1:14 P.M.

Fanfic de Froggy. Traducido por MizukyChan

Capítulo 1

Jueves

8:00 PM

Han pasado 8 horas desde la última vez que oí su voz”

.

Cálmate, hombre —los ojos de Georg siguieron el camino que su rastudo compañero de banda hacía por la habitación del hotel. Tom se había estado paseando de un lado a otro la última media hora y, por lo que Georg sabía, no había razón alguna—. En serio, Tom, cálmate. Probablemente sólo fue de compras. Tú sabes que cuando se distrae no escucha su teléfono —le recordó el bajista.

Gustav se había cansado de ver como Tom paseaba y había recurrido a ver televisión. Era algo sin sentido, considerando que cada canal estaba en inglés y que los actores hablaban demasiado rápido como para poder entenderles. Pasó por los canales mecánicamente, sólo para no tener que mirar a Tom. La caminata ansiosa del guitarrista había comenzado a hacerlo sentir a él igual de nervioso.

Tom, siéntate y toma una cerveza o algo. Georg tiene razón —agregó Gustav, sólo porque Tom había cambiado la ruta de su caminata y ahora se estaba cruzando entre él y la televisión, haciendo su paseo difícil de ignorar.

Algo anda mal —Tom arrugó el ceño, mirando su celular mientras mandaba otro mensaje de texto a su gemelo. Eso hacía un total de diecisiete mensajes y veintidós llamadas. Esta vez el mensaje salió incomprensible. Su pecho se apretó y la sensación de angustia que lo había estado consumiendo toda la tarde, se intensificó. Frenéticamente oprimió la tecla con el primer número de marcación rápida e intentó llamarlo otra vez.

Hey, soy Bill, deja un mensaje.

¡Maldito buzón de voz! —Gritó Tom, atrayendo la mirada del baterista que no comprendía la gravedad de la situación. El celular aterrizó en la cama y dio un bote antes de caer al piso. Habían pasado seis horas desde que oyó la voz de Bill. La grabación no contaba. La grabación no era Bill.

¿Fue directo al buzón de voz? —Preguntó Georg, finalmente preocupándose él también. Sacó su propio teléfono para chequearlo por sí mismo—. Mierda —murmuró cuando lo hizo, al escuchar el mismo mensaje al otro lado de la línea.

Sé que cargó el teléfono. Tenía la batería completa esta mañana. Él siempre carga su teléfono —la caminata de Tom se había vuelto frenética y ahora murmuraba para sí mismo, mientras seguía el mismo patrón a través de la habitación del hotel.

Si estás tan jodidamente preocupado, entonces llama a Saki —gruñó Gustav. Cuando se trataba de los actos de desaparición de Bill y sus momentos egoístas, el baterista era el miembro de la banda que menos paciencia tenía.

Saki le dirá a Jost y Jost regañará a Bill por salir sin seguridad —espetó Tom, descargando su frustración en Gustav.

Se lo merece —murmuró Gustav con los dientes apretados.

Tom apretó la mano en un puño—. ¿Qué dijiste?

Merece que lo regañen por esta mierda. Estamos en USA, Tom. Estamos en los malditos Estados Unidos y Bill apenas habla el suficiente inglés para moverse. Salir solo fue estúpido —respondió el baterista, sin siquiera quitar los ojos de la televisión.

Georg se puso de pie, en medio de sus compañeros antes de que empezaran a volar puños—. Cálmate, Tom —el miembro mayor de la banda puso un brazo alrededor de los hombros de Tom, por dos cosas; como un acto de confort y realmente como un intento de evitar que volcara su rabia sobre su insensible baterista—. Gustav, tú sabes como se pone Bill. Sabías que no pasaríamos por Norte América sin que al menos pasáramos algo de esto —dijo con calma. El mayor del grupo, Georg, estaba molesto de ser usado para el rol de hacer las paces entre los chicos más jóvenes y más volátiles.

Sí, sí, lo sé. “No soporto la presión. Necesito alejarme del staff” —dijo Gustav, imitando la voz aguda de su cantante.

Georg lo interrumpió antes de que Gustav tuviera la oportunidad de empeorar la situación. Ya se estaba haciendo difícil contener al enfurecido guitarrista—. Mierda, no lo digas así, Gustav. Sabes que la presión es diferente para él. Todo el mundo lo desea. Por lo menos aquí puede caminar por las calles y que sólo lo reconozcan unos pocos.

Gustav finalmente alzó la vista y se encontró con la mirada de Georg. Vio que Tom estaba restringido en el agarre del bajista y que tenía una mirada amenazante en los ojos. El baterista no se había dado cuenta de lo molesto que estaba Tom hasta que lo vio a los ojos—. Da igual —murmuró, apagando la televisión y arrojando el control remoto en la cama—. Le voy a decir a Saki —dijo antes de salir de la habitación.

Gustav estaba dispuesto a enfrentar la furia de Bill cuando Saki lo arrastrara de vuelta al hotel. Sería el chico malo y aceptaría la culpa de arruinar el escape de Bill de la realidad. El baterista estaba dispuesto a que todos pensaran que sólo le estaba jodiendo las cosas a Bill por celos, pero eso estaba lejos de ser real. Gustav le iba acontar a Saki porque el mismo sentimiento de horrible angustia que estaba asustando a Tom le llegó a él, cuando encontró la mirada de Tom y vio el miedo allí.

Algo estaba mal.

.

JUEVES

8:00 PM

Han pasado 8 horas desde la última vez que oí la voz de Tom.

Han pasado 6 horas desde que ÉL silenció mi voz.

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