Escort 11

“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R

Capítulo 11

La boca de Bill estaba caliente contra su piel, abrasándolo por todas partes qué tocaba, hambrientos besos con la boca abierta que intentaban devorarlo. Plantando un beso en su pecho, Bill lo miró a través de sus grandes ojos oscuros, sin maquillar y hermosos, deslizando una mano por su mejilla. —Te necesito. —susurró, poniéndose a horcadas en su regazo y besó su rostro, el fuego de esa boca juntándose con sus labios una y otra vez, dejando a Tom perseguir sus labios cada vez que se alejaba. A pesar del calor, quería más. Quería todo lo que Bill podía darle.

Poniendo a Bill en su espalda, Tom se cernió sobre él, mirando hacia abajo a la delicada y tierna silueta debajo suyo y absorbió cada detalle que podía. La grácil forma en que su cabello caía sobre la almohada, la larga línea de su cuello, los hundimientos y las elevaciones de sus clavículas, todo acerca de éste hombre le hacía enamorarse cada vez más y más de él. Bill era suyo y lo sería para siempre. Todo era perfecto; justo como debía ser.

Inclinándose, Tom presionó sus labios contra los de Bill nuevamente, fuego provenía de ese contacto mientras Tom probaba el interior de la boca de Bill, lamiéndola golosamente. Bill sabía a sol y azúcar y él quería más; quería meterse dentro de la boca de Bill y vivir allí para siempre, el único problema con eso es que no sería capaz de tocar su piel desde allí.

—Sabes que te amo. —dijo en voz baja, besando los labios de Bill cuando en ellos pareció una sonrisa. Centímetro a centímetro Tom dejó que sus labios se arrastrarán por la piel de Bill mientras que éste se retorcía debajo suyo, efectuando pequeños y agitados jadeos con cada toque.

—Tom, —susurró Bill, pasando sus dedos por las trenzas de Tom y bajando hasta las puntas, tirando suavemente de una hasta que Tom lo miró otra vez. Por un segundo Tom casi se derritió ante la radiante sonrisa de Bill, amplia y serena, hasta que decayó, con Bill mirándolo dolido y decepcionado. — ¿Por qué me haces esto a mi? —preguntó Bill, empujando con dureza a Tom y apartándolo de él, alejándose de la cama. — ¿Por qué no me dejas en paz?

— ¿Qué?

—He hecho todo lo posible para mantenerte lejos de mí. No puedo creer que hayas hecho esto. —dijo Bill, negando con la cabeza mientras que después buscaba sus cosas.

—Yo… ¿qué he hecho? —Tom preguntó, alcanzando la mano de Bill sólo para que éste se zafara. — ¿Bill…?

Tom despertó sobresaltado, mirando hacia el techo y suspiró. Aún podía ver esa mirada de consternación en el rostro de Bill cuando cerraba los ojos, y deseaba más cada día ir tras él. Debería haberlo retenido y decirle algo, cualquier cosa, para mitigar la distancia y como mínimo tratar de que fuera mejor.

Y ahora era demasiado tarde.

—Muy bien, entonces, ésta, a la izquierda, tiene cinco dormitorios y al menos medio baño. El baño completo tiene una bañera de hidromasaje y una iluminación muy buena que entra de éstas ventanas de cuerpo entero, pero sé que a algunas personas no les gusta muchas ventanas en un cuarto de baño así. La cocina está bien equipada, sin duda en un magnífico estado, con un montón de espacio y también con una bodega de vinos. Ahora bien, la de la derecha sólo tiene cuatro habitaciones, pero tiene dos cuartos de baño completos en lugar de medio baño, que realmente en un punto a favor. El salón es más grande que en el otro lugar, pero la cocina es un poco pequeña, pero aún así agradable. —Mirando las características de la casa, Jarret rodó los ojos. —También tiene un foso que viene con un dragón de tamaño estándar, pero puedes tener uno más grande si quieres. Sólo vas a tener que acordarte de darle de comer una vez a la semana y eso si no consigues suficiente comida, de lo contrario, probablemente te comerá.

—Hmm… —Tom tarareaba, de brazos cruzados mirando los papeles que tenía delante, sin realmente estar atento a la información escrita. —Espera, ¿un dragón?

