Letters From Home 14

Hola a todo el mundo. Tenemos un nuevo capítulo y muy emocionante. Antes de comenzar, les sugiero que traigan un vaso de agua fría. Beshoshs y que lo disfruten.

Letters from Home (By Elvisfan)

Capítulo 14

1 de julio, 2011

Bill se sentó con las piernas cruzadas, en el mueble de la nueva cocina de Tom, mientras el mayor limpiaba los restos de la cena. Abrió la boca en un gran bostezo, no siendo lo suficientemente rápido para ocultarlo.

—¿Por qué estás bostezando? —preguntó Tom, mientras abría el lavavajillas—. Actúas como si hubieras sido tú, el que estuvo acarreando muebles todo el día.

—Moví algunas cajas, muchas gracias.

—Sí y luego sólo fuimos mi papá, Georg y yo, mientras tú ayudabas a Jamie y a mamá con el baño y el dormitorio.

—Bueno, alguien tenía que mantener a Jamie a salvo   —Le recordó el pelinegro.

—Okey, te daré crédito por eso.

—Aunque no creo que tengas nada de qué preocuparte. Por mucho que Geo diga que Jamie es linda, tiene demasiado miedo de su hermano mayor, como para intentar algo.

—Georg es listo   —respondió el mayor.

Sampson entró, habiendo inspeccionado meticulosamente cada rincón de su nuevo hogar, y miró a los chicos en forma expectante.

—Si no estás exhausto, ¿podrías sacar un rato a Sampson? —Pidió Tom al chico sobre su mueble, mientras seguía con la limpieza.

—Claro —Bill abrió la puerta trasera y rió cuando Sampson corrió hacia el patio, dejándolo atrás—.  ¡Ve! ¡Se libre!  —Gritó—.  ¡Caza ardillas! ¡Mea en los árboles! —Cerró la puerta y volvió a sentarse sobre el mueble—. Fue lindo de tu madre, dejarnos la cena preparada.

—¡Esa es mi mamá!  —Tom se rió—. Estoy en la mejor condición física de  lo que he estado en toda la vida, y ella se preocupa pensando que no estoy comiendo lo suficiente. Tuve que insistir en que podría hacer mis propias compras mañana —Cerró el lavavajillas y limpió algunas manchitas de agua de la mesa.

—¿Ya terminaste?   —preguntó el pelinegro.

—Oh, por supuesto  —respondió el mayor, dándole un golpecito en la pierna a Bill, con el paño de cocina—.   Gracias por tu ayuda.

—Cuando quieras.

Tom se movió frente a él, deslizando las manos por la cintura de Bill, acercándolo hasta el borde del mueble.

—¿Te gusta la casa?   —cuestionó.

—Me gusta.

—Qué bueno  —Tom dejó un beso en el hueco entre el cuello y el hombro del menor, antes de bajarlo del mueble—.   Espero que pases mucho tiempo aquí.

—Planeo hacerlo.

Bill se quedó de pie, en el círculo que formaban los brazos de su novio y decidió hacer el primer movimiento. Recorrió con su mano, la parte trasera del cuello de Tom y lo llevó a besarlo. Sin perder tiempo, sus labios se abrieron inmediatamente, invitando a Tom a entrar. El otro hombre ingresó allí. Sus lenguas, cálidas y húmedas, rodeándose entre ellas con familiaridad, se movían sabiendo lo que le gustaba a la otra.

Bill jadeó suavemente, sintiendo de pronto, el deseo de estar todavía más cerca. Buscando con la otra mano, el final de la playera de Tom, deslizó sus dedos bajo ella, descansando su palma, en la cálida piel que había descubierto. Muy ligeramente arañó con sus uñas, sonrió en el beso cuando sintió que los músculos del abdomen de Tom se contraían ante su contacto. 

—¿Te gusta eso?   —murmuró sin que su boca dejara del todo la de Tom.

