Dos Condiciones 20

& Capítulo 20 &

Bill miró su teléfono—. No puedo —murmuró

Tienes que hacerlo. Se un hombre. —Gritó Simone.

¿Y hacer que Gustav y Georg me maten? Si recupero a Tom, quiero hacerlo al menos mientras esté vivo.

El rostro de Simone se convirtió en uno que se asemejaba mucho a una bestia enojada—. TÚ vas a llamar a mi HIJO en este MOMENTO. Deberías preocuparte más por el bienestar de Tom que temer que ellos te maten.

Los ojos de Bill se abrieron, ¿estaba la mujer diciendo que prefería verlo muerto siempre y cuando Tom estuviera bien?— ¡Bien! —respondió, abriendo su celular, ¿acaso a nadie le importaba Bill? Si esa era la forma, entonces estaría contento de regresar a su país de origen—. Está timbrando.

Bien. Ahora cálmate, nadie te va a matar. Ya deberías saberlo, estamos aquí después de todo. —Le dijo Simone sonriendo.

¿Hola? —Georg contestó.

Bill tragó y murmuró “Es Georg” a la mamá de Tom.

¿Hola? —Georg preguntó nuevamente.

G-Georg… —Bill tartamudeó.

Bill… ¿qué quieres? —La voz del castaño era fría, pero más calmada que antes.

Quiero hablar con Tom… Tengo derecho.

No estaría muy seguro sobre tus derechos, pero espera. —Georg fue hacía la habitación de Tom donde el joven estaba durmiendo.

Tom. —Tocó suavemente el hombro del hombre—. Es Bill al teléfono —le dijo cuando Tom finalmente abrió sus ojos.

El joven tomó el teléfono en sus temblorosas manos y casi susurró— ¿Bill?

¿T-Tomi? —Respondió Bill, aunque sabía que era Tom, tenía que asegurarse que los otros no le estuvieran gastando una broma.

Bill… —Tom empezó a llorar—. ¿Por qué lo hiciste, Bill?

Tenemos que vernos, Tomi… No puedo explicarlo por teléfono… —Bill sorbió la nariz; escuchar a Tom tan roto, le hizo quebrarse más en su interior.

No quiero verte. No, quiero… Pero no puedo… Tú no me amas. —Tom sollozó, se sintió incómodamente sobrio.

Tom, eres mi mundo, solo tú, Tom Kaulitz-Trümper, te amo… en serio. —Bill se sonrojó al teléfono; estaba muy enamorado, si sólo Tom le creyera.

¿Por qué harías eso, entonces? —dijo Tom, luego murmuró— ¡Mierda! ¿A dónde se fue todo el vodka?

Estaba asustado, Tom. Sé que hice mal… pero él amenazó contra tu vida y sabes que prefiero morir a dejar que te hagan daño…

Por favor no digas eso… ¡en serio, no lo digas! —Tom no podía creerlo. Estaba herido, obviamente, y preferiría estar muerto. Gritó frustrado y se dio cuenta que no había bebidas alcohólicas en su casa.

Me gustaría, Tom… Preferiría estar muerto a dejar que alguien te toque… es por eso que lo hice… ¡Porque estoy enamorado de ti y eres el único!

¡Cállate! ¿Qué quieres? ¿Quieres que sufra hasta que muera? ¿Sí? ¡Deseo concedido! — Tom colgó el teléfono. Él realmente quería morir.

Bill se sentó, con la boca abierta como un pez… Tenía que hacer algo y rápido.

¿Qué? ¿Qué sucedió? —Preguntó Simone, preocupada ante la mirada de Bill, la película ya había quedado olvidada.

Necesito verlo ahora. —Bill salió de la casa y fue hacia la de Tom.

&

Mientras tanto, Tom lloraba en los brazos de Georg—. ¿Por qué no me dejas morir? Quiero morir.

Georg suspiró, odiaba ver a su amigo así, pero no había nada que pudiera hacer.

Bill finalmente llegó a la casa y tocó la puerta frenéticamente. Sólo vestía su pantalón y sudadera, sus brazos estaban todos magullados y rojos de cuando trató de golpearse él mismo.

