
Fic TWC de ladyaradia
Capítulo 7 (P.2)
Esa vez no soñaba: Bill estaba entre sus piernas, lo tomaba en su boca, de esa forma que sabía le gustaba, y Tom tenía su pelo tinturado de rubio entre sus dedos, acariciándole la cabeza.
—Ah, ah, Billy… —ambos sabían que estaba a punto, así que Bill se detuvo, lo miró descansando la barbilla en su vientre.
—¿Quieres que… te termine así o…?
—Quiero que entres en mí, quiero sentirte…
—Ok —Bill le sonrió antes de alcanzar el lubricante y ponerse en la faena de preparar con sus dedos a su gemelo para la penetración. La pausa y la ligera incomodidad hicieron la magia de retrasar el clímax inminente de Tom y darles el tiempo para que la rígida erección de Bill entrara en él, y ambos pudieran gozar de esa unión física que era el complemento de su unión espiritual. No demoraron mucho más, los dos demasiado sensibles ya, para alcanzar juntos el éxtasis. Luego, Bill lo hizo descansar la cabeza en su pecho, le acarició la mejilla; sabía que en ese momento Tom precisaba sentirse protegido por el amor y la férrea voluntad de su gemelo.
Se quedaron así, en silencio, solo oyéndose respirar, acompasando los latidos de su corazón, por un buen rato, hasta que Tom se animó a hablar.
—Lo siento por Dahlia, ¿sabes? Es una buena niña, inteligente y cariñosa, pero Shermine la va a echar a perder.
—Va a traumatizar a la pobre. Si el hombre que hubiera estado allí no fueras tú, seguramente ella habría tenido sexo con su hija al lado; un día esa niña podría hasta estar en peligro de que alguno con pocos escrúpulos…
—Ni lo digas, no quiero ni pensar en esa posibilidad.
—Tal vez el papá de la niña debía tomar más compromiso en el asunto, velar porque la madre no la use de ese modo.
—Shermine es peligrosa, no estoy seguro de que Markus quiera enfrentarla.
—Sí, es peligrosa; yo… perdóname, Tomi, te he empujado a seguir el circo con ella y no me daba cuenta cuán peligroso podía ser. Pero se acabó, te lo prometo.
—No va a ser tan fácil acabarlo; ella no se da por vencida fácilmente, y todavía tenemos que mantener las apariencias.
—Es cierto —Bill se quedó callado unos instantes—, pero lo vamos a hacer, tú confía en mí.
—Siempre lo hago, aunque te equivoques, ¿no?
—Sí, mi Tomi, mi dulce y complaciente Tomi, creo que no te merezco.
—No me mereces, no —Tom se impulsó para él para darle un beso—, pero me tienes. ¿Vamos por la ronda dos?
—Solo si tú haces todo el trabajo ahora.
—Con gusto.
Tom se posicionó sobre él, comenzando un camino de besos y lamidas desde su cuello hasta su abdomen, y más abajo.
&
Cuando los Kaulitz llegaron a la piscina del hotel en que Natalie se alojaba, ya ella, su hijo, la pequeña Dahlia y Shermine, estaban ahí; los niños dentro del agua —la pequeña al cuidado del adolescente—, y las dos mujeres en sendas tumbonas.
—Ah, hola, mis gemelos favoritos —Natalie se levantó y abrazó a uno y el otro, Tom se permitió recibir cálidamente el afecto que ella le mostraba.
Shermine se quedó acostada, esperando que ellos se inclinaran hacia ella, y solo les hizo un guiño.
—Hola a los dos. ¿No trajeron a los perros?
—Los dejamos con Mike, nuestro asistente; Capper aún no estaba completamente bien, debía descansar —habló Bill por los dos.
—Lástima, Dahlia se decepcionará de no poder verlo.
—Ya se van mañana, ¿no? —volvió a hablar Bill.
—Desafortunadamente, sí; me hubiera gustado quedarme más pero… tengo otra boda a la que asistir.
—Sí, yo también —acotó Natalie—, va a ser una bella ceremonia en Positano, en la costa italiana, y esos dos hacen una hermosa pareja, ¿cierto? —miró a la otra mujer, que asintió, sonriendo.