En respuesta, el mayor cruzó sus brazos y se quitó la prenda por sobre la cabeza. Bill disfrutó la visión frente a sus ojos, sin ninguna vergüenza, antes de reanudar el beso hambrientamente, ambos alternando entre mordidas y lengüetazos largos. Las manos de Tom se deslizaban suavemente de arriba abajo por los costados y el estómago del pelinegro. Quitó la playera del menor antes de volver a atacar desde su boca a su terso cuello. Bill gimoteó su nombre con la voz cargada de necesidad. El mayor se apartó lo suficiente para mirar al chico a los ojos y descubrir exactamente lo que quería.

—¿Me deseas?  —preguntó Bill con la voz entrecortada, mirando fijamente los labios inflamados del mayor, antes de verlo directo a los ojos.

—Demasiado   —Fue la respuesta inmediata del otro.

—Entonces, tómame.

Apenas terminó de decir las palabras, cuando los labios de Tom volvieron a chocar con los suyos y luego el mayor lo cogió en brazos. Las piernas de Bill se enredador en su cintura, mientras caminaba por el comedor y hasta su habitación.

Poniendo una rodilla en la cama, Tom depositó al pelinegro sobre las mantas. Se besaron lenta, pero profundamente, con sus lenguas bailando muy pegadas, cual amantes. El mayor rompió el beso, sonriendo ante la suave protesta de Bill, observando cómo su propia mano bajaba por su delgado cuerpo. La piel bronceada, acarició delicadamente la otra de porcelana, deslizándose por un pezón, antes de tomar la delicada carne en su boca. Bill jadeó al sentir que su pequeño bulto era tomado entre labios y delicados dientes.

Tom liberó la carne, que ahora tenía una tonalidad rosácea y se movió para lamer suavemente, los varios lunares que adornaban el pecho y el cuello de Bill. Deslizó su mano mucho más abajo, haciendo círculos en el vientre del menor. Moviéndose hasta debajo de la cintura, acarició la erección de Bill por sobre sus ajustados jeans, disfrutando de ver como el menor serpenteaba en su cama.  Dejó un beso en la cadera del pelinegro, mientras lentamente abría el pantalón y deslizaba la tela por sus increíblemente largas piernas. Bill soltó un gemido cuando los dedos de Tom rodearon su carne rígida, masajeándolo lentamente. Apoyándose sobre sus codos, el pelinegro observó con los ojos llenos de lujuria, como Tom inclinaba su cabeza y absorbía toda la longitud de su pene en su boca.

—¡Oh Dios! —Bill volvió a caer en la cama, jadeando, sintiendo la calidez de la boca de Tom envolviéndolo. Su mano encontró el camino a la cabeza del mayor, sin necesidad de decirle al otro que lo devorara por completo—. ¡Mierda, se siente tan bien!

Soltando a Bill con su húmedo “pop”, Tom se levantó y se quitó el resto de sus prendas. Dándole a Bill un momento para disfrutar de la vista, se acercó a la mesita de noche y rápidamente abrió una caja de condones y sacó una botellita nueva de lubricante. Volvió a mirar a Bill y tragó grueso, al observarlo abrir sus piernas.

—Eres demasiado hermoso —comentó con la voz entrecortada, acercándose para reclamar la boca del menor, acariciando su lengua posesivamente, mientras su mano masturbaba al chico.

Oyendo los gemidos de Bill, oyendo como su respiración se agitaba, se apoyó en sus rodillas. Abriendo rápidamente la botellita, humedeció dos dedos y la dejó a un lado. Inclinándose hacia adelante, miró a Bill a los ojos, mientras acariciaba su entrada. Bill asintió sutilmente, y sintió los dígitos de Tom deslizarse dentro de él. Su boca se abrió y sus ojos se cerraron al sentir que Tom lo preparaba, agregando pronto un segundo dedo. Jadeó, su pecho subía y bajaba, mientras su cuerpo se acondicionaba.

—Más… —Pidió con la voz temblorosa, sus manos agarraban la suave tela de las sábanas.