Georg se levantó—. Ese debe ser Gus con la comida, Tom. No hagas nada estúpido. —Fue a abrir la puerta lo más rápido que pudo, sabiendo que Tom no le escucharía.

Y justo como esperaba, Tom fue hasta la cocina, sintiendo la necesidad de terminar con todo aquí y ahora. Sacó un gran cuchillo y lo miró como embelesado.

Bill no esperó una respuesta, entró corriendo y vio a su esposo—. ¡TOM! —Gritó, saltando sobre el chico, cogiendo el filo con sus propias manos—. ¡Ah!

¿Bill? —Tom lucía confundido. Nuevamente trató de coger el cuchillo, pero estaba demasiado débil.

El pelinegro arrojó el cuchillo al suelo, muy lejos del otro—. No lo hagas… —En su mente ya había agregado una nueva cicatriz a su lista de cicatrices. Lágrimas cayeron, dolía como un demonio, pero tampoco necesitaba añadir la muerte de Tom sobre su conciencia.

Finalmente, Georg llegó a la cocina, encontrado a Tom en el piso y a Bill con su mano sangrando abundantemente—. ¿Qué está pasando aquí?

Bill le dio una mirada a Tom, viendo sus ojos enrojecidos y su aliento apestando a alcohol.

Tú dijiste… que si algo pasaba sería mi culpa, y aun así, lo dejaste en una cocina llena de cuchillos. Bien hecho, ¡idiota! —Se volvió hacia el castaño. Sus ojos también estaban rojos y dejó que la sangre que goteaba de su mano cayera al suelo. Y pensando de antemano, mantuvo su agarre en Tom, para que no fuera a agacharse y volver a recoger el cuchillo.

Bueno, tú tocaste el timbre, ¿qué se suponía que debía hacer? ¿Ignorarlo? No pensé que Tom hablara en serio en cuanto a esto. Ahora sácalo de aquí, encontraré algo para tu mano.

El pelinegro se giró para sujetar a su esposo, poniendo sus manos en la cintura de Tom, no quería decir nada a menos que Tom le gritara. Todavía había lágrimas saliendo de sus ojos y su mano dolía mucho.

No me toques. —Tom se alejó de Bill y caminó hacia la sala, sentándose sin cuidado sobre el sofá.

Bill miró al suelo, él mismo se sintió tentado a tomar el cuchillo y terminar con todo aquí y ahora. Él solo se mantenía firme por Tom y ahora Tom lo odiaba. ¿Entonces, cuál era el punto?

Pero antes de que pudiera hacer nada, Georg ya había regresado con el botiquín de primeros auxilios en las manos.

Vamos con Tom, no quiero que esté fuera de mi vista.

Bill volvió a bajar la mirada, la noche de la boda, había una gruesa cadena de oro en su cuello, los recuerdos vinieron a inundar su mente cuando todavía estaban casados y bien, cuando siempre estaban juntos. Se hundió en el suelo con lágrimas cayendo más rápido que antes, se limpió los ojos con las manos, manchando con sangre sus párpados.

Bill, para, tu herida se pondrá peor. —Georg le dio una mirada a Tom, quien tenía la mirada perdida en la muralla—. Vamos…

No me toques.

El castaño se pasó una mano por la cara—. Mira, Bill, no puedo lidiar con tantas tonteras. Dame tu mano y déjame curarla. Luego me dirás por qué estás aquí. Y… gracias por salvar a Tom.

Puedo curarla yo mismo, gracias. —Metió la mano en su bolsillo—. Vine a regresar algo.

Bill… —Llamó Tom.

El pelinegro alzó la vista a su esposo—. ¿Sí?

Ven aquí.

Bill estaba confundido, pero obedeció y caminó hasta Tom.

Siéntate. —Tom esperó a que Bill siguiera sus órdenes y luego dijo—. Mira. —Y presionó “play”.

Bill vio exactamente lo que Tom quería que viera, los dolorosos recuerdos se repitieron en su cabeza una y otra vez, desde que todo comenzó, hasta cuando Andreas susurró en su oído, hasta cuando Andreas se volvió hacia Luke.

¡ESPERA!

