Demon 11 (P.2)

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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 11

La sesión de prácticas de combate, era la parte favorita del programa de entrenamiento de Tom. Amaba el ejercicio y la sensación de relajación que venía con ello. Disfrutaba liberar a su mente del estrés, con cada músculo tenso y estirado.

La sesión de práctica había empezado hacía bastante tiempo, pero Tom la había saltado sin siquiera pensarlo. Estaba más bien estirando los músculos sacando libros de los estantes altos, y los tensaba, cargando el peso en conjunto de cinco libros de nueve libras, al llevarlos a la mesa de estudio.

Pasó por las páginas, mirando capítulos enteros y gruñendo de frustración al no encontrar nada. Tomó el siguiente libro y empezó a buscar.

¿Capitán Kaulitz? ¿Por qué? Sí, ha estado aquí la última hora y la actual. —Tom oyó que la bibliotecaria respondía por el intercomunicador. La voz de la persona que llamaba era tenue; no pudo identificarla, pero tenía una clara idea de quién lo estaba buscando—. Bueno, estudiando, diría yo —respondió molesta. Tom rodó los ojos y continuó con el siguiente libro.

No pasó mucho hasta que sus amigos llegaron a la biblioteca de la Orden.

Georg y Gustav miraron a Tom un momento con rostros perplejos, mientras daban una mirada a los voluminosos libros de historia y teoría dogmática demoniaca.

¿Qué es lo que pasa? —Preguntó Gustav—. Nunca pensé que vería el día en que faltaras a una clase de combate. Ni siquiera la gripe te mantiene alejado. ¿Qué estás buscando?

No lo sé. Algún párrafo oculto en algún libro clasificado. Un mensaje encriptado o algo así. Alguna pista que revele algo de ese maldito demonio.

Georg bufó—. Te tiene mal, tío. —Tom lo miró con las cejas juntas.

¿Qué?

De verdad estás obsesionado con él.

Tom no quería aceptarlo, pero era verdad. Y era tanto, que era obvio. Pero sus amigos no tenían idea de lo profundamente afectado que estaba, ni de lo que había hecho. Nunca pensó que tendría que esconderle algo a ellos, pero estaba demasiado avergonzado para admitirlo, incluso para sí mismo. No era el hecho de haber tenido sexo con otro hombre por primera vez, sino que el incidente mismo era una marca importante en la historia. Una marca que nunca debería haberse grabado. Si se expandía la noticia de que un ser humano había tenido un encuentro sexual con un demonio, habría un cataclismo. Posiblemente era visto como el peor pecado de los humanos y la peor traición de los cazadores. Ahora, al meditar en ello, de verdad no sabía en qué rayos estaba pensando cuando sucumbió ante el demonio. Pero realmente no pudo evitarlo. No solo lo encontraba peligrosamente atractivo, sino que como demonio, tenía un encanto subliminal sobre él, del que no podía escapar. Supuso que podía ser una especie de poder inusual, que de algún modo se las arregla para anular la resistencia innata contra los demonios con la que había nacido. Y por esa razón, necesitaba encontrar todo lo que pudiera sobre él. Tom suspiró, volviendo a mirar su libro y continuó pasando páginas.

Nunca he fallado en una asignación —admitió, aunque ahora le importaba una mierda, lo usaría como excusa para su comportamiento—. No puedo aceptarlo. No puedo dejarlo.

Georg suspiró. Gustav torció el labio. Sus gestos se relajaron, convencidos con facilidad, mostrando tal vez, un poco de pena por Tom. Se sentaron a la mesa y miraron algunos de los libros.

Sé que es una asignación y todo eso, pero podrías dejar que te ayudáramos un poco, ya sabes —dijo Georg.

Sí, por lo menos con las tareas tediosas. —Gustav sonrió, cogió una de los libros y lo abrió—. ¿Qué necesitamos encontrar?

¿Qué tal “Demonio Superior”? —Sugirió Tom.

¿Ah? —Preguntó Georg—. ¿Superior? ¿Cómo, más alto? —Tom soltó una risita. Sus amigos tampoco habían escuchado sobre ese término, pero junto a ellos, el demonio lucía eminentemente más alto.

Como de una clase más alta —mencionó Gustav.

Exacto —respondió Tom.

¿Un demonio de clase superior? —Georg arrugó el ceño.

Sí, pero no más rico. —Tom sonrió de lado y Georg resopló—. Necesito encontrar qué es exactamente un Demonio Superior.

Superior tiene un espectro más amplio de connotaciones —sugirió Gustav—. En este caso podría significar…

Más poderoso e inmortal —completó Tom, estrechando el rango para ellos.

Oh —dijo Gustav—, por supuesto.

