& Capítulo 11 &
Bill y Tom habían llegado a la casa de la madre de Bill, pero ambos estaban nerviosos de entrar. La última vez que Bill había visto a su madre había sido en su boda, y no tenía idea cómo iba su progreso en la rehabilitación por abuso del alcohol. Si su madre le había mentido, no solo estaba arriesgando su vida yendo a verla, sino también estaba arriesgando a Tom. Lentamente se bajó del coche y se dirigió hacia la puerta del frente, colocando su mano en el buzón, llamó… y esperó.
—¡Ya voy! —Escuchó la voz de la mujer desde algún lugar dentro de la casa. Luego, la puerta se abrió—. ¿Bill? —Ella exhaló, boquiabierta.
Bill sonrió—. Hola mama. —Le hizo un gesto a Tom para que fuera donde él y sonrió cuando vio la cara de su mamá.
—¡Bill, cariño! —Ella se movió para abrazar a su hijo. No lo había visto en mucho tiempo. Y aunque en el pasado no le había importado, ahora lo echaba de menos. Tenía miedo de que Bill no quisiera verla.
—Te extrañé, mama. —Le sonrió, colocando la cabeza en su hombro. Realmente había extrañado a su madre, no importaba el daño que ella le había hecho.
—Yo también… Yo… olvídalo. —Ella no quería ninguna tensión entre ellos, pero probablemente, eso era inevitable.
Por otro lado, Tom, solo estaba parado ahí, sonriendo suavemente ante la escena que se desarrollaba frente a él.
Bill besó la mejilla de su madre suavemente, antes de levantarse—. Mamá, este es Tom… aún es el mismo con el que me casé —dijo riéndose, mientras dejaba un beso en la mejilla del menor.
—Sí, lo… recuerdo. También al de… bien, en tu habitación. Ese día. —Ella bajó la mirada. Era demasiada tensión y no se podía evitar.
—Sí… ese… —Bill puso su mano en la cintura de Tom—. Él también es el chico que solía molestarte con… Aquí… ya sabes.
—¿Es él? —Preguntó asombrada—. Lo siento… no recuerdo mucho esos días, por eso no te reconocí, Tom.
—Está bien —respondió el más joven, apretando suavemente la mano de Bill—. Aunque en la boda, usted me recordó.
Bill dejó un pequeño beso en la mejilla de Tom—. Bien… ¿No has cocinado aún? Estoy hambriento —dijo riendo.
—Yo… este… sí. Solo cociné patatas y pollo asado. Pero puedo hacer algo más, algo mejor si quieres. —Ella respondió rápidamente.
—Eso está bien para mí… no me importa qué comer, pero que sea comida —respondió frotándose la barriga pretendiendo aguantar.
—Síp, ¡yo también! —dijo Tom tratando hacer que la mujer se sintiera cómoda con ellos.
—¿Mi habitación aún sigue ahí? —Preguntó Bill sonriendo.
—Sí, yo… cambié la cama. Pensé que si venías alguna vez, necesitarías una más grande.
—¡Maravilloso! —Bill sonrió.
Tom también sonrió, a pesar de que se había dado cuenta del significado oculto de las palabras de Karen—. ¿Me llevas arriba un momento? Realmente no recuerdo si alguna vez estuve en tu habitación.
La madre de Bill sonrió—. Sí, Bill, la comida no estará lista en diez minutos, ve y muéstrale.
Bill asintió, tomó la mano de Tom y lo llevó al segundo piso.
—¿Estuvimos juntos aquí arriba? —preguntó Tom. No recordaba nada de cuando vivió en Inglaterra. Muchas cosas se habían borrado de su mente.
—Sí, corriste un día hasta aquí… no sabía que supieras donde vivía… mi mamá te dejó entrar. Entraste corriendo a mi habitación, llorando.
La cara de Tom decayó—. ¿Eso hice?
—Sí… nunca supe por qué… solo me rogaste que te dejará quedarte y te dormiste en mis brazos.
—Bien, creo que nunca lo sabremos. —Tom le dio una pequeña sonrisa a Bill, abriendo la puerta de la habitación—. Así que, presume.
Bill miró su antigua habitación, los recuerdos lo inundaban de nuevo, todo el tiempo que sufrió dolor, todas las veces que sangró allí… todo el tiempo que le tocó valerse por sí mismo.
