FOE. Prólogo

Notas de la autora: Esta historia es de Ciencia ficción, tiene mucha acción y algo de astrofísica. Bill y Tom lucen como en la era de “Monsoon”. Bill luciendo como chica siempre será mi fuente de inspiración y el banner hace referencia a eso también.

Siempre ten cerca a tus amigos y a tus enemigos, más cerca”

Michael Corleone (El Padrino, parte2)

Machiavelli (El Príncipe)

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Prólogo

El sonido del inconfundible y furioso zapateo de sus tacones viniendo en su dirección, lo hicieron estremecer. No necesitaba verla ni oírla, era fácil saber que su madre estaba molesta solo por el sonido que producía al caminar, como si anunciara su estado de ánimo.

La puerta del director se abrió. Jimmy no se volteó a verla.

No otra vez, Jimmy. —Le reprochó—. ¿Por qué no puedes ser agradable?

No hice nada —contestó el chico como siempre, gruñendo—. Siempre me castigan por expresar mi opinión.

Claro. Ya conozco tus “opiniones”. Te dije que puedes pensar lo que quieras, pero espero que aprendas que algunas veces es mejor quedarse callado —respondió su madre.

Pero eso no es lo que queremos que Jimmy aprenda aquí, señora Sanders —intervino el director—. Su forma de pensar es lo que está causando problemas y queremos asegurarnos de que eso cambie. Ahora, por mucho que queramos ayudarlo, esa clase de comportamiento es algo que se aprende en la casa.

No tenemos nada que ver con eso. —Refutó la madre de Jimmy—. De hecho, creo que esta clase de comportamiento la ha aprendido aquí, en la escuela, de sus compañeros. —Los hombros del director se hundieron, su boca se contrajo, sabía muy bien que cabía la posibilidad—. Vamos, Jimmy, tú y yo nos vamos a casa en este minuto.

Jimmy se mantuvo en silencio todo el camino que condujeron a casa, pero no era porque no quisiera expresar su opinión. Se preguntaba cómo lo castigarían sus padres esta vez.

Su madre estacionó el auto—. Olvídate del fin de semana en el lago. —Anunció.

Jimmy jadeó—. ¡No! ¡Vamos, mamá! No puedes hablar en serio. Prometo que me portaré bien.

Estoy hablando muy en serio. Esta no es la primera vez que tengo que dejar el trabajo para ir a sacarte de la oficina del director. Con esto deberías aprender a comportarte. Creo que es tiempo que aprendas sobre las consecuencias de tus acciones u opiniones, da igual.

¡Pero mamá! No me puedes dejar aquí solo. —Se quejó el niño.

No lo haré. Le pediré a tu tía Janine que venga a cuidarte.

El rostro de Jimmy palideció. Perderse el fin de semana no sonaba tan mal, comparado con quedarse en casa con la tía Janine.

Tía Janine, era la “tía loca” de la familia. Había enviudado muy joven y por lo tanto no tenía hijos. Pero la parte de la locura era porque creía fervientemente en los espíritus, la astrología, la lectura de manos y esa clase de cosas absurdas. Ella era el pariente que todos preferían evitar durante las reuniones familiares, ya que siempre salía con conversaciones que al final resultaban ser ridículas, sin importar lo serias que ella clamara que fueran. Y, aunque a nadie parecía importarle sus locas ideas, nadie se animaba a contradecirlas. Parecía que solo la dejaban ser y fingían que lo que ella decía era interesante. La verdad es que Jimmy no sabía mucho de ella, ya que usualmente, los adultos lo llevaban con los otros niños durante las reuniones familiares. Pero todo lo que había oído de ella, le hacían no desear pasar su fin de semana con ella.

Cuando el auto de tía Janine se estacionó fuera, Jimmy salió corriendo a su habitación, pero su padre lo detuvo—. No te muevas.

La puerta principal se abrió. La tía Janine se parecía mucho a la mamá de Jimmy, excepto que tenía el cabello más corto, lo había tinturado de un colorín brillante y llevaba lentes cuadrados al final de su nariz. Usaba zapatillas planas, un chaleco con diseños amarillos y una playera rosa de manga larga. Probablemente lucía como lo que su hermana mayor llamaba “hipster”.

