“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 15
Bill se debatió durante la mayor parte de una hora acerca de si tomar otra ducha una vez que llegara a su casa. Por un lado, sabía que debería, no solo porque su pelo estaba completamente descuidado a favor de pasar más tiempo tocando a Tom, sino porque olía de los pies a la cabeza a Tom en lugar de a sí mismo. Por otra lado, olía a Tom y quería mantenerlo a su alrededor por un tiempo. Al final, el baño triunfó y Bill de mala gana fregó todos los rastros persistentes de Tom restantes en su piel, dejando su piel suave y limpia, oliendo a nada más interesante que él mismo.
Sacando sin pensar mucho un conjunto fuera de su armario, Bill se dedicó a afeitarse y a conseguir que su pelo estuviera pulcro nuevamente, alisándolo hacia atrás y poniendo un poco de espray superficialmente antes de ir a vestirse. Una parte de él deseaba recibir un cliente habitual ésta noche, alguien quien ya estuviera satisfecho con el rendimiento en su trabajo, en lugar de alguien completamente nuevo. Nuevos clientes significaba que tenía que aumentar el encanto y tratar de ganárselos para que estén de vuelta, incluso si el tipo quería saltarse todo el asunto. Estaba seguro que no era el único niño bonito y delgado que la agencia tenía, por lo que podía pasar de este cliente e ir de nuevo a Tom en su lugar. Bill habría preferido pasar la noche envuelto alrededor de Tom.
Suspirando, Bill destapó su delineador. Al menos sabía que el resultado final de la noche sería el mismo sin importar como se encontraba. Alguien se lo follaría y después de la tarde que había tenido, casi le dolía hacerlo. Había sido duro decirle no a Tom cuando lo había querido, a él, tanto que cada caricia compartida le hacía querer lanzar sus precauciones al viento y montarlo hasta que le dolieran las piernas, luego parar y hacerlo de nuevo. Incluso ahora, la idea lo hizo contonearse a su pesar, y aún lo encontraba frustrante. Nunca nadie lo había absorto tanto antes e incluso si lograban acercársele, nadie lo había mantenido encadenado durante tanto tiempo. Eras más que suyo. Él era la única persona con la que supuestamente podría obsesionarse sin fin.
Sin embargo, incluso ahora, Bill podía sentir el calor resbaladizo de la boca de Tom envuelta en él y tuvo que hacer una pausa en su maquillaje para acomodarse. —Joder.
Bill estaba a medio camino de una adecuada selección del brillo de labios – en ese momento se debatía entre un fresa ligeramente rojizo y un pálido pero brilloso vainilla – cuando su teléfono vibro, tocando una melodía que no esperaba a esa hora. —Hey, Angela —. Dijo contestando el teléfono y se puso el brillo de fresa en sus labios.
— ¿Y? — Angela canturreó y Bill prácticamente podía ver la sonrisa en su rostro.
— ¿Y, qué? —preguntó él, comprobando que sus pestañas no estén pegadas en las esquinas. —Necesito un poquito más para seguir.
— ¿Cómo fue el café?
Bill se quedó inmóvil con sus ojos muy abiertos. — ¿Qué?
—Café. Jarret me dijo que te citó con uno de sus amigos ayer para tomar un café, y ahora tienes que contarme todo.
—Es gracioso, porque yo salí con Jarret a por un café y entonces él me dejo con su amigo a causa de una cosa de su trabajo —. Bill respondió suavemente, recordándose que probablemente debería matar a Jarret la próxima vez lo que viera.
Angela se mofó. — ¿Y le creíste? Jarret es un mentiroso terrible —. Dijo. —Vamos, Billy, dime. ¿Fue bien? ¿Era sexy?
—No sé —. Bill dijo evasivo. —Jarret se fue, intercambiamos algunas palabras y luego me fui. No era la gran cosa —. Dijo, dejando fuera toda la parte de que no exactamente se fue solo o volvió a casa hasta la tarde siguiente y todo.
—Oh —. Dijo Angela apaciblemente. —Bueno, eso es tan aburrido. Jarret dijo que ese tipo parecía muy interesado en conocerte. Joder, él le compró una casa por todo el asunto y Jarret dice que va a utilizar la comisión para llevarnos a un sitio agradable. Algo así como que debería haber recibido más que un par de palabras.
— ¿Qué? —Bill volvió a preguntar.
—Lo sé, eso significa que vamos a tener que permanecer juntos hasta que la venta se establezca y todo, pero Jarret estaba hablando de Marruecos, así que imagino que vale la pena tratar con él durante un par de semanas.
Bill sacudió la cabeza. —No, no las vacaciones, lo de la casa. ¿De qué estás hablando?
