarse a su oreja. —Quiero estar en ti, también.
Tom se retorció, situando sus brazos alrededor de la cintura de Bill. —Jesús, Bill.
—Será divertido. —Bill ronroneó, acariciando con una mano la espalda de Tom. —O simplemente podrías permitirme ver, si así lo prefieres. Cualquier cosa que quieras, Tom. Cualquier cosa.
Tom suspiró ligeramente, besando a Bill en la mejilla y alejándose. —Quiero hacer las maletas. —dijo en voz baja, tocando con su mano un lado del rostro de Bill y acariciando su mejilla con el pulgar.
Bill lo miró confundido, sin saber que había ido mal para que Tom retroceda y prefiera empacar que estar con él. En las dos semanas desde que Bill había empezado sus vacaciones él había estado enteramente entregado al beneficio de Tom, sólo lo habían hecho una vez, casi todas las noches las pasaban acurrucados juntos, intercambiando besos o simplemente pasando el rato. Estaba empezando a poner a Bill un poco loco pasar tanto tiempo siendo rechazado sólo para sentirse decepcionado una y otra vez. Por mucho que le gustaba pasar tiempo con Tom – maravilloso, afectuoso y dulce tiempo – su libido se estaba volviendo loco. Más de una vez había tenido que escabullirse al baño de Tom para algo de «tiempo personal» sencillamente para ser capaz de conciliar el sueño.
Frunciendo el ceño, Bill se apartó de la mano de Tom, poniéndose en pie con un resoplido. —Bien, puedes empacar. Llámame cuando termines, si quieres. —dijo, saliendo airadamente del dormitorio y deseando tener una puerta que pudiera cerrar dramáticamente de un portazo, o incluso un pasillo por el que poder marchar en vez de tener que hacer su gran salida a través de una área básicamente abierta.
—Bill —, Tom dijo, levantándose y yendo tras Bill mientras él se sentaba en el sofá para ponerse sus botas. —no te enfades; es necesario hacerlo.
—¡Para mí también! —Bill espetó, sorprendiéndose a sí mismo. —Yo… ¿por qué no me deseas? Estoy aquí para ti. Hay un montón de personas que matarían por tener esta oportunidad.
—Y es por eso que no la estoy tomando. —dijo Tom, cruzando sus brazos. —Yo no quiero ser como todos los demás. Ansío que seamos algo más que sexo. Ya te lo dije.
Bill gimió, dejándose caer en el sofá.—Debe haber un poco de sexo. —se quejó Bill.
—Estoy de acuerdo.
—Entonces, ¿por qué me rechazas? He intentado todo lo que sé para seducirte, y tú sólo quieres jodidamente acurrucarte. —Bill refunfuñó.
—Y una vez más, ese es el motivo. —dijo Tom, sentándose junto a Bill. —Lo intentas demasiado a veces, y yo no deseo eso. Quiero que seas tú, no un verdadero seductor, al menos no cuando estás conmigo. Quiero que seas Bill.
—Yo soy Bill. —dijo Bill enfurruñándose.
—Me gusta Bill —, dijo Tom suavemente, tocando la curva de la oreja de Bill. —pero Bill no tiene que intentar convencerme de que lo deseo o estar dispuesto a hacer cualquier cosa que quiera de él. Sólo tiene que existir y ser él mismo. —dijo, inclinándose y besando el lóbulo de la oreja de Bill. —Me gustas.
Bill sonrió levemente, el aliento de Tom provocándole cosquillas en su oreja mientras lo besaba nuevamente. —Creo que en cierto modo te odio. —él dijo, estirando hacia atrás su cabeza cuando Tom mordisqueó cariñosamente su cuello.
—¿Qué puedo hacer para conseguir que te guste de nuevo?
—Yo… —dijo Bill, cogiendo el brazo de Tom antes de que pudiera escapar. —siendo serios… —continuó, balanceando sus piernas en el sofá y llevando a Tom encima suyo, agarrándolo por su camiseta. —me gustas, me gusta dormir contigo y en parte me gusta que me sigas rechazando. Es enloquecedor.
—¿Enloquecedor? —Tom preguntó sorprendido.
—Absolutamente enloquecedor. De alguna manera pensé que íbamos a pasar este mes follando constantemente puesto que ahora realmente podemos, pero en su lugar… —Bill se fue callando, encogiéndose levemente de hombros.
Tom frunció un poco el ceño. —Pero yo también pensé que sin embargo te gustaría un pequeño, um, descanso.
—Maldito descanso. —dijo Bill, jalando a Tom más cerca de él. —Te diré que, de ahora en adelante, voy a dejar de intentar tanto seducirte para tener sexo contigo, ¿de acuerdo?
—De acuerdo… —Tom dijo lentamente.
—Y a cambio tienes que ser pasivo. A menudo.
Tom se rió entre dientes. —Creo que es un trato justo.
—Bien —, Dijo Bill con una sonrisa. —me alegro de que hayamos hablado de esto. —Besando la punta de la nariz de Tom, Bill le dio un empujón hacia atrás, saliendo de debajo de él y parándose.
—¿Todavía te marchas?
Bill negó con la cabeza, sacándose la bota que se había puesto antes de que Tom le hubiera atrapado. —No. Ahora mismo vamos a volver allí —, él dijo, señalando hacia la cama de Tom. —vamos a volcar tu cajón de juguetes en la cama, y yo voy a hacer que olvides todo acerca del embalaje durante al menos un par de horas. —Sonriendo animadamente, Bill giró sobre sus talones y se despojó de su camisa mientas cruzaba la habitación, dejándola caer al suelo. —¿Vienes?
—Probablemente más de una vez por cómo suena lo que has dicho. —dijo Tom, consiguiendo una alegre risa de Bill mientras él se escabullía del sofá para atraparlo.
Continuará…
Espero se entienda el juego de palabras al final 🙂
