Demon 12 (P.1)

Para evitar que esta traducción sea plagiada en Wattpad, o en otra plataforma, la hemos puesto en la tienda, si alguien la sube en algún sitio será castigado por derechos de autor.

No te preocupes, aquí está completa, incluso la misma autora ha editado la traducción para que puedas disfrutar de la obra con la mejor calidad de nuestro idioma, pero si lo deseas, puedes adquirir -para tu biblioteca personal- la versión PDF por un pequeño aporte que se utiliza en esta misma página, que un sitio absolutamente dedicado a Tokio Hotel y para que siga siendo un lugar público, sin censura. (Más abajo está el capítulo)

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 12

¿Capitán? —llamó un soldado. Tom parpadeó, saliendo de sus pensamientos. Se volvió hacia el soldado.

Lo siento —se disculpó por no estar atento—. Seis cuadras más hacia adelante, allí es dónde se están reuniendo. Estoy recibiendo varias señales en un rango de más de una milla, así que el equipo se va a dividir en tres grupos para cubrir la zona.

Sí, señor —respondió el soldado. Tom asintió y volvió a mirar al frente, aunque tenía una cara como si tuviera que enfrentar el infierno. En realidad no era la misión de cacería la que lo estaba causando. Lo que tenía sus pensamientos lejos de donde debían estar era la preocupación de encontrarse con Bill otra vez y cómo reaccionaría Bill, enojándose porque no se había mantenido lejos de él.

Todo el equipo se había recuperado, demasiado rápido y demasiado pronto. Tom gruñó. Pensó que por lo menos podría hacer lo que Bill le pidió por otra semana, dejar que su enojo menguara, pero no, ahí estaba, guiando a los cazadores en otra misión, que seguramente los llevaría directo a Bill.

Cuando se estaban acercando al objetivo, Tom hizo señas a su equipo para que se separaran. Él se quedó con otros tres soldados, mientras Georg y Gustav guiaban a los otros dos grupos.

Pasaron por dos cadáveres humanos mientras avanzaban, tenían los ojos vidriosos y la boca completamente abierta. La piel se había hundido, pegándose a los huesos, una señal inequívoca de que la causa de muerte era que les habían succionado violentamente el espíritu.

Tom se dobló junto a uno de los cuerpos, tratando de buscar alguna identificación. Uno de los soldados jadeó. Tom se volteó y vio que una sanguijuela lo tenía atrapado por el cuello. La criatura le arrancó la Asesina y apuntó a Tom. Tom se agachó, apenas esquivando el tiro. Los soldados apuntaron sus armas. La sanguijuela sostuvo al soldado rehén, usándolo como escudo. Ahora apuntó a otro soldado. Tom alzó su Asesina y disparó, destruyendo la mano de la criatura, que gritó. El soldado rehén le dio un codazo a la sanguijuela y se liberó. Tom disparó una vez más y la sanguijuela explotó.

Jodida sanguijuela —dijo el soldado estrangulado. Pateó los pedazos de la criatura, aplastándolos furiosamente. Luego se sorprendió cuando más sanguijuelas comenzaron a aparecer desde las sombras, en una emboscada. Los soldados lucharon contra ellas sin mayor esfuerzo con sus puños, y luego los terminaron con sus armas.

¡¿Por qué rayos ahora andan en pandilla?! —Exclamó el soldado, irritado—. ¿Qué se les ha metido?

Tom no respondió. Pero tenía una pista desde cuándo habían comenzado a actuar de forma extraña, reuniéndose en grupos, ya no huyendo, sino que se portaban indiferentes a la presencia de los cazadores, incluso contra-atacando, pero no tenía una verdadera respuesta a lo que estaba pasando. ¿Qué razón los estaba empujando a cambiar? ¿Era William? Pero a William no le importaba defenderse y mucho menos, luchar contra los cazadores.

Capitán. —Tom escuchó la voz de Gustav en los audífonos. Presionó el micrófono escondido en su pecho.

¿Qué pasa Schafer?

Tu demonio está aquí. —Tom cerró los ojos, su corazón se saltó un latido. Respiró, tragando.

¿Lo están atacando?

Sí —respondió el rubio. Tom se quedó mudo, sus ojos vagaron, mirando a todas partes. Por un momento no supo qué hacer. Tenía que mantenerse lejos. Bill así lo quería. Tenía que luchar contra la urgencia de ayudarlo, porque todo el mundo vería que estaba actuando contra las órdenes—. Parece que está sufriendo mucho —murmuró Gustav. Tom bajó su arma y se dirigió con resolución hasta la ubicación de Gustav.

