El fin justifica los medios 25

Notas: A Fronte Praecipitium a Tergo Lupi

Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R

Capítulo 25. Un precipicio al frente y los lobos detrás

Una sensación de aprensión se había puesto sobre los cielos y aminorado el calor habitual. Aunque sólo era mediodía, oscuras y densas nubes se cernían delante del sol, bloqueando todos los rayos de calor y esperanza.

El grito lejano de los guerreros Elateanos sacudió aterradoramente todo el aire, llegando a ser cada vez más y más fuerte a medida que los guerreros se aproximaban.

—¿Qué necesitas que haga, Tom? —Andreas le preguntó al líder.

Tom suspiró mientras su mente sopesaba todas las opciones. Echó un vistazo a Gaius, que estaba descansando en una pequeña estera. Estaba todo ensangrentado, después de haber sido emboscado en su camino a entregar el mensaje del plan de ataque a los Elateanos. Claro que había logrado escapar, pero no estaba en condiciones de correr ahora, a pesar de que era imprescindible que Tom envíe un mensaje a los Hiperiónes.

—Dime, Andreas —dijo Tom—, ¿puedes correr rápido?

—Solía correr antes de venir a trabajar al templo, y correr siempre ha sido un pasatiempo mío. —Andreas le aseguró a Tom. —Sólo dime qué necesitas de mí.

—Necesito que corras a Jost y le digas que envíe tantos refuerzos como pueda, que estamos siendo atacados y nuestros hombres no están en condiciones de luchar, tal como veo la cosa —dijo Tom, sacudiendo la cabeza. ¿Desde cuándo las cosas se habían puesto así de mal?

—Gustav te dirá dónde encontrarlo. Los Elateanos te dejaran pasar porque estás de su lado —dijo Tom con un fuerte sentido de esperanza en su voz. —Si tuviera que enviar a alguno de mis hombres, ellos lo matarían.

—Déjame ir. —Bill se ofreció. —Ellos me reconocerán y puedo pasar a su lado sin ningún problema. Incluso podría comprarles algo de armamento para despistar a los generales.

Tom se negó. —No, tú eres uno de los pocos guerreros aptos que tenemos aquí, Bill. Tú mismo lo dijiste, eres invencible. Necesitamos tu fuerza de nuestro lado.

—Cualquier cosa que pienses que es lo mejor —dijo Bill, poniendo una expresión de severidad en su rostro. —Necesito armas.

—Los hombres ya han robado algunas piezas de repuesto. Coge lo que necesites, tú tienes la primera elección —dijo Tom con firmeza. —La carreta se encuentra a un lado del templo.

Bill asintió y giró sobre sus talones para ir a buscar un arma apropiada para él. Tom volvió su atención de nuevo a Andreas.

—Asegúrate de entregar el mensaje lo más rápido posible, y no demores en volver. Si es posible, trae una pequeña tropa de vuelta contigo hasta que puedan enviar más —ordenó Tom al rubio.

—Me iré de inmediato —contestó Andreas—, pero antes tengo algo que decirte, Tom.

El rastudo asintió y le indicó a Andreas que diga lo que esté en su corazón.

—Yo nunca te perdonaré por todas las maneras en las que has lastimado a Bill, y estoy solamente de tu lado porque Bill así lo desea —dijo el rubio con voz casi amenazante. —Esto no quiere decir que te estoy dando una bendición, esto sólo significa que quiero que el amor de mi vida sea feliz. Si él es feliz contigo, entonces que así sea. Pero, si alguna vez lo lastimas de nuevo, te mataré yo mismo.

—Nunca se me ocurriría algo distinto —dijo Tom solemnemente, entendiendo la completa y absoluta seriedad de las palabras de Andreas. —Ahora, date prisa.

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—Estamos jodidos —murmuró Georg mientras estaba montando guardia fuera del templo. —Tengo miedo de ver lo que será de nosotros el día de hoy.

—Las probabilidades parecen estar en nuestra contra —dijo Gustav en respuesta. —No importa qué tanto Bill y Tom sean invencibles, somos cuatros guerreros contra todo el ejército Elateano. Los otros hombres pueden estar lo suficientemente fuertes como para sostener una espada, ¡pero todavía están enfermos y pudriéndose! No harán nada más que seguir postrados en la cama.

—Le dije que los dioses se volverían contra él por romper las reglas de la guerra. ¿Has visto como su suerte ha cambiado para mal? —agregó Georg, negando con la cabeza.

—Tengo el presentimiento de que él reveló nuestra posición durante su matanza masiva. Tú me conoces, por lo general encuentro que el fuerte temperamento de Tom es útil en el campo de batalla, pero en esta guerra solamente nos ha traído la perdición.

—No hay manera de que Tom sobreviva a esta batalla de una sola pieza —dijo Georg con tristeza. —No con tantos hombres yendo sólo a por él.

—Bill sin embargo debe ser una ayuda —pensó Gustav en voz alta. —Al menos los dioses están de su lado.

—Mira, puedo verlos en el horizonte. Es sólo cuestión de horas antes de que ataquen.

—Espero que Andreas pueda traernos ayuda a tiempo.

&

—Tienes una gran espada allí, ¿verdad? —Bill se rio bajito entre dientes, intentando aligerar el ambiente.

—Por favor, Bill, ahora no es el momento —dijo Tom mientras abrillantaba su espada con un paño. Estaba sentado en la cama ritual que había compartido con Bill sólo unas horas antes. —Puedo ser terco y a menudo llegar a conclusiones erróneas, pero puedo sentir cuando la carrera está en marcha. Hoy, mi sangre pintará el suelo de este templo.

Bill se sentó junto a Tom e inmovilizó sus brazos. —No hables de esa manera.

—Vienen a por mí, y sé que estoy superado en número esta vez. No importa cuántos hombres he reclamado en mi nombre, nunca he tenido un ejército entero persiguiéndome antes. —Tom susurró muy rápido. —Soy hombre muerto. Mi nombre está en el polvo. He intentado muy duro buscar la grandeza, y he arruinado cualquier oportunidad que he tenido de pasar a la historia.

El líder agachó la cabeza en señal de derrota, en su punto más bajo. Todo por cuanto había trabajado se estaba desmoronando a su alrededor.

Entonces, de repente, un par de suaves labios rozaron los suyos, y Tom se sintió derretir en el calor húmedo de la boca de Bill. Bill cogió la espada de Tom y la puso a un lado, colocándose él en el regazo de Tom.

—Vixere fortes ante Agamemnona, Tom. —Bill murmuró en voz baja en la boca del rastudo. —Los hombres valientes vivieron antes de Agamenón. El heroísmo existe incluso si no está documentado.

—¿Es una profecía o…?

—No, es sólo algo que me parece que tengo que recordarte. —Bill le susurró cariñosamente. —Sólo porque no puedes convertirte en el guerrero invicto que siempre imaginaste, no significa que no seas un héroe o que seas indigno de ser recordado.

—¡Pero Bill, cuando esté muerto y mi cuerpo arda, nadie me recordará! Aquellos que no me han visto, nunca sabrán que aspecto tenía, y las historias sobre mí se perderán —dijo Tom. —Seré olvidado…

Bill acalló a Tom con sus labios. —En mi corazón, tú nunca serás olvidado.

Continuará…

Agamenón: es uno de los más distinguidos héroes de la mitología griega cuyas aventuras se narran en la Ilíada de Homero. Fue rey de Micenas, conquistó Sición, y se convirtió en el príncipe más poderoso de Grecia. También participó en la Guerra de Troya. Agamenón es entre los héroes griegos lo que Zeus entre los dioses del Olimpo.

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