Algo nuevo 1 (P.1)

Algo nuevo 1 (P.1)

Notas: Este fic continúa del Mini-Fic «I am not ok»

Fic TWC de ladyaradia

Capítulo 1 (P.1)

Noviembre 12/ 2016

Posiblemente, la que acababan de pasar fuera la peor pelea que habían tenido en mucho tiempo.

Esa noche Bill salió con Shay porque pensó era la mejor opción para dejar de torturarse con las posibilidades de lo que Tom podía decidir; de las decisiones que él mismo debería tomar. Y así, mientras bebía sorbos de vodka y Shay conversaba con algunas de sus amigas que había encontrado en el club, su memoria recorrió los sucesos más importantes de los últimos tiempos, los que… ¿tal vez los habían llevado a esa encrucijada?

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Febrero/2015

El día de San Valentín los halló, a los cuatro integrantes de Tokio Hotel, juntos en un apartamento rentado en Berlín, donde ensayaban para sus presentaciones en varias ciudades europeas. El ambiente era relajado entre ellos, aunque los Gs extrañaban a sus parejas, especialmente Gustav, quien prácticamente no había tenido una luna de miel por falta de tiempo. No obstante, esa noche, sus chicas vendrían a la ciudad para celebrar y se quedarían con ellas en algún lujoso hotel, mientras le dejaban libre el apartamento a sus amigos gemelos.

Durante todos los días anteriores, habían sido testigos de cómo la felicidad había vuelto a reinar entre ellos, como se sonreían todo el tiempo y se tocaban provocando una electricidad que cargaba el aire de tensión sexual, de energía positiva. Tal vez tenía mucho que ver el hecho de estar de nuevo envueltos en su sueño, y estar lejos de personas ante las cuales tuvieran que fingir o medir su comportamiento; porque en compañía de los Gs, los primeros siempre en apoyar su amor, todo fluía con gran armonía.

Fue Tom quien preparó una pasta con su receta especial, y creó el ambiente romántico para sorprender a Bill quien volvía de un corto paseo con los perros. Este, tras dejarlos en una habitación aparte, fue en busca de Tom porque ya sabía iban a celebrar solos pero no sabía cómo. Se encontró en el comedor con la elegancia minimalista de una mesa iluminada por velas, con una sola rosa roja frente al asiento donde Bill debería sentarse y coronada por un Tom sentado allí sonriente, vestido únicamente con bóxers y llevando el pelo suelto sobre los hombros.
—Hmmm, Tomi, me hubieras avisado que el vestuario sería tan fresco. Sabes que hay mucho frío afuera, ¿verdad?
—Ajá, pero acá tenemos calefacción, y si aún tienes frío, yo me encargaré de hacerte entrar en calor.

Bill sonrió mientras hacía un pequeño striptease para quedar en las mismas fachas que su gemelo y avanzando lentamente hasta quedar sentado en su regazo. Lo besó y luego se rió con deseos.
—Y piensan todos que tú eres poco sentimental, pero no lo eres para nada; eres todo sensible.
—Sí, aunque también estoy caliente; quizás hice todo esto para llevarte a la cama.
—Ja, Tomi, esa camita pequeña nos tiene durmiendo uno sobre el otro todo el tiempo.
—No me refiero a dormir. Tenemos el apartamento para nosotros solos, podemos… ser ruidosos, correr desnudos, lo que se nos antoje.
—¿Hacer el amor sobre la mesa? —Bill le hizo un guiño pícaro.
—Solo después de que comamos, que no me esforcé tanto para que la comida se eche a perder. Además, vamos a necesitar esa energía.
—Hmmm, sí que estás caliente… Espera, deja sacarle una foto a esta mesa para mi muro de Instagram y luego… comeremos…
—Te gusta provocar a nuestros fans, ¿no?
—Me gusta… —le guiñó un ojo. Se levantó para sentarse al otro lado, olió su rosa, y luego ambos comieron entre sonrisas, miradas y bromas.

Al terminar, fue también Tom quien se llevó los platos al fregadero, y allí lo alcanzó Bill, abrazándolo por la espalda y pasando la lengua entre sus omóplatos, haciendo que se le erizara toda la piel.
—Quiero hacerte mío… ahora… aquí —bajó por toda su espalda, lamiendo a lo largo de la columna vertebral, hasta alcanzar el borde de los bóxers blancos que llevaba Tom, los que bajó de un tirón para seguir lamiendo entre sus nalgas y luego colar la lengua en la abertura apretada. Tom jadeó y se aferró al borde del fregadero.
—Ah, Bill, ¡Billy…! —gritó.