—Se ven tan felices y enamorados que dan envidia, uno quiere tener algo así en su vida —se sentó esta vez, más erguida— ¿Tom? ¿Despertaste sin deseos de hablar? ¿No vas a darme un beso?
Él se inclinó y la besó en el rostro, mientras Bill buscaba tumbonas también para él y Tom, que los dejaran no tan de frente a ella.
—Podrías ir si quieres, como mi pareja —le susurró ella a Tom deteniéndolo por el brazo unos segundos; él se irguió para contestar.
—No tengo tiempo para viajar a Europa ahora, y… no soy muy de ir a bodas. Fui a la de Gustav porque no me quedaba de otra, y a la del otro día…
—Oh, ¿hiciste un sacrificio por acompañarme? Me siento halagada —todo en ella gritaba seducción, desde su pose hasta su forma de pronunciar las palabras, así que Tom prefirió alejarse un poco hasta dónde estaba Bill ya quedándose en ropa de baño; en verdad el calor en L.A. era casi insoportable, y bajo el sol las ropas estorbaban, así que imitó a su gemelo, quedándose en shorts y sin camisa.
La tarde avanzó sin demasiados tropiezos, entre tomar el sol, remojarse en la piscina, y conversaciones ligeras entre los cuatro. Claro, que Shermine no perdía oportunidad para insinuarse, y cuando le pidió a Tom le tomara una foto con su móvil, y tomó una pose abiertamente provocativa, Bill supo que debía intervenir.
Tom hizo la foto y Bill lo llamó en voz alta.
—Voy por algo frío, ¿me acompañas, Tomi?
—Claro. ¿Ustedes quieren algo, chicas?
—Limonada fría —dijo Natalie.
—Puedo acompañarles también —propuso Shermine, levantándose.
—No —Bill hizo un gesto persuasivo con la mano—, los caballeros queremos ser amables con las damas.
—Ok, entonces una paleta helada —Shermine se volvió a sentar.
Bill y Tom caminaron hombro con hombro hasta donde vendían los refrigerios.
—Ella es una profesional, ¿no? Siempre está atacando… —dijo Bill, entre rabioso y mordaz.
—Sí —Tom encontró el humor para carcajearse de la situación—. Yo quiero una cerveza ¿y tú?
—Una paleta helada —Bill hizo ese gesto característico suyo con su ceja y Tom rió otra vez.
—No sabe con quién se mete, ¿eh, Billy?
—No, la maldita no lo sabe —se rió él también.
Con todos los pedidos en una bolsa, Bill tomó su paleta y la saboreó frente a Tom que instantáneamente sintió su sexo despertando.
—Soy un experto en lamer… paletas, lameré la tuya otra vez cuando quieras —dijo cuando ya no podían oírlos, y Tom carraspeó.
—Ahora… tendré que entrar al agua para refrescarme el calentón; eres malo, Billy —le susurró más cerca.
—Puedo ser más malo aún, solo pruébame.
—¿En unos minutos en las duchas?
—Solo déjame terminar mi paleta —mientras Tom se acercaba a las dos mujeres con sus pedidos, Bill se hizo un selfie saboreando su paleta para su cuenta de Instagram: “Como hielo bajo el brillo del sol. Pruébame” comentó en su post, en una alusión cómplice a lo que él y Tom habían acordado, pero lo programó para salir publicado al día siguiente, no quería levantar demasiadas sospechas en ese momento.
Cuando, minutos después, ambos dijeron que tenían que ir al baño, Shermine no pudo contener su opinión.
—¿Siempre van hasta al baño juntos? —le preguntó a Natalie.
—Son ese tipo de gemelos, sí, simbióticos les dicen. Cuando llevas tiempo cerca de ellos te acostumbras y lo ves normal.
—Pero no es normal, es raro. ¿Sabes que comentan…?
—Disculpa, Shermine, pero no discuto comentarios de chismes sobre mis amigos.
—Está bien —aceptó la modelo, un poco mosqueada.
&
Romper las reglas, arriesgarse, desafiar el peligro y salir vencedores, siempre lograba maravillas en los Kaulitz, así que regresaron de las duchas para hombres más seguros de sí mismos, más dispuestos a enfrentar lo que fuera.
