Notas de SarahYellow: También, por favor, noten que en este capítulo hay mucha violencia y abuso. Estoy renuente a llamarlo tortura, porque no hay “aplasta pulgares” (instrumento de tortura que clava o machaca los dedos) Y necesitas un “aplasta pulgares” para la tortura, así que “fuchis”
Notas de MizukyChan: Me costó muchísimo traducir este capítulo y no fue por el vocabulario, sino por el sufrimiento y la violencia que se leen aquí. Así que no creo que lo disfruten.
Fic de Sarahyellow. Traducido por MizukyChan
& Capítulo 7 &
El primer sentido en volver fue el sonido. En algún lugar, en ese estado en el estás por la semi-inconsciencia, Bill pudo oír voces. Las voces se hacían más fuertes, a medida de que él despertaba, y se dio cuenta de que eran gritos, amortiguados por las murallas. Su vista regresó y todo estaba oscuro, fuego se reflejaba en el agua. Pero no tenía una clara perspectiva de dónde estaba. Pensó que podía estar tirado en el suelo, luego, lentamente los otros sentidos regresaron.
Para ese entonces, alguien entró en la habitación. Bill había estado completamente consciente, por casi diez minutos y estaba aterrado. Había llegado al punto de descubrir que estaba atado de cabeza a un artilugio con forma de cruz, estaba desnudo y algo estaba chorreando desde arriba, lo podía sentir deslizarse por su cuerpo. Cuando oyó que una puerta se abría, Bill dobló su cuello, para tratar de ver quién había entrado al cuarto. Pudo ver dos pequeños pies, cruzando el húmedo suelo de roca. Luego, esa figura estaba detrás de él, y ya no la pudo ver.
Por un momento nada pasó y luego, el mundo estaba girando. Bill se dio cuenta, de que era una cruz gigante con forma de “X” a la que estaba atado en forma invertida, que ahora (tras el giro) lo dejaba en una posición erguida, pero ligeramente ladeada.
Mirando entre las vigas, a las que sus brazos estaban atados, vio a una joven rubia, con las ondas de su cabello yendo en todas direcciones, quien le sonrió ampliamente diciendo.
—¡Hola! —Antes de que pudiera reconocer a la persona en frente, ella se agachó para tocar su pantorrilla derecha.
—¡Ow! —exclamó Bill, ante la punzada que sintió. La chica se volvió a levantar y soltó una risita.
—Lo siento —dijo aún sonriendo—. Tenía otro bebé esperando cuando tú llegaste, pero eres tan lindo, que tuve que tocarte —Bill entrecerró los ojos, preguntándose si estaba completamente lúcido, porque ella decía cosas sin sentido.
—¿Qué?
La chica llevó la mano a su boca, presumiendo la fina capa roja que adornaba sus dedos.
—Sólo una muestra para sacarme de apuros hasta que regrese —Luego llevó la mano a su boca, Bill la vio con la mandíbula desencajada, mientras ella se lamía hasta dejarla limpia. Cuando hubo terminado, sus ojos regresaron a él, y pareció rebotar sobre sus pies—. Estoy tan emocionada de jugar contigo. Usualmente, no alcanzo a jugar mis juegos favoritos, porque generalmente hay reglas —dijo acercándose— ¡Pero hoy no! —Comenzó a bailar y saltar, en una extraña danza, hasta que Bill ya no la pudo ver. Pero podía oír sus movimientos y su voz entonando un mantra que decía algo así como—. No hoy, ♫ hoy no hay reglas, ♫ jugar, jugar, ♫jugar, ♫ ¡jugar tanto como quieras!
Después de unos momentos, Bill se dio cuenta que no podía simplemente sentarse —en su caso, estar de pie— y esperar hasta que esta chica volviera a jugar sus “juegos favoritos”, lo que sea que eso significara. ¡Tenía que salir de ahí! Probó sus ataduras, tratando de ver, si podría sacarlas o aflojarlas, no podía. No tenían ni un punto suelto. Dándose por vencido al plan de escabullirse, concluyó que tendría que tratar de hablar con su captor y tratar de convencerla para que lo liberara.
Interrumpiendo a la chica, que aún cantaba esa extraña canción, inventada por ella misma, Bill se aventuró con un…
—¿Disculpa? —La chica dejó de tararear.
—¿Si?
—Umm —Bill estaba aterrado, pero aún así la situación era tan bizarra, que se sentía más ridículo que asustado, al hablar con esta chica—. ¿Puedo hablar contigo?
—¡Seguro! —Fue su entusiasta respuesta.
En un segundo ella estaba detrás de la cruz, para que él pudiera verla de nuevo y estaba sosteniendo un látigo. Lucía más feliz que nunca. Bill tragó duro, al ver el arma de cuero en sus manos y tuvo que volver a concentrar sus pensamientos.
