The spirit of Love 5

Notas de MizukyChan: Ahora hemos llegado al final, muchas gracias por haber participado conmigo en esta aventura. ¡A leer!

The spirit of Love 5

«The Spirit of Love»

Capítulo 5

Tom fue despertado a la mañana siguiente por el sonido de su celular y, aunque se había dormido de inmediato después de su gran excusión nocturna, había gateado de vuelta a la cama. Aun así, respondió porque era Georg recordándole que la fiesta de San Valentín sería esa noche, en su bar favorito. Tom gruñó, estaba demasiado casado para tener ganas de salir, pero accedió solo para sacarse de encima a Georg. Luego recordó que eso significaba que se perdería una noche de charla con Bill y eso era simplemente inaceptable.

El día parecía pasar lento. Pasó por el departamento de María para ver si sus hijos estaban mejor. Limpió su casa y fue de una carrera a la tienda a comprar algunas provisiones. Se bañó, se afeitó y se puso su playera favorita. Georg se molestó cuando lo llamó para cancelar, pero no pudo explicarle por qué hablar con Bill era mucho mejor que emborracharse y perseguir chicas o chicos, a los que no quería volver a ver estando sobrio. Y aunque pareciera extraño, su amistad con Bill era mucho más real que todo lo demás.

Otra vez estaba listo, más temprano de la hora, se sentó en la silla junto a la ventana, con la guitarra. Había comprado un bouquet de rosas rojas en la tienda y había maquinado la idea de dejar caer los pétalos para que flotaran por la ventana de Bill, pero el viento fuerte canceló esa idea. Estaba afinando la guitarra una y otra vez, cuando escuchó la voz de Bill, llamando su nombre.

Sí, hola, Bill. ¡Estoy aquí! ¿Cómo estás esta noche? —Preguntó contento el trenzado, ya estaba sonriendo.

Estoy bien, Tom —vino la fría respuesta, tan suave que apenas pudo oírla.

Que bueno saberlo. De verdad te eché de menos anoche.

Sí, apuesto a que sí. —Antes de que Tom pudiera preguntarle a Bill por su tono enojado, el otro siguió—. Mira, ya no puedo hacer esto, así que olvídalo. Adiós.

¡Hey! ¿De qué estás hablando? ¡Bill! —Tom dejó la guitarra en la cama y casi se lanzó por la ventana. Pudo oír claramente que Bill estaba llorando—. ¿Bill, qué quieres decir con que ya no puedes hacer esto?

Has llevado tu broma demasiado lejos, Tom, ¿okey? Ya no es divertido. —Tom escuchó como la ventana se cerró de golpe.

Mierda, mierda, mierda —dijo con los dientes apretados. Cogió las rosas y bajó corriendo las escaleras. Recuperó el aliento cuando llegó a la puerta de Bill, se arregló la ropa y llamó. Y siguió llamando. Sabía que Bill estaba allí, tratando de ignorarlo, pero él se quedaría allí hasta que el pelinegro lo dejara entrar.

El señor Miller abrió la puerta primero, maldiciendo por el ruido, y vio a Tom. La expresión de su rostro debió haber sido suficiente para detener al viejo, porque cuando dijo—. Esto no es de su incumbencia —el hombre volvió a cerrar su puerta.

Siguió tocando y llamando el nombre de Bill, hasta que finalmente oyó pasos aproximándose—. Por favor, Bill, abre y déjame explicarte.

Te lo dije, esto ha ido demasiado lejos. Ya tuviste tu bromita, ahora déjame tranquilo.

Bill, no sé qué es lo que piensas, pero estás equivocado. Esto nunca fue una broma —suplicó el trenzado.

Claro.

Bill, hablo en serio, déjame entrar.

¡Vuelve con tu esposa y tus hijos y déjame tranquilo! —Gritó el pelinegro.

Tom jadeó y trató de pensar qué estaba pasando—. ¿De qué estás hablando? ¿Esposa? ¿Hijos? ¿Qué?

Te vi la otra noche en el lobby, durante la falsa alarma de incendio. Estabas con una mujer hermosa y dos niños —respondió Bill.

Pero…

Y luego anoche, estabas comprando todos esos remedios para tus hijos. No entiendo por qué has estado haciendo esto durante tanto tiempo, pero va a terminar. Ahora.

Bill, no. ¡No estoy casado!

¡Entonces era tu novia!

¡Bill, no tengo hijos!

¡No me importa!

Bill, te lo juro, esos son mis vecinos. Puedo subir ahora mismo y traer a María y a su adorado y devoto esposo, Matt, pero probablemente están pasando una romántica cena de San Valentín, junto con sus dos hijos enfermos. —Tom dejó que su voz sonara totalmente fuerte como para que todos los del pasillo lo escucharan.

Bill abrió la puerta de golpe. Sus ojos se veían salvajes y su cabello alborotado—. ¿Y qué? Aun así eres un mentiroso, Tom. ¡Me has mentido todo este tiempo!

Tom puso el bouquet de rosas bajo su nariz, antes que Bill pudiera evadirlas—. Estás son para ti. Quería que flotaran desde arriba, como una lluvia de pétalos, pero hay mucho viento.