La boca de Bill estaba ocupada, así que solo dejaba salir sonidos ininteligibles pero que cualquiera interpretaría como, inequívocamente, lascivos. Su lengua experta, ayudada por el piercing de bola que desde adolescente llevaba allí, no tuvo problemas para hallar el punto de placer de Tom y rozarlo una y otra vez hasta dejarlo pidiendo más y más.
—Ven, Billy, entra en mí, hazlo ya.

Los bóxers negros de Bill también bajaron por sus piernas a alta velocidad y quedaron sobre el suelo de la cocina antes de que acercara nuevamente su pecho a la espalda de Tom, sus manos a cada una de las tetillas para acariciarlas con suavidad, y su pene a la abertura ya húmeda y dilatada. No obstante a ello, la primera embestida hizo al otro dar un quejido de dolor, puesto que la longitud que se abría paso en su interior no era nada despreciable y sus manos se aferraron con más fuerza al borde del que se sostenía. Poco a poco, no quedó más que placer, y el primer orgasmo de la noche para los dos llegó casi enseguida: primero Tom quien había llevado una de sus manos a su propio pene y lo masajeaba al ritmo de las embestidas de su gemelo que casi siempre lograban dar certeramente con su próstata, y luego Bill, azuzado por las contracciones en el interior de Tom y por sus balbuceos de satisfacción, llenándolo con su semen.

Luego fue el turno de la estrecha cama, adonde fueron a recuperar fuerzas antes de volver a comenzar con su maratón de sexo apasionado. Horas después, y luego de adormilarse por un rato, se quedaron uno en brazos del otro, o mejor dicho, esta vez Bill entre los brazos de Tom.
—Ha estado genial: lo que planeaste, la cena, el sexo. Ha sido mejor que lo que recordaba de nuestros San Valentín de antes… de antes de…
—No menciones nada que nos pueda echar a perder la felicidad, ¿sí? Yo… solamente te amo.
—Y yo a ti; tú eres el único al que puedo amar; nunca olvides eso.
Tom solo respondió con una sonrisa tierna mientras acariciaba el brazo izquierdo de Bill, tan lleno de tatuajes que ya casi no quedaba espacio por dibujar.

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El tour fue exitoso, y la única mancha que seguía viendo Bill era que tuvieran que soportar a Ria alguna que otra vez; especialmente cuando, por invitación del management, la novia de Georg y la esposa de Gustav se sumaron durante unos días al tour y con ellas vino también Ria, con la anuencia de Tom.

Afortunadamente, ellas solo iban en el bus por un corto tiempo antes de llegar al próximo hotel en que se quedarían todos, la banda y su staff. Ya en las habitaciones, Ria se quedaba sola mientras Tom se excusaba con ella diciendo que se iba una habitación propia puesto que ellos dos en realidad no eran más que amigos. La sonrisa maliciosa de Ria y sus roces al despedirse de él, hacían a Tom estar un poco esquivo. Una vez libre, la habitación a la que iba directamente era la de Bill, donde lo mismo descansarían abrazados de su ajetreado día que se entregarían toda la pasión que siempre les bullía dentro a uno por el otro.

A fines de marzo, en uno de los meet and greet del tour, Tom vio la oportunidad de demostrarle a Bill que él era su prioridad cuando una fan preguntó acerca del “Torg”, una broma en que juntaban los nombres de Tom y Georg para insinuar algún tipo de romance entre ellos. Bill comentó riéndose que tenía que ver con la forma en que Georg miraba a Tom, que era algo sexual; Georg rebatió la broma diciendo que entonces la pareja entre Bill y Gustav sería algo así como “Bigu” y entonces, en uno de esos momentos espontáneos que no eran tan comunes en Tom excepto cuando se trataba de expresar sus sentimientos por su gemelo, él dijo que la pareja entre Tom y Bill sería llamada “Toll” y que “toll”, en alemán, significa “maravilloso”. Bill no se esperaba algo así; su rostro expresó su miedo a ser descubiertos por ese obvio desliz verbal de Tom, a la vez que en su interior la felicidad lo embargaba al entender que a su gemelo ya nada lo detenía para expresarle su amor aunque fuera en público. Desde ese momento, todos sus fans que eran capaces de entender y apoyar lo que pasaba entre ellos, bautizaron con ese apelativo a las expresiones de amor entre ambos que observaran en un concierto, un video de paparazzo, o una foto con alguna mirada o lenguaje corporal demasiado poco fraternales y sí de pareja enamorada.

Pero la valentía verbal de Tom tuvo consecuencias cuando se fueron en abril a Coachella. Andreas había llegado de nuevo a la ciudad, Shiro estaría con ellos llevando también a su esposa, Shay, y por tanto Ria fue invitada: habría muchos medios de prensa en el festival, paparazzi persiguiendo a los famosos, y todos comentarían si ella no estuviera presente, especialmente después de todos los comentarios “toll”. Hubo bastante alcohol y fiesta, y algún que otro cigarrillo de marihuana; todos parecían bastante eufóricos y desinhibidos. Justamente cuando las cámaras enfocaron a su grupo, todos saludaron con gritos y poses, varias veces; luego una chica saludó a Bill con mucha efusividad, y él no pudo evitar sacar a flote su coquetería con el sexo contrario. Tom lo observó de reojo justo cuando Ria se acercaba a él para aprovechar otra aproximación de la cámara; en su corazón, el demonio de los celos se instaló una vez más y, como le había pasado otras veces por la misma razón, reaccionó sin pensarlo mucho atrayendo a Ria y plantándole un beso en la comisura de los labios; ella primeramente se asustó por un acto tan desacostumbrado en él, pero luego le siguió el juego aunque no pudo obtener nada más: Bill había vuelto a acercarse al grupo y Tom se intranquilizó; cuando pasara la resaca, sabía que vendrían problemas.

Y los problemas llegaron.
—¿Qué fue todo eso de besar a la zorra? —Bill acababa de empujarlo lejos cuando Tom intentó besarlo al despertar, ya en su casa de Los Ángeles. La noche anterior habían llegado todos usando el servicio de Uber ya que ninguno se había medido con el alcohol; Andreas fue hospedado una vez más en la habitación de huéspedes de los Kaulitz.
—¿Qué fue eso de estar coqueteando con una mujer frente a mis ojos? —le rebatió Tom.
—Nada, no fue nada. No me di cuenta de… Solo la saludaba. Estaba borracho y… no recuerdo mucho; pero tú besando a esa, se me quedó grabado.
—Ya no me vale que te justifiques con el alcohol. Y si es que el alcohol no te deja pensar para evitar lastimarme, vas a tener que escoger entre tus borracheras y yo.
 

—¿Ah, sí? ¿Y qué tal si yo te diera a escoger entre yo y tu circo con Ria?
—Serías muy egoísta; porque yo lo estoy haciendo por nosotros, por nuestra relación, y por la banda.
—¡Me vale una mierda! —Bill terminó por levantarse e irse al baño mientras Tom le gritaba.
—¡No hemos terminado de hablar, Bill Kaulitz! —gritó fuera de sí mientras Bill se encerraba y se metía a la ducha—. ¡Cabrón! —pateó los zapatos que se encontró en el medio y salió hacia la cocina para prepararse un café y fumarse un cigarrillo, o varios si era necesario, para lograr calmarse.

Se encontró a Andreas, el que acababa de regresar de sacar a Pumba y Capper, quienes saltaron hacia él al verlo; su rostro se relajó un poco ante sus dos bebés de cuatro patas.
— Escuché gritos; ¿estaban peleando Bill y tú?
—Pues… algo… sí.
—¿Es grave?
—No…, sí…, no creo; es solo que a veces no puedo con el egoísmo de Bill.
—Tal vez sería mejor que hicieran vidas separadas, después de todo.
—¿Vidas separadas? —Tom le sonrió amargamente—. No, ninguno de los dos sobreviviría a eso. Estamos condenados a sufrirnos… por siempre. ¿Tú… preparaste café ya?
—Sí, está ahí, en la cafetera.

Tom fue y se sirvió una taza llena; Andreas volvió a pararse junto a él.
—Si les hace mal estar juntos, ¿por qué seguir haciéndose daño?
—Andy, no nos hace mal estar juntos; esto… sé que pocos lo entienden, pero… es nuestro modo de vivir. Él… es todo para mí.

Dejando a Andreas muy extrañado por su comportamiento, Tom se levantó apurado, sin probar su café, de regreso a la habitación que compartía con Bill. Le dio una patada con todas sus fuerzas a la puerta del baño, que cedió de inmediato.
—¡Tom! ¿Qué…? —lo que Bill iba a preguntar fue interrumpido por un beso voraz que Tom le dio, metiéndose con la ropa que llevaba bajo la ducha.
—¡Estás loco! —dijo Bill cuando al fin pudo usar su boca para hablar.
—Sí, estoy loco por ti. No quiero que sigamos peleando. Nos ofendemos y nos lastimamos demasiado; y es mejor no decir palabras que luego se puedan perdonar pero no olvidar.
—Estoy de acuerdo con eso. Yo… lo siento; te prometo que intentaré no beber tanto como para no saber lo que hago. Y trataré de sobrellevar la presencia de… la Ria; ya sé que te estás sacrificando por todos, y yo debo hacer también mis sacrificios.
—Haremos que la presencia de ella sea lo mínima posible, ¿sí?
—Y… ¿alguna vez nos libraremos de ella?
—Sí, en el momento adecuado. ¿Está bien?
—Está bien. Ahora quítate esas ropas mojadas. Me encantó el modo dominante con el que entraste aquí; ya extrañaba ese lado tuyo que casi nunca dejas salir.
—¡¿Ah, sí?! Bien… —lo empujó contra una de las paredes, y lo aprisionó con su cuerpo.

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Mayo/2015

En cuanto tuvieron un poco de tiempo libre, se fueron por unos días a Las Vegas. En varias de esas noches, aprovechando el anonimato, la oscuridad y las luces estroboscópicas, bailaron juntos, se besaron y se acariciaron con la ilusión de ser libres. Una de las razones de ir a la ciudad, fue asistir a uno de los conciertos de Britney Spears, uno de los ídolos de ambos desde su adolescencia. Ya en el concierto, los dos disfrutaron con el show lleno de efectos especiales y glamour; Bill rió mucho mientras Tom se le encimaba cantando “Gimme, baby, one more time”, a la vez que la excitación de los dos crecía. Una sesión de fotos tomada por Tom a un Bill semidesnudo después de hacer el amor, de las cuales algunas, las menos comprometedoras, compartió en su cuenta de Instagram, fue uno de los resultados de esa noche. Otro, fueron varios nuevos proyectos sobre los que conversaron abrazados: un documental sobre la banda, una especie de novela o biografía sobre el mundo de la música donde habían estado tan imbricados desde que eran unos niños, los diseños de moda de Bill y, tal vez, si tenían tiempo, un pequeño álbum donde mostrara las canciones que le habían inspirado a Bill los peores y mejores momentos desde que cometiera el mayor error de su existencia.

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Julio/2015

Iniciaba otra etapa, y de qué manera; con lo del TOLL, Tom había inventado un término nuevo para esa extraña relación que tenían y la cual no se podía decir que no hubiesen intentado de muchas maneras que por fin se estabilizara; pero siempre algún obstáculo se aparecía. Usualmente, era el rechazo de su madre a saberlos una pareja, sus críticas continuas a Bill y que Tom no fuera capaz de enfrentarla, o peor, que tuviera un terror absoluto a decepcionarla. No obstante, las cosas se calmaron mucho con respecto a ella cuando Tom le mostró el certificado de su matrimonio con su “novia”, Ria Sommerfeld. Simone protestó porque no había sido invitada a la boda y Tom arguyó que solamente había estado Bill, porque todos necesitaban mantener absoluta discreción para que la noticia no se filtrara a sus fans, quienes ya odiaban suficiente a Ria. A su pesar, Simone se alegró interiormente con la imagen de un Bill obligado a ser único testigo de la boda de su gemelo con otra persona.

—¿La amas en verdad? —preguntó.
—Claro, mami, ¿por qué si no me casaría con ella?
—¿Y Bill? —ella no tocaría directamente el tema de lo que sabía habían tenido sus hijos—. ¿Cómo lo ha tomado él?
—Pues… bien, normal.

Siempre quedaban cosas sin decir, aunque ambos supieran que había más, mucha más agua corriendo bajo ese puente.

—¿Vas a mudarte con ella? ¿Se mudará Bill a otra casa?
—No; Bill y yo necesitamos trabajar juntos a cualquier hora, así que…
—Entonces Ria vive con ustedes.
—Sí, eso es… —no le gustaba mentirle tanto a su madre pero a veces ella no le dejaba otra opción. En verdad, justo el día siguiente de que firmaran ese nuevo contrato con Ria, esta vez con forma de certificado matrimonial, Bill y él se marcharon a Palm Springs en su propia escapada romántica; y no, Ria no vivía con ellos, de hecho, no sabía exactamente dónde se quedaba porque ella variaba mucho de alojamiento.
—No sé si eso resultará; Bill puede maltratar a tu esposa con su carácter…, ya sabes cómo es él de caprichoso y humillante…
—Resultará. Y… ¿qué tal la galería? —Tom comenzó a desviar la conversación hacia otros derroteros menos peligrosos y Simone decidió no insistir: hablar con alguno de sus hijos acerca de cómo era su relación con el otro siempre era como pisar sobre cristales rotos: uno podía resultar bastante herido si no tenía cuidado.

En realidad, la historia de su casamiento secreto había sido un poco diferente.

[flashback]

Tom conoció a Ria en 2009 a través de una agencia que proveía “acompañantes” que posaran como novias que les había recomendado su mánager personal, Dennis, puesto que ella había trabajado antes con el famoso rapero Samy Deluxe en algo parecido. Su presencia era una idea del management para ablandar la imagen de Tom ante la opinión pública tras su incidente con las acosadoras francesas, puesto que la representación que llevara a cabo con Chantelle Paige fracasó estrepitosamente por el ego de la joven estrella norteamericana. Ria, una chica de humilde extracción cuyo mayor mérito había sido un premio de belleza local, sería más fácil de manejar; o eso pensó el propio Bill cuando accedió al plan de que Tom apareciera con ella en algunos lugares bien planeados para que los paparazzi les captaran.