¿Qué? No, tú vas a ver esto conmigo y me vas a decir cómo quieres que crea que fue una violación —respondió Tom, un poco enojado, girando el rostro.

No. Rebobina… ¡Ponlo otra vez, pero en cámara lenta! —Bill se había dado cuenta de que tal vez algo pequeño podría salvarlo.

¿Por qué? —Preguntó su esposo, pero hizo como se le pidió.

Cuando se repitió otra vez, en cámara lenta, hubo una escena en negro, de cuando esos dos cortaron la parte en que Andreas miraba a Luke… la escena en negro solo se podía ver cuando se reproducía en cámara lenta.

Ha sido cortada y luego editada.

¿Y? —Preguntó Tom.

Tienes que creerme, Tom. Eran dos de ellos… por favor tienes que escucharme… te lo ruego.

Ok, dos de ellos. ¿Y qué? ¿En qué cambia las cosas? Aun así gemiste. —Tom retrocedió hasta la escena donde Bill gemía el nombre de Andreas en la tele.

Oh, vamos, Tom, puedes meterme un pato de goma en el trasero y si toca mi próstata voy a gemir.

Tom arrugó el ceño, eso había dolido—. Entonces ve y cásate con un pato de goma.

No quiero estar casado con un pato de goma. ¡Quiero estar casado contigo! —Con su mano sangrante tomó su anillo de bodas y lo quitó. Luego se sacó de un tirón la cadena de oro, raspándose el cuello al tirarla.

Georg, sácalo de aquí por favor.

El castaño miró al pelinegro—. Bill, ven a la cocina, por favor.

Al pasar, puso el anillo en la mano de Tom… no caminó de vuelta a Georg, sino que salió de la casa.

¡Bill! —Lo llamó el castaño—. Bill, si aún te preocupas por Tom, vuelve aquí en este preciso momento.

El moreno se volvió a Georg—. ¿Para qué? ¿Para ser rechazado o algo peor? ¿Qué te gustaría más, Georg? ¡Adelante!

Bill. —Siseó el otro—. Trae tu trasero para acá o te juro que…

¿O qué, Georg? ¿Me matarás? Nos estarías haciendo a AMBOS un favor.

Georg agarró a Bill y comenzó a arrastrarlo hasta la cocina. Bill clavó sus pies en el suelo, lo único que quería ahora era irse, pero Georg era mucho más fuerte que él, así que todo fue inútil. Una vez en la cocina, suspiró.

¿Tengo que amarrarte, o te quedarás quieto como un adulto y me escucharás?

Ah… déjame pensar, creo que solo… me voy a ir. —Trató de escapar.

Georg solo intensificó su agarre—. Escucha, Bill. Vas a contarme qué fue lo que pasó. Hasta el más mínimo detalle. Incluso la razón por la que estabas gimiendo, porque soy tu amigo, y aunque sea difícil de creer, quiero darte un momento para que me expliques todo.

Bill se sentó allí—. Estaba en la escuela… y ese estúpido niño vino otra vez hacia mí, llamándose a sí mismo “feo”. Y bueno, yo pensé en Tom, y mientras pensaba, él me besó, así que lo empujé y corrí. Cuando salí traumatizado de la escuela, me encontré con Andreas y él me dijo que todo saldría bien… Dijo que me llevaría a tomar una copa y que me sentiría mejor… Cuando vinimos a la casa, él comenzó a prepararme un café y en esos momentos el timbre de la puerta sonó. Yo fui a abrir y ese chico estaba allí… y luego Andreas me puso un cuchillo en el cuello… y dijo que si no lo hacía mataría a Tom… que había alguien con Tom que lo mataría si yo hacía algo malo. El chico puso la cámara en la parte de arriba de la tele… y Andreas me violó… dijo que si no gemía mataría a Tom, así que gemí. —Bill sollozó.

Georg se quedó mirando al moreno. Lo encontraba difícil de creer, pero conocía a su amigo y sabía cuando mentía. Esta no era una de esas ocasiones.

Bill…

Vamos. Di que estoy mintiendo… tú, de todas las personas, sabes que si estuviera mintiendo tendría una extraña muestra de sonrisa en la cara. ¡Y estas no son sonrisas! —Señaló sus lágrimas.