Se quedaron por horas en la biblioteca, bebiendo tazas y tazas de café, trayendo los libros más extraños e inusuales sobre demonios. Leyeron hasta que sus ojos comenzaron a ver doble y sus cerebros no pudieron almacenar más información inútil. Ni siquiera todo ese café pudo contrarrestar la somnolencia provocada por la lectura interminable y cuando pusieron la cabeza en la almohada, se durmieron completamente vestidos.

&

Georg y Gustav lucían expresiones agotadas cuando Tom les anunció que no iría a la escuela ese día. Aunque no había mencionado lo que haría, sus amigos supusieron rápidamente que otra vez iría tras el demonio, asumiendo con la misma facilidad que él asumió que Bill tampoco iría a clases ese día.

Entonces, más vale que hagas que te den una paliza —dijo Georg—, o estar discapacitado también te serviría y es la única forma de que no te reprueben en la escuela.

Tom sonrió débilmente. Se despidió de sus amigos agitando la mano y se alejó. Suspiró. William tenía razón. No podía mantenerse alejado.

Llegó a la casa de William todavía temprano en la mañana. La madre demonio abrió la puerta. Se enojó y trató de cerrarle la puerta en la cara. Tom la pateó y la madre demonio retrocedió trastabillando.

Buenos días para ti también —bufó Tom—. Supongo, entonces, que él está en casa. —Ella abrió la boca para decir algo, pero se detuvo cuando oyó pasos en el techo.

Ya no —respondió irónicamente. Tom giró, dejó la entrada y corrió hacia el costado de la casa.

William estaba colgando de la parte más baja del techo y luego se dejó caer. Gritó y gruñó cuando aterrizó. Tom vio que no era William, sino Bill y que, sin duda, estaba usando el techo como último intento para escapar de él.

Bill —dijo Tom. Bill jadeó. Se las arregló para levantarse y salió corriendo. Tom corrió detrás de él—. Espera, Bill, tengo que hablar contigo.

¡Por el amor de Dios, déjame tranquilo! —Gritó Bill.

Lo siento mucho, Bill —dijo Tom. Bill bajó la velocidad, jadeando, tratando de recuperar el aliento. Se detuvo cuando vio que era inútil correr, ya que Tom era mucho más rápido y estaba en mejor condición física que él. Tom se detuvo detrás de él—. No pude evitarlo.

Entonces no te acerques a él —espetó el pelinegro, todavía dándole la espalda—. No te acerques a mí y no te acerques a… él.

No puedo hacerlo —balbuceó el cazador, y era su corazón el que hablaba. Su cerebro se había vuelto muy lento para detenerlo y su asignación había perdido todo el sentido que tuvo alguna vez. Tom cogió el brazo de Bill y lo giró. El pelinegro tambaleó. Cuando sus ojos se encontraron la cara de Bill se puso roja. Se volvió palpablemente consciente y su cuerpo tembló de vergüenza. Dio un tirón a su brazo y desvió su mirada.

Pensé que eras mi amigo —tartamudeó.

Lo soy —respondió Tom rápidamente.

¡No! —Bill lo miró enojado—. Si fueras mi amigo, no hubieras hecho lo que hiciste, porque sabías que iba a lastimarme. —Tom bajó sus ojos con culpa—. Yo era… casto —confesó el pelinegro y sus mejillas mantuvieron la tonalidad roja. Tom alzó la vista, arrugando el ceño—. Era virgen —murmuró, su rostro formó una mueca.

Tal vez creía que lo era, pero Tom tenía la impresión de que el cuerpo de William estaba muy lejos de serlo. Los pensamientos del cazador se manifestaron en su cara y rápidamente trató de ocultarlo, pero fue muy tarde. Bill lo miraba en shock. Su rostro se transformó de rabia. Empujó a Tom bruscamente. Tom se tambaleó y cayó sobre su trasero.

¡No me importa si él es un maldito promiscuo! —Gritó Bill y sus ojos se humedecieron— No tenías derecho, Tom. ¡Es mi cuerpo! ¡Mantente lejos de mí! ¡No te atrevas a acercarte a mí!

Bill corrió antes de que Tom tuviera la oportunidad de levantarse. De todas formas, el cazador no tenía intenciones de seguirlo. Se arrojó sobre su espalda y suspiró.

Continúa…

Oh, pobre Tom, tener que sufrir esta bipolaridad de Bill es tan terrible. Por un lado estar enamorado de Bill, el dulce y tierno y ex virgen humano. Y por el otro, está el sexy y disponible demonio William. ¿Qué prueba tan compleja? ¿Quieren seguir leyendo? ¡Sí!

1 comentario en “Demon 11 (P.2)”

  1. Y así fue como Tom tomó la»virginidad» de Bill. ..
    Recuerdo que tuve un conflicto con este fic al final porque yo quería que fuera Bill quien también amara a Tom ,no sólo el demonio y por eso es mi #teamWilliam

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