Tom miró a su esposo, viendo el dolor en sus ojos—. ¿Bill? —le llamó con una voz suave.
Bill parpadeó un par de veces—. Recuerdos —dijo a Tom mirándolo completamente.
—¿Malos?
—Malos. Pero había uno bueno… —Una pequeña sonrisa asomó en sus labios.
—¿Cuál?
—Te dije que te amaba. —El recuerdo se precipitó de nuevo, como una película en su cabeza.
& Flashback &
Bill levantó su mirada, viendo su puerta abrirse y un pequeño niño aterrizó en su regazo. Él supo automáticamente quién era; ningún otro chico sabía dónde vivía. Bill suavemente sujetó al niño contra su pecho, acariciando a sus largas rastas rubias, que tenían tintes de sangre en ellos.
—¡Bill! —El chico gritó mientras sollozaba en el regazo del mayor—. Bill… ellos… —No pudo terminar la frase, ya que empezó a llorar de nuevo.
Bill lo sujeto más contra él—. Está bien, Tomi… Está bien. —Puso sus brazos alrededor del chico, dejándolo sollozar sobre él.
—¡No lo está! —Respondió el adolescente, con un raro sonido en su pronunciación.
—Te protegeré, Tom… Te lo prometí, para siempre.
—Pero no eshta bien… —Tom se estaba calmando un poco, aunque las lágrimas no dejaban de fluir.
Bill le secó las lágrimas—. ¿Por qué lo hicieron?
—Porque soy feo… y gay.
—¿Y? Yo también lo soy… —Bill limpió las lágrimas de Tom, mirándolo a los ojos en todo momento.
—Tú no edes feo. —En ese momento, cuando Tom abrió su boca, un fino hilo de sangre salió
Bill lo miró—. Tom… no te asustes, pero creo… sí… que tu diente está a punto de caerse. —Bill inclinó la mejilla de Tom y puso su mano al lado de la boca del menor, no tocando el diente, pero esperando que cayera y evitar que Tom se lo tragara.
Los ojos de Tom se llenaron de lágrimas que caían rápidamente, mientras tocaba con la punta de la lengua el diente. Le dolía tanto…
Bill besó la mejilla de Tom—. Necesito llevarte donde mi padre… ahora. —Lentamente, sacó su mano, sosteniendo el pequeño diente.
Pero Tom simplemente tomó su muñeca y la mantuvo ahí—. Pod Favod, quéate. —Ante el sonido de sus propias palabras, Tom comenzó a sollozar nuevamente, sintiéndose más feo, fealdad incrementada por la sangre que cubría su cara.
Bill se aferró a Tom, dejando que lo manchara de sangre—. Te vas a quedar aquí esta noche. No vas a salir.
—¿Eshta muy mal? —preguntó Tom, mirando a Bill y secándose la cara.
—Honestamente, creo que te ves muy tierno. —Bill tuvo que contenerse; no podía aprovecharse de Tom.
—¿Tierno? —Tom lloró más fuerte. ¿Acaso Bill se estaba burlando de él?
—No llores… Yo… —Bill pasó sus brazos fuertemente alrededor de Tom.
Tom suspiró, sintiendo los brazos protectores de Bill—. ¿Tú? —preguntó.
—Tomi… creo… creo que me gustas. —Bill se sonrojó profundamente, enterrando la cara en el hombro de Tom.
El rubio se quedó inmóvil, tratando de alejarse un poco para mirar a Bill, pero sin tener éxito—. ¿Qué? —Finalmente exhaló, haciendo caso omiso al sangrado de su boca.
Bill se sonrojó profundamente—. Me… me gustas, Tom.
—Bill… —Tom no sabía que decir. No era que no viera atractivo a Bill; es que… no quería perder su amistad; le daba demasiado miedo. Además, él era muy joven
—Lo sé… —Bill posó su mano en la cara de Tom—. Es por eso que tienes que creer que no te estoy mintiendo… Eres muy hermoso y eres tierno… para mí lo eres.
—Quiero casarme contigo cuando sea grande. —Tom dijo infantilmente antes de desmayarse por la pérdida de sangre y la paliza que había recibido antes. Fue demasiado para su joven y pequeño cuerpo.
Bill lo levantó—. ¡Papá!… ¡Papá!
& Fin del Flashback &
—¿Bill? ¡Bill, tierra llamando a Bill! —le llamó Tom y era obvio que estaba sonriendo al sonido de su voz.
