Demon 11 (P.1)

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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 11

Tom no podía ni siquiera imaginar qué pasaba por la mente de Bill. Había despertado, hallándose en un cuarto oscuro, mirando directamente a Tom. Un shock absoluto comenzó a manifestarse en sus facciones al darse cuenta que no solo estaba solo con Tom en una posición comprometedora, sino que estaba desnudo y empalado.

La demoledora angustia que se instaló en sus ojos, causó una punzada de pavor que se asentó en las entrañas de Tom.

Bill… no… es… —Tom cerró la boca antes de empeorar las cosas. ¿Qué iba a decir? ¿No es lo que parece?

Bill volvió a sus sentidos e hizo una mueca. Se movió, tratando de desplazarse. Tom se movió para retirarse, pero se detuvo cuando Bill se quejó. El pecho de Bill comenzó a moverse pesadamente y sus ojos se volvieron desenfocados. Su respiración comenzó a silbar en agudos jadeos. Sudor comenzó a cubrir su cuerpo y sus mejillas se sonrojaron al máximo. Todo pasó en cosa de segundos. Fue como si el momento y la sensación generada por el sexo de pronto lo hubiera alcanzado.

Miró a Tom y tenía una expresión como si no supiera qué estaba pasando. Entonces sus ojos se abrieron y miró hacia abajo. Tom también lo hizo y se maravilló de ver el miembro de Bill alzándose. Bill jadeó y puso una mano sobre él, tratando de pararlo. Sus mejillas se sonrojaron profundamente, pero ahora de vergüenza.

Bill —pudo decir Tom con gusto.

El órgano de Bill continuó creciendo pese a sus intentos por evitarlo. Cuando vio que era inútil, comenzó a moverse frenéticamente. Se levantó, empujando los hombros de Tom, pero en un instante resbaló, haciendo que Tom lo volviera a embestir. Bill cerró los ojos muy apretados y un fuerte gemido se escapó.

Tom jadeó. Bill volvió a empujar a Tom. Tom trató de salir de su cuerpo, pero Bill jadeó, agarrando a Tom por los hombros, su cuello se arqueó y sus músculos pélvicos se apretaron involuntariamente alrededor de Tom. Tom se quedó paralizado. Bill gimoteó, tragando constantemente, jadeando como si estuviera sin aliento. Apenas miró a Tom, antes de moverse y poner su cabeza en el hombro del otro.

Tom arrugó el ceño—. ¿Bill?

Termina —chilló el pelinegro—. Solo termina.

Tom supuso que William había dejado a Bill al borde del orgasmo, pero de algún modo, lucía como si lo lastimaba si se detenía. Bill necesitaba liberarse y era más fuerte que su obsesión por separarse, incluso pese al impacto de cómo llegó a ese punto.

Tom lo sostuvo una vez más, levantándolo por las caderas, pero a diferencia de William, su tacto era gentil y sus embestidas, lentas y consideradas, con mucho menos intensidad que antes.

¡Hazlo más rápido! —Imploró Bill.

Tom inhaló y tragó con incertidumbre. Sin embargo, hizo como le dijo.

Los jadeos y quejidos de Bill evolucionaron a gemidos, que se producían casi cada vez que Tom entraba en su cuerpo. Tom movió una mano hacia el rígido miembro del pelinegro y comenzó a masajearlo. Rápidamente, Bill fue a sujetar la muñeca de Tom, como para quitarla, pero nunca tiró. Gimió y su intento de alejar a Tom, pronto se vio abandonado.

La personalidad de Bill era tímida y modesta, así que Tom estaba más que perplejo de estar escuchando sus sonidos sexuales. Estaba emocionado y completamente maravillado de ver ahora el cuerpo del demonio responder tan acorde, cuando hacía diez minutos no había nada. Supuso que cuando la mente está convencida de algo, como de ser un humano, el cuerpo se comportaría de esa forma. “La mente crea la realidad, la mente es más poderosa que el cuerpo, mente sobre la materia”. Fue una locura que leyó mucho tiempo atrás en algún viejo libro de filosofía, pero ahora veía que esas cosas sí funcionaban, estaba mirando a la prueba.