Todos los soldados de la tropa de Gustav estaban observando con un shock incomprensible como un grupo de sanguijuelas se inclinaba sobre el demonio pelinegro, chupándole la energía, mientras lo mantenían cautivo. Bill gimoteaba y gemía, tratando desesperadamente de alejarlos, de escurrirse para escapar.

El grupo de Georg también hizo acto de presencia, sin embargo, todos se quedaron allí, sin hacer nada. Mientras el equipo de Tom se aproximaba, notó la barrera de sanguijuelas entre los cazadores y las criaturas que atacaban a Bill.

Así como el número de cazadores se incrementaba, también aumentó el de demonios. Los demonios se extendían, poniéndose a los costados de la barrera, haciéndola más amplia. Tom arrugó el ceño. No estaban atacando, sino que evitaban que los cazadores llegaran a Bill.

Tratamos de romperla, pero siguen llegando más y más —mencionó Gustav, señalando a la barrera—. Nos estamos quedando sin municiones.

Bill ya no luchaba. Dejó caer sus brazos cansados, rindiéndose. Tom achinó los ojos y sacó su Asesina.

Entonces cambien a Rajadoras —dijo—, y córtenlos en pedazos.

Todos los soldados bajaron sus armas. Tom atacó y el equipo completo lo siguió, embistiendo contra la barrera de sanguijuelas.

Carne y sangre oscura salpicó por todas partes, manchando las paredes, ensuciando y empapando sus uniformes. Tom se abrió paso a golpes de espada, pero la barrera parecía interminable, ya que más y más demonios parecían aparecer ante él para bloquearle el paso. Se detuvo un momento, sin aliento, y alzó la vista. Sus ojos se abrieron mucho, cuando vio que cada techo de los edificios de los alrededores, estaba plagado de demonios y parecía que salían más de cada ventana. Estaban siendo seriamente superados en número. Él nunca pensó que dudaría del resultado de una misión de cacería.

Dio una mirada furtiva al resto de sus compañeros de equipo, para ver si estaban bien, mientras continuaba rasgando la piel de los demonios con rudeza. Todos se veían cansados, sus defensas estaban cayendo, su concentración menguaba. Cada uno luchaba por ahuyentar a una docena de demonios de una sola vez. Tom se preguntó de dónde estaban saliendo todos. ¿Acaso los portales se habían abierto en masa?

¡Capitán, detrás de ti! —Gritó Gustav. Tom se volteó. Su vista se oscureció y su cráneo se entumeció al golpear el suelo. Parpadeó, un poco desorientado y sintió el sabor a cobre en su boca. Escuchó el agitar de una espada y rápidamente rodó. La espada se enterró en la tierra, errándole apenas. Miró a la sanguijuela que estaba parada junto a él, amenazándolo con su propia Rajadora. La sanguijuela bajó la espada. Tom rodó nuevamente para esquivarla. Se puso de pie demasiado rápido y el mundo empezó a girar. Estaba pasmado, todavía mareado. La criatura giró la espada. Tom se agachó, pero la navaja se las arregló para cortarlo entre los omoplatos. Gruñó y cayó sobre sus rodillas. La sanguijuela alzó la espada y pretendía cortar la cabeza de Tom. Gustav y Georg contuvieron el aliento, congelados en su sitio.

El sonido de huesos crujiendo, seguido de un alarido de dolor, llamó la atención de todos. Los ojos de la sanguijuela temblaban de temor al ver más allá de Tom. Tom siguió la mirada de la criatura y se quedó boquiabierto al ver como todas las sanguijuelas que rodeaban a Bill, salían volando por el aire como si hubiera explotado una granada. William estaba de pie con los puños apretados, su largo y sereno cabello, se movía levemente por el viento.

Abrió sus párpados rodeados con sombra y sus ojos brillaron de rojo. Miró directamente a Tom, quien se sorprendió, sintiendo una punzada en sus entrañas. Y luego William desapareció justo delante de los ojos de Tom. La sanguijuela detrás de Tom chilló y soltó la espada. Tom se volteó y jadeó. William estaba sosteniendo a la criatura por el cuello y apretó, hasta que se rompió y la cabeza cayó hacia un lado. William soltó el cuerpo de la sanguijuela que cayó con un pequeño rebote.

Miró a Tom y sonrió de lado. Tom lo despreció, girando hacia un lado. No tenía ganas de mirarlo después de lo que le hizo la última vez que se encontraron. William soltó una risita.

