Safe from harm 19

Safe from harm 19

Fic original de elvisfan. Traducido por Devi

Capítulo 19

Ocho días después.
Tom apenas y había dejado las maletas en el piso y cerrado la puerta antes de que Bill atacara, todo manos y labios. Retrocedió un paso antes de componerse, poniendo sus manos en las caderas de Bill.
—Bill, yo… bebe, déjame… —Trató de formar una simple oración declarativa, pero los besos de Bill lo hacían bastante difícil—. Bill, necesito… oh joder.
Giraron, y Tom atrapó a Bill contra la puerta y se presionó más cerca, reclamando la boca de Bill y sonriendo en los besos ante los pequeños sonidos que Bill hacia.
—¡Dios, Tomi! —Bill estaba jadeando ya mientras hacia el trabajo de remover la playera de Tom—. ¡Tres malditos días!
—Estúpidos padres.
—Hey, esa fue tu regla. No mía.
Tom le sacó la playera y le miró antes de regresar su atención al cuello. —No te iba a coger con tus padres justo en el cuarto de abajo, Bill.
—No sería la primera vez, —Bill murmuró, su cabeza cayendo contra la puerta mientras Tom lamía el punto debajo de su oreja que hacia que sus pies se curvaran.
—Ya no tenemos dieciséis, —Tom le recordó, sus dedos paseando sobre el bulto prominente en los pantalones del otro—. Y te has vuelto más ruidoso desde entonces.
—Tú te has vuelto mejor desde entonces, —Bill aguanto la respiración y mordió su labio cuando la palma de Tom se deslizó encima de su erección, por sobre la ropa.
—Siempre lo he sido..
—Dios, ¡Ya cállate y jódeme!
Con los dedos moviéndose juntos, lograron sacarse los pantalones mientras al mismo tiempo se quitaban los zapatos. Tom dio un paso atrás y miró al hombre frente a él. La espalda de Bill estaba contra la puerta, las piernas abiertas, dedos largos ya acariciando su duro miembro mientras le regresaba la mirada.
—¿Me quieres? —El de pelo corto soltó.
—Te voy a tener, —Tom replicó con una sonrisa ladina, acercándose y reclamando la boca de Bill, su lengua acariciando la otra posesivamente y lográndole sacar un suave gemido al otro hombre frente a él. Sus manos viajaron hacia el sur para apretar de manera juguetona el trasero de Bill antes de tomarle por las caderas, girarlo y hacerlo caminar de espaldas hacia el sillón. Aventando las bolsas de Bill al suelo, sentó al otro hombre y se arrodillo entre sus piernas. Se miraron fijamente mientras Tom recorría con un dedo la clavícula de Bill, y luego lo bajó. Observó mientras los músculos debajo de la piel pálida se tensaban y escuchó el suave suspiro de anticipación que soltó Bill.
Acercándose al pulsante miembro de Bill, enroscó sus dedos alrededor del tallo y lo acarició lentamente, mirando como sus ojos se cerraban. Inclinó su cabeza y succionó la punta, Y Bill se arqueó hacia atrás soltando un siseó, susurrando el nombre de su novio. Era una petición, una invitación y una demanda, todas combinadas en una.
Tom buscó por la bolsa olvidada y tomó un condón y el lubricante de su bolsillo usual en el interior. Acariciando el interior de los muslos de Bill con sus manos, elevó sus piernas y separó los globos del trasero de Bill dejando caer el frió líquido. Con un dedo, acarició suavemente su pequeño y apretado agujero antes de deslizar dos dedos lubricados dentro de su calidez. Lo acarició, adentrándose gradualmente más profundo hasta encontrar ese punto delicioso. Le puso especial atención a ese pequeño bulto de nervios hasta que los ojos de Bill se cerraron y su boca se abrió.
—Bill, mírame.
Bill obedeció y fue recompensado cuando Tom lamió desde la base de su pene hasta la punta, sus ojos nunca abandonándole.
—Tomi, ¡ya!
Abriendo el paquete del condón los dientes, Tom no podía apresurarse lo suficiente. Lubricó su pene con una mano y puso la otra a un costado de Bill, inclinándose y besando al otro hombre de manera furiosa mientras entraba suavemente en ese cuerpo. Bill gimió, mordiendo el labio de Tom mientras se movía dentro de él. Rápidamente agarró velocidad, sabiendo lo que necesitaban ambos después de dos largos días en presencia de sus familiares. Colocándose sobre sus rodillas de nuevo, puso sus largos brazos alrededor de los muslos de Bill y elevó sus piernas. Moviendo sus caderas a ritmo constante, penetró su cuerpo haciéndolo gemir con cada embestida.
La espalda de Bill se arqueó y sus manos se enterraron en el suave material del sillón. Gimió fuertemente, bombeando firmemente su propio miembro mientras Tom se hundía en él. Abrió sus ojos y notó una ligera capa de sudor en la frente del otro, sus ojos entrecerrados por la pasión y sus labios entreabiertos, no pudo contenerse más, gritando y corriéndose fuertemente sobre su estomago, el nombre de Tom entre sus labios. Con un gruñido ahogado, Tom se enterró en él una última vez y su cuerpo se puso rígido mientras se vaciaba dentro de su amante. Jadeando pesadamente, Tom se sentó sobre sus talones y dejó que las piernas de Bill cayeran sus costados.
Bill gimió contento, acariciando con una mano su cabello, ahora húmedo de sudor. Sintiendo a Tom salir, abrió sus ojos justo en el momento para verlo remover el condón usado y aventarlo a sabrá Dios donde antes de colocarse de nuevo sobre él, acercándose por un largo y perezoso beso.
—Dios, Tomi —Suspiró—. Estoy caliente y sudoroso y pegajoso y ni siquiera puedo hacer que me importe.
—Me encanta complacerte —Replicó con una sonrisa, acariciando el cuello de Bill con su nariz y llenándolo de pequeñas mordidas y lengüetazos.
—Sigue haciendo eso y estaré listo para hacerlo otra vez.
—Me dijiste que te jodiera. Nunca dijiste que sólo podía hacerlo una vez.

&

Tom se despertó repentinamente con el sonido de vidrio quebrándose.
Se sentó lentamente, el brazo de Bill deslizándose hasta su cintura y escuchó.
Oyó a alguien moviéndose por ahí, intentando ser silencioso.
Alguien estaba en la casa.
Dándose cuenta que no había manera de salirse de la cama sin despertar al otro hombre junto a él, lo sacudió por el hombro gentilmente.
—¿Bill? —Lo sacudió de nuevo—. Baby, despierta.
—¿Hm? —Bill rodó sobre su espalda, liberando a Tom de su agarre y abriendo los ojos—. Tomi, qué…
—Alguien está aquí —susurró.
Con los ojos bien abiertos, Bill rápidamente se sentó y miró a la puerta fijamente. Un suave golpe se escuchó desde alguna parte de la casa.
—Quién…
—No lo sé. —Tom miró a Bill y respiró profundamente—. Bill, Necesito que te quedes aquí ¿de acuerdo? —Se levantó y se puso unos pantalones.
—¿A dónde vas?
—A ver quien demonios está en mi casa.
—¡Tomi, no! —Bill tuvo que resistir la urgencia de gritar al alcanzar a Tom, agarrándolo de las trabillas del pantalón—. ¿Dónde está tu teléfono? Sólo llama…
—Bill, si es la persona que ha estado amenazándote, no le voy a dar la oportunidad de que camine por el pasillo. Tú marca al 911, pero no te muevas de este cuarto. —Abrió el cajón de la mesita de noche y sacó el arma que esperó nunca tener que usar.
—Tomi, no.
—Quédate aquí, lo digo en serio. Ya regresó.
 

Continúa…

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