—Umm… Estaba pensando que tal vez, podrías… ¿soltarme? —Por eso se ganó una sonora risotada.
—Por supuesto que no, tontito. Porque luego te irías lejos —Bill la miró por un momento, tratando de decidir si ella realmente estaba loca o si sólo estaba actuando.
—Bueno, tal vez, sólo podrías desatarme de esta cruz y buscamos juntos otra cosa donde atarme. —La chica frunció el ceño, pero lucía como si realmente lo estuviera considerando.
—Bueno, ok —Bill no lo podía creer—, pero después, porque ya te tengo ahí, y quería empezar con esto, de todas formas. —Al decir “esto”, ella levantó el látigo. Cuando se movió de vuelta al otro lado de la habitación, Bill la llamó.
—¡Espera! —La chica reapareció, esta vez luciendo un poco molesta.
—¿Qué? Estoy lista para empezar. ¿Tú no? —Bill ya estaba perdiendo la calma ¡Tenía que detener a la chica!
—¡No! Quiero decir… primero, tengo que ir al baño. —Fue lo primero que se le pasó por la mente. La chica lo miró sorprendida y luego le dio una sonrisa exasperada.
—Bueno, ¿por qué no lo dijiste? Ahora me sentiré culpable de que estés allí aguantando por tanto tiempo. —El corazón de Bill dolió, iba a ser torturado de todos modos.
—Está bien, sólo…
—Hay un desagüe en el suelo, justo ahí ¿lo ves? Así que puedes hacerlo cuando quieras, no te preocupes por eso.
El nudo de decepción, aún estaba en la boca de su estómago, cuando sintió el primer golpe en su espalda.
&
El sol se estaba poniendo y Tom acababa de regresar de su cabalgata con Georg y los otros, cuando una mano se acercó a él.
—¿Su alteza?
—¿Hmm? —respondió el príncipe, discretamente. Mentalmente, él ya estaba en su sala de baño, limpiándose la suciedad del día.
—Llegó un mensaje de que una de sus esclavas en el harem está histérica, tratando de encontrarlo —eso captó la atención de Tom.
—¿Histérica? ¿Quién es? ¿Mahtob? —Mahtob era conocida por tener horribles pesadillas.
—No lo sé, mi señor.
&
Tom entró en el harem, esperando encontrar a la concubina llorando en su cuarto. Así que se alarmó, cuando vio a tres mujeres llorando, salir a encontrarlo apenas cruzó la puerta principal. Mahtob, por su personalidad, era la que lloraba más amargamente. Después de ella, la sirvienta de piel morena, cuyo nombre no recordaba. Y la menos llorona del grupo era Deena, aunque sus ojos estaban muy rojos e inflamados.
—¡Dónde estabas! —Protestó Mahtob—. He tratado de encontrarte por horas —Y luego la chica se lanzó a sus brazos, los que se vio obligado a abrir.
—Hey, heeeey —Consoló a la chica, cuyo rostro estaba hundido en su cuello—. Cálmate ¿Qué rayos ha pasado? —Miró a Deena con una expresión confundida—. ¿Murió alguien? —Los sollozos de Mahtob se volvieron fuertes gemidos, al oír eso y Tom aún estaba, completamente confundido con lo que estaba ocurriendo—. Deena, por favor explícame, ¿qué está sucediendo? —Ella lo miró completamente abatida.
—Uno de los guardias le dijo a Mahtob, que tu padre envió a Bill con Lafee.
El primer pensamiento de Tom fue «¿Quién es Bill?» Pero luego recordó, Bill era la nueva concubina de su padre. El hermoso chico nuevo. Tom pensó en su rostro, en sus tentadores rasgos y luego… recordó lo que su esclava acababa de decir.
—¡¿Lafee?! ¿Qué demonios hizo? —Los esclavos NO eran enviados a Lafee, para reprimendas triviales. Deena se encogió.
—Aparentemente, él apuñaló a tu padre. —La mandíbula de Tom se desencajó.
—¡¿QUÉ?!
—Con un alfiler para peinados —agregó rápidamente, para asegurarle a su amo, que el sultán no había sido asesinado.
—Oh… —Tom se detuvo y luego rió. Pero no fue una buena idea, porque en el momento en el que el sonido dejó sus labios, Mahtob se alejó de su hombro y le reclamó.
—¡¿Cómo te puedes reír?! ¡Lo enviaron con Lafee! Y el guardia dijo que ella lo iba… lo iba… a matar. —Rompió otra vez en un llanto histérico. Salió corriendo de la habitación, la sirvienta salió tras ella. Deena se quedó, para implorarle que tratara de salvar al chico.
—Por favor, mi señor. Él es nuestro queridísimo amigo.
