“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 10
Bill encendió la última de las cinco velas que había podido traer consigo y las puso entre los dos espejos de la habitación, revisando para asegurarse de que estaban colocadas adecuadamente. No era gran cosa en realidad, pero el reflejo de uno de los espejos en el otro y viceversa extendía el mísero puñado de luces parpadeantes en decenas de puntos brillantes, dando la impresión de que había muchas más. Le hubiera gustado poder traer más velas y así poder crear un efecto más apropiado, pero el hotel no vio con buenos ojos el producto inflamable por lo que tuvo que contentarse con lo que pudo. En la mesa detrás suyo desistió de poner su usual colección de libros y revistas, sustituyéndolos por una vela de repuesto y una botella de un espumoso vino de uva – lo más cercano al alcohol que podía llevar al trabajo – y un par de copas de cristal que había pedido al servicio de habitaciones cuando llegó.
Este era honestamente uno de los montajes que menos le gustaban, no por para quién era, sino porque no estaba preparado para hacerlo bien. Gretchen era una de sus clientas favoritas; ella era adorable, no mucho mayor que él, y tan dulce como era, ella lo entristecía. Después de su primera cita, Bill quedó preguntándose por qué ella se tomaba la molestia de necesitar sus servicios si ella parecía el tipo de chica que tenía hombres abalanzándosele por todos lados. Resultó que, eso era exactamente lo que le molestaba. Varias visitas después, Bill había estado holgazaneando en su casa, pasando los canales de la televisión tratando en encontrar algo para ver cuando se repente se sorprendió al ver su rostro. Se detuvo, viendo como caminaba a través de la multitud, firmando autógrafos mientras su equipo de seguridad la escoltaba al coche que la estaba esperando, con la aglomeración de personas quedándose atrás mientras se iba. Mientras que la noticia continuaba, todo le fue más claro. Ella venía a él pagando en busca de alguien en quién poder confiar. Venía porque se sentía sola, atrapada en un mar de gente que únicamente querían acercarse lo suficiente para poder utilizar para sus fines.
Bill nunca le dijo que ya sabía quién era en realidad, sencillamente duplicó sus esfuerzos para garantizar que tenía todo lo que había venido buscando, incluso si era un pequeño picnic en un hotel rodeada de unas cuantas velas titilantes.
Escuchó que llamaban a la puerta, el espectáculo estaba en marcha. Abriendo la puerta, Bill le obsequió a Gretchen la dulce sonrisa que sabía que ansiaba. —Hola.
—Hola — respondió Gretchen con una amplia sonrisa, entrando dentro y permitiendo que Bill cierra la puerta tras de sí y tome su abrigo, doblándolo en el respaldo de la silla.
Ella se sentó en una de las sillas de piel y Bill tomó el otro lado de la mesa, pasando una mano por su pelo para cerciorarse de que estaba peinado correctamente. — ¿Deseas una copa de vino?
Gretchen le dio otra sonrisa. —Me encantaría.
Asintiendo, Bill giró la tapa de la botella, deseando por lo menos tener un corcho decente en ese momento y llenó las copas, chocándolas antes de beber. A partir de ahí la conversación fue un tanto lánguida: el clima, las películas que habían visto, moda, de todo menos de música. Cada visita era igual. Ella llegaba, abrían el “vino” y a continuación hablaban sobre cosas sin importancia hasta que iban por la segunda copa vacía. No se apresuraban a llegar al evento principal, cosa que Bill en realidad disfrutaba bastante.
Dejando su copa vacía en la mesa, Bill tomó entre sus manos la copa de Gretchen para después también dejarla, antes de mirarla a través de sus pestañas. Mordiéndose el labio inferior por un segundo, Bill se deslizó hasta el borde de su silla, extendiendo una mano para acariciarle el mentón antes de inclinarse lentamente, dándole un tímido y delicado beso, uno del que ella pudiera apartarse o profundizar a su antojo. Inclinando el rostro hacia él, Gretchen le dejó profundizarlo, tendiendo hacia besos lentos y calmados que hicieron que el corazón de Bill se estremezca, y por un momento quiso apartarse.
Poco a poco los lentos besos se hicieron más intensos, sus lenguas danzando la una con la otra y sus manos acercándose para poder acariciarse mientras que Gretchen dejaba escapar pequeños y familiares gemidos.
Separándose, Gretchen se encaminó alrededor de la mesa, se sentó a horcadas en el regazo de Bill y volvieron a empezar, las manos de Bill se metieron por detrás de su blusa mientras que las de ella se colaban por su camisa. Su boca sabía a uvas y al leve pero persistente sabor de su brillo labial de vainilla, y a Bill le gustó bastante. Era mucho mejor que muchas otras cosas podían ser.