—Creo que tu deseo se volvió realidad —comentó el mayor con su mano en la cara de Tom.
—¿Qué? —Preguntó Tom confundido.
—Cuando estabas más joven… dijiste que querías casarte conmigo cuando fueras grande… luego te desmayaste. —Bill le sonrió—. Eres tan hermoso.
—¿Dije eso? —preguntó Tom, actuando como si hubiese ignorado el último comentario, pero el rubor de su cara contó otra historia.
—Lo dijiste… —Bill le sonrió, presionando su mano en el rubor de su marido.
—No me digas que estoy ruborizado… —murmuró el trenzado—. ¿Cuándo dije eso?
—Después de que perdieras tu diente… cuando estabas llorando, diciendo que eras feo… En esos momentos te dije que me gustabas… y dijiste que querías casarte conmigo.
Tom se ruborizó aún más. Sabía que Bill iba a decirle algo cuando la voz de Karen lo salvó—. Chicos, la comidas esta lista. ¡Bajen!
—También tuvimos sexo. —Bromeó y su rostro mostró eso. Tomó la mano de Tom y salieron, pero Tom lo detuvo
—¿Nosotros QUÉ?
—Es broma, baby.
Tom suspiró aliviando.
Una vez sentados en la mesa, Karen empezó a servirles—. Lamento no poder ofrecerles vino, no hay nada en casa —dijo—, aunque hay agua, coca cola y jugo.
Bill sonrió, queriendo coca cola, rozó la pierna de Tom mientras se sentaba, la tensión estaba allí, pero sabía que no había forma de tener sexo este fin de semana.
Tom miró a Bill, obviamente su mente había captado la misma idea, así que lamió el labio inferior lentamente, luego volvió a mirar a su comida—. Huele bien.
—Así es —dijo Bill comiendo rápido, tenía mucha hambre.
&
«No debería estar haciendo esto… ¿Qué voy a hacer? ¿Vale la pena perder a mi hermano?» Andreas pensaba, mientras estaba sentado solo en su cama.
Una pequeña voz en su cabeza hizo un pequeño ruido— ¿Por qué estás haciendo esto exactamente, Andreas? —La voz era severa, muy parecida a la de su padre.
Andreas suspiró. Por supuesto, su propia conciencia podría cuestionarle—. Sabes eso. Por ÉL. Él debe ser mío.
—¿Por qué entonces? ¿Por qué lo quieres? —La voz proyectada de nuevo.
El rubio suspiró—. Es tan… sexy. Tan inteligente. Tan divertido. Tan perfecto. Muy fuera de alcance…
—Está casado… y ocupado. Es por eso que él es tan divertido y perfecto… Porque alguien más ya lo tiene.
—No… Él era perfecto antes. Sabes eso ya. No tengo una obsesión por las cosas prohibidas.
—Deberías dejarlo ser, Andreas, él es feliz ahora… y tú necesitas avanzar.
—¡No! ¡Será mío! ¿Quién sería tan perfecto como él de todos modos? No puedes ir de caviar a los huevos revueltos.
—Andreas, solo piensa en lo que estás haciendo… Él es feliz ahora. Si te lo llevas, será infeliz… Él no será caviar… Será de mal gusto. —La voz suavemente desapareció.
—Pero yo lo quiero a él. Yo… ¿lo haré bien? ¡¿VERDAD?!
—¿Con quién estás hablando? —Preguntó Luke, entrando con una taza de chocolate caliente en su mano para Andi.
—Conmigo mismo —respondió Andreas, agachando su cabeza.
—Te traje un poco de chocolate caliente. —Luke se sentó en la cama de Andi y le pasó la bebida.
—Gracias. —Andreas tomó la humeante bebida y tomó un poco, dando palmaditas a su regazo.
Luke se movió un poco, por lo que la pierna se presionó contra la de Andreas.
Andreas lo miró y le palmeó el regazo de nuevo, con más insistencia. Luke se puso de pie y volvió a sentarse en el regazo de Andreas.
El rubio mayor sonrió y deslizó un brazo alrededor de su cintura—. Mamá y Papá estarán en casa mañana. Creo que deberíamos… dejar las cosas claras antes que lleguen.
Luke asintió, entendiendo en una propia y extraña manera, que era la forma de Andreas de decirle que eso no podría pasar de nuevo.