Lentamente y retirando sus dedos, Tom se puso un condón. Humedeciendo sus dedos otra vez, acarició su propia erección y la guió hasta la entrada del menor. Suavemente, acarició con la cabeza de su miembro, el ahora brillante agujero.

—¿Listo?

Bill asintió y Tom presionó lentamente, sus ojos buscando cualquier señal de incomodidad. Completamente envuelto en la estrechez del pelinegro, su mente se aceleró ante lo apretado y cálido del canal que lo rodeaba. Las piernas de Bill lo envolvieron y comenzó a moverse, meciéndose sobre él una y otra vez, entrando más profundo con cada nueva embestida de sus caderas. Las uñas del moreno se marcaban en su espalda, incitándolo a empujar más, más fuerte y más rápido en el cuerpo bajo él. Bill mordió su labio y gimió en dulce agonía, cuando la primera ola de placer lo golpeó. La sensación se intensificaba y Bill se movió frenéticamente, asiéndose de los bíceps del mayor, incitándolo.

Tom se movió más fuerte y más rápido contra el cuerpo del pelinegro, gruñendo con los dientes apretados, sabiendo que no duraría mucho más.  Vio como la mano de Bill se deslizaba por su estómago, hasta su propio miembro y lo cogía, moviéndolo al compás que mantenía dentro de su cuerpo. Los ojos de Tom se cerraron y se estremeció, cuando soltó el primer chorro de su semilla. Segundos después, Bill arqueó la espalda debajo de él, gritando suavemente cuando su propia esencia empapaba sus dedos.

—Mierda —Los brazos del mayor temblaron y colapsó sobre la figura más delgada. Tenía la respiración agitada, mientras repartía suaves besos al azar por el cuello de Bill.

—Uh huh   —respondió Bill aún jadeante, acariciando la espalda de Tom.

Ambos sonrieron suavemente cuando se separaron. Tom se portó muy amable y acercó unos pañuelos para limpiar a Bill, y luego los arrojó junto al condón usado. Volvió a acostarse junto al pequeño, sonrió ante la mezcla de sorpresa y placer en el rostro de su novio, cuando él se volteó a verle con los ojos grandes.

—¿Estás seguro que no lo habías hecho en todo un año? —preguntó el pelinegro, totalmente serio.

—Seguro —Tom reprimió una sonrisa, pero luego no pudo evitar soltar una risotada—. Bill, en serio necesitas trabajar en tus conversaciones con la almohada.

—Lo siento  —contestó el menor, acercándose  para acariciar con su nariz el pecho de Tom—.   En estos momentos, mi cerebro no está funcionando del todo bien.

—Qué bueno que todo lo demás sí lo esté.

Bill se rió en su lugar en el pecho de Tom, trazando con las yemas de sus dedos, las letras allí, antes de bajar más al sur, delineando los abdominales. Sonrió cuando el mayor se alejó un poco.

—¿Vientre?   —preguntó bromeando.

—Podemos hacer eso luego  —Tom levantó un poco su rostro, para besar al chico a su lado—.   ¿Quieres quedarte esta noche?

—Claro —Bill ni siquiera trató de ocultar la sonrisa de felicidad que atravesó sus facciones—.   Si realmente quieres que me quede.

—No lo habría preguntado si no quisiera.

Un ladrido se escuchó desde afuera y Bill gruñó en la almohada.

—¡Sampson, acabas de arruinarnos el tema!

—Sabe que nos estamos divirtiendo sin él  —Tom besó su frente y rodó en la cama, cogiendo sus jeans para volver a ponérselos—.   ¿Espera aquí?

—Oh, no voy a ir a ninguna parte.

Tom caminó por el pasillo y Bill arregló las cobijas de la cama, acomodándose para esperar su regreso.

&   Continuará   &

Notas finales de la autora: ¡Sólo dos capítulos más, chicos! (les entrega pañuelos)

YO: Y qué buen capítulo. Un lemon bastante esperado, tuvimos que esperar a que Tom se comprara una casa para verlo jajajaja. Gracias por seguir leyendo chicas. Beshoshs y no olviden comentar.

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