Vivir en Alemania se había convertido en una causa de estrés muy fuerte para ellos, pero especialmente para Tom, tras todo lo que ya había pasado. Por tanto, luego de que otros acosadores irrumpieran en su casa de Hamburgo en 2010, Bill lo convenció de darse un tiempo para saber qué querían y mudarse a L.A. para comenzar una vida con mayor privacidad y libertad puesto que, a pesar de que la música era una de las partes más importantes de su vida, hubo ciertos momentos en que Tom tuvo dudas de si la banda continuaría siendo su futuro: estaba cansado de las persecuciones, del miedo, del silencio.

Ya viviendo en la “ciudad de ángeles”, acordaron que, tras terminar los compromisos que les faltaban en 2011, se tomarían un año sabático, o dos, el tiempo necesario para recuperarse y saber si querían seguir en ese proyecto que había sido su sueño desde la infancia; pero antes de que eso pasara, la mayor decepción de toda su existencia cayó sobre Tom para hacerlo pedazos: enterarse que Bill le había sido infiel con una mujer, y peor que eso, que le había mentido sin escrúpulos para ocultar su traición. Creyó que nunca se recuperaría de ese golpe; su sonrisa solo salía ante las cámaras y la alegría jamás llegaba a sus ojos. Tuvo que pasar tiempo para que pudiera ir sanando lentamente, y así, lentamente, empezara a perdonar.

Bill le pedía perdón todo el tiempo con palabras, pero su actitud dominante muchas veces le creaba aún más dudas a Tom sobre esa relación prohibida de los dos, sobre si debía dejarse llevar por lo que sentía por él, por ese amor avasallador que consumía su voluntad, por esa pasión que lo quemaba cerca y lejos de su gemelo. Se sentía enloquecer al pensar en que necesitaba encontrar una salida que le abriera un nuevo camino —uno que dejara a Bill solo en la categoría de su hermano gemelo—, sin poder hallarla. Era virtualmente imposible para él alejarse de Bill, y mientras más lo intentaba parecía que las ataduras que los unían se apretaran más. Luego, el verlo caer en adicciones, en depresión, terminó por rendirlo a la evidencia de que no había otro camino para él que seguir junto a Bill, en las buenas y en las malas, con subidas y bajadas, pero siempre con él.

Confesarle su plan de venganza que implicaba a Ria fue el inicio de ese otro momento de sus vidas. Bill le gritó mentiroso, cruel, y luego lloró en sus brazos aliviado por saber que esa mujer que él sentía le arrebata a su gemelo y con ello le arrebataba el alma, no era nada realmente para Tom sino una “escort” de lujo a quien le pagaba para actuar como su novia ante todos los ojos. Y Bill reconocía que habían sido convincentes pues habían logrado convencerlo no solo a él, sino también a Simone y a los Gs.

Es verdad que Ria nunca vivió con ellos en su casa, pero al inicio de que la chica se mudara también a Los Ángeles —donde se había inscrito en una carrera de Antropología en la UCLA que parecía nunca terminar—, antes de la debacle de su relación con su gemelo, Bill había accedido a que ella se quedara un tiempo cuidando a sus perros en la casa anterior que tenían, en Tarzana, mientras ellos viajaban con la banda a sus compromisos en Rusia y Japón, porque no veía peligro ninguno en ella.

Luego que Tom se enterara de lo que había pasado realmente aquella noche de fines de agosto de 2010 entre Bill y Verina Marcel, todo eso cambió. Todos quedaron asombrados al saber que el coste de la universidad a la que asistía Ria realmente lo pagaba Tom, así como todas las cirugías estéticas correctivas que ella insistía en hacerse. Tom pasaba mucho tiempo con ella y parecían una verdadera pareja, al menos delante de Bill y el resto de sus amigos; aunque Tom jamás era muy cariñoso con Ria cuando estaban frente a alguna cámara fotográfica o de video.

Durante ese tiempo en que Bill creyó firmemente que Tom y Ria eran realmente novios y temía todo el tiempo que Tom cometiera el error de dejarla embarazada —puesto que sí, al menos una vez los había escuchado teniendo sexo en su propia habitación compartida mientras él perdía el quicio por los celos y la decepción— su única esperanza estribaba en que su gemelo seguía metiéndose en su cama, a veces en su ducha, y seguía coqueteándole cada vez que se daba una oportunidad. Bill jamás desistió, pero su frustración solo era aliviada con dosis de alcohol, marihuana, y a veces éxtasis, heroína o cocaína. Afortunadamente, Tom había reaccionado a tiempo para salvarlo de una caída en picada.

Levantarse y recuperarse de nuevo, pararse de nuevo en sus pies, se convirtió en una lucha de todos los días en las que ambos tomaban parte: Bill, intentando mantenerse “limpio” y calmado; Tom haciendo presión para que Bill no flaqueara. Fue entonces que las cosas se complicaron con Ria, puesto que, a pesar de que Tom creyera que ella estaba agradecida por todo lo que él la había apoyado en su vida de Los Ángeles, y la consideraba una compañía simpática y una buena amiga, Bill tenía razón en sus intuiciones acerca de ella: era una mujer oportunista, falsa y capaz de enormes bajezas para lograr ascender en el plano social.

Por supuesto que Ria notó el cambio que se operó en Tom tras que este y Bill se reconciliaran al fin, y no estaba ajena a los rumores que recorrían las redes acerca de cómo ellos se saltaban las fronteras de la hermandad, por lo que aprovechó a su favor la ingenuidad de Tom: pronto tuvo pruebas (conversaciones grabadas, videos tomados con cámaras escondidas) que dejaban muy claro qué tipo de relación llevaban verdaderamente los famosos gemelos Kaulitz; pruebas que aunque tal vez no fueran aceptadas por un tribunal sí serían un manjar para las revistas de chismes y escándalos. Por si no bastara con ello, se las arregló para atraparlos en una situación comprometedora (besándose, un poco pasados de copas, en un rincón a oscuras de uno de esos clubes a los que a veces la tenían que llevar). Luego, fue cosa de plantearle a Tom sus condiciones.

—Quiero ser tu esposa.
—¿Qué? Ria, sabes que tú y yo no…
—Tranquilo, Tom; ya vi quién te excita mucho más que yo y no pretendo estar en el medio de los dos, no realmente, aunque sean unos locos enfermos eso a mí…
—No somos ni locos ni enfermos, no te permito…
—Te digo que eso a mí… no me interesa, yo solo quiero vivir bien… y tú puedes garantizarme eso. No quiero una boda para que tus fans mueran de envidia y me deseen la muerte; solo un papel firmado, que me garantice que será mucho más difícil para ti echarme a un lado cuando se te dé la gana. Tengo un acuerdo de confidencialidad para el trabajo como tu “novia” pero no para guardarte tus secretos sucios con tu hermanito, ¿entiendes? Piensa este matrimonio como un nuevo contrato conmigo, mucho más serio.
—Yo… tengo que discutirlo con Bill; no puedo responderte ahora.
—Estoy segura de que él también aceptará, por el bien de ambos…

Al final, Bill había accedido a ser testigo del “matrimonio” de su gemelo con la mujer que había sido una sombra en su vida hasta que Tom le confesara que nunca hubo realmente más que amistad y negocios entre ellos —más negocios que amistad— solo con la condición de que al día siguiente de firmar esos papeles se fueran juntos a alguna parte donde pudieran vivir la ilusión de que estaban en su propia nueva luna de miel y olvidar que Ria siquiera existía. Los días y las noches en el lugar más que agradable y discreto que se consiguieron en Palm Springs les parecieron demasiado cortos; el tiempo se les iba en adelantar la escritura de su “novela”, nadar en la piscina, salir a dar una vuelta al aire libre para que sus bebés hicieran ejercicio, y hacer el amor hasta cansarse. Cuando Erik Bergamini llegó a visitarlos para filmar allí mismo un nuevo capítulo de THTV, fue Bill quien abrió la puerta y sonrió a la cámara, escoltado por sus perros, decidido a que, al menos allí, no estaba dispuesto a fingir demasiado; así que la complicidad entre él y Tom, la única cama que compartían y de la que sus bebés también se adueñaban, los bóxers de los dos a la vista colgados sobre sendos postes de la cama, fueron como señales subliminales de lo que ellos querían gritar: que estaban juntos y felices de nuevo, y que ya estaban hartos de esconderse.

[fin del flashback]

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Al día siguiente de su visita a Simone, Tom se encontró con Georg para hacer el trabajo musical que lo había traído hasta Alemania; hubiera querido no tener que separarse de Bill mientras este se quedaba en L.A, pero este había dicho que no sería capaz de ver a Simone sin decirle unas cuantas verdades y Tom prefirió aplazar ese encuentro.

Mientras las cámaras para THTV los grababan, una llamada de Bill entró al teléfono de Georg, y todos rieron de la insistencia con que este intentaba saber de Tom aunque fuera a través del teléfono de su amigo. A Tom le encantó ese detalle; le hizo sentir que no era el único que se desesperaba y le mandaba un mensaje tras otro cuando viajaba sin él a alguna parte. En la noche, en la intimidad de su habitación, tuvo que acceder a tener sexo virtual con Bill mientras estaban conectados a skype, porque la necesidad de sentirse era demasiado grande para los dos.