—Soy malo con las palabras. —El estómago de Andreas hizo un movimiento extraño, pero él sabía que esto tenía que hacerse. Se inclinó hacia delante y le dio un beso con sabor a chocolate en los labios de Luke.
Lucas se sonrojó, aceptando el beso, envolviendo sus brazos alrededor de Andreas. Lentamente giró todo su cuerpo y pasó su otra pierna por encima de Andi, por lo que le quedó a horcajadas.
Andreas se alejó para tomar de nuevo en su bebida—. Esto está realmente bueno —dijo con aprobación, sin decir una palabra sobre el corto beso.
Luke se deslizó del regazo de Andreas, un simple movimiento de cabeza antes de echarse a correr; voces gritándole en su cabeza, preguntándose qué diablos acababa de hacer.
Andreas frunció el ceño. Pensó que había dejado las cosas claras.
—¿Luke? —Gritó, levantándose de la cama y saliendo de su habitación—. Luke, ¿qué pasa? ¿Dónde estás?
Luke estaba escondido en su closet, llorando, su mente diciéndole que estaba mal, diciéndole que debía superar a Andi, diciéndole que debía huir.
—¿Luke? —Andreas le llamó entrando a su habitación. Estaba a punto de salir cuando notó la puerta del closet un poco abierta. Fue hasta ella y la abrió completamente—. Oye, oye, ¿qué pasa? —Se arrodilló, sintiendo su corazón oprimido en su pecho al ver a su hermano llorar—. ¿Te hice daño?
—No debí haber hecho eso… Yo… yo… —Acercó más sus piernas a su pecho, balanceándose adelante y atrás.
—¿Por qué? ¿Por qué, baby?
—Eres mi hermano, no me quieres… solo quieres que Bill y Tom terminen —dijo entre sollozos.
—¿Qué? ¡No! ¿Crees que te haría daño así? —Andreas se sintió atrapado, pero él no iba a admitir su derrota. Negarlo era lo que iba a hacer.
—Dime, Andreas… ¿por qué quieres que ellos terminen? La gente me llama “perra” ahora… Nunca tendré una relación… —Andreas estaba arruinando la vida de Luke.
—Venganza —La voz de Andreas era fría, sin embargo, se volvió cálida y pequeña—. ¿Quieres una relación con alguien? —No entendía ese sentimiento… esto no iba según lo planeado.
Luke volvió al regazo de Andreas—. Quiero amor…
—¿De quién? —Andreas tragó. No, esto definitivamente no estaba previsto, se decidió.
—De alguien… cualquiera… —Lucas estaba mirando hacia el techo, dejando a Andreas ver las lágrimas que aún no caían, y sus ojos azules vidriosos.
Eso se sintió como si alguien hubiera enterrado un cuchillo afilado muy dentro del corazón de Andreas y lo hubiera retorcido, pero él trató de ahuyentar esa sensación, tanto como pudo—. ¿No me importa quién sea?
—Nadie podría quererme, Andi… todos piensan que soy un perdedor chupa pollas del profesor.
—Eso no fue lo que pregunté.
—No me importa quién sea… porque él nunca me va a corresponder. —Luke se volteó, golpeando con su trasero la polla de Andreas.
Andreas gimió—. ¿Quién es él?
—No puedo decirlo.
—Dilo. —Andreas empujó a su hermano, volteándolo de modo que quedó frente a su cara nuevamente.
—Andreas… te estás poniendo… bien… —dijo apuntando a su regazo—. Puedo sentirte, así que por favor deja de moverte.
—Lo siento, no me gusta perder el control, pero por favor, dime a quién quieres, porque me voy a volver loco. —El hermano mayor se sonrojó.
—Es que no puedo… está mal… y bien, por favor contrólate… puedo sentirlo en mis bolas.
Andreas quitó a Luke de su regazo y salió de la habitación, enfurecido. Sentía celos y lo sabía, pero no pudo entender el porqué.
Luke cayó al duro suelo, seguro de haberse roto el brazo en la caída.
& Continuará &
Notas finales de las traductoras:
Andreas está realmente loco, ¿ven como habla consigo mismo, pero casi en voz alta? Ok, lo digo porque me cae muy mal. Estamos felices de que sigan leyendo la traducción, aunque algún comentario nos daría más ánimo para hacerlo. Besos.
