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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 26
—¿Y, todavía eres capitán?
—No.
La franca respuesta de Tom fue seguida de un minuto de silencio.
—Espera, detente… ¿Estás hablando en serio? —Preguntó Georg, perplejo con incredulidad.
—Sí. Chicos, están libres —respondió Tom, sin verse afectado.
—¡Rayos! Esto es muy extraño —dijo el castaño—. ¿Ya no tengo que llamarte capitán? ¿Puedo llamarte ahora cabeza de chorlito?
—Adelante. Apuesto a que te mueres por hacerlo —dijo Tom.
—¡Cabeza de chorlito! ¡Aaahh! —Georg suspiró contento. Tom soltó una risita—. Pero sabes que siempre seré tu esclavo, ¿no es así? —Georg lo abrazó, pinchándolo por el costado.
—Sí, yo también —agregó Gustav.
—Lo sé —contestó Tom. Miró alrededor, asegurándose de que no había nadie escuchando—. Y estoy contento, porque todavía necesito que me cubran el trasero.
—No hay problema —dijo Gustav—, pero no tengo idea de cómo planeas hacerlo. —Aunque Tom no lo hubiera dicho, sus amigos sabían que estaba planeando una forma de liberar al demonio inmortal.
—De todas formas no puedo entender por qué lo tienen allí, él no es tan malo —dijo Georg.
—Ellos piensan que eso evitará que él destruya el mundo —respondió Tom con una sonrisa maligna, sintiéndose feliz por revelar el secreto del General. Sus amigos se sorprendieron inmediatamente. Tom giró cuando notó que los otros ya no estaban caminando a su lado— ¿Qué?
—¿Qué acabas de decir? —Preguntó Georg, aterrorizado—. ¡¿Él destruirá el mundo?! —Gustav tenía los ojos muy grandes y la boca abierta.
—Relájense, no lo hará —respondió Tom. Gustav y Georg se calmaron—. A menos que yo le diga que lo haga —agregó. Los otros dos se congelaron.
—¡¿Qué?! —Dijeron al unísono.
—Sí, no hay nada de qué preocuparse, ¿está bien? —Insistió Tom—. No dejaré que lo haga.
—Uh… okey —murmuró Georg.
—Si tú lo dices —respondió Gustav.
—¿Y cómo planeas sacarlo? —Preguntó Georg.
—Solo tengo que verlo. Si solo pudiera entrar a esa habitación.
—Yo me puedo encargar de eso —mencionó Gustav—, pero tendremos que esperar hasta las horas de la madrugada.
&
Estaba inusualmente oscuro en los calabozos durante las horas de la madrugada.
—De verdad luce escalofriante oooOooohh —canturreó Georg en un tono fantasmal, mirando a los alrededores, mientras seguía en guardia.
—Sshh —murmuró Gustav, mientras metía su ganzúa en la cerradura. Hizo clic—. Listo, ya está.
La puerta se abrió, pero ninguno de ellos entró. Se quedaron de pie afuera, esperando, pero no pasó nada.
Georg gruñó—. ¡Está bien, es todo! Yo entraré a traerlo. —Tom observó como Georg entraba a la habitación. Escucharon empujones y patadas. Gustav rodó los ojos—. ¡Muévete, estúpido! —Gruñó Georg.
Tom y Gustav se alejaron de la entrada de la celda, cuando la sanguijuela los pasaba, mientras corría se quedaron quietos y la vieron escapar fácilmente de las mazmorras.
—Yo digo que tres son suficientes, ¿no creen? —Preguntó Georg.
—Sí —respondió Tom.
—¿Creen que seguirán la ruta? —Georg preguntó a Gustav.
—No tienen otra alternativa —respondió el rubio—. Ya me encargué de todos los otros caminos. Se dirigirán directamente a los dormitorios.
—Excelente. Eso los mantendrá entretenidos a todos por un rato. —Georg soltó una risita.
—Vámonos —dijo Tom, moviéndose hacia la recámara. Georg y Gustav lo siguieron de cerca.
Tom se paró frente a la puerta de acero de la recámara, miró a Gustav y el rubio tomó su comunicador, apretando varios dígitos y apuntando a la puerta. Los goznes de la puerta chirriaron y esta comenzó a abrirse.
—¿Cómo sabías cómo abrirla? —Murmuró Tom.
