Demon 25 (P.2)

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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 25

Cargó a Bill sobre el hombro y se fue de la zona de batalla antes que los demás lo vieran.

Bill gimió y Tom volvió a ponerlo en el suelo.

¿Estás bien? —Preguntó Tom. El pelinegro se alzó de hombros.

Ya sabes. Sin importar qué, siempre me repongo.

Tom suspiró—. Siento que te volvieran a atacar. Si tan solo hubiese adivinado antes qué intentaba el demonio.

Bueno, él no lo hizo esta vez, en realidad. —Admitió Bill—. Vine a ellos por mi propia voluntad.

Tom arrugó el ceño. Por un momento se sintió ansioso, sus pensamientos se volvieron sombríos, creyendo que Bill se había quebrado y que no podría tolerar la verdad—. ¿Por qué?

No sabía de qué otra forma encontrarte —respondió el pelinegro, avergonzado, sabiendo que Tom lo iba a regañar—. Simplemente pensé que irías tras los demonios.

Tom lo abrazó. No había necesidad de decir que estaba aliviado de oír eso, se sintió tan conmovido que sonrió pese a su rabia—. No tenías que hacer eso, Bill. Yo también te estaba buscando y no iba a parar hasta encontrarte.

¿Me estabas buscando?

Sí, quería decirte que quiero estar ahí para ti, Bill. Quiero protegerte.

Lo sé —dijo Bill—. Estaba pensando en eso y entendí que solo querías protegerme de los cazadores. Y por eso quería encontrarte. —Luego abrazó a Tom como usualmente hacía, con un abrazo necesitado, un abrazo muy dependiente. Él era inmortal, pero con ese abrazo le estaba diciendo que no podría vivir sin él. Tom sabía que sentía lo mismo. Estaba flaqueando, estaba dudando. Podría rendirse ante todo con tal de estar con él. ¡No! El rostro de Tom se contorsionó, regañándolo por sus pensamientos. ¡Dios! ¡¿Qué mierda estoy pensando?!

Los sonidos de la batalla se estaban acercando. Tom tomó la mano de Bill.

Vamos, Bill. Vámonos.

¿A dónde vamos?

Lejos de aquí —respondió Tom—. Lejos de todos ellos.

¿Pero, por cuánto tiempo? —Susurró Bill, cansado—. Todos parecen muy determinados a atraparme. —Tom exhaló de la misma forma deprimente.

No te preocupes. Tendrán que derrotarme a mí y a mi Asesina, antes de atraparte a ti. —Tom se alegró de ver más y más tranquilo a Bill después de escuchar eso, pero sabía que solo se estaba engañando a sí mismo. Algo le decía que no quedaba tiempo. Algo estaba a punto de pasar, casi podía sentirlo y, profecía o no, sin importar de qué forma lo mirara, sería espantoso. Tenía que hacer algo ahora. Solo había una forma, una respuesta.

Había caminado sin considerar la dirección, pero notó que se dirigían hacia los suburbios. Aumentó la velocidad, tirando de Bill tras él, hasta que se detuvo en una de las casas. Tom abrió la puerta.

¿Dónde estam…? —Bill vio las fotos colgadas en la pared. Había una familia allí, un padre, una madre y su hijo, el único miembro que reconoció—. ¿Tú vives aquí?

Sí —contestó Tom—. Algunos de nosotros tenemos permiso de tener nuestro propio hogar fuera de la Orden, pero si soy honesto, nunca me gustaron los dormitorios

Bill estaba serio mientras miraba los cuadros—. ¿Vives con tus padres?

Tom llevó a Bill a su habitación—. Solía hacerlo. Antes que me reclutaran cuando cumplí los trece. Mi mamá se quedó en mi ciudad natal. Mi papá también es un cazador, pero somos como extraños. Él es un Maestro en otra liga de cazadores.

Bill suspiró y luego bajó la cabeza—. Él mató a mis padres —anunció. Tom hizo una mueca.

Sí, lo sé. Vi las marcas de lo que quedó de ellos. ¿Qué sucedió?

Regresé a casa y ellos estaban allí, pero eran dos demonios disfrazados. —Bill se cubrió la cara—. No puedo creer que no lo viera antes. Lucían tan… tan… falsos —luego volvió a mirar a Tom—. Todo lo que recuerdo es haberme asustado mucho y luego me quedé en blanco. Cuando regresé, se habían ido y las paredes… —Bill tragó y sus ojos temblaron— No me había dado cuenta que no tenía recuerdos de mi niñez. Que nunca tuve recuerdos de nada porque en realidad yo nunca fui alguien. Yo no soy real.

Tom rápidamente lo abrazó—. Eres real para mí, Bill. Todo el tiempo deseé poder decírtelo, pero tenía miedo que tú… —Tom cerró los ojos fuertemente, sin atreverse a mencionarlo.