—Ha estado aquí una semana —Tom soltó irónicamente y sin pensar. Los ojos de Deena se oscurecieron.
—Sí, y ya todas lo amamos. Él es un alma noble y no se merece lo que esa hórrida mujer le debe estar haciendo.
—Apuñaló a mi padre.
—¡Con un ALFILER PARA PEINADOS! —Tom alzó las cejas como advertencia ante el tono de su esclava. Deena se mordió el labio, pero no bajó su mirada. En cambio, continuó con un tono más gentil, totalmente fingido.
—Por favor, su alteza, ¿podría intervenir? —Tom la miró duramente. Su postura daba la impresión de que lo estaba pensando, pero en realidad, ya lo había decidido y simplemente estaba buscando la mejor manera de recuperar al chico.
&
Bill se aflojó de sus agarres. Exhausto y sintiendo punzadas de dolor, había dejado de suplicar hacía mucho. A ella no le importaba lo que él tuviera que decir. Ella prefería escuchar sus gritos, o así le había dicho. Y pese a sus esfuerzos por mantenerse en silencio, no pasó mucho para que cumpliera sus deseos.
Bill siseó, cuando una nueva carga de fuertes golpes fue repartida sobre su carne. Jadeó, intentando una vez más recuperarse del dolor antes de la nueva ola de golpes. Pero nunca llegaron. En cambio, la escuchó buscar algo por allí y luego la luz giró un poco, llevando sombras a la habitación. Apareciendo a su lado, le ofreció otra de sus entusiastas sonrisas.
—Lindo bebé. Lo estás haciendo muy bien, pero me estoy aburriendo un poco con esto. ¿Y tú? —Bill no respondió, simplemente la miró, preguntándose con cansancio, qué vendría a continuación. Su vista parpadeó hasta la mano que tenía detrás de él y luego lo miró de frente—. ¿Sabes? Tu espalda está sangrando —Le informó pensativamente—. No te preocupes, la sellaremos muy bien. No habrá infecciones aquí, señor. —Y dio una risotada. Bill gritó, cuando un horrible calor fue esparcido sobre las heridas de su espalda.
Al principio, pensó que lo estaba cauterizando, pero luego se dio cuenta, de que fuera lo que fuera lo que le estaba echando, escurría. Otro grito desgarró su garganta, cuando una nueva cantidad de líquida agonía era arrojada sobre su espalda. El monstruo, como Bill se refería a ella en su cabeza, de nuevo se movió detrás de él. No podía verla, ella estaba estática, mirando la cera correr y endurecerse sobre la destrozada piel de su espalda.
Bill aún estaba jadeando, cuando ella se golpeó la cara con sus palmas, su boca formó una “o” de sorpresa—. ¡Me olvidé! —Y otra vez le pudo oír, buscando entre lo que ella llamó “su colección”. Y de nuevo, se puso frente a la cruz para mirarlo, luciendo más emocionada que nunca, con las manos ocultas tras su espalda.
—Sé que dije que esta noche, sería sólo para mí, pero has jugado mis juegos tan bien, que no sería justo jugar los juegos que sólo le gustan a una persona, ¿cierto? —Giró en un círculo con rapidez, demasiado rápido, como para que Bill le diera un vistazo a lo que fuera que sostenía. Ella rió.
—Y sé qué clase de juegos le gusta jugar a los chicos —dijo, moviendo de arriba abajo sus cejas, sugestivamente. Sacando de pronto, su oculta sorpresa, chilló—. Juegos sexuales. —Sostenía un dildo y podías ver que tenía a los lados muchas hojas filosas de navajas.
&
En lugar de ir donde su padre, Tom decidió ir directamente con Lafee. De acuerdo con Deena, Bill ya había estado con ella unas horas, y el príncipe se sentía absolutamente asqueado de lo que ella le podría estar haciendo. Tom sólo había estado una vez, en la caverna de la mujer y pese a que aquella vez, no tenía a nadie allí, era un lugar al que él juró nunca regresar. Y ahora iba directo a su puerta, estaba aterrado de volver, pero los dos guardias que llevaba consigo, le daban un poco de tranquilidad.
Y justo antes de entrar, él se percató de que no se oía ningún grito. Eso podría ser: o muy bueno o muy malo. Con un repentino ataque de miedo, no por él, sino por el chico adentro, empujó para abrir las puertas y contuvo la respiración por lo que vio.
& Continuará &
Notas finales de SarahYellow: ¡Oh no! ¿Ella…
Comenta y dime ¿qué crees que vio Tom?
Notas de MizukyChan: Llora en un rincón y grita “Por favor, que no lo haya hecho”
Y les pido lo mismo que SarahYellow, comenten y digan ¿Qué creen? OMG, quiero llorar. ¿Entienden ahora, por qué fue tan difícil de traducir?