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El resto del año 2015 pasó entre el tour, ensayos y preparar otros proyectos, incluido el EP en solitario de Bill que Tom produciría por completo, como mismo había sido el compositor musical de cada una de las cinco letras que Bill escogió para que ambos pudieran exorcizar sus demonios a través de ellas. Sí, porque Bill había hablado de su corazón roto, de la relación deshecha por la que casi había perdido todo, y mucha gente le había creído que esa persona ya no estaba a su lado; solo muy pocos sabían que en verdad todo ello se refería a un dolor real, a un rompimiento real, y a una reconciliación real con la única persona que había amado en toda su vida: Tom, por supuesto. Y las palabras en las canciones expresaban los sentimientos de los dos, les servían para admitir sus culpas y pedir sus excusas.

Shiro, no obstante, les aconsejaba llevarse a Ria a algunos eventos y salidas nocturnas para que la opinión pública se llevara una imagen de ellos distinta a los insistentes rumores de incesto, asunto que, por demás, no lo incomodaba demasiado —él recordaba muy bien que cuando conoció a la banda en 2009 mientras ellos grababan en algunos estudios de Los Ángeles y Miami, supo reconocer enseguida ese algo no fraternal en las miradas que se daban los Kaulitz, en las sonrisas y las frases que solo eran normales en una pareja; así que cuando el propio David Jost le propuso tomar su lugar manejando a la banda, el primer paso fue dejarle claro a los implicados que él los entendía y apoyaba (David también conocía perfectamente la relación de los Kaulitz, así como el antiguo staff de la banda y los guardaespaldas más cercanos a los gemelos, pero no le parecía exactamente bien, y ellos se habían molestado mucho con él en algunos momentos en los que colaboró con Simone para mantenerlos controlados)—. La esposa de Shiro, Shay Todd, una prominente diseñadora y empresaria del mundo de la moda, había tomado cariño a los gemelos hasta el punto en que ellos la llamaban “mami Shay”, especialmente Bill, quien tanto carecía de verdadero cariño maternal. Fue ella misma quien le hizo ver a Shiro lo fundamental que resultaba proteger ese amor, su necesidad de estar juntos, para la salud mental y física de ambos, y la estabilidad de Tokio Hotel. 

“I need some time”, estaba escrito en un casco de escafandra en el nuevo tatuaje de Bill en su brazo izquierdo, y sí, eso era lo que estaba necesitando más que nada, tiempo para tantos sueños que aún no cumplía, tiempo para estar con Tom, tiempo para escapar con él a donde no les juzgaran por amarse como lo hacían.

Así, cumplieron 26 años en medio del tour por Latinoamérica, en la Ciudad de México. Tom no pudo evitar abrazar apretadamente a su gemelo incluso frente a las cámaras, mientras Bill, siempre más paranoico cuando estaba en público, se quedaba algo paralizado por miedo a reaccionar de un modo poco fraternal. Luego, se emocionó hasta las lágrimas cuando sus dos grandes amigos los sorprendieron con un pastel y serenata. Afortunada o desgraciadamente, la fecha siguiente en Chile fue cancelada pues los cuatro habían terminado bastante exhaustos tras la celebración que incluyó la noticia de que Gustav se iba a convertir en papá.
—Tom, creo que es el momento adecuado para hacerlo. Gus estará enfocado en su paternidad para inicios de año, y le podemos dar tiempo para él y su familia mientras sacamos el EP.
—Billy, ¿no te parecen canciones demasiado personales? Prácticamente todo está ahí, todo lo que nos pasó en este tiempo…
—Tú lo hiciste con “Covered in gold”. Ya sé que no te gusta sacar tus sentimientos para que todos los vean, pero lo necesitamos.
—Tú lo necesitas; tú siempre quieres contar todo lo que te pasa, y por eso te has buscado más de un lío. Todavía recuerdo lo que pasó con esa página de internet que nos apoyaba y luego…
—Ya sé, ya sé. Pero el silencio hace daño, Tomi, y tenemos que hacer catarsis de algún modo. Siempre es la música quien nos ha dado la libertad que no tenemos para decirle al mundo cuánto nos amamos. Este tiene que ser un proyecto de los dos, tú producirás toda la música, tú harás los arreglos, yo pondré mi voz y todos esos sentimientos de ambos que escribí en esas 5 canciones.
—Un proyecto de ambos; está bien, pero le dirás a todos que es tu proyecto, en solitario, ¿ok, Billy? Me sentiré mejor así.
—Ok. Billy no está ok con esa idea, pero si su Tomi lo desea, lo hará —tomó sus mejillas pobladas por barba para acercarlo a su boca y besarlo suavemente.
—¿Billy no está ok? —dijo al fin Tom frunciendo el ceño.
—Sí, ahora lo está. ¿Sabes qué? Es un buen título para el EP, “I am not ok”, ¡he tenido tantas ganas de decir eso en cada entrevista de esas en que tenía que fingir una sonrisa cuando en realidad me sentía morir por dentro!
—Sí, también yo.
—Entonces, será mi proyecto en solitario, pero voy a ser Billy, no Bill; solo tú y mamá me llaman Billy, así de algún modo mostraré que nadie más cabe en mi historia, solo tú.
—No te das por vencido, ¿verdad?
—No; siempre he luchado por lo que quiero hasta lograrlo, y únicamente puedo ceder contigo, pero solo un poco —le guiñó un ojo.