Pasando un brazo por su espalda y el otro por sus piernas, Bill levantó a ambos del asiento, cruzando los pocos pasos entre la silla y la cama y acostándola en ella, colocándose encima mientras trazaba un camino de besos por su cuello y a través de la unión de su clavícula. — ¿Puedo? —le preguntó en voz baja, moviendo la tela de su blusa sólo lo suficiente para exponer una franja de piel y pasar sus dedos por ella.
Gretchen asintió, mirándolo con sus dilatados ojos castaños y arqueándose lo necesario para poder despojarla de la blusa, quitándose también la propia. Cuidadosamente pasó los dedos por su piel, por sus brazos y sus hombros, apenas rozando con la punta de los dedos sobre sus pezones, pero lo suficiente para ponerlos firmes. Desplazándose hacia abajo, ella abrió la bragueta de sus jeans, desabrochando el botón y tirando de la cremallera con un hábil movimiento. Bill retomó su esmero, dejando besos por su abdomen mientras que ella sacaba sus pantalones, calcetines y zapatos tirándolos lejos, luego lo besó nuevamente, buscando su boca. Sus bocas se juntaron de nuevo, Bill bajó los pantalones de la chica pateándolos fuera de su camino y se frotó contra ella a través de las frustrantes capas de tela que aún había entre ellos.
—Yo… —Bill empezó pero sus palabras fueron acalladas con rapidez por los otros labios mientras que ella asentía dentro del beso, levantando sus caderas para que pudiera desnudarla completamente, presionándose contra el calor de su cuerpo mientras se mecían.
—Tú, um… —Gretchen dijo, arrastrando los dedos por la cinturilla de sus bóxers, mirándolo para transmitirle su petición sin palabras. En instantes Bill lo realizó, no había nada entre ellos, sólo piel y la urgida lujuria. Bill estaba tan duro que le dolía mientras se meneaba tan cerca como lo necesitaba, a la espera de una palabra para ir a por un condón.
—Mn, Bill, — suspiro ella debajo suyo, restregándose contra él, provocando que gima levemente. —te deseo.
Agradeciendo silenciosamente a Dios, Bill asintió besándola otra vez y pillando un condón de la mesilla de noche, poniéndoselo lo más rápido que pudo. Colocándose entre sus muslos, Bill se tomó en una mano y empujó lentamente, estremeciéndose ante la caliente presión de piel en su miembro mientras se hundía más profundo. Se sentía bien, tan bien que Bill supo que iba a avergonzarse si no prestaba atención a lo que estaba haciendo, se correría a causa del placer e hizo todo lo que se le ocurrió para que eso realmente, realmente no pasara. Cada vez que se sentía cerca, pensaba en algo desagradable, como en medias de compresión o el hambre en el mundo, como también en películas slasher (*) o en Tom con la mano apoyada en la rodilla de esa zorra rubia. Tom haciendo precisamente lo mismo que él en este momento con esa prostituta exhibicionista.
O Tom haciéndoselo a él.
Bill se corrió con un grito de sorpresa, exclamando obscenidades en su cabeza, confiando que había logrado aguantar el tiempo suficiente para que Gretchen sintiera que había conseguido lo que necesitaba. Cansado y un poco irritado consigo mismo, Bill se retiró, Gretchen dio un pequeño gemido satisfecha cuando se apartó.
—Eso fue realmente bueno. —dijo con un suspiro, acariciando su brazo. —Gracias, Bill.
—De nada. —respondió, otorgándole una sonrisa y enviando otro pequeño agradecimiento al mundo. En un agradable silencio ambos fueron a asearse y vestirse nuevamente, Gretchen abrazó a Bill amistosamente antes de salir de la habitación, casi cinco minutos antes de que su hora terminara.
Cerrando la puerta, Bill apagó todas las velas y se tendió en la cama, mirando el reloj que pasaba lento. Pensó que le daba tiempo suficiente para llegar al final del pasillo y coger el ascensor antes de que enterrara su cara en la almohada y gritara su frustración.
Continuará…
Slasher: el cine slasher o simplemente slasher es un subgénero del cine de terror y el cine de explotación. Su principal característica es la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a adolescentes y jóvenes que se encuentran fuera de la supervisión de algún adulto. La mayoría de las veces las víctimas están envueltas en sexo prematuro o consumo de drogas.