—Oh. Sí, al parecer Jarret administra una gran cantidad de propiedades de ese chico. ¿Recuerdas el club en el que nos abandonaste? Jarret lo encontró para él y me llevó allí la noche de la apertura. Así que supongo que ahora está mirando de conseguir una casa y le dijo a Jarret que le compraría el lugar más caro si ustedes dos tenían una cita. Pensé que era un tipo dulce.
— ¿Es dulce que soborne a Jarret para que tengamos una cita? —Bill preguntó, levantado una ceja.
—Oh, Billy, no es un soborno.
—Él le ofreció una compensación monetaria a cambio de conseguir algo que quería. Creo que esa es la definición de soborno.
Angela suspiró. —Billy, vamos. ¿No puedes estar un poco halagado? Me sentiría tan halagada si alguien quisiera tanto verme que esté dispuesto a hacer lo que fuera para conseguir una cita. Sin embargo, supongo que ya ni siquiera importa ahora, ya que tú sólo rechazas a todo el mundo.
—Yo no rechazo a la gente —.Bill defendió, mientras se dirigía a la otra habitación para encontrar sus botas.
—Rechazas a todo el mundo, Billy. Piensa en ello, ¿cuándo fue la última vez que permitiste que alguien se acerque a ti?
—Yo…
—Hace años —. Angela respondió por él. — Billy, cariño, ya sabes que te quiero y me preocupo por ti. No me gusta pensar que te sientes solo.
—Entonces no pienses en ello —. Dijo Bill. —Estoy bien, Angel, de verdad, no te preocupes por mí.
—Bill…
—Escucha, tengo que irme. Tengo planes para ésta noche y no puedo llegar tarde. Podemos hablar más tarde y me cuentas todo acerca de tus preocupaciones y las inminentes vacaciones y todo, ¿de acuerdo? —dijo Bill, asegurándose de que todo lo que necesitaba estaba en su bolso e hizo una nota mental para obtener más condones pronto.
Angela suspiró. —Está bien. Ya sabes, piensa en ello, Billy. Siempre uno parece estar mucho más feliz cuando estás de novios. Echo de menos eso.
—Sí —. Dijo Bill, recogiéndose el dobladillo de su camisa. —Voy a pensar en ello.
—Gracias, cariño. ¿Almorzamos mañana?
—Tal vez, tengo planes en la tarde y no sé cuánto tiempo me va a tomar. Sin embargo, en el momento que lo sepa te llamaré, ¿está bien?
—Está bien, cuídate, ¿de acuerdo?
—Claro que sí —. Dijo Bill con una sonrisa. —Nos vemos —.Al hacer clic el teléfono cuando se cerró, Bill sacó sus cigarrillos y encendió uno. Estaba medio cabreado de que Tom, básicamente, había hecho todo el camino de regreso para comprar su tiempo otra vez, mientras él pensaba que estaban más allá de eso, un pensamiento que de por sí le dio que pensar. ¿Qué fueron en el pasado y qué significaba ahora?
—Joder —. Bill maldijo entre diente otra vez, su teléfono sonó nuevamente. —Estoy en camino —. Respondió, colgando antes de que pudieran responderle y tomó una profunda calada de su cigarrillo. Ésta noche iba a tomar demasiado esfuerzo por su parte.
&
Bill gimió, retorciéndose mientras Richard mordisqueaba su cuello, succionando y dejando diminutas manchas rojas que Bill iba a tener que cubrir con maquillaje por una semana. El hombre apenas había pasado por la puerta antes de ya estar sobre Bill y Bill estuvo bastante aliviado por ello, dejando su mente a la deriva y haciendo frente sólo a lo físico. Balanceando sus caderas, Bill gimió mostrando lo mucho que necesitaba esto, ya dolorosamente duro, la mano de Richard se envolvió alrededor suyo en un instante.
—Podría hacerlo para ti, también —, dijo Bill entre pequeños jadeos, tirando del cinturón de Richard. —si te sacas esto.
—Mm, alguien quiere esto, ¿no? —Richard dijo en voz baja, dándole a Bill una sonrisa y movió su mano para frotar la yema de su pulgar contra la entrada de Bill, consiguiendo un gesto aprobatorio y un gemido mientras Bill trataba de reducir la marcha en su contra. —Hmm, creo que me gustas.
Bill tuvo que ahogar un gemido cuando Richard se alejó de él, tomó una respiración profunda y consiguió que su desesperación esté bajo control, incluso si al otro hombre parecía gustarle. No era exactamente una conducta profesional por su parte, pero le era más fácil cuando se negaba a pensar. Ralentizando su respiración, Bill vio que Richard se desvestía, la camisa de vestir y los pantalones aterrizaron en el piso con un ruido sordo antes de reclamar el tubo de lubricante del conveniente lugar al final de la mesita. Tirando hacia arriba sus rodillas, Bill dejo que Richard se pusiera entre ellas y deslice su untado dedo pulgar en él.