—Caro Daur llamó; estará acá los próximos días… —Bill soltó como una observación casual.
—¿También le servirán de anfitriones a ella? —bromeó Natalie aludiendo a la presencia de Shermine, quien trabajó en sacar una sonrisa de su rostro ante ese comentario.
—Sí, también —afirmó Bill, ávido de hacer rabiar a la pelinegra—. Es muy alegre Caro, seguro la pasaremos bien con ella.
—Ella tiene novio, Bill, así que no te entusiasmes demasiado —dijo la modelo, con cierto tono de ironía.
—Eso no es problema —intervino Tom— ni Billy ni yo estamos buscando pareja —Bill lo miró y sonrió.
—Exacto, ella solo es una amiga; como tú, Shermine —dio Bill el tiro de gracia—; quizás un poco más joven y divertida… —Natalie, Tom y Bill se miraron y estallaron los tres en carcajadas que a Shermine le parecieron irritantes.
El hijo de Natalie y la hija de Shermine se acercaron al grupo.
—Dahlia está cansada, y yo tengo hambre, ¿podemos irnos ya a comer, mami?
—Supongo que sí —Natalie miró a los demás—. Pueden quedarse si quieren.
—Pues… nosotros también deberíamos irnos; aún tenemos trabajo que hacer en el estudio si pensamos tomarnos unas mini-vacaciones —intervino Tom.
—¿Mini-vacaciones? —se interesó Shermine, que aún digería la bilis de la humillación de hacía unos minutos—. ¿Y adónde irán?
—Aún no estamos seguros, pero recibimos una invitación para ir a Controguerra, en Abruzos —fue Bill quien contestó.
—Ah, la bella Italia —Natalie puso ojos soñadores—. Nosotras pronto estaremos allí, Shermine, así que… ya les contaremos, chicos —tomó a su hijo de la mano—. Despídete, ¿sí?
Bill hizo el primer movimiento hacia el chico y lo abrazó fuertemente, lo conocían desde que nació, y les caía muy bien: había aparecido en sus THTV de 2008, pequeñito; lo sentaron junto a ellos en la montaña rusa en su cumpleaños de 2009, Tom comportándose como todo un tío responsable; de cierta forma, se sentían así, como tíos del chico, quien además contaba con ser muy simpático. Luego fue Tom entonces quien lo abrazó.
—Nos veremos pronto, cuando recomencemos el tour en Europa; supongo que Natalie te llevará algunas veces.
—Sí, ¿lo harás, mami? —Natalie asintió sonriendo— Chao, Bill; chao, Tom; Dahlia, Shermine —las besó a las dos, mientras Natalie también se despedía de Tom y Bill con abrazos.
Luego quedaron solo Shermine, su hija, y los Kaulitz, en la piscina. La pequeña insistió:
—Tengo hambre, mami.
—Debías llevarla a comer —dijo Tom mientras comenzaba a ponerse sus ropas. Bill se sentó en la tumbona donde había dejado su bolso y sus ropas; sacó una foto y puso un post en su cuenta de Instagram: “Martes bien pasado”.
Shermine estaba bastante silenciosa, aún molesta porque tenía la impresión de que ahí todos se habían burlado de ella, así que empezó a recoger sus cosas también, sin contestar más que unas palabras tranquilizadoras a su hijita. El silencio duraba cuando Bill y Tom se despidieron de las dos y se fueron al auto. Ya allí, estallaron en risas.
—¿Viste su cara? Creí que iba a explotar de furia —dijo Bill cuando al fin se calmaron—. Espero que con esto desista de su seducción contigo.
—Ojalá, pero no creo que ella se rinda tan fácilmente. Ya veremos.
—Ya veremos. Pero ahora, nos libramos de ella. Vamos, te invito a comer en un lugar que me recomendaron por aquí, muy bueno.
—Y en la noche iremos al Chateau Marmont.
—¿No que tenemos mucho trabajo, según le dijiste a Shermine?
—Lo tenemos, pero puede esperar a que disfrute estar contigo, libres de compañías indeseables.
—Me gusta como piensas —Bill se arrellanó en su asiento, ambos se pusieron el cinturón de seguridad, y partieron.
Continúa…
Gracias por la visita.