Georg bajó la mirada, pero volvió a ver a su amigo—. Sí, lo sé. Pero también sé que esos gemidos no fueron fingidos. Bill, dime la verdad… ¿te gustó, aunque no lo hayas deseado?

No, no me gustó… pero soy muy sensible, Georg. Golpeó mi próstata y soy sensible.

El castaño se pasó la mano por la frente, esto le estaba provocando un dolor de cabeza— Okey, okey… déjame ir a algún lugar seguro. Me encargaré de cuidar a Tom y de tratar de explicarle esto. Por el momento, está demasiado lastimado y no te va a escuchar. Ahora sal de aquí antes de que llegue Gus, está en modo de mamá súper protectora y capaz que te saque los ojos a arañazos.

Entonces debería quedarme —murmuró.

Bill… pensaremos en algo, ¿ok? Todavía no te rindas.

Georg, ya es muy tarde para eso. —De un salto bajó de la mesa y salió de su propia casa.

El castaño iba a seguir a Bill, pero Tom lo llamó—. Georg, quiero creerle, pero no puedo. ¿Por qué me lastimó tanto?

Georg de verdad no sabía qué decir, había escuchado todo lo que Bill le relató y sabía que decía la verdad—. Bill sintió que debía hacerlo… para protegerte.

Ya no sé qué creer… estoy tan cansado… ¿por qué tengo que amarlo tanto? —Otra vez, Tom estaba llorando. Y en su estado sobrio, el dolor se sentía con mucha más claridad.

El castaño se sentó en el suelo frente a Tom, poniendo sus manos sobre las de su amigo—. No tienes que amar a nadie más, sabes… Son tu mente y tu corazón los que te dicen a quién amar. Y tú quieres amarlo a él… y aun así sufres y no quieres creerle.

¿Qué tal si está mintiendo y solo me quiere a mí para tener sexo?

¿Honestamente crees eso? Mira esta casa. Mira a su familia… míralo a él. Si quisiera a alguien solo por sexo, podría darse el lujo de ir a un burdel. Mira todo el dinero que gastó en la boda, Tom. ¿Por qué se molestaría en gastar su dinero en ti, si solo te quisiera por sexo? —Georg miró a Tom—. ¿Habría arriesgado su vida, como acaba de hacer? Tú pudiste haberlo apuñalado, pero se fue con un corte enorme en su mano, solo por tratar de salvarte… No te estoy diciendo que lo ames… Y tampoco estoy diciéndote qué es lo correcto… solo sigue a tu corazón.

Solo quiero dormir y despertar con él y saber que todo esto fue solo una pesadilla. —Sollozó y enterró su cara en el pecho de su amigo.

El castaño alzó la vista, quería que sus amigos fueran felices, pero la parte de “los pichones enamorados” ya no estaba funcionando con Tom.

¿Entonces, ya no lo quieres más? ¿Quieres que lo llame y le diga que puede seguir adelante? —Se sintió tan mal al tener que decirle eso a Tom, pero quizás, eso le ayudara a darse cuenta que todavía lo amaba.

Tom miró al otro, con una expresión herida en el rostro—. No quiero que se vaya…

En su mente, Georg sabía que estaba ganando—. Entonces, ¿vas a seguir lastimándolo… forzándolo a que se quede aquí, amándote, mientras tú no lo quieres de vuelta? Eso es un poquito injusto, ¿no crees, Thomas?

Pero… pero, él no me quiere. ¿Así que a quién le importa lo que yo quiera?

Por el amor de Dios. Disculpa mis palabras, pero si él no te quisiera, ¿por qué demonios vino aquí a salvar tu jodida vida? —Georg estaba a punto de rendirse y largarse, de verdad no podía lidiar con todo esto.

Sácame de aquí. Necesito un trago. Por favor, no puedo soportar todo esto. —Tom estaba destruido. Quería creerle a Bill, pero algo en su mente le decía que no era lo suficientemente bueno para él.

Nop. No vas a tomar absolutamente nada más. Ahora me voy a quitar todos los objetos filosos de la casa.

& Continuará &

Notas finales de las traductoras:

Gracias por leer. Besos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio