Escort 2

“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R

Capítulo 2

Bill volteó perezosamente la revista que había traído, en busca de un modelo que fuera la combinación perfecta entre esquelético y bonito, pero también alguien quién llevara puesto algo que él no consideraría incómodo o espantoso. El año pasado había sido un año bastante malo para el diseño de moda, por lo menos en lo que a él respecta, pero no estaba realmente en busca de su propio beneficio.

Dejando la revista abierta al azar donde aparecía una pelirroja cuyas pecas consideraba lindas, Bill se dirigió a la cama y se bajó los pantalones hasta los tobillos. El cliente de esta noche era uno habitual, alguien a quién Bill había visto tantas veces que estaba seguro que el hombre había probablemente pagado sin ayuda de nadie por la última remodelación del cuarto de baño de Bill, así que Bill sabía de sobras los gustos y las aversiones del hombre. Una de las cosas que no le gustaba era “perder tiempo” en la preparación, cosa que había sido una desafortunada sorpresa la primera vez, dejando a Bill luchando por prepararse. Él no estaba allí para gastar un montón de tiempo en conseguir que Bill estuviera listo para él, por lo que a Bill le había costado bastante alejarlo de su camino antes de que el cliente se presentara y convenciera a la agencia para agregar a su cuestionario ese detalle y él lo supiera antes de que el cliente pudiera sugerirlo de nuevo. Bill no tenía ningún interés en ser obligado a perder un compromiso porque su último cliente había sido impaciente, después de todo. Un culo dolorido no mantenía la alta costura en su espalda ni las cenas lujosas en su estómago.

Estirando la espalda, Bill pateó con su pie libre sus vaqueros negros, descansando el otro en la cama para conseguir un mejor ángulo. Según el reloj de la cómoda, aún tenía unos buenos 15 minutos antes de que su cliente se presentara, por lo que podía más o menos tomarse su tiempo para prepararse antes de vestirse de nuevo. Por supuesto, conociendo al querido Gary, el hombre se presentaría cinco minutos antes, en ese momento tendría que tomar su dulce y ruidoso momento para terminar y dejar al hombre en el pasillo hasta su debido tiempo.

Rodeando un dedo en torno a su entrada, Bill dejó que su mente vagara mientras se permitía dejarse ir en toda la experiencia táctil. Siempre había sido bueno para mantener su bienestar físico y emocional por separado, algo que lo hizo ser el mejor en su trabajo, y él no necesitaba una tierra de fantasía para obtener la misma fuerza o para divertirse. Bill solo se concentraba en lo que pudiera sentir, y la mayoría de las veces todo se sentía bastante bien. Funcionaba para él.

Bill continuó tentándose, dejando que su cuerpo lentamente se abriera un poco más, antes de agregar una porción de lubricante a la ecuación y trabajar lentamente un primer dedo en sí mismo. Habían pasado varios días desde que había tenido a alguien estaba allí para follar, y ya podía decir que estaba con ganas de ello mientras él mismo se deslizaba en su interior. Quería sentirse extendido alrededor de otra persona, gimiendo boca abajo en una almohada mientras los testículos golpean contra él y ásperas manos se aferran a sus caderas. Empujó otro dedo dentro junto con el primero, Bill dejó escapar un gemido y se recordó que esto no era para su beneficio. Sería algo malo si él se dejara llevar y consiguiera dejarse fuera de combate cinco minutos antes de la hora de presentarse.

Aclarando su mente, Bill se acarició lentamente, abriéndose para tomar otro dedo y dejar que el trío rasguñara su próstata con suavidad. Suspirando suavemente, Bill puso más lubricante dentro de sí, haciendo las cosas tan hábilmente como pudo antes de retirarse libre con apenas cinco minutos de sobra. Esta era una de las partes preferidas de su trabajo. Ahora él estaba caliente, pringoso y todavía tenía que esperar a que fuera la hora para poder hacer otra cosa. Tirando de sus pantalones de nuevo para ponérselos, se dirigió al baño, lavo el lubricante de sus manos y comprobó su maquillaje nuevamente. Casi se alegró cuando oyó que llamaban a la puerta poco tiempo después, cambiando impacientemente de un pie a otro mientras aguardaba a que el reloj diera la vuelta y así poder abrir la puerta.

—Gary — Bill ronroneó, abriendo la puerta de par en par y dejando que el hombre de más edad entrar en la habitación.

Bill era fácilmente una cabeza más alto que el hombre de piel morena, dándole una gloriosa vista de su calva en desarrollo y aproximadamente de la mitad de ancho, pero Gary estaba siempre vestido impecablemente. En su agencia no se preguntaba a los clientes lo que hacían para ganarse la vida, pero Bill estaba bastante seguro de que Gary estaba conectado de alguna manera a la industria de la moda, por consiguiente la elección de vestuario de Bill era la correcta, gracias a su armario y a los montones de regalos bonitos que él había enviado a Bill a través de la agencia. Bill en realidad había logrado su propósito al llevar una de las botas que Gary le había enviado para la noche a modo de un sutil agradecimiento.

—Bill —Gary contestó a modo de saludo, dejando que Bill hiciera clic con la puerta que se cerraba detrás de ellos, la cerradura cayó automáticamente en su lugar.

Bill apenas tuvo tiempo de sonreír antes de que Gary tirara de él y torpemente aplastara sus labios juntos, podía saborear los restos del cigarrillo que Gary había fumado de camino, mientras dejaba que el hombre entrelazara sus lenguas, guiando a Bill hacia la cama. —Desnúdate para mí.

Asintiendo, Bill se sentó con cuidado en el borde de la cama, haciendo una breve demostración de jalar sus botas para asegurar de que Gary lo viera, seguidamente los calcetines que eran menos interesantes, Gary fue a sentarse en una de las sillas cercanas. Retorciendo su camisa, Bill le dio al hombre una sonrisa tímida mientras desabrochaba su cinturón por segunda vez en la noche, provocándolo dando vueltas a la correa antes de dejarlo caer al suelo con un ruido sordo. Un solo botón a la vez que desabrochaba la bragueta de sus pantalones vaqueros, éstos se deslizaron por sus delgadas piernas para unirse a la pila de ropa desechada, haciendo una pausa para capturar la mirada de Gary antes de que él metiera los pulgares en la cinturilla de sus calzoncillos y los mandara lejos, así, dejándose completamente desnudo salvo por un par de anillos y una ancha cinta negra de cuero atada alrededor de su cuello.

Gary se echó su cabeza hacia la cama, eliminando su chaqueta y colocándola cuidadosamente sobre el respaldo de la silla. —Súbete, de rodillas y mirándome a la cara —dijo, aflojando su corbata.

Una vez más Bill obedeció rápidamente, ya conociendo la petición que le llegaba.

Sentado en sus rodillas, las piernas abiertas, él puso las manos sobre sus muslos, su excitación se mostraba sin vergüenza claramente visible contra su estómago.

—Parece que no estás muy molesto de verme esta noche —dijo Gary con una pequeña sonrisa de satisfacción de las suyas. —¿El pequeño Bill quiere un poco de atención?

—Oh, definitivamente no. —Bill ronroneó, dejando una mano rasguñar lentamente por la parte interior de su muslo. — Quiere que lo toquen tanto.

—¿Quieres tocarlo?

—¿Puedo? —preguntó, su mano viajando errante por su estómago desnudo a milímetros de su erección.

Gary se quedó pensativo por un instante, sus ojos en los dedos de Bill a medida que avanzaban. —Creo que deberías —dijo al fin, dando un pequeña asentimiento.

Con una sonrisa agradecida, Bill envolvió una mano alrededor de sí mismo, dando al “pequeño Billy” un largo y lento movimiento, gimiendo levemente.

Siguiendo con una serie de pequeños quejidos y gimoteos, Bill se sacudió a sí mismo con una lentitud agonizante, mordiéndose los labios mientras dejaba caer la cabeza para mostrar la larga y elegante curva de su cuello. Se sentía bien, casi a punto de ser demasiado bueno mientras su pulgar tocaba la humedad en la cabeza de su pene, poniendo resbaladizo su camino.

Gimiendo dócilmente, Bill empujó su culo contra Gary, apoyando su peso sobre su mano libre mientras se inclinaba ligeramente hacia delante. Detrás de él, Gary gruñó, ahuecando el pequeño y bonito culo antes de que Bill oyera el revelador sonido de un envoltorio de condones siendo rasgado. Inclinándose más hacia adelante, Bill apenas se tocó a sí mismo cuando cambió de posición para un mejor acceso, empujando su trasero tentativamente en el aire.

Gary no esperó una segunda invitación, agarrando su cadera cuando presiono su polla revestida en látex en el culo de Bill, quien dejó escapar un pequeño suspiro de agradecimiento cuando el hombre se hundió en él.

—Me di cuenta de que tenías hambre de esto —dijo Gary, hundiendo sus caderas hacia delante y consiguiendo un chillido de Bill —, querías mi polla dura dentro en ti.

—Mucho. —Bill suspiró, empujándose de nuevo para reunirse con cada embestida y tratando de encontrar el ángulo para que el pene de Gary frotara dentro de él a la perfección.

—Vas a venirte fuertemente para mi ésta noche, ¿no es así?

Jadeando, Bill asintió. —Oh dios, muy fuerte —consiguió decir, mientras inclinaba sus caderas correctamente.

—Sí, eso es lo que me gusta escuchar.

Bill gimió cuando Gary se metió del todo dentro de él, oyendo la respiración del otro hombre mientras disfrutaba. Cada pequeño sonido que el hombre detrás de él hacia fue interpretado de forma rápida y apropiada, un apretón firme aquí, un fuerte tirón hacia atrás, hasta que Bill podía oír los sonidos familiares del orgasmo. Tomándose de nuevo en su mano, Bill se sacudió mientras Gary gruñía detrás de él con las ásperas manos hincándose en sus caderas. Bill se vino con un grito, sujetándose a Gary mientras éste sacaba su orgasmo fuera de sí mismo, otro pequeño grito saliendo de él con cada empuje mientras terminaba. Bajo el ataque interno del orgasmo de Bill, Gary estaba agotado, empujando dentro del joven por lo mucho que merecía la pena hasta que acabó.

Bill se dejó caer sin fuerzas en la cama, evitando cuidadosamente su propio desperdicio, una vez que Gary estuvo fuera de él, miró con un solo ojo abierto al otro hombre mientras le daba su satisfecha sonrisa felina. Estirándose sobre él, Gary le dio al culo de Bill una palmadita amistosa —Y es por esto que seguiré viniendo —dijo con una sonrisa de las suyas, poniéndose de pie y yendo al cuarto de baño para quitarse el condón.

Bill se rio suavemente, moviéndose para acurrucarse alrededor de una de las almohadas mientras escuchaba al otro hombre arrastrar los pies en el baño. Una vez hubo terminado, él salió, se vistió y le dio a Bill un beso en la mejilla, y estuvo fuera de la puerta de nuevo, al igual que en cualquier otro momento. No hubo tiempo para mimos perezosos o unos pequeños y dulces besos, esos dulces besos con sabor a menta de un guapo joven con grandes ojos oscuros. Bill se sorprendió levemente cuando aquello apareció en su mente, surgió y se fue antes de que siquiera pudiera registrar el pensamiento. Eso era algo que no había sucedido antes, nunca un cliente se había metido a hurtadillas en su cabeza mientras estaba con alguien más. —Huh. —Bill se dijo.

Esto era sin duda algo en lo que tendría que pensar más tarde.

Continuará…

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