—Tócate —. Richard ordenó, chorreando un poco del lubricante en el pene de Bill mientas se movía lentamente en su interior. Obedeciendo, Bill se acarició suavemente, conteniéndose hasta el punto que no se creía capaz de hacer frente a un montón de estimulación sin que accidentalmente se viniera.
—Vamos, bonito —, Richard le reprendió gentilmente, moviéndose para empujar dos dedos en Bill. —hazlo como te gustaría.
Bill dio un quejido, retorciéndose mientras Richard acariciaba enloquecedoramente lento su interior, acelerando sus propios movimientos por petición.
—Ya está. ¿No es eso mejor? —Richard preguntó, haciendo gemir a Bill con una torsión cuidadosa de sus dedos.
— ¿No estás… —Bill empezó, dando un pequeño gemido. — ¿No quieres…. más?
—Hmm, es verdad. —dijo Richard, liberándose de Bill y dejándolo irritantemente vacío. Gateando por encima de Bill, Richard se movió a un lado, recostándose en las almohadas. —Ven aquí y chúpame.
Mentalmente Bill se quejó, esto no era el “más” que había propuesto, y se trasladó a su posición, su boca estaba preparada y abierta cuando recibió un golpecito en el hombro.
—Trae tu culo hasta aquí arriba —.dijo Richard, abriendo la tapa del lubricante mientras Bill se colocaba nuevamente, con los pies en la parte superior de la cama. —Ahí lo tienes —. Richard esperó hasta que Bill lo tuviera en su boca antes de presionar sus dedos otra vez en él, Bill deseo estar lleno de otra forma.
Desplazándose lentamente, Bill dio la mamada con gran habilidad, gimiendo en torno al miembro de Richard mientras otro dedo se deslizaba en él y escuchaba aguardando la palabra de que llegara el momento de cambiar las cosas de nuevo. Su mandíbula estaba empezando a doler un poco cuando Richard le hizo jadear, envolviendo su mano alrededor del pene de Bill y trabajando su mano dentro y fuera. Por mucho que lo intentó, Bill no pudo resistirse a la atención dada a la vez que, gimiendo en voz alta, se corrió en las sabanas.
—Así chico —. Dijo Richard en voz baja, todavía moviendo lentamente sus dedos dentro de Bill.
Quitándose del pene de Richard, Bill miró hacia atrás, por encima del hombro al otro hombre. — ¿Y ahora…?
Richard negó con la cabeza. —Todavía no he acabado, pero tú puedes terminarlo.
Hojeando el reloj, Bill suspiró en voz baja, no había manera de que pudiera conseguir que Richard se corriera, tenerlo otra vez dispuesto y luego meterlo en él y se venga nuevamente antes de que su hora termine. Gruñendo internamente, Bill se dejó caer sobre Richard, pensando en cómo con Tom habría funcionado tan bien si se lo hubiera permitido. No estaría a la espera de una larga tarde quedándose deseoso si hubiera estado con Tom.
Tom, frustrante, confuso y maravilloso Tom.
Cerrando los ojos, Bill dejó que su mente vagara hacia Tom y cuan mejor sería con él. Quería la sensación de Tom en su lengua nuevamente, la sensación de los largos y delgados dedos de Tom en él. Gimiendo otra vez, Bill se dedicó a lo que estaba haciendo, sintiéndose culpable mientras jugaba a fingir que estaba con otra persona hasta que Richard se vino.
Dejando que Richard se retire, Bill se alejó a escupir secretamente en el cubo de basura al lado de la cama y descansó sobre las almohadas al lado del otro hombre.
—Haces un buen trabajo —. Richard dijo con un asentimiento de previa evaluación, llevando una mano al muslo de Bill. —La próxima vez tendremos que ver que más puedes hacer.
— ¿La próxima vez? —Bill preguntó, arqueando una ceja.
—Sin duda la próxima vez —.Acariciando la mejilla de Bill, el otro hombre se levantó y miró el reloj. —Parece que debería irme —.Dijo, deslizándose fuera de la cama y buscando sus cosas, poniéndoselas y abotonando todo correctamente de nuevo.
Inclinándose sobre el borde de la cama, le dio a Bill un beso cariñoso en la frente. —Definitivamente una próxima vez.
Bill sacó su ropa interior y vio que Richard salía de la habitación antes de hundirse nuevamente en la cama con un suspiro. Otro día, otro normal, pensó, sorprendido de encontrar por primera vez que no estaba completamente satisfecho de ello.
Continuará…