—Sólo estaba comprobando que prestabas atención. Has estado distraído desde que aparecí. —dijo Jarret, apoyado en la barra y tomando una cerveza. —Escucha, si este es un mal momento, siempre podemos mirar casas otro día. No es como si tú dinero fuera a desaparecer en una semana.

—Sí… no, hoy está bien. Yo sólo…. no dormí bien anoche. Entonces, ¿qué hay de ésta? —Tom preguntó, apuntando a la casa de la izquierda. —Algo sobre, um, ventanas, ¿verdad?

—Ventanas de cuerpo entero, oscurecidas para que los vecinos no tengas que ver tus asuntos cada vez que vayas a tomar un baño.

—Oh, eso es bueno. —dijo Tom, mirando las fotos.

—Sí. —dijo Jarret, cogiendo otra bebida. — ¿Entonces es problemas de chicas o algo así?

— ¿Qué, la casa?

—Nah, lo que te mantiene despierto por las noches. Parece como problemas de chicas. Joder, la primera vez que Angie y yo nos separamos yo era una calamidad durante una semana. No podía dormir, no quería comer, todo. Luego tuvo que lidiar con ella arrojándose a Bill cada dos minutos, tratando de darme celos, supongo. —dijo Jarret, negando con la cabeza.

Tom se sobresaltó por un instante al escuchar ese nombre, después recordó que probablemente había un montón de Bill en la ciudad, pero ese nombre salió de sus labios, en contra de su voluntad. —Bill.

—Sí, él es un amigo suyo, nuestro en realidad. Un chico muy majo, realmente es un chico muy guapo, le conozco desde siempre.

— ¿Es guapo? —Tom preguntó, levantando una ceja con una pequeña llama de esperanza surgiendo dentro de él.

Jarret se encogió de hombros. —Él en un poco… tiene toda esa cosa andrógina, supongo. Maquillaje, ropa bonita, ese tipo de cosas. —dijo, tamborileando los dedos en el borde de su copa. —Espera un segundo, es un problema de chicos, ¿no? —le preguntó con una sonrisa cómplice.

—Oh, yo… —Tom comenzó, consiguiendo una emocionada mirada de Jarret.

—No me importa si te balanceas hacia ese lado. Gay o heterosexual, me dan dulces comisiones de estos lugares. Éste, —dijo, haciendo un gesto hacia el club en el que estaban sentados. —me mandó de vacaciones a Ámsterdam, si sabes a lo que quiero llegar. Pero, sí, lo siento amigo, tienes mala suerte si quieres que te cite con Bill. Te lo juro, el chico es alérgico a las citas, no creo que lo haya visto salir con alguien en todo el tiempo que lo conozco. No sé como no se ha vuelto loco ya. Yo lo estaría.

Tom se mordió el labio inferior pensativo. —Tal vez no ha conocido a la persona adecuada. —Tom dijo a la ligera, tomando un trago de su propia cerveza. —Yo creo que un buen amigo trataría de al menos citarme con él, por lo menos una vez.

Jarret se mofó. —No hay manera de que te cite con Bill. No quiero hacerle frente a eso, es algo muy difícil.

—No tiene por qué ser difícil, podrías… reunirnos en alguna parte, a ver si surge algo, eso es todo. No es gran cosa. —dijo Tom, mirando de reojo a Jarret. —No hay nada de malo en decir hola.

—Cierto. —dijo Jarret lentamente.

—Y si lo haces, voy a comprarte el lugar más costoso de los que me has enseñado.

Jarret sonrió. —Eso suena como un soborno. —dijo, consiguiendo que Tom se encogiera de hombros.

—Quiero una casa y aún tengo que dejar que dirijas mis bienes raíces, por lo que probablemente es tan bueno como lo otro. Míralo más con una bonificación por hacer algo bueno por un amigo. —dijo Tom.

—Hey, puedo tratar con eso. —dijo Jarret sonriente. —Simplemente no reniegues de mí cuando Bill pase de ti como con todos los demás.

—Dalo por hecho. —dijo Tom, cogiéndose ambos de las manos y agitándolas. Sabía que era una posibilidad muy remota, pero por lo menos valía la pena intentarlo.

Continuará…

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