Demon 25 (P.1)

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No te preocupes, aquí está completa, incluso la misma autora ha editado la traducción para que puedas disfrutar de la obra con la mejor calidad de nuestro idioma, pero si lo deseas, puedes adquirir -para tu biblioteca personal- la versión PDF por un pequeño aporte que se utiliza en esta misma página, que un sitio absolutamente dedicado a Tokio Hotel y para que siga siendo un lugar público, sin censura. (Más abajo está el capítulo)

Notas de MizukyChan: Es que no se pueden imaginar lo que pasa en este capítulo OMG. Como siempre, doy las gracias a blame_my_dirty_mind, por escribir este increíble fic en inglés y por corregir la traducción para ustedes. ¡A leer!

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 25

¡Capitán! ¡Capitán! Por favor responda. —Tom rodó los ojos después de escuchar como Gustav lo llamaba por enésima vez y, finalmente, apagó su comunicador. Por media hora Gustav lo estuvo llamando insistentemente, diciéndole que los Maestros estaban requiriendo que regresara a la Orden. Tom sabía que ellos querían que le diera los detalles sobre la batalla en la escuela, especialmente que les contara lo que pasó justo al final. Pero no tenía duda que los soldados podrían cubrir ese trabajo perfectamente bien, incluyendo contar los eventos del final, porque ¿de qué otro modo habían sobrevivido? Era más que obvio que el demonio inmortal, una vez más, los había salvado a todos. La razón por la que lo hizo no era importante, lo único que importaba, era que habían ganado.

Tom no tenía planes de dirigirse a la Orden ahora, porque mientras más recordaba, menos ganas tenía de volver. Su mente no podría estar en paz después de lo que había sucedido con Bill, sin mencionar a William. Ahora los dos estaban enojados con él y no podía sentirse más consternado, tanto que descartó todo razonamiento sensato para impedir la profecía manteniéndose lejos del demonio. Una vez que se aseguró que todos los cazadores abandonaron los terrenos de la escuela, se sintió libre de salir a buscarlo.

La primera parada fue la casa de Bill, asumiendo que era el lugar más seguro al que Bill habría ido. Entró a la casa y quedó en shock cuando vio dos grandes y perfectas manchas redondas de sangre de demonio en la pared de la sala y justo debajo de ellas, en el suelo, la ropa de los padres y el bigote falso. Y eso era todo, no había ni siquiera una mota de carne destrozada. Tom bufó, ningún cazador había logrado nunca una muerte así de inmaculada. Era una obvia señal de “William estuvo aquí”.

Tom fue a la habitación de Bill en vano. Llamó su nombre, pero no obtuvo respuesta. Bill no estaba en la casa y tampoco estaba en la escuela, así que eso significaba que no tenía absolutamente ni idea de dónde podría estar. Tom suspiró y se acostó en la cama de Bill, tratando de descifrar qué hacer después. Que mal que no pudiera rastrearlo con su censor, a diferencia de las sanguijuelas, que parecían tener un mecanismo de rastreo intrínseco en sí mismas.

Mierda. —Tom se sentó en la cama y agarró su comunicador. Se dio cuenta que siempre supo cómo encontrar a Bill. Todo lo que tenía que hacer era seguir a las sanguijuelas—. Schafer —llamó por su comunicador.

¡Ya era hora! —respondió Gustav—. Necesitamos que…

Olvídalo, Schafer —interrumpió Tom—. No voy a regresar a la Orden. Necesito que me entregues un radar de cribado y, por favor, no hagas preguntas.

Si lo necesitas para encontrar al demonio, entonces mejor lo olvidas —bufó Gustav.

¡¿Qué?! —Exclamó Tom.

He tratado de contactarte como loco —murmuró Gustav—. ¡Estamos en una misión mientras hablamos! Un gran grupo de sanguijuelas ha vuelto a aparecer y va directamente a los suburbios. Asumo que esto significa que el demonio no está contigo, sino justo a donde nos dirigimos.

Oh, mierda —dijo Tom—. Iré de inmediato.

Entonces trata de mantenerte fuera de nuestro camino. Tenemos órdenes de aprehenderte a ti también —dijo Gustav.

¿Qué? ¿Por qué a mí?

Si tú no sabes, yo menos —murmuró el rubio. Tom maldijo.

Está bien. Gracias por la advertencia Schafer.

Solo haz lo que debes hacer y hazlo rápido. Listing y yo estamos siendo cuidadosamente vigilados. Y déjame decir que los Maestros no se quedan atrás de los inquisidores.

Lo siento por eso —dijo Tom. Por supuesto que los Maestros estaban al tanto de que Georg y Gustav eran sus mejores amigos y no dudarían en intentar que ellos lo traicionaran, pero Tom no se sentía afectado por esto, porque podría confiarles la vida a ellos. Sin embargo, eso no significaba que los Maestros no tratarían de emplear métodos intimidantes para lograrlo y realmente podía entender por lo que estaban pasando—. Prometo que se los compensaré —dijo antes de terminar la comunicación.

Para cuando alcanzó los límites de las áreas abandonadas de la ciudad, discernió los ruidos de una batalla en curso y los siguió hasta que percibió los rostros de sus compañeros. La cantidad de sanguijuelas reunidas esta vez no se podía comparar con los que asediaron la escuela, sin embargo, estaban ofreciendo batalla. Nuevamente, las sanguijuelas se dividieron en dos bandos; las que fueron tras el demonio inmortal y las que se centraban en fastidiar a los cazadores. Tom siguió a los primeros, yendo en medio de la lucha lo menos notoriamente que pudo.

Encontró a Bill, aparentemente inconsciente, en medio de un grupo de sanguijuelas. Tom cargó su arma antes de correr hacia Bill, disparando y atacando a las sanguijuelas fuera del camino. Bill gruñó cuando Tom lo levantó y comenzó a arrastrarlo con él. Las sanguijuelas se enojaron de inmediato, lanzándose sobre Tom con intentos asesinos. Tom no creyó poder arreglárselas sin su Asesina y no tenía un segundo que perder para armar la Sanguinaria, pero no creyó estar perdido porque todavía tenía a William. Estaba seguro que, ahora que estaba en peligro, saldría. Miró a Bill, quien estaba completamente agotado con los ojos semi cerrados y la respiración leve. ¡Oh, vamos, William! —Gruñó Tom. Tenía que ser razón suficiente para que olvidara su resentimiento.

De pronto, una sanguijuela saltó sobre él. Tom giró para abrir fuego, pero sus ojos se abrieron y se encogió, tratando de cubrirse de la salpicadura de la sangre de demonio. La sanguijuela estaba muerta, pero vio que no había habido cambio, porque todavía sostenía al agotado Bill. Se volteó y vio a Georg dando una mirada detrás de una caseta desgastada. Georg alzó el dedo pulgar y después señaló hacia al frente. Tom se volvió y vio a Gustav, también escondido detrás de un refugio. Gustav se quitó la vaina con su Rajadora y se la arrojó a Tom. Tom rápidamente la colgó sobre su hombro. Gustav hizo un saludo militar y señaló a Tom que se fuera. El capitán asintió, comprendiendo. Estaba agradecido que sus amigos estuvieran arriesgándose por protegerlo, excepto que no se estaba refiriendo a las sanguijuelas.

Cargó a Bill sobre el hombro y se fue de la zona de batalla antes que los demás lo vieran.

Continúa…

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