Los gemidos de Bill se estaban haciendo más fuertes y parecía que no podía soportar escucharse a sí mismo, pero no podía evitarlos, así que mordió el hombro de Tom para acallarlos.

Tom gruñó. Podía sentir los dientes de Bill calvándose en su piel, incluso sobre su uniforme. Embistió tan profundo como pudo, casi al mismo ritmo de la música baja que provenía de las pantallas de televisión.

Bill se echó hacia atrás, su cuerpo se puso rígido en un arco pronunciado. Soltó un fluido oscuro sobre el torso de Tom.

Tom apresuró sus embestidas. Bill apretó los ojos muy fuerte.

Ah… ah… ya no más —gruñó—. Tom… no más.

No puedo parar —jadeó Tom. Cerró los ojos y golpeó, apresurando su clímax. Bill jadeó, su rostro se contorsionó y apretó los dientes.

Tom dio una embestida final. Exhaló, con la respiración pesada, sintiendo las olas del orgasmo en cada músculo, antes de rendirse. Bill se deslizó débilmente sobre Tom. Tom lo ayudó a recostarse sobre el sofá.

La respiración de Bill no había decrecido aun después de varios minutos. Respiraba como si hubiera estado demasiado tiempo bajo el agua. Le estaba tomando mucho tiempo componerse después de las consecuencias del orgasmo y Tom se regocijó de orgullo, pero luego los jadeos de Bill se volvieron sollozos. El pelinegro llevó una mano a su trasero, hacia el lugar que dolía. Su cara hizo una mueca de dolor y sus ojos se llenaron de lágrimas. Por supuesto, una vez que la emoción se iba, el dolor era todo lo que quedaba.

Tom palideció. Lo consumía el arrepentimiento—. Oh, Dios, lo siento. Lo siento tanto. —Recordó que no había tomado ninguna precaución para… preparar al demonio o algo así y lo había estado follando casi como un bárbaro. Bill solo podía estar sintiendo las consecuencias, sin importar lo rápido que su cuerpo sanaba. Tom se sintió como un idiota, por no verlo venir. Intentó ayudar a Bill ofreciéndole una mano, pero Bill la alejó de un manotazo.

De pronto, Bill contuvo los sollozos y desesperadamente miró alrededor.

¿Qué? ¿Bill? —Preguntó Tom, ansioso.

Bill vio un par de servilletas junto a unos tragos, en el centro de la mesa. Los cogió y los pasó por su trasero, limpiando el semen que se filtraba. Arrojó lejos las servilletas sucias y luego, agarró su ropa y comenzó a ponérselas con prisa. Al parecer, el dolor físico había cesado, pero los sollozos y el semblante miserable, permanecían, como también el dolor emocional.

Bill, por favor. Lo siento —dijo Tom—. Él me obligó a… hacerlo. Él me sedujo. No pude resistirme.

El pelinegro lo miró con rostro severo. Alzó una mano. Tom parpadeó, pasmado, pero no se movió. Bill se quejó e hizo una mueca de dolor, sacudiendo la mano y frotando sus nudillos. La mandíbula de Tom había sido demasiado dura para ese puñetazo y, aparentemente, solo consiguió lastimarse a sí mismo. Bill nuevamente miró a Tom, más enojado en este punto. La siguiente vez que alzó la mano, Tom hizo una mueca, sintiendo la punzada quemante en su mejilla izquierda, después de tremenda cachetada.

Tom se frotó la mejilla. El rostro de Bill ahora lucía más satisfecho. Se volvió rápidamente y se dirigió a la salida.

Continúa…

Notas de MizukyChan: Muchas gracias a todas las lectoras habituales, y una bienvenida a todos los que se integran a esta familia de cazadores y demonios. Y un besote y agradecimiento especial a blame_my_dirty_mind, por ser tan amorosa de betear esta traducción y muchas más, por haber escrito este maravilloso fic.

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