Bill se quedó de pie allí, Tom sostenía las rosas frente a su cara, pero no las aceptó—. Entonces, no eres casado.

Las rosas se movieron cuando Tom negó con la cabeza—. Te lo juro, no soy casado, no tengo hijos y no estoy en ninguna relación.

Pero todavía eres un mentiroso, Tom —insistió el pelinegro, finalmente cogiendo las rosas, cansado de tener las flores en su cara.

Fue una especie de mentira —admitió Tom—, pero solo porque tú insistías en que era una especie de espíritu.

Sí, sobre eso… —Bill dio un paso dentro del departamento—. Mejor entras antes de que se entere todo el edificio.

El trenzado bajó la cabeza y entró—. Bill, nunca lo vi como una broma. Nunca me burlé de ti.

Claro que lo hiciste. ¿Por qué seguirías con la actuación de que eras un espíritu? ¡Dios, soy tan estúpido! —Bill tiró las rosas al sillón, antes de sentarse junto a ellas y cubrirse la cara con las manos.

Bill, no eres estúpido, te lo he estado diciendo…

Y yo te he estado contando todas estas cosas sobre mi vida. ¡Oh, como te debes haber reído con eso! —La voz del pelinegro sonó amortiguada por sus manos y sonó como si fuera a estallar en llantos otra vez.

Bill, por favor, déjame explicarte. —Tom se sentó en el sillón junto a Bill y movió las rosas a la mesita de centro—. De verdad no sabía qué hacer la otra noche cuando tú empezaste a hablarme. Vivo justo arriba de ti y no estaba exactamente seguro de lo que estaba pasando. Pero luego empezamos a hablar y yo sentí…

Tom creyó que el pelinegro no querría escuchar que había sentido pena por él, así que dijo—. Sentí que de verdad necesitabas a alguien con quien hablar. Y yo estaba ahí y quería escuchar, así que funcionó.

Bill dejó escapar el sonido de un sollozo detrás de sus manos, se negaba a mirar a Tom— ¿Por qué?

Porque estabas buscando a un amigo y yo también. —Tom estiró una mano y cogió la muñeca de Bill y gentilmente la retiró de su cara—. En verdad disfruté mucho hablar contigo. Además pensé que lucias muy bien, algo que hacía juego con tu hermosa personalidad y realmente quería llegar a conocerte. Y como eres tan tímido, creí que esa sería la mejor oportunidad que tendría.

¿En serio? —Susurró el pelinegro, finalmente mirando a Tom, quien le dio una sonrisa.

Muy en serio —aseguró el trenzado—. Tú siempre sales huyendo de mí.

Eso es porque te he visto desde que me mudé aquí y tú siempre lucías tan guapo y confiado, todo el mundo te sonreía y hablaba contigo. Afortunadamente, tú nunca me notaste hasta aquella noche en el lobby, pero yo creí que estabas con tu mujer y tus hijos. Y esa fue, en parte, la razón por la que trataba de invocar tan desesperadamente a un espíritu guía. Pensé que podría darme algunos consejos para ser cool como tú.

Bill, tú eres cool a tu propia manera. —El trenzado le dio un apretón a la mano que todavía sostenía.

Amaba hablar con Tom, el espíritu, y de verdad me sentí cómodo hablando con él, así que pensé que tal vez podría sentirme igual hablando con un chico real. Pero pasaba chocando contigo, y tú eras tan amable, y yo seguía creyendo que me había enamorado de un hombre casado y no soy esa clase de chicos. —Bill se ahogó con una risita cuando Tom le dio otro apretoncito a su mano.

Y luego cuando te vi la mañana del jueves y de verdad te escuché hablar, todo hizo clic. Pensé que había reconocido tu voz, pero no quería creer que , de entre todas las personas, me hubieras mentido y te hubieras acercado a mí, pretendiendo que eras un espíritu guía. —Bill volvió a respirar profundamente antes de seguir con la historia.

Pero cuando llegaste a la tienda la otra noche y compraste todas esas cosas para los niños, estuve seguro. Supe que eras mi Tom y que estabas haciendo todo esto como una gran broma. Y me dolió, me dolió mucho.

Tom no pudo esperar más. Estiró la mano para alejar la de Bill de su cara y acunó con sus manos las mejillas del otro, para que lo mirara.

Siento tanto haberte lastimado. De verdad iba a confesarte quien era yo, pero estaba esperando a que te sintieras cómodo conmigo, porque siempre te escapabas de mí —dijo el trenzado.

Eso fue por mi enamoramiento —respondió Bill, volviendo a cerrar los ojos. Esta vez, Tom se aprovechó, se inclinó y besó a Bill suavemente, sintiendo los labios en los que había estado pensando todos esos días.

Bill jadeó y se alejó lo suficiente para decir—. Quería que fueras tú, pero tenía tanto miedo.

No tienes que preocuparte, Bill. Yo creo que tú eres estupendo —respondió el trenzado.

