
Fic de Annalas. Traducido por MizukyChan
Capítulo 4
Tom despertó y descubrió que la velita se había extinguido mientras estaba dormido. Pestañando cansadamente, recordó la promesa que le había hecho a Bill y rápidamente la volvió a encender.
—Buenos días —dijo y bostezó, mirando a la calabaza expectante. Nada. La calabaza permanecía tal como la había tallado en primer lugar, sin moverse.
Había llevado a la hortaliza con él, de vuelta a casa después del hospital, la noche anterior, cuando las horas de visita terminaron. Su conversación había sido… bueno, no exactamente alegre ni animada, pero nada como para que Bill lo ignorara ahora.
—¿Bill? —intentó de nuevo, preguntándose si las almas dormían. Le dio unos golpecitos a la calabaza suavemente, pero aun así no había respuesta. ¿Se habría ido?
Tom decidió que aparentemente era eso, Bill se había ido. ¿Pero irse… a qué lugar? ¿Habría regresado a su cuerpo? ¿O él habría…
La alarma del reloj, cortó sus pensamientos, recordándole que llegaría tarde si no se daba prisa. Se vistió con rapidez y se pasó una mano por las trenzas, para peinarlas. Dándole una última mirada a la calabaza, sopló la vela hasta apagarla.
Se apresuró a clases, viendo que el día estaba soleado, pero muy frío; el viento atravesaba su chaqueta mientras caminaba, congelándolo hasta los huesos. Fue un gran alivio cuando entró en su salón, siendo rodeado por el calor del edificio.
Sacando su cuaderno de notas, se mordió el labio pensando en Bill. ¿Qué le habría pasado? Obviamente, ya no estaba viviendo dentro de la calabaza… Tom pensó en todo lo que había dicho y hecho con la calabaza el día anterior, para tratar de descubrir qué había ocurrido.
Justo cuando decidió ir a visitarlo al hospital después de clases, simplemente para asegurarse de que estaba bien, la puerta se abrió, revelando a la mismísima persona en la que había estado pensando.
Bill cojeó por el salón, para sentarse en la mesa frente a Tom, con una mochila colgando de su hombro. Lucía sólo medianamente mejor, a como lo había visto el trenzado, el día anterior; no llevaba nada de maquillaje, su rostro mostraba un oscuro moretón en su sien y también sombrías bolsas bajo sus ojos.
«Por lo menos ha ganado algo de color» Tom se dijo a sí mismo, al notar la muleta y el cabestrillo en su brazo. Se veía como si hubiera tenido un feo accidente automovilístico… o como si lo hubieran empujado por una quebrada.
¿Había pasado en realidad, el asunto del alma? ¿O sólo fue un lapso de locura en la mente de Tom? Demasiado nervioso como para preguntarle, el trenzado se enfocó en su laptop y en la clase, apenas mirando al pelinegro.
Quería voltear y preguntarle si estaba bien… ¿pero qué pasaría si todo hubiera sido un momento de locura temporal? ¿Qué pasaría si Tom lo hubiera alucinado por completo? ¿Y por qué el hospital había dejado que Bill saliera, después de que prácticamente estuvo en coma el día anterior?
El final de la clase llegó mucho antes de lo que hubiera pensado, dejándolo en una lucha por guardar su computador y desenchufar el cable, para empacarlo también. Sintiendo una sombra sobre él, alzó la vista, sorprendido de encontrar a Bill allí.
—Hola. —Lo saludó suavemente.
—Hola. —Tom saludó de vuelta, preguntándose por qué Bill le estaba hablando a él de entre toda la gente… ¿Acaso fue real?
—Entonces um… ¿esa oferta de salir alguna vez, está todavía en pie? —preguntó el chico pelinegro, con voz bajita, pero rasposa.
Tom no podía creerlo. Había sido real. ¡Había sido real y justamente ahora Bill estaba aceptando su invitación a una cita!
—¿Está bien Starbucks? —Fue lo único que pudo pensar en decir, pero la sonrisa que recibió, pudo haber iluminado todo el cielo.
—Sí —susurró el chico, volteándose para salir cojeando del salón. El trenzado lo siguió—. ¿Hey Tom?
El aludido lo miró, sosteniendo la puerta abierta, para que Bill pudiera salir sin problemas. El más delgado le regaló una sonrisa y bajó la mirada.
—Gracias… por salvar mi vida.
—No hay problema —respondió rápidamente—. Estoy feliz de haber tenido la oportunidad de ayudarte…
—No —interrumpió el pelinegro—. Tú me salvaste. En verdad. No habría podido… no habría podido regresar a mi cuerpo sin ti. Yo… necesitaba saber que alguien se preocupaba por mí.
—Pienso que muchas más personas de las que crees, se preocupan por ti —agregó Tom, acariciando la mejilla del otro, ligeramente. Y luego, selló sus palabras con un beso.
& FIN &
La señorita Annalas pensó que este era un final cursi, pero a mí me encantó, adoro los finales felices, además que nos aclaró la razón por la cual Bill estaba atrapado, él no se sentía querido. Cuando le dijo a Tom “Yo… necesitaba saber que alguien se preocupaba por mí” yo me puse a suspirar aaawwww.
Así que gente linda, comenten, porque ya les dije que Annalas sabe algo de español y comprenderá sus palabras. Besos y mil gracias por haberme acompañado en otra traducción y decir una vez más “misión cumplida”.