En muy poco tiempo, la primera de las canciones ya estaba lista, “Love don´t break me” y comenzaron a filmar el video clip, con un guión que recordaba bastante a lo que Bill había vivido en el momento que despertó junto a Verina Marcel y todo el arrepentimiento posterior. En verdad, recordar todo eso podía ser doloroso, para él y para Tom, pero también era necesario sacarlo de adentro para poder exorcizarlo.

Cuando continuaron el tour, en Perú les pasó algo especialmente interesante: se dieron cuenta de que había varias fans con camisetas estampadas que apoyaban el amor entre ellos, poniendo en inglés “Toll is real” y aunque Bill siempre se ponía un poco paranoico con esas cosas, le enterneció que esas fans tuvieran tanta valentía como para enfrentar las opiniones de otras bastante intolerantes con el tema. Esa idea lo mantuvo sonriendo todo el concierto, y le dio valor para hacer varios acercamientos a Tom. Por ejemplo en “Noise”, en la segunda parte antes del coro se acercó a Tom y le cantó «silence can destroy…». Durante el resto de las canciones Bill y Tom no se dejaron de mirar el uno al otro, y para rematar, casi al terminar, en “Never let you down” Bill fue donde Tom y le cantó casi susurrándole al oído; en “Love who love you back”, Bill se volteó y apuntó en dirección a Tom soltando de lo más tranquilo «Excítame, excítame, excítame”. Luego de terminado el show, una de esas fans que ya habían observado se acercó a hacerse su selfie con la banda, llevando en sus manos un cartel en español. Y entonces, un poco ingenuamente, Bill preguntó en inglés, «¿Qué es lo que dice?” Luego ya todos tenían curiosidad y la chica se sintió un poco intimidada de que se fueran a ofender. A tanta insistencia, le dijo a Bill que el cartel estaba en español y Gustav dijo «saber español», por lo que ella le dio el cartel que Gustav leyó inseguro: «feliz…mente casadous» y de inmediato se volteó en dirección a donde estaban las otras chicas y preguntó «¿qué significa «felizmente casados»?». «It means happily married» un poco tartamudeó la chica por los nervios, quien no podía salir de su asombro al escuchar a Bill diciendo casi al instante «ooow, muchas gracias», con los ojos brillando y sonriendo al mismo tiempo, mientras que Tom también dijo «Bien, bien». Y es que el cartel no decía solo «felizmente casados» sino «Bill & Tom. Felizmente casados”.

La experiencia le ayudó a Bill a decidir cuáles serían sus próximos tatuajes: una luna creciente muy cerca de la cruz o T en su brazo derecho, significando un renacimiento o algo nuevo y “I dream too much” en el antebrazo izquierdo, porque de veras tenía la impresión de que no le alcanzaría la vida para tantos sueños aún sin cumplir.

En Rusia, aparte de todas las maravillosas experiencias vividas, un vidente se presentó ante ellos diciendo que tenía mensajes para todos, pero especialmente para los gemelos Kaulitz. Se encontró con cada uno a solas. Cuando le tocó el turno a Tom, le tomó del brazo apretándolo.
—Tienes que ser fuerte, muchacho, ydebes cuidar mucho a tu hermano, porque hay malas energías rondándolo. Podría tener un accidente, o una enfermedad. Y en cuanto a ti, necesitas tomar tus decisiones de una vez por todas y hacerlas valer —a su pesar, Tom salió preocupado de allí, aunque quería minimizar cuán asertivo podía ser un “vidente”.

A Bill, el hombre le dijo algo parecido.
—Siempre has sabido que la vida es muy corta, y tienes muchas cosas por hacer todavía, pero debes cuidarte. Tu salud va a sufrir en un futuro cercano. Pero sabes que como siempre tu gemelo es quien tiene el poder para salvarte de cualquier mal, siempre lo ha tenido.

Continúa…

Gracias por la visita.

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