—Noté que los Maestros ajustaban sus comunicadores en otra frecuencia, cada vez que entraban. Asumí que la cerradura secreta usaba cierta frecuencia, como código o señal. Solo tenía que encontrar la correcta.
—¿Qué haríamos sin ti, lentes? —Dijo Georg.
—No hay una buena respuesta para eso —Gustav sonrió.
—Pssh —respondió Georg.
—Aunque él tiene razón —dijo Tom—. Admítelo Listing, sin Schafer tú también querrías morir.
—Él moriría, punto —corrigió Gustav. Georg lo miró con ojos achinados.
—Está bien, quédense aquí y aguarden, voy a entrar —dijo Tom. Los otros dos asintieron. Cerraron la puerta después que Tom entrara.
A diferencia de las otras celdas de los calabozos, la recámara de la trampa del sello, estaba brillantemente iluminada, sin mencionar, monitoreada. El corazón de Tom comenzó a martillar mientras se acercaba al sello. Se detuvo justo al frente, observando la apariencia pacífica y adormecida del demonio adentro.
—Perdóname —dijo—. Por favor. No fue mi intensión. —Observó el rostro, esperando ver alguna reacción, pero no hubo nada—. Tú puedes salir de esto —dijo Tom—. Sé que en realidad no pueden sellarte. Eres invencible. —No hubo movimiento, ni sonido, excepto su propia respiración—. Por favor —suplicó Tom—. Puedes escucharme, lo sé. Si es como estar en coma, entonces me puedes escuchar. Quiero que salgas, no, te ordeno que salgas.
Tom hizo una mueca y caminó más cerca del sello una vez más—. William, por favor, escúchame, quiero que salgas. No fui honesto contigo. No te dije todo; no te dije en realidad por qué quería que volvieras a tu mundo. Yo solo… estaba confundido, pero ya no me importa lo que suceda. Quiero que salgas. Por favor, no puedo…
—¡Más vale que te apures! —Advirtió Gustav, a través de la ventana de la puerta de la celda—. ¡Vienen a los calabozos!
Los latidos del corazón de Tom se incrementaron. Ya podía escuchar la conmoción de voces y pasos acercándose. Tocó el cristal, mirando al demonio, sellado para siempre y no pudo concebir la vida sin él. ¿Era esto lo que vendría al final? ¿Era este su… destino?
Tom achinó los ojos, iluminado por ese pensamiento.
—Si sales —comenzó—. Te prometo que si regresas…
La puerta se abrió de un golpe—. ¡Arréstenlo! —Gritó el General. Los cazadores instantáneamente se fueron sobre Tom. Comenzaron a sacarlo a tirones de la recámara.
—¡No! ¡Suéltenme! —Tom luchó con ellos, sin el menor remordimiento. Empezó a golpear y patear a los cazadores. Los cazadores no desistieron en arremeter contra él, cogiendo sus extremidades, para evitar que siguiera con sus ataques. Tom gruñó de desesperación cuando comenzaron a alejarlo. Sus ojos se abrieron mucho cuando vio que ya casi había cruzado la entrada de la recámara—. ¡Si vuelves a mí, te prometo que siempre estaremos juntos! —Gritó hacia el interior.
Nunca dejó de luchar, excepto cuando sintió que los cazadores se congelaban y soltaban su agarre. Los Maestros jadearon. Era la primera vez que Tom escuchaba al General soltar una maldición e hizo que sus labios se volvieran una amplia sonrisa. Giró para ver qué había cautivado la atención de todos y su corazón se saltó un latido cuando lo vio, justo a través del cristal. El más hermoso par de ojos con sombra oscura lo miraba de vuelta.
Continúa…
OMG, despertó por escuchar a su amado. Oh, William eres tan dramático para tus muestras de afecto *-* ¿Y ahora qué? ¿Destruirán el mundo? ¿O solo destruirán a la Orden para que los deje tranquilos? Mejor los invito a leer el penúltimo capítulo para prepararse para el fin.

Por algo soy #teamWilliam! !! Lo amo por como dices ser tan dramático pero hasta yo hubiera esperado la declaración de amor de Tom jajajajja
Aaaaaaaaaaah eso es todo lo que William necesitaba oír!!!!
El amor 🥰ahora Tom cumple lo que prometes 🙏🥰