Incluso después de los cortos saludos y abrazos, Jimmy aún rogaba que su madre cambiara de opinión y también lo llevara, pero sus esperanzas murieron cuando le habló a la tía Janine.

Gracias por aceptar venir.

De nada —respondió la tía.

No lo dejes ver la televisión después de las diez y solo tiene permiso de jugar video-juegos dos horas por día. Y no le des bocadillos ni postres, sino hasta después de haber tenido una comida apropiada.

Por supuesto.

Si necesitas cualquier cosa, solo llámame, ¿ok? Volveremos el domingo en la tarde. —La mamá del niño se volvió hacia él—. Compórtate Jimmy.

El chico le dio una sonrisa fingida.

Okey —dijo tía Janine—. Ustedes diviértanse y no se preocupen. Yo cuidaré muy bien de Jimmy.

El niño tragó pesado.

Una vez que el carro se alejó, tía Janine se volvió a Jimmy.

¿Y cómo es que te quedaste aquí atrapado conmigo? —Preguntó ella.

Jimmy suspiró y se sentó en los escalones de la entrada, mirando como el auto de sus padres desaparecía de la vista e hizo un puchero. Tía Janine se sentó a su lado—. Porque le dije a un niño que era…

¿Sí?

Le dije que era gay —respondió él.

¿Solo gay, o usaste alguna otra palabra?

No, de verdad, solo gay.

¿Y por qué le dijiste eso?

Porque lo es. Todos sabemos que le gustan los niños.

¿Entonces tú le hiciste bullying porque es gay?

Yo solo dije lo que pienso. No hay nada de malo en eso.

Y tampoco hay nada de malo con ser gay.

Si hay algo malo. Todo el mundo sabe que no es normal.

Normal es una palabra tan vaga. Supongo que el significado depende de quién ponga los parámetros.

¿Qué quieres decir?

Lo que no es normal para ti, puede ser normal para otros. La gente que piensa como tú, te enseñará que lo que creen es normal. ¿Pero qué saben ellos en realidad? Yo digo que es mejor pensar que algo no es anormal, sino más bien, diferente.

¿Diferente?

Sí. Todos nosotros somos diferentes. Por ejemplo. ¿Tienes algún problema conmigo por ser diferente?

Umm… no —respondió Jimmy, desviando la mirada.

¿Ves? Es más fácil lidiar con lo que es diferente. Lo bello de este mundo es que podemos ser diferentes, incluso pensar diferente. Porque es perfectamente bueno pensar diferente. Y tenemos que respetar las diferencias de las otras personas. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

¿Qué está bien ser diferente? —dijo Jimmy con una sonrisa no muy convincente.

Exacto —Tía Janine sonrió—. Todo tiene una razón para ser como es.

¿Y cómo lo sabes?

Bueno, porque está escrito en las estrellas.

Oh, ajá. —Jimmy bufó y rodó los ojos. Era demasiado esperar que ella dijera algo que tuviera sentido. Aquí era cuando la tía comenzaba a sacar sus cosas absurdas.

Es cierto —continuó tía Janine—. Hay una razón por la que estamos hechos de esta forma y una por la que somos como somos. Tal vez no sepamos la razón hasta el día en que muramos, pero entre tanto, no significa que no sea normal.

¿Las estrellas te dicen esto? —Preguntó el chico con un tono de sarcasmo e incredulidad.

Por supuesto, las estrellas lo dicen todo. Hay una historia en cada estrella, ¿tus padres no te lo han dicho?

No. No creo que ellos crean en eso. Y de hecho, yo tampoco lo creo.

Bueno, es comprensible, pero también una vergüenza que no todos nosotros podamos leer las estrellas. Pero desde luego, esto no es para todos, las cosas serían demasiado fáciles ¿y cuál sería la diversión en eso? —Tía Janine sonrió.

Jimmy parpadeó e hizo una mueca. Quería decir que estaba loca, pero vocalizar lo obvio, había sido la razón por la que acabó con ella en primer lugar. Así que lo pensó dos veces y se quedó callado.

El chillido estridente de un gato, seguido de un fuerte ladrido los alteró. Jimmy bufó.