Instantáneamente, hubo gruñidos y resoplidos agitados de todas las otras sanguijuelas y luego, como la explosión de un silbido, todas comenzaron a dispersarse en un frenesí colectivo.

William otra vez se había ido y otra sanguijuela, en algún lugar en medio de la horda, chilló y cayó muerta, con un hoyo en el pecho. Y luego otra, más allá del final, y luego otra, en el otro extremo. La estampida en masa se detuvo, petrificándose en su lugar, mirando alrededor, como si trataran de ver alguna señal de William. Uno por uno, los demonios parecían caer muertos por su propia cuenta. La visión lenta de Tom, solo pudo detectar una mancha borrosa de William en ocasiones, cuando se detenía por menos de un segundo, para decidir a quién matar después.

Los soldados jadearon, sus cabezas se movían al unísono de un lugar al otro, mirando todo con ojos incrédulos, no atreviéndose a parpadear.

La forma borrosa se detuvo junto a Georg y todo el mundo jadeó. William se acercó al rostro de Georg, sonriendo, su mano se escurrió hasta la muñeca del castaño. Tom se enfureció y Georg tragó nerviosamente. William volvió a desaparecer.

¡Hey! —Protestó Georg. Tomó la funda vacía de su arma—. ¡Robó mi Asesina!

William se manifestó en el techo y comenzó a disparar. Las sanguijuelas empezaron a estallar, explotando en medio del aire. Luego saltó a otro techo y siguió disparando. Los soldados tuvieron que cubrirse de la repentina lluvia de carne de demonio.

La Asesina se quedó sin municiones. William gruñó, apretando el gatillo varias veces y luego bufó, arrojándola lejos.

Oh mierda. —Jadeó Gustav cuando William se materializó junto a él. William batió sus pestañas, mientras deslizaba su mano, tentadoramente por el brazo de Gustav. El rubio se sonrojó y comenzó a temblar, luego William desapareció y la mano del rubio estaba vacía— Aaww, esa era de mi abuelo —Se quejó.

Ahora escucharon el sonido de una espada agitándose una y otra vez, y los demonios cayendo muertos. Sus cuerpos cortados a la mitad y algunas veces, sin cabeza.

No puedo… quiero decir… —dijo uno de los soldados, sin palabras.

¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? —Preguntó otro, rascándose la cabeza.

No lo sé. No sé qué rayos está pasando —respondió otro soldado confundido.

Tom rodó los ojos, asumiendo que era William encontrando otra forma de entretenerse.

William se detuvo frente a la última sanguijuela. La sorprendida criatura solo lo miró con absoluto terror. William agitó la espada tan rápido, que la cabeza de la sanguijuela se desprendió con un rebote. Rápidamente agitó el arma hacia un lado y como un bate de baseball. La cabeza pasó zumbando más allá de los soldados, como un “home run”.

Increíble —dijo Georg.

Los soldados se volvieron para mirar nuevamente al demonio pelinegro y sus mandíbulas cayeron al suelo. El demonio pelinegro estaba detrás de su capitán, sosteniéndolo con un brazo doblado detrás de su espalda. El capitán gruñó, tratando de patear al demonio. El demonio susurró algo al oído del capitán.

¡Jódete! —Maldijo Tom. William rió. Los soldados se tensaron cuando el demonio tomó el arma de Gustav. William dirigió la espada hacia el uniforme del capitán, tirando y cortando un gran pedazo de ropa, exponiendo la herida sangrante en su espalda. Tom luchó, mientras William se inclinaba sobre él y comenzó a lamer lascivamente su herida. Los gruñidos y “aahh” que salían de Tom, junto a la posición de sus cuerpos, con el demonio presionado a la parte de atrás de Tom, podría perfectamente haber sido visto en un contexto equivocado. Los soldados miraban con los ojos muy abiertos. Uno de ellos, tosió incómodamente.

William soltó a Tom con un empujón. Tom se tambaleó y giró, su cara contraída de ira, aunque ya no sentía dolor en la espalda.

William se volvió a los soldados y ellos se sobresaltaron, alzaron las manos de la sorpresa. Les dio una sonrisita de lado y se desvaneció. La espada de Gustav cayó al suelo después de quedar flotando en medio de aire.

Continúa…

Notas de MizukyChan: Mil gracias a todos por seguir con la lectura y apoyar esta traducción. Pero gracias dobles a dirtymind, por escribir este bello fic y betear la entrega en español para ustedes.

1 comentario en “Demon 12 (P.1)”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio