8: Chispas de Butterscotch

Este es el capítulo decisivo, sabremos los verdaderos sentimientos de Tom y Bill comprenderá la verdad del inspector. ¡A leer! 

Fic Twc/Toll escrito por MIZU. Traducido por MizukyChan

Capítulo 8: Chispas de Butterscotch

Repollitos de Bruselas…

¡Dame! —Bill arrancó un paquete de las manos de Char mientras ella levantaba la mano a sus espaldas—. ¿Qué más?

Creo… —Ella cerró la puerta del refrigerador y abrió la del congelador—. Oh, escalopas…

¡Perfecto! —Agarró una bolsa—. Eso deja de lado el plato de acompañamiento. Necesito un palto principal. —Se deslizó hacia un lado y alrededor de su hermana.

¿Qué te parece pasta?

Es tan genérico…

No. Es un clásico. Tengo unos fettuccini, creo. Y los tomates del jardín ya están listos.

Mhmh, okey… puedo hacer una ensalada simple, hornear algo de pan y hacer fettuccini con escalopas y repollitos de Bruselas. —Besó la mejilla de su hermana y fue hasta la encimera—. Necesito algunos dientes de ajo.

¿En serio? ¿En una cita?

¡Está bien si ambos comemos! —Insistió Bill, sacando el paquete de fideos y una caja de panko crumbs. Su propia cocina era muy pequeña, que solo tenía espacio para sus artículos de panadería. Además, él comía la mayoría de las comidas en casa de Char.

Está bien, pero seguramente querrás comer algo de menta para el postre.

Sí, sí. Oh, me quedan algunos restos de melón, podría ponerlos en la ensalada. Dame algo de queso feta.

¿Mi feta? ¡De ningún modo!

Es MI feta, lo compré la semana pasada.

Se miraron feo el uno al otro, hasta que Char se rindió, resoplando—. Está bien, está bien. Pero Gus no va a estar feliz por eso, le dije que hoy íbamos a comer pizza griega y se suponía que tú ibas a hornear las cortezas.

Enojar a Gus lo hace todavía mejor. —Sacó el queso del refrigerador—. Bien, tengo mucho que hacer como para socializar. Nos veos luego.

¡Diviértete, Yam! ¡Quiero escuchar todos los detalles! —Char se quedó en la puerta, viendo como su hermano se dirigía hacia la cabaña, con los brazos llenos, tratando de no tropezar con Aquiles.

¡Si llega a pasar algo, serás la primera en saberlo! —Respondió por sobre su hombro, tambaleándose con la puerta, para evitar pegarle un portazo al conejo.

Char sonrió, un par de brazos la rodeó por la cintura y Gus le acarició la mejilla con la suya.

¿Entonces, solo somos nosotros esta noche?

Ella giró en los brazos de su esposo y se inclinó para darle un beso—. Solo nosotros, cariñito.

Tal vez podríamos cenar más tarde. —Él apretó su trasero, sugerentemente.

Mm, creo que acabas de ganarte unos azotes por hacer eso sin mi permiso.

Lo siento, mi ama. —Gus le dio una mirada de adoración a su esposa—. También me gustaría ganarme una gag-ball. —Él agarró uno de sus senos y pasó el pulgar por el pezón.

Esclavo travieso. Más te vale que subas ahora mismo.

Sí, mi ama. —Gus giró y subió corriendo las escaleras.

Buen chico —murmuró Charlotte, lentamente siguió a su adorado esposo.

&

¡Hola! —Bill le dio a Tom Trumper, su sonrisa más brillante, disfrutando el efecto que tenía en ese hombre, quien se quedó congelado un segundo.

Uh… hola.

Pasa. Espero que tengas hambre.

Te traje algo. —Tom sostenía una bolsa. Tricie siempre insistía en llevar pequeños regalos cuando eran invitados a cenar a la casa de otra persona. Tom pensaba que era una pérdida de dinero. Hasta ahora. El brillo en los ojos de Bill hizo que Tom deseara salir a comprar miles de pequeños regalitos para él.

Gracias —dijo Bill, tomando la bolsa—. Qué gesto tan dulce de tu parte. —Cerró la distancia entre ellos y le dio un beso tierno cerca de los labios.

Tom sintió un sonrojo venir desde los hombros hacia arriba y cambió de un pie al otro, tratando de esconder su propia sonrisa—. Es solo um… un par de jarros de conservas. —Había parado en la tienda de artículos de pastelería cuando iba de camino, y se quedó pegado en medio de un pasillo, incapaz de decidir qué comprar, hasta que una vendedora le recomendó el set de jarras de frutas gourmet.

Bill abrió la bolsa y sacó las jarras mientras caminaba hacia la cocina—. Mmm, ¿melón…? —Se sentó en uno de los muebles—. Y ciruelas, oh, wow… —Se volvió hacia Tom, quien estaba justo detrás de él—. Gracias. Eso fue muy tierno.

Yo, uh… Sé que probablemente ya tengas todo lo que necesites, es solo que… no sé. —Se rascó la nuca, incómodo—. Es solo algo dulce.

Es un dulce interesante. Y yo siempre busco cosas interesantes. —Bill se inclinó y le dio un piquito en los labios. Lo que gatillo el impulso en Tom Trumper de tomarlo de pronto, en un beso apasionado. Con un—. ¡Uurmph! —Bill dejó a ciegas el set de jarras en el mostrador antes de que cayeran y rodeó con sus brazos el cuello de Tom.

Cerebro en llamas. En llamas. Calor. Hirviendo. La lengua de Tom estaba profundamente dentro de la boca de Bill y eso le estaba dando ideas a su polla. Pero el calor en su cráneo había quemado sus habilidades para conectar sus razonamientos, dejándolo solo con sus deseos y una pizca de funcionamiento motor. Así que, sin ser capaz de utilizar más refinamiento, arrastró a Bill al suelo y se puso sobre él.

La cabeza de Bill pegó fuerte contra el piso, pero no le prestó atención, porque ya estaba extasiado. Tom lo estaba besando hasta dejarlo sin aliento y se frotaba tan fuerte contra él, que su espalda tendría rasguños la mañana siguiente. Pero estaba bien, el placer en otras partes de su cuerpo, sobrepasaba al dolor. Hubo gruñidos y gemidos, frotarse y embestirse, caricias y jadeos del uno al otro. Bill estaba tan duro, tan nervioso por la insistente necesidad de Tom, que estaba retorciéndose frenéticamente. Pero deseaba más. Quería tocar el miembro de Tom, quería saborearlo, sentir su suave piel. Con un poco de lucha, Bill se las arregló para romper el beso.

En realidad la boca de Tom no quería eso, así que se lanzó a la piel que le ofrecían. Embestía en seco, fuerte y rápido, ya estaba al borde del orgasmo.

Tom…

Tan lindo. Tan lindo.

Gira.

Lindo.

Gracias. Gira.

Bill.

Gira.

La orden finalmente alcanzó su objetivo y Tom dejó que Bill lo moviera, dejándolo sobre su espalda. Parpadeó, hasta que pudo enfocar al rostro borroso que lo miraba hacia abajo.

Lindo.

Tú también lo eres —susurró Bill, dándole a los labios del otro, un beso rápido, retrocediendo antes de volver a dejarse atrapar. Gateando hacia abajo, subió la camisa de Tom—. Muy bonito. —Besó su torso tonificado y lamió hacia abajo, hasta llegar al cinturón de sus pantalones. Mientras desataba el cinturón de Tom, se dio cuenta de los dedos que gentilmente peinaban su pelo. Alzando la vista, sonrió y volvió a su labor. Cinturón afuera, botón abierto y cierre abajo, tiró los pantalones y, finalmente, tuvo el pene de Tom frente a su cara.

Muy, muy lindo —murmuró, dándole una larga y húmeda lamida desde la base hasta la punta, girando alrededor para saborearlo y luego, tomándolo por completo.

Oh, mierda. Soy gay. ¿Soy gay? Tengo que ser gay. Este es la mejor… oh, mierda… oh, Dios. —La voz de Tom prácticamente era más suave que un susurro, apenas podía escucharse a sí mismo. Levantando la cabeza, observó como el bello Bill, rebotaba de arriba abajo sobre su polla y era la visión más maravillosa que alguna vez hubiera visto—. Ouch. —Hubo un poco de dientes ahí—. Oh, mierda… eres tan hermoso… tienes una polla… tienes una polla y quiero tocarte, quiero… oh, Dios, oh, Dios. —Dejó que su cabeza cayera al suelo—. Me corro. —Moviéndose apenas, se dejó ir—. Bill…

El sabor, la sensación, los susurros incomprensibles de Tom, tenían a Bill gimiendo contra el increíble pene en su boca. Se las arregló para bajar una mano a sus pantalones, tratando de acariciarse a sí mismo, pero no era fácil con los pantalones tan apretados que estaba usando. Tragando toda la esperma de Tom, succionó hasta que la polla quedó suave y una mano tiró de su camisa.

Ven aquí arriba —dijo Tom con la voz rasposa. Bill gateó por encima de él y Tom lo atrapó en un beso. La suave, linda y perfecta boca de Bill, era incluso mejor cuando tenía su sabor. Tom rodó hasta ponerlos de costado, retrocedió un poco y observó aquellos hermosos ojos de avellana, deslizó una mano hacia abajo, hasta que estuvo tocando la de Bill. Quitándola del camino, Tom sujetó la erección de Bill y comenzó a darle movimientos lentos, pero firmes.

¡Ohhhh, oh, Tom! —Cerrando los ojos, Bill embistió contra la palma. El agarre de Tom era simplemente adecuado, su piel suave, su toque confiado. El hombre sabía lo que estaba haciendo—. Toooommm oh dios mio… me tocas tan bien… oh, mmm…

 Tom miró el hermoso rostro de Bill, observando la marca entre sus cejas, su lengua mojando sus bellos labios y sus cejas levantarse cuando alcanzó el clímax. Tom lo observó todo y quedaría grabado en su memoria por siempre. Ver a este hombre correrse fue lo más sorprendente, impresionante que Tom hubiera presenciado. Al oír a Bill llamar su nombre, supo que nunca más necesitaría escuchar otro sonido en su vida.

Y cuando Bill, lentamente, parpadeó hasta abrir sus ojos, dándole una sonrisa tan dulce, casi somnolienta, Tom supo que las palabras que había balbuceado más temprano ese día,  no habían sido mentira.

Mmm, Tom… —Bill soltó un suspiro relajado, estirándose para pasar sus dedos por la mejilla del Tom. Se quedaron así por varios minutos, solo viéndose, estudiando las facciones del otro, sonriendo suavemente—. ¿Tienes hambre?

¿Cupcakes? —Preguntó Tom con la voz rasposa.

Bill rió—. No. De hecho, tengo un postre diferente para esta noche. Pero más vale que me ponga a cocinar, si quieres comer en algún momento. —Se inclinó y presionó sus labios en los de Tom, saboreando su aliento, luego se empujó a sí mismo, hasta ponerse de pie.

Tom observó como Bill volví a ponerse los pantalones, preguntándose por qué él, un hombre hétero, podría pensar que la polla de otro hombre era hermosa. Bueno… da igual. Simplemente lo era. Podría admirar el cuerpo de otro hombre y no ser gay.

Parecía que su mente había vuelto a funcionar.

Bill saltó y estiró una mano. Cuando Tom la tomó, lo ayudó a levantarse del suelo. De pie, a un par de centímetros de distancia, sonrió y ayudó a Tom a arreglarse también.

¿Te gustaría beber algo? Tengo aquella botella de vino… —¿Tenían permitido beber las personas con Asperger?

Claro, suena bien. —Miró los ojos de Bill de color de miel. Okey, tal vez su cerebro no había vuelto del todo, porque no estaba seguro de qué hacer a continuación, porque todo lo que en realidad quería, era seguir mirando fijamente a Bill.

Está bien. Toma asiento. —Bill le dio un apretón al brazo de Tom y caminó hasta la cocina, sacando el vino del refrigerador. Después de descorcharlo, sirvió dos copas, dándole uno a Tom. Fijaron los ojos el uno en el otro y dieron un sorbo.

Mmm, está bueno. —A Tom realmente le gustaba el vino, pero en verdad no sabía diferenciar entre un buen vino y un vino “no tan bueno”, o un “vino barato”. Para él, prácticamente todo era bueno, incluso esta botella que compró por veinte dólares.

A ja. —Bill bajó la copa y encendió la cocina—. Esto no tardará mucho. Espero que te guste la pasta y los mariscos.

Mucho, de hecho. Me encanta el restaurante “Red Lobster”

Bill lo miró con los ojos muy abiertos—. ¿Red Lobster? Okey, voy a tener que enseñarte un par de cosas de esa línea de restaurantes.

Oh, toqué un punto sensible. —Tom dio otro sorbo, viendo como Bill llenaba una gran olla con agua y ponía aceite en una sartén, hacía esas cosas que Tom, ni en un millón de años, habría pensado que eran sexies, hasta ese momento.

¡Tú solo escucha! —Bill rió, lavando unos tomates y poniéndolos en una tabla para picar. Tomó la cabeza de ajo y sacó varios dientes—. La comida que sirven en lugares como ese y que ellos ensalzan, ¡son cenas congeladas! —Cogió un cuchillo carnicero y puso la parte plana encima de los ajos, aplastándolos con el borde de su mano—. Están llenos de GMS (Glutamato monosódico), preservantes y asquerosas porquerías químicas que saturan tus papilas gustativas, haciendo que la comida natural se sienta insípida en comparación, ¡y así vuelves por más!

Tom estaba fascinado porque Bill hacía que se viera fácil cocinar. Cortaba, molía, revolvía, sus movimientos eran elegantemente reservados y tenía una sonrisa asomándose en los labios.

¿Entonces, es una conspiración? —Preguntó, mirando al hermoso Bill, a través de su copa.

Oh, definitivamente. Oh, pero no dejes que empiece a contarte sobre ellos y su mafia.

Tom bufó con una risita—. Está bien. Nada de conversaciones de conspiraciones. —Observó a Bill probar la pasta, moviéndose en su asiento, mientras su polla daba saltitos, preguntándose obviamente si aquella sonrisita le estaba enviando mensajes. Su corazón latía de forma extraña, pero no de un modo incómodo. Tom mantuvo su atención en los bellos movimientos de Bill. Excitado, atontado y tembloroso, mientras Bill agregaba esto y aquello, y sus largos y tonificados brazos danzaban el ballet del chef.

En una cantidad extremadamente corta de tiempo, había dos ensaladas, dos platos de pasta y dos bol con pan que olía delicioso, recién salido del horno, todo puesto en el mostrador. Bill rellenó sus copas y se sentó junto a él en uno de los pisos.

Esto es sorprendente —dijo Tom, como una suave oración de agradecimiento. Como ni él ni Tricie estaban terriblemente interesados en la cocina, esto era un obsequio raro. Le dio una mirada a Bill, quien estaba como siempre, dándole una de sus hermosas sonrisas. Tom se sonrojó y bajó su mirada, de vuelta al plato.

Gracias, espero que te guste. Son solo escalopas y repollitos de Bruselas con fettuccini, algo de aceite de oliva, ajos y eneldo.

¿Oh, eso es todo? —Tom le sonrió—. Me tomaría un año aprender a hacer algo así y luego, probablemente, lo quemaría. —Llevó el tenedor con una escalopa a su boca, sus ojos inmediatamente se fueron hacia atrás y gimió—. Oh, wios wio.

Alzando las cejas ante la placentera reacción de Tom, Bill también le dio una probada—. ¡Mmhm, mm! —Estaba delicioso, y él mismo podía decirlo. Después de tragar y tomar un sorbo de vino, metió el tenedor en los fideos.

¿Cómo es que mejor no abres un restaurante? —Preguntó Tom, a punto de poner un repollito en su boca.

Es que en verdad adoro hacer pasteles. Puedo juntar un par de cosas simples, para hacer una cena como esta, pero el arte culinario en verdad no me interesa. —Aunque después de probar la escalopa, Bill se preguntó si cambiaría de opinión en el futuro.

La ensalada era simple, con tomates frescos del jardín, aceitunas de Kalamata, queso feta y un toque de vinagre como aderezo. El pan era hecho en casa, untado con aceite de oliva, espolvoreado con sal de mar y ajo picado. Los sonidos que Tom hacía mientras comía eran casi vergonzosos, pero la comida era casi tan buena como el sexo. De hecho, hasta mejor, si es que lo comparaba con el sexo con su prometida. Habría escogido la comida cualquier día.

En teoría y, después de todo, sí le gustaban sus tetas. Las tetas eran buenas. Las tetas eran buenas. Como hombre hétero, Tom amaba las tetas más que a la vida. En teoría.

Como la comida despareció rápidamente del plato de Tom, Bill notó que la mirada lejana que Tom tenía en sus ojos y se preguntó si era algo del Asperger. Tomó otro par de bocados y lo observó.

Estás muy pensativo —finalmente mencionó Bill. Le dio el último sorbo a su copa y la vació—. A propósito, el vino está muy bueno. —De pie, caminó pasando a Tom, deteniéndose para darle un beso en la mejilla.

Tom se congeló por impulsos repentinos que aparecían ante el toque de Bill. Quería agarrar a Bill y besarlo hasta dejarlo sin oxígeno, pero siendo un hombre hétero, su cerebro gritaba “advertencia: esto huele a felicidad doméstica homo”, así que no lo hizo. Aunque deseaba hacerlo mucho, mucho, mucho.

Luego se dio cuenta que Bill había dicho algo—. Oh… gracias, es solo una botella que escogí. —Sacó los platos vacíos hacia el otro extremo del mostrador, donde el hermoso Bill los tomó y los dejó en el fregadero—. ¿Necesitas ayuda?

No, gracias. Voy a dejar los platos aquí por ahora. Hice sorbete para el postre.

Okey. —Una vez más, Tom se vio entretenido por los movimientos de Bill en la cocina.

Y de hecho, creo que las conservas de melón estarán perfectas —murmuró, abriendo la jarra y metiendo una cuchara para dar una probada—. Mmh… esto sabe muy bien. —Sacó otra cucharada para dar a probar a Tom, quien asintió—. Tienes una boca linda. —Apoyándose en el mostrador, se inclinó para dar a Tom Trumper un beso rápido.

Ese deseo por más… era probablemente que solo deseaba probar más de las conservas, porque era bastante sabrosa y linda… como el rostro de Bill.

Toma.

Un bol fue puesto en frente de él y Tom tomó la cuchara y se sintió un poco decepcionado de que no fuera otro de los desquiciadamente buenos cupcakes de Bill.  

Es un sorbete de tequila mora. Los cubos son de pastel de crema agria ángel y, por supuesto, tu conserva de melón. —Bill se sentó junto a él y llevó una cucharada a su boca, observando como Tom hacía lo mismo. Batieron las pestañas hasta cerrarlas al mismo tiempo.

Tom quería proponerle matrimonio.

Mmhmh, oh… Podría tener sorbete en la pastelería —dijo Bill—. ¿Qué opinas?

Es increíble —respondió con reverencia—. El tequila le da un toque fuerte, pero las moras son tan dulces. Y el melón…

Una mezcla muy interesante, ¿uh?

Sí. —Tom concordó con un sonrojo, tomando otro bocado—. El pastel es perfecto. —Perfecto. Todo era perfecto. Tan perfecto que lo asustaba más que la mierda y comenzó a mover la rodilla ansiosamente.

Gracias. ¿Tom, puedo hacerte una pregunta? —El corazón de Bill comenzó a acelerarse, preguntándose qué tan rudo iba a sonar lo que iba a hacer.

A ja —respondió el otro, enfocado en los últimos bocados.

Te parecerá muy rudo de mi parte, pero estoy realmente curioso. —Tomó su copa vacía y le dio el último sorbo al vino que quedaba al fondo. Tom estaba esperando pacientemente, haciendo contacto visual—. Um… me gustas mucho y no quiero que te espantes, ni nada parecido…

Okey… —Ahora tenía toda la atención de Tom. Dejó el bol vacío, observando las hermosas facciones de Bill tensarse bajo un ceño apretado.

He notado que algunas veces te ves un poco… incómodo… y me estaba preguntando si alguna vez alguien… um, ¿te han diagnosticado el Síndrome de Asperger? —Sonó rudo y estúpido viniendo de su boca. Bill deseó poder estirarse y recoger las palabras del aire, para volver a meterlas dentro. Pero en lugar de eso, Bill estiró una mano y la puso en el antebrazo de Tom, sobre el mostrador, tratando de darle una sonrisa tranquilizadora.

¿Asperger? ¿Crees que soy retardado? —Preguntó Tom, completamente confundido.

¡No! ¡Oh, Dios mío, no! —Bill levantó la mano y la agitó de adelante atrás—. Asperger es solo… una forma muy leve de desorden social. Tú siempre te ves tan incómodo cerca de mí, no sé si es solo por mí, o si hay algo más. Tal vez tienes una leve… ¿complicación? —Soltó una pequeña risita—. Justo como yo ahora mismo.

Tom arrugó el ceño, tratando de comprender qué demonios estaba tratando de decir Bill. Convenientemente, fue su propia mente la que le proveyó las respuestas, retrocediendo rápidamente con escenas de él mismo durante los últimos días, comenzando con el primer día en que entró al negocio. Mentalmente se observó a sí mismo mirando fijamente a Bill, antes de voltear abruptamente y alejarse. Y allí, Bill le había dado una mamada y Tom había salido corriendo del edificio. Y… ¿qué fue eso? Y ahí, se había quedado callado y luciendo como un lunático, había dicho algo, para luego volverse a callar. Luego, lo había agarrado y lo había besado. Y, oh… esto era encantador, se había frotado contra él y luego desapareció como ladrón en la noche. No, incluso mejor, le había dicho que lo amaba y luego se había puesto a vomitar.

Sí, definitivamente lucía como un demente.

En cada ocasión, notó Tom,  Bill se había portado de forma dulce, tal vez confundido, pero siempre agradable y paciente. Y ahora, aquí estaba, diciéndole que le GUSTABA, aunque pensara que Tom tenía problemas.

Lo siento —dijo Bill suavemente, dándose cuenta que probablemente debía conocer un poco más a Tom antes de preguntarle si tenía Asperger—. Solo quería que supieras que si te sientes incómodo, y hay una razón, que lo entenderé. Y si hay algo que pueda hacer…

¡Estoy incómodo porque no soy gay! —Soltó Tom—. ¡No tengo Asperger, Bill!  ¡Pero no sé por qué me siento atraído por ti cuando soy cien por ciento hétero!

Bill lo miró un momento largo, muy largo, tenía pintada en la cara una gran duda—. Uh… no, no lo eres. —No había forma que Bill dejara que Tom Trumper saliera con esa basura.

¡Lo soy!

NO lo eres.

Tom apoyó la cabeza en el mostrador y le dio un par de golpes ahí, por la frustración. Aunque probablemente eso se vería muy extraño, así que se enderezó y miró a Bill a los ojos, quien lo miraba con los ojos achinados, un poco cabreado y con una ceja alzada. Era tan lindo, que Tom sintió una extraña urgencia por ir a orinar.

Mira, no tengo Asperger y no soy gay. Esa es la razón por la que actúo tan raro contigo. ¡Nunca en mi vida me había sentido atraído por otro hombre!  —Insistió Tom.

Eso, Tom Trumper, es una mentira —Bill lo regañó, cruzándose de brazos.

A… a… que… yo —tartamudeó Tom—. ¡Yo no soy gay!

Lo eres. Solo eres un homofóbico.

Yo… eso… ¡Eso es absurdo! Si fuera homofóbico, ¿por qué estaría aquí, contigo? —Contra-atacó Tom.

Bill le dio una sonrisita deliberada—. Porque, Tom, tú eres GAY.

Tom golpeó el mostrador—. ¡No lo soy! ¿Y por qué no estás diciendo bi? —Quería saber.

Bill resopló—. ¡Porque eres GAY!

¡Tengo una prometida! ¡Nos vamos a casar en una semana! —¡JA! Punto probado. Tom sacó pecho, por la victoria y rápidamente se desinfló ante el peso de la expresión herida de los bellos ojos de Bill.

Sal —susurró Bill, pasando la enorme roca en su garganta.

Bill… yo… yo. —Mierda. Mierda, mierda, mierda. Tom nunca se había sentido tan horrible en toda su vida. Todo lo que quería era tomar a Bill en sus brazos y besarlo hasta que se sintiera mejor. No podía creer que él hubiera puesto ese dolor en los ojos de Bill.

Sal. ¡Sal! —Bill golpeó el mostrador y, furioso, dio fuertes pisadas hasta la puerta, la abrió de golpe y la señaló—. ¡Sal de aquí!

Parándose con las piernas temblorosas, Tom caminó hasta allí, vergüenza y remordimiento le comían las venas—. De verdad lo siento mucho, Bill.

No tanto como lo siento yo —pudo decir Bill. Miró a Tom a los ojos—. Felicidades por tu matrimonio. Pero eso no hará que dejes de ser gay.

Sí… um… es… esa no es la razón… —Tom suspiró—. Lo siento —murmuró finalmente y salió por la puerta—. Oh, lo siento conejo —le dio un empujoncito al enorme mastodonte, para que saliera del camino. Mirando por sobre su hombro mientras caminaba por el pasillo de ladrillos, vio como Bill dejaba entrar al conejo gigante en la casa, vio como le dio una última y triste mirada y luego, cerró de un portazo.

Mierda. —Cuando pasó por el costado de la casa principal, vio como una de las cortinas se movía.

&   Continuará   &

Ya está claro, Tom no tiene Asperger. Pero ahora es él mismo quien tendrá que decidir si es gay o no, si se casará con Tricie o apostará por Bill. ¿Qué creen ustedes? Solo nos quedan dos capítulos. ¿Tendremos un happy ending?

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