Bill intentó volver a agachar la cabeza, per la mano de Tom y sus labios, le impidieron moverse. Después de otro beso, que hizo gemir a Bill, el trenzado se alejó y preguntó—. ¿Estarías dispuesto a ser más que mi amigo, Bill? Sé que te gustaba Tom, el espíritu, pero ¿crees que puedas llegar a quererme?

Bueno. —El pelinegro se mordió el labio, mirando a Tom a través de sus pestañas, alargando el suspenso—. El espíritu Tom era muy simpático y me dio regalos. Y él tocaba la guitarra para mí y él…

Tom cortó sus palabras con otro beso, que terminó con una pequeña mordida al labio inferior del moreno, justo arriba de uno de sus piercings—. Yo puedo hacer todo eso por ti —dijo Tom—. Además, yo puedo hacer cosas que el espíritu Tom jamás podría hacer.

¿En tu forma corpórea? —Bromeó Bill.

Exactamente. —Tom sonrió y tiró a Bill, para darle otro beso.

Cuando el pelinegro se separó para respirar, jadeó y dijo—. Bueno, creo que podría darte una oportunidad, si de verdad quieres estar con un perdedor como yo.

Tom acarició con su nariz la mejilla del otro, llevando sus labios al oído de Bill, para dejarle oír como respiraba—. De verdad quiero estar contigo, Bill. Y vamos a tener que trabajar en esa autoestima.

Como digas —respondió el pelinegro, mientras Tom lo volvía a besar.

Entonces, ¿qué te gustaría hace por San Valentín? —Preguntó Tom.

Esto está bastante bien para mí —murmuró Bill contra su boca, por fin dejándose llevar. Puso sus manos en los hombros del trenzado, para juntar más sus cuerpos.

No vas a extrañar a Tom, el espíritu, ¿verdad?

No, no tanto. Mientras tú sigas hablándome. —Bill ni siquiera trató de lucir bonito al sonreír a Tom, pero el otro de todas formas se derritió.

Toda la noche, Bill. —La sonrisa de Bill se volvió tentadora—. Bueno, tal vez no toda la noche —corrigió Tom.

Sabía que invocar a un espíritu guía era la mejor idea que podría tener —le informó Bill.

Tienes suerte de haber conseguido un espíritu tan asombroso como yo y no alguien malvado y desagradable.

¿Alguien como tu amigo, Georg?

Exactamente. —Tom se rio.

¿Entonces qué voy a hacer con todas las velas, el incienso y las hierbas? Supongo que ya no las voy a necesitar.

Te equivocas —respondió Tom—. Creo que deberíamos prenderlas y dejar que todo el humo fuera a la casa del señor Miller, al otro lado del pasillo.

Bill jadeó, fingiendo estar horrorizado y trató de no reír—. ¡Tom! Eso es algo que diría un espíritu malvado.

Tom se alzó de hombros—. Quizás sí tenga algo de maldad dentro de mí.

Muéstrame. —Mandó Bill contra los labios de Tom.

Ninguno de los dos notó el flash en el espejo de la pared, frente al sillón, cuando Cupido, ayudante N°483, también conocido como Gustav, giró. Abrió una página en su libro de asignaciones y puso un ticket grande y satisfactorio junto al nombre de Bill.

El pelinegro fue más que afortunado de que su invocación amateur de espíritus llamara accidentalmente a uno de los ayudantes de Cupido, en lugar del demonio que el libro de la tienda ofrecía.

Gustav había tomado esa asignación y pensó que sería inútil, hasta que despertó a Tom justo a tiempo, para que escuchara la voz de Bill a través de la ventana. Él amplificó un poco la conversación inicial, para que ambos hombres pudieran oírse con claridad. Pero después de eso, fue capaz de sentarse y observar como se todo desarrollaba por sí mismo una vez que Tom tomó la iniciativa y fue tras Bill.

Gustav lo consideró como otro trabajo bien hecho, para sus registros, aunque solo se dedicó a disfrutar del aire cálido de Florida y observar a los dos hombres hacer todo el trabajo. Son los gajes del oficio, pensó. Con una última mirada por el espejo, para asegurarse de que todavía estaban besuqueándose en el sofá, Gustav desplegó sus alas, ajustó su arco y flechas y se enrumbó hacia su nueva asignación. Por lo que se veía, un chico que salía en citas en serie, Georg, estaba a punto de conocer al espíritu del amor este San Valentín en la fiesta.

Y todos vivieron felices por siempre.

& FIN &

¡Yey, me encantan los finales felices! ¿Qué les pareció? Muchas gracias por haber estado conmigo en la traducción de esta comedia romántica. Una vez más, gracias a zeph317 por permitirme traer este fic a nuestra lengua, para poder compartirlo con ustedes.

5 comentarios en “The spirit of Love 5”

  1. Ay pero que hermosa historia! Me hubiera gustado saber qué más pasó! Su día a día, me encantó la personalidad de ambos, súper tiernos y buenos! Gracias por traducir

    1. Siempre que llegamos al final feliz, queremos seguir leyendo sobre ellos, pero en este caso, sólo me toca traducir y no continuar. Sin embargo, tenemos muchas más historias para que sigas disfrutando de estas lecturas.
      Muchas gracias por pasar a comentar. MUAK

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