“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 20
Pasando por el borde de la cama, Bill sacó el cajón de abajo de la mesita de noche y lo volcó en la cama mientas esperaba que Tom lo alcanzara. —Entonces —, dijo Bill, sacándole la camiseta a Tom y empujándolo hacia abajo sobre el colchón, gateando hasta situarse en su regazo. —¿tienes un favorito?
—¿Eso es todo? —preguntó Tom mientras Bill abría su bragueta con un tirón bien practicado. —¿No estás incluso tratando de seducirme por todo el asunto?
—Bueno —, Bill empezó, jalando los pantalones de Tom hacia abajo. —en primer lugar dijiste que no querías que yo intente «seducirte» más. —Sentándose en el regazo de Tom, levantó dos dedos. —Segundo, claro que lo estoy haciendo, tonto. Sólo quiero estar preparado para que no entremos en medio de algo y yo termine agarrando… —deteniéndose, Bill echó un vistazo a la pequeña colección en la cama, cogiendo un pesado consolador negro que tenía que ser al menos 3/4 de la anchura de una lata de refresco. —algo como esto. —él termino, levantando una ceja. —¿En serio?
—Fue un regalo. —Tom se defendió.
—Tus amigos te dan algunos regalos muy extraños. —dijo Bill, lanzando el juguete fuera de la cama para que se quede bien olvidado.
Deslizando sus brazos por los costados de Bill, Tom lo tendió sobre su pecho, dándole un beso. —Algunos de ellos funcionan bastante bien.
—Hmm… —Bill ronroneó tiernamente, rozando su nariz contra la de Tom. —Eso fue en realidad una cosa inquietante para decir, sólo para que lo sepas.
—¿De verdad?
—Sip. Tú y el trabajo son entidades totalmente separadas. —dijo Bill, plantando un beso en el mentón de Tom. —Tú eres diferente. Eres… especial.
Tom levantó una ceja. —¿Especial?
—Muy especial. —Bill susurró, besando el cuello de Tom. —Lo suficientemente especial para conseguir meterte debajo de mi piel. Suficientemente especial para hacerme romper mis propias reglas. —Besando un camino por el pecho de Tom, Bill le mordió suavemente. —Así que, sin duda especial.
—Creo que puedo llevarme bien con eso. —dijo Tom, retorciéndose cuando Bill pasó su lengua por el borde de su ombligo.
—Bien . —Recostándose, Bill cruzó los brazos sobre el estómago de Tom, sonriendo alegremente. —¿Por lo tanto, favorito?
Tom sonrió, soltando una risita ahogada. —El azul.
—Azul. —Bill repitió, mirando por encima de Tom y cogiendo el único azul de la pila. Bill estaba prácticamente sorprendido de que se tratara de un simple ejemplar –bastante pequeño y totalmente liso con un pequeño interruptor en la parte inferior para hacerlo vibrar– pero definitivamente uno bueno para un polvo rápido, que él se imaginó era el más apropiado para Tom. Dentro, fuera, y hecho. Pobre chico. —Agradable —. Bill dijo asintiendo, apoyándose en la cama con una mano y sacándose sus pantalones. Contoneándose encima de Tom, Bill se tendió a lo largo de su cuerpo, presionando piel contra piel. —Muy agradable —. Pasando su pulgar por la mejilla de Tom, Bill se inclinó para besarlo profundamente, frotándose sobre él hasta que Tom contuvo el aliento y él aprovechó para colar su lengua en su boca abierta. Esto seguía siendo una de sus cosas favoritas para hacer con Tom, largos y prolongados besos, pero incluso estos sabían mucho mejor sabiendo que había una promesa de más por venir.
Tom persiguió los labios de Bill cuando él bajó por su cuello, situando una mano en su pecho para mantenerlo abajo contra el colchón. Centímetro a centímetro, Bill se deslizó por el cuerpo de Tom, un besito, una mordida, y una lamida a la vez, enroscándose en una cómoda bolita entre las piernas de Tom y lamiendo una exquisita franja de su piel tensa. Debajo de él, Tom dejó escapar un pequeño gemido, elevando sus caderas hacia los labios de Bill sólo para tener a Bill recostándolo de nuevo. Bill buscó a ciegas en la cama, agarrando una botellita de lubricante mientras dejaba pequeñas lamidas de gatito por la piel de Tom, sólo lo suficiente para distraerlo de sus movimientos. Chupando la cabeza del pene de Tom dentro de su boca, Bill respiró por la nariz, frotando su lengua contra Tom con avidez, al mismo tiempo que destapaba discretamente la botella en su mano y vertió un poquito del líquido en sus dedos.
Gimiendo, Tom movió sus caderas hacia la boca de Bill nuevamente, metiéndose un poco más adentro. Sonriendo alrededor de la piel de Tom, Bill le dejó que empuje en él, confiando en que Tom no forzaría sus límites o intentaría empujarse en su garganta en contra de su voluntad. Tom sería bueno para él mientras que él fuera bueno para Tom. Abriendo su boca más ampliamente, Bill dejó a Tom entrar tanto como podía, engullendo ligeramente en torno a él y tratando de introducir un dedo lubricado en la entrada de Tom.
—Joder. —Tom lanzó un suspiro, levantando una pierna para darle más espacio a Bill, dejando que el delgado y resbaladizo dedo se deslice dentro de él y otra vez, lo acaricie lentamente desde el interior. Gimiendo bajito, Tom pasó sus dedos por el cabello de Bill, acariciándolo cuando el otro hombre se tensó por un momento ante el toque.
Tarareando con satisfacción, Bill estimuló lentamente a Tom, girando su lengua por la cabeza de su miembro y hacia abajo otra vez cuando Tom gimió para él. Si su mandíbula pudiera soportarlo, Bill estaría dispuesto a pasar horas con su boca alrededor de Tom, con su nariz rozando la maraña marrón y suave de pelo en la base de su pene cada vez que él lo engullía y probando el sabor a limpio de la piel de Tom en su lengua. Desde la primera vez, a Bill le había gustado el sabor de Tom, no es que él lo habría admitido por aquel entonces. Tom sabía como a piel y jabón y, lo mejor de todo, a Tom. Sin embargo, lamentablemente, su mandíbula sólo podía apañárselas por unos 45 minutos antes de empezar a doler, lo que normalmente era más que suficiente, pero Bill ya había aceptado que no había mucho de normal en esta relación.
Retirando un poco su dedo, Bill introdujo un segundo dedo en Tom, gimiendo ante la apretada presión que lo envolvió y ansiando reemplazar sus dedos consigo mismo. Eran pocas las veces cuando Bill realmente podía hacer de activo, la mayoría de las personas que estaban interesadas en alguien con su aspecto estaban significativamente más interesadas en joder que en ser jodidas. A lo sumo podía esperar ser el de arriba tal vez cuatro veces en todo el año –las mujeres, por supuesto, excluidas totalmente– y aquí estaba Tom dándole la oportunidad para hacer precisamente eso. El pensamiento fue suficiente para que se sobreexcitara un poco y dejara un rastro húmedo en su propio muslo mientras estiraba a Tom para él.
Tom estaba ya más allá de las palabras mientras Bill lo extendía a la par que él mascullaba una serie de «ah» cada vez que Bill rozaba concretamente su próstata y dio un quejido de consternación cuando Bill lo dejó repentinamente vacío. Estaba a medio camino de levantarse apoyado sobre un codo para ver qué había ocurrido cuando sintió el familiar extremo redondeado del azulado dildo presionando en él, deslizándose con facilidad después de las atenciones de Bill. —Oh, Dios. —Tom suspiró, dejándose caer hacia atrás e involuntariamente moviéndose hacia arriba en la boca de Bill cuando Bill deslizó el juguete en su interior.
Sosteniendo la base del pene de Tom, su brazo inmovilizó a Tom al menos un poco contra la cama y Bill le chupó despacio mientras pulsaba el interruptor en la parte inferior del juguete, poniendo en marcha la vibración que él podía sentir en sus dientes mientras seguía con su boca en Tom. Dándole a Tom estocadas poco profundas, Bill le escuchaba, tanteando la profundidad y velocidad adecuada para tener a Tom retorciéndose y jadeando para él, sintiéndose ansioso porque se suponía que debía ser él el que estuviera dando esas estocadas.
—Ah, Bill. —jadeó Tom, su cuerpo sacudiéndose hacia arriba mientras Bill probó el familiar sabor del semen en su lengua. Dando un pequeño gemido, Bill chupó a Tom más intensamente, haciéndole terminar y tragando mientras deslizaba el juguete fuera de él, colocándolo en la cama. —Lo siento. —se disculpó Tom. —Salió de la nada, de lo contrario te habría advertido.
—Está bien. —dijo Bill de rodillas entre las piernas de Tom, su propia erección desatendida presionada contra la parte interna del muslo de Tom. —Me gusta saborearte. Simplemente pensé que podría tener un poco más de tiempo para hacer otras cosas. —él dijo, restregándose dulcemente contra Tom.
—¿Otras cosas?
—Me hubiera gustado poner esto en ti —, dijo Bill, cogiendo otro juguete de la cama, éste más grueso y más largo que el azul y hecho de silicona de un color lavanda. —o esto otro. —él prosiguió, tocando un rosa pálido con varias curvas que se encontraba cerca de la cabeza de Tom. —Caray, yo tenía la esperanza de utilizarlos todos en ti antes de que terminemos, y luego yo acabaría en ti. —tomándose a sí mismo en su mano, Bill arrastró la cabeza de su hombría por la entrada de Tom, aún resbaladiza y receptiva. —Quiero estar dentro de ti.
—¿Entonces, por qué no? —Tom preguntó, impulsando sus caderas para presionarse contra Bill, el pene de Bill apenas empujó dentro de él antes de que Bill se aparte bruscamente.
—No es tan divertido si ya te has corrido. —dijo Bill, moviéndose hacia atrás. —Estás demasiado sensible.
—No lo estoy.
Alzando una ceja, Bill se acercó y le dio a Tom una caricia, Tom aspiró una bocanada de aire y se apartó levemente. —Eres tan… —Suspirando, Bill se movió para recostarse al lado de Tom, haciendo a un lado varios juguetes a su paso. —Ni si quieres pienses que hemos terminado, puesto que yo no lo he hecho. Voy a follarte tan bien que incluso no recordarás a nadie más que te haya tenido alguna vez. —, Bill susurró a la oreja de Tom, lamiendo el lóbulo de su oreja con suavidad. —muy bien, Tom. —pasando una mano perezosamente hacia abajo por el vientre de Tom, Bill puso pequeños besos en su cuello y hombro, acurrucándose cerca y acogedor mientras esperaba que los latidos del corazón de Tom se ralentizaran hasta volver a la normalidad de nuevo.
Una vez que Tom parecía relajado nuevamente, Bill bajó su mano por su estómago, erizando el vello que había allí cuando dejó que sus dedos rocen todo su pene, sonriendo contra el hombro de Tom cuando él se estremeció hasta estar duro otra vez. —Tom —, susurró Bill, acariciando a Tom ligeramente y consiguiendo un débil gemido. —¿puedo?
—Te di permiso antes. —respondió Tom, empujándose contra los dedos de Bill.
—Eres fenomenal. —Bill ronroneó contra la oreja de Tom, besándole en la mejilla y rodando encima de él antes de colocarse entre sus rodillas otra vez. —Jugaremos con el resto de los juguetes más tarde. —dijo Bill, ensalivando sus dedos y hundiendo dos de nuevo dentro de Tom lentamente. —No quiero que te corras otra vez y tenga que seguir esperando.
Tom dio una pequeña carcajada ante la impaciencia de Bill, dejando escapar un gemido cuando Bill lo extendió para aceptarlo a él en lugar de otro pedazo de plástico o silicona. Había pasado un tiempo desde que Bill había sido el de arriba, y había sido por lo menos tanto tiempo como para Tom desde que había sido el pasivo. Todos sus habituales amantes parecían estar más interesados en ser follados por él que viceversa, y él había estado más que dispuesto a poner al maravilloso y hermoso Bill dentro de ese grupo, hasta ahora. Esto sólo servía para hacer que Tom estuviese aún más contento de haber encontrado a Bill, jadeando cuando Bill metió otro dedo en él.
—Dios, voy a durar todo un minuto. —Bill gimió cuando Tom apretujó sus dedos, dándole unas cuantas caricias más hasta que le sintió bien extendido. —No me juzgues si esto termina en cuestión de segundos, ¿de acuerdo? —le dijo a Tom con una sonrisa, sacando un condón del cajón superior de la mesita de noche y poniéndoselo, recubriéndolo bien con lubricante y situándose en posición.
—Si va demasiado rápido, voy a tener que hacerte acabar. —dijo Tom, enganchando una pierna alrededor de las caderas de Bill.
Con su pene en la mano, Bill hizo una pausa y se estremeció ante la idea de Tom en él, las segundas rondas siempre toman mucho más tiempo que las primeras. —Te tomo la palabra. —dijo Bill, empujándose contra Tom lentamente. Por un segundo Tom se puso tenso contra él antes de relajarse nuevamente, permitiendo que Bill se deslice dentro de él con relativa facilidad. —Oh, dios, Tom. —Bill suspiró, dando lentas y profundas embestidas mientras intentaba no venirse en el acto. —Vamos a hacer esto cada día.
Tom gimió en respuesta, jalando a Bill más cerca con sus piernas y dejando que encuentre su ritmo. Bill decidió seguir largo y lento, apoyándose en un brazo mientras besaba a Tom de la misma forma. Tom estaba tan dolorosamente estrecho en torno a él que Bill no pudo evitar estremecerse un poco con cada arremetida, hundiéndose profundamente antes de retirarse lo más atrás como le era posible y hacerlo todo de nuevo. Despacito él gimió contra los labios de Tom, lamiendo sus dientes y lengua con avidez, sintiendo ya la lenta espiral del orgasmo creciendo en él.
Besando el mentón de Bill, Tom pasó una mano por la su espalda. —Haz lo que necesites. —susurró, estirándose hacia arriba para chupar el lateral del cuello de Bill.
Bill aceleró la velocidad de sus movimientos, dejando caer su frente en el hombro de Tom mientras éste mordisqueaba su piel, sus uñas trazando líneas en su espalda. Con un pequeño y sorprendido grito, Bill se corrió, meciéndose dentro de Tom con un débil gemido mientras Tom también se corría. —Oh, Dios, esto es humillante. —Bill se quejó quedadamente sobre el hombro de Tom y se retiró hacia afuera. —No creo que esto fuese siquiera dos minutos…
Sonriendo, Tom envolvió a Bill entre sus brazos, haciéndole rodar sobre su espalda y sujetándole por los hombros. —Nosotros simplemente tendremos que dejarte practicar más, entonces. —él dijo, besando a Bill con firmeza. —Hasta entonces, ¿creo que dijiste que me ibas a tomar la palabra con respecto a algo?
Debajo de él, Bill sonrió abiertamente, dando un pequeño meneo. —Creo que tienes razón.
Continuará…

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