Demon 19 (P.2)

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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 19

¡Quiero que te los quites!

Sus bocas se pegaron, mientras se quitaban la ropa el uno al otro, con urgencia. Una vez que William se deshizo de sus pantalones, Tom lo giró con fuerza, jalando sus caderas hacia atrás e insertó su polla súbitamente.

¡Oh, mierda! —Gimió. Cerró los ojos muy apretados—. Ungh.

Oh… ¡eres un niño muy malo! —William soltó una risita.

Lo siento —dijo Tom exhalando, retirando su polla—. Es que no pude esperar… lo siento.

Puedes tomarme como quieras —respondió William—. Hazme todo lo que quieras.

¿Dónde está el lubricante? —Preguntó Tom con impaciencia. William se rió.

No hay esa clase de cosas en la habitación del mojigato.

Tom alzó las cejas—. ¿Pero entonces él no…?

Le da vergüenza solo pensar en eso —contestó William. Tom gruñó. Miró alrededor buscando algo que pudiera servir.

¿Entonces qué uso?

Permíteme. —William sonrió de lado. Levantó una mano y chupó su dedo índice concienzudamente y luego lo introdujo en su agujero. Los ojos de Tom se abrieron mucho. Una onda de placer se dirigió a su entrepierna mientras observaba, aumentando su longitud. No sabía por qué no había pensado en eso antes. Tal vez porque antes no había considerado hacer algo como eso, pero la intensidad de su erección y el deseo ardiente que sentía por William hacían que todo esto se viera sorprendentemente erótico. De hecho, Tom nunca antes había deseado hacer… Alejó la mano de William. El pelinegro arrugó el ceño y alzó las cejas de sorpresa cuando Tom bajó a sus rodillas y pasó la lengua por su pequeño agujero.

Oh —soltó una risita—, supongo que eso es más rápido. —Volvió a ponerse en cuatro, elevando más sus caderas para quedar más cómodo para Tom.

Tom separó más las nalgas de William y deslizó la lengua en el interior.

Ooh —dijo William. El pulso de Tom se aceleró.

¿Estás sintiendo esto? —Le preguntó sorprendido.

Ni siquiera un poco —respondió William—, pero el solo pensar que tu lengua está ahí… mmm. —El miembro de Tom dio un respingo. Cerró los ojos ante la siguiente ola de placer.

Ugh.

¿Qué? —Preguntó William.

¿Puedes… volver a hacer eso? —Pidió Tom. William se volteó y parpadeó seductoramente al otro.

Mmm, Tomi —gimió.

Oh, Dios —Tom jadeó, deseando con ganas follar a William. No perdió más tiempo y rápidamente, chupó y lamió repetidamente y humedeciéndolo con saliva. Presionó su cara contra William, hundiendo su lengua lo más que pudo. Cuando ya no pudo aguantar más, tomó con firmeza las caderas del pelinegro y lo penetró por completo. Comenzó a embestir su pelvis con movimientos impacientes.

En verdad estás dotado. —William suspiró, alabando las habilidades sexuales de Tom— En momentos como este es cuando realmente odio a Bill.

¿Porque estás celoso? —Tom sonrió.

Jodidamente celoso —respondió el pelinegro. Tom rió. La forma anticuada y estética de William para hablar el lenguaje humano era otra de las cosas que había empezado a cambiar con su estadía en el mundo humano.

¿Sabes? Yo también solía odiarte, William, pero ahora ya no estoy tan seguro.

William giró el rostro para ver a Tom—. ¿No estás seguro? ¿Es parecido a la forma que te sientes con Bill?

Es… diferente —respondió Tom. Sabía que William no le desagradaba, pero él no sacaba a flote sus emociones de la forma en que Bill lo hacía. Emociones como querer estar con él solo porque te gusta su compañía, o por querer verlo sonreír, o como que haría cualquier cosa para hacerlo feliz. Emociones como querer tener su atención solo para él, o como querer con todo su corazón ser correspondido.