Wow, espero que el gato esté bien —dijo la mujer.

Pfff .—Bufó Jimmy con resentimiento—. Espero que el perro lo mate.

¿Y por qué dices eso? —Preguntó tía Janine un poco sorprendida—. ¿No te gustan las mascotas?

No las que son ruidosas —respondió el otro—. Y de todas formas, apuesto a que no soy el único. Están así todas las noches, siempre peleando. Ya no dejan dormir a nadie. Y nunca pararán, hasta que el perro mate al jodido gato.

Bueno, los gatos tienen nueve vidas, así que tal vez tendrás que esperar un poco más para que eso ocurra.

Yo no creo que tengan nueve vidas —murmuró con seriedad.

La tía Janine se giró hacia Jimmy. Mientras esperaba que saliera de su sobrino el espíritu ansioso que todo niño debe tener, se encontró con la seriedad de un adulto. Se alzó de hombros, tal vez Jimmy era demasiado maduro para su edad.

Surgió otro chillido, seguido de ladridos y siseos. Esta vez, ni la tía Janine ni Jimmy fueron atrapados fuera de guardia.

La mujer sonrió—. A mí me parece que el gato está más decidido a mantener esta vida, así que no creo que se deje matar un día de estos. —Jimmy gruñó y la tía soltó unas risitas.

De pronto, el objeto de su discusión se aventuró a entrar al jardín delantero de Jimmy. El perro había atrapado al gato y empezó a montarse sobre él. Jimmy hizo una mueca.

¿Qué está haciendo el perro?

La boca de la tía Janine cayó al suelo, la cubrió y se echó a reír—. Bueno… él… um.

Pensé que ellos se odiaban. ¿Por qué el perro quiere montar al gato?

La mujer suspiró. Ciertamente los años de inocencia terminaban demasiado pronto en estos días.

El gato siseó y gruñó, volteándose y arañando con sus garras, el hocico del perro. El perro se quejó y comenzó a ladrar. El gato se escurrió y huyó y pronto, el perro fue en su búsqueda.

Dios —dijo el niño—. Ahora creo que me da pena el gato y que él debería matar al perro.

¿El gato negro era macho?

Sí —respondió Jimmy—. El perro es doblemente estúpido. —El chico soltó una risita y su tía se volvió a él con el ceño apretado, lo que le hizo recordar a su madre.

El niño tragó—. No quise decir que fuera gay o algo así. —Agregó con rapidez.

Ajá —murmuró la mujer, sin estar convencida. Jimmy supuso que también le era fácil leerlo a él.

De todas formas, ¿qué tienes que decir sobre la escena que acabas de ver? ¿También está escrita en las estrellas? —Mencionó de pronto, para cambiar de tema.

La tía Janine alzó las cejas, obviamente no esperaba esa pregunta. Jimmy tenía una sonrisita maligna—. Bueno, sí, por supuesto que lo está —respondió la mujer, aunque no muy segura.

Sí, claro —dijo el niño.

Tía Janine achinó los ojos—. De hecho, sí hay una historia sobre eso, si quieres saber. Pero cuál es el punto de que te cuente, si no vas a creerme.

Jimmy rió con ironía—. Aun así me gustaría escucharla —dijo. No la dejaría escaparse tan fácilmente. Ella debía saber que se había metido en un lío y él estaba curioso de saber cómo saldría de él.

La mujer sonrió complacida, no estaba para nada preocupada y eso dejó a Jimmy un poco inquieto—. Muy bien. Entonces pon mucha atención…

Jimmy obedeció y pronto vio que, ridículo o no, no tendrían que volver a repetirle eso.

& Continuará &

Hola gente bella, como pueden ver acabo de iniciar una nueva aventura, esta vez es espacial, y será relatada por la tía Janine a su sobrino Jimmy. ¿De qué tratará? Justamente del banner de este fic. Creo que hay una frase que mantuve en la cabeza todo el tiempo que leí esta historia, aquella que dice “se llevan como el perro y el gato”. Espero que disfruten su lectura tanto como yo. Besos y gracias por leer.

PD: La autora blame_my_dirty_mind habla español, así que entenderá todos sus comentarios.

3 comentarios en “FOE. Prólogo”

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