Desapareceré, ¿no es así? —Dijo Bill—. Tengo miedo. ¿Qué me pasará? ¿Significa que moriré?

No, no. No morirás. Él podrá ser un demonio poderoso, pero no puede hacerte desaparecer, Bill. —Tom sintió que sus ojos dolían con las lágrimas que se estaban formando. Se odiaba tanto en esos momentos. ¿Cómo podía decirle eso a Bill? Cuando no tenía idea de qué pasaría. ¿Cómo podía decirle eso? Cuando era él quien podía ocasionarlo—. Él es solo un bastardo ignorante que no tiene una idea clara de lo que es el amor. —Tom abrazó a Bill apretadamente. Te amo, Bill. Siempre.

¿No tengo idea? —William estaba furioso y empujó a Tom—. ¡Él es el que no tiene idea!

Tom se limpió los ojos—. Sabía que eso te haría salir. —William se cruzó de brazos, indignado. Tom arrugó el ceño. De algún modo, William no se mostraba radiante como siempre—. No te ves bien —señaló. William bufó.

¿Cómo lucirías tú si no pudieras dormir? Estoy débil, eso es todo. Estaré bien después de meter una docena de donuts de chocolate por la garganta del llorón.

Tom achinó los ojos—. Vuelve a tu mundo, William. No puedes estar más tiempo aquí —afirmó—. Las cosas se volverán más caóticas si te quedas, créeme.

Solo estás exagerando.

Y como algo hecho a propósito, la voz frenética de Gustav, emergió de comunicador.

Capitán, no vas a creer esto, ¡la unidad de proyección se ha vuelto loca! ¡Está prediciendo una alarmante cantidad de portales que se abrirán en las próximas horas!

Tom hizo una mueca y luego miró a William—. ¿Ves? ¡Ya ha comenzado!

William rodó los ojos—. ¿Todavía estás haciendo escándalo por eso de la “destrucción del mundo”?

Tom tensó la mandíbula—. Nunca lo entenderás, William —murmuró—, por esa razón sé que nunca me has amado.

¿Qué? ¿Cómo puedes decir que no te amo? ¡Haría todo por ti!

¡Pruébalo! —Exclamó Tom furioso. Es la única forma, se dijo a sí mismo, después de meditarlo un momento. William parpadeó—. Muéstrame qué tan grande es tu amor, William. Muéstrame qué harías por mí.

¿Qué quieres que haga? —Preguntó William, dispuesto a complacerlo.

¡Vuelve a tu mundo!

El rostro de William literalmente palideció, sus ojos se abrieron mucho—. Oh —miró a Tom—. De verdad quieres esto. —Tom asintió. William bajó la cabeza, derrotado—. Pero, no sé si pueda.

Porque no lo has intentado. Dijiste que no había límites para tus poderes, ¿verdad?

William suspiró, cerrando los ojos. Sus labios se tensaron. Rayos de luz comenzaron a aparecer delante de él, como si estuviera atrayendo las luces de todas partes hacia él. Su torso empezó a brillar, con la luz que se acumulaba y luego se extendió a sus extremidades.

De verdad te amo —susurró William, solemnemente, sonando muy parecido a Bill, antes de que su rostro fuera tragado por la luz—. Adiós, Tom.

El brillo se volvió muy intenso y luego, hubo un sonido mudo y todos los rayos de luz se evaporaron. Había sido demasiado rápido, demasiado inesperado. Tom no podía creer que William de verdad lo hiciera. Observó, sin moverse, el espacio que había ocupado el demonio.

¿Estás bromeando, verdad? —Tom se volvió alrededor, con el rostro en shock—. ¿William? ¡Por favor! Solo estás jugando conmigo, ¿no es así? —Tom cayó de rodillas—. ¡Oh, Dios! No, no. ¡Estoy soñando, es otra pesadilla! —Se pegó en la cara, pero nada había cambiado. El intenso dolor en su pecho creció hasta que ya no lo pudo soportar y rompió en sollozos, sabiendo que no era un sueño en lo absoluto. El demonio inmortal se había ido de vuelta a su mundo y ya no estaba más en su vida.

Continúa…

OMG, lloren conmigo. Después de tanto insistir, William se ha ido, pero eso no dejará a Tom tan tranquilo como él pensaba. ¿Será este el fin de la historia? Pero aún nos quedan tres capis. ¿Qué creen que ocurra ahora? Están invitados a seguir con la lectura.

2 comentarios en “Demon 25 (P.2)”

  1. Lloro William ama mucho a Tom yo primero quería que se quede con Bill Pero ahora quiero que se quede con William 🙏😭😭😭

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