William achinó los ojos—. ¡Tonto! Tienes suerte de que te ame, o te habría matado mucho tiempo atrás.

No, no lo habrías hecho —dijo Tom comenzó a embestir rápidamente.

Oh, sí, lo habría hecho —respondió William.

Soy una criatura inferior —dijo Tom, jadeando, repitiendo las arrogantes palabras que dijo William en su primer encuentro—. Soy demasiado insignificante y a ti no te podría importar menos.

¡Hah! Te habría matado como un insignificante demonio inferior —contestó el pelinegro.

No, porque tú no matas humanos —dijo Tom, sonando serio, sus movimientos se hicieron más fuertes, de acuerdo con la intensidad de su voz.

Lo haré si me molestan.

¡Tú no matas humanos! —Afirmó Tom como una orden.

Oh, eso te pone furioso. —William soltó una risita.

Furioso y muy, muy decepcionado.

Ya veo —William suspiró—. Entonces, no mataré humanos.

Gracias —dijo Tom.

Pero los puedo asustar, ¿verdad?

Tom gruñó, su clímax estaba cerca—. Sí —respondió—. Haz que se caguen del susto, si quieres.

¿Y si se les para el corazón y se mueren del susto, me vas a culpar a mí? —Tom soltó una risita. William sonrió.

¿Podrías callarte y dejarme terminar? —Pidió el cazador y el pelinegro obedeció. Tom lo sostuvo fuertemente, mientras lo embestía—. Ugh… ahh… ahh… ¡ungh!

Tom se congeló, deleitándose en su gratificante orgasmo. Salió del cuerpo de William y se dejó caer en la cama. El pelinegro lo miró, apoyado en un codo, mientras Tom se recuperaba.

De todas las eras y lugares en los que pude caer de tu mundo, sucedió en el tuyo.

Tom giró para mirarlo—. ¿A qué te refieres?

¿No puedes sentirlo? Que tú y yo nos pertenecemos.

Tom suspiró y se movió para mirar al techo—. Si estamos destinados a estar juntos, entonces volveremos a estar juntos. Tú serás capaz de regresar.

William lo fulminó con la mirada cuando se sentó—. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué quieres que me vaya?! ¿No te importo nada en absoluto?

¡Es porque me importas! —Soltó Tom, levantándose en las rodillas. Puso sus manos en los hombros de William—. Me importas tanto que estoy aterrado de que algo te pase.

Nada me pasará, porque nada puede detenerme —bufó el pelinegro—, ni siquiera algo tan denigrante como un sarcófago.

Prefiero no correr riesgos.

William hizo una mueca—. Lo harías por Bill.

¡Por el amor de Dios! —Gruñó Tom, tirándose el cabello—. ¡Es lo mismo! ¿Te acuerdas? Tú mismo lo dijiste ¡tú eres él! —William achinó los ojos, sin caer en sus palabras.

¿En serio? —Cogió la cabeza de Tom y lo besó duro en la boca. Tom hizo un ruido de sorpresa. Parpadeó cuando Bill retrocedió de un salto.

¡Oh, mierda! —Jadeó Tom—. Bill, lo siento, no es lo que… —¿Y qué podría decir, si ambos estaban desnudos?—. Oh, ya no importa. —Tom rodó los ojos. Bill desvió la mirada, instantáneamente tímido, haciendo lo mejor por cubrir sus partes privadas. No dijo una palabra hasta que salió de la cama y corrió al baño.

Tom maldijo, anticipando la larga plática que tendría con Bill para explicarle las cosas. Suspiró, volviendo a caer en la cama. Manejar dos personalidades opuestas, le estaba pasando la cuenta. Se frotó las sienes, sintiendo que él también se estaba dividiendo en dos.

Continúa…

¿Pobrecito Tom o no tanto? Porque claro que tiene que dar la cara a ambas personalidades, pero también lo pasa muy bien con William, ¿no?

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