El fin justifica los medios 28

Notas:Cras Amet Qui Nunquam Amavit… Quinque Amavit, Cras Amet

Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R

Epílogo: Puede que él ame mañana a quien nunca ha amado antes

Una manta púrpura cubría la arena con dos amantes sentados encima, mirando al Egeo. Bill estaba contra el hombro bueno de Tom, a su izquierda, todo el rato girando un pequeño pergamino entre sus manos. Había estado trabajando en la edición de su discurso durante toda la tarde. Había memorizado siete versiones, con todas estuvo descontento y las había cambiado. Se estaba volviendo muy frustrante para el profeta terminar lo que había empezado. El sol comenzaba a ponerse en el cielo, cubriendo los cielos de rosa y violeta, y Bill todavía estaba lejos de acabar.

—¡No puedo creer que él me eligió de entre todas las personas para dar este discurso! —Bill exclamó mientras enrollaba el pergamino y lo ponía sobre la manta.

Tom rodeó a Bill con sus brazos, abrazándolo, y le dijo: —¿Hubieras preferido que escogiese a alguien más? Este es un evento muy importante, y tú eres el único que puede llevarlo a cabo.

—Lo sé —dijo Bill con un suspiro. —No todos los días un sumo sacerdote es puesto a cargo de un consejo. Esta es una muy importante ocasión para Andreas…

—Y es lógico que tú debas hablar en la ceremonia. —Tom habló en voz baja. —Siempre has sido el más cercano a él.

—De hecho, eso es verdad —admitió Bill, y Tom besó su sien. —Pero todavía deseo que este discurso fuese mejor…

Tom soltó una risita y cambió las posiciones, recostando a Bill sobre su espalda y subiendo por encima de él con una mirada de picardía en sus ojos.

—Déjalo, está bien —le aseguró Tom a su amor, y juntó sus labios con delicadeza.

Bill pasó sus dedos por las rastas rubias y abrió sus labios, dejando entrar de buena gana al otro hombre en su boca.

—No podemos…. no así, a la intemperie… —Bill jadeó cuando Tom mordió su labio inferior. Las caricias del hombre eran como rápido fuego extendiéndose por su piel, propagándose por todo su cuerpo y dejándolo con ganas de más. —La ceremonia…

—El tiempo es nuestro.

&

Poco después de que Bill, Tom y Andreas huyeran de la batalla, los Hiperiónes fueron brutalmente derrotados. La derrota debilitó enormemente a las tropas de Jost; una gran cantidad murieron y muchos más fueron llevados cautivos por los Elateanos. Todos los hombres de Tom que habían lastimado a Bill perecieron, condenados por los dioses a morir dolorosamente. Georg y Gustav fueron tomados como prisioneros de guerra, ilesos como resultado de su sabiduría y prudencia. Con la protección de los dioses, se las arreglaron para escapar antes de que hubiera pasado un año de cautiverio, y en gratitud, regresaron al campo de batalla en el desierto de Titania y levantaron un segundo templo a Eros. Regresaron a casa y construyeron una gran fortaleza militar que no se caiga a pesar de que la guerra continuó durante los siguientes cien años antes de que finalmente los Elateanos conquistaran todo. Los amigos aparecían en innumerables pergaminos por sus conquistas militares, y fueron recordados por siempre.

Tom había perdido el conocimiento poco después de que Bill les sacara de la batalla. Cuando volvió en sí estaba en una cama caliente en una pequeña casa de una aldea. Tom reconoció al dueño de la casa como un viejo conocido que una vez había luchado en su bando los primeros días de combate. Bill, Andreas y él pudieron permanecer con el hombre y su mujer hasta que Tom estuviese completamente recuperado. Cuando llegó el momento, los tres partieron y se dirigieron a la tierra natal de Bill.

El Egeo estaba intacto, tan hermoso como lo había estado siempre, excepto que el templo estaba en ruinas como todo el consejo sacerdotal porque el dios Eros ahora estaba muerto. Después de un sueño profético y una consulta con el Oráculo de Delfos, un nuevo régimen fue creado. Andreas se convirtió en el sumo sacerdote del Templo de Eros, la persona más joven en hacerlo. Tomó una sacerdotisa como su esposa, y llegó a amarla, aunque su corazón todavía anhelaba siempre a Bill. Juntos tuvieron muchos niños gracias a la benevolencia de los dioses.

Bill disfrutaba del control que recién tenía sobre su poder para profetizar. Aunque continuaba provocando atracción y lujuria, ya no estaba obligado a obedecer a los toques de los demás. Cuando estaba en un acto de la naturaleza erótica, estaba completamente presente, en cuerpo y mente, y las palabras de la profecía flotaban a su lengua a pesar de que podía optar por entregar el mensaje o no; nadie podía aprovecharse de su poder para beneficio personal egoísta o exigir una profecía para ellos. Bill controlaba su don, como siempre quiso Eros. Sus profecías fueron registradas y analizadas por todas las escuelas de pensamiento, mientras su legado continuamente se extendía de por vida, y para el final de ese largo período, había alcanzado un estatus cerca de ser divino. Incluso hubo pláticas después de su muerte que lo hicieron una deidad, las cuales sucedieron poco después de morir.

Tom nunca más pisó un campo de batalla. Se unió al servicio de Eros, y bajo la jerarquía de Andreas, se le dio el único deber de desencadenar las profecías de Bill. En ciertas ceremonias Andreas estaría presente para registrar las palabras divinas que Bill dijera, pero en la mayoría de las veces, se les permitió a los amantes hacer el amor en privado. Tom vivía en el límite de los terrenos que eran propiedad del templo con el profeta, y allí tenían la privacidad para disfrutar el uno del otro, pero todavía estaban lo suficientemente cerca del templo, el mar, y las aldeas vecinas para conectar a diario con su gente.

La trágica historia de amor de Bill, Tom y Andreas, se convirtió en la mayor leyenda jamás contada. Por todo el Mediterráneo y en todos los rincones del mundo, la historia del profeta Bill, dividido entre dos amantes aparentemente opuestos —el uno altruista, el otro obstinado—fue contada de boca en boca, recreada en ilustraciones y tapices, y llegando más lejos, representada en esculturas. Las lágrimas se derramaron ante la violación de Bill, ira se sintió hacia la cólera de Tom, pero al final, el triunfo de la profecía y el ilimitado amor entretejido por los dioses inspiró esperanza y confianza en los corazones de todos, y la trágica caída de un gran guerrero, Tom, les llevó a razonar a aquellos que iban a destruirse a sí mismos por hacerse un nombre. Su historia fue por siempre relatada y sus nombres pasaron a través de las épocas.

Y ellos fueron recordados para siempre.

&

Honor virutis preamium. El honor es la recompensa de la virtud.

F I N

Sí, este es el final, espero que haya sido lo que esperaban. Gracias a todos los que siguieron esta historia hasta el final. Nos vemos 🙂

1 comentario en “El fin justifica los medios 28”

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