Notas: Principiis Obsta
Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R
Capítulo 9. Resistir los avances
—Necesito que lleves esta carta urgentemente a Josh. —dijo Tom autoritario cuando se dirigió al mensajero, Gaius. —Tráeme su respuesta de inmediato.
Tom dobló el escrito y puso su sello sobre él. Había escrito su breve éxito. En la carta, Tom informaba que los sacerdotes habían sido convertidos en cenizas y que había capturado a Bill en el ataque. No especificó concretamente sus razones para elegir capturar a Bill en lugar de matarlo, sin embargo, declaró abiertamente que la acción ayudaría a su causa en su lucha en la guerra.
—Por supuesto. —dijo Gaius mientras tomaba la carta. Rápidamente corrió del templo al campo ardiente, hacia las tropas.
Tom se frotó su muñeca, que estaba dolorida de escribir la larga nota, y sus ojos se desviaron hacia Bill quien estaba acurrucado todavía dormido en el suelo. Se veía tan vulnerable cuando estaba dormido. Sus manos cerradas en diminutos puños, su hermoso e inhumano rostro se veía lindo cuando él botaba aire de sus blancas fosas nasales.
Tom paseó alrededor de Bill en un círculo, percatándose de todos sus atributos. La boca de Bill era pequeña e atrayente, sus labios llenos y listos para ser atacados. Tenía un hundimiento en su clavícula que la hacía sobresalir anhelante, simplemente pidiendo a gritos ser succionada. Las curvas de sus caderas se podían ver a través de su humilde túnica verde, y Tom las apreciaba aún más, el majestuoso y redondo que era el trasero de Bill se presentaba ante él.
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Cuando Bill se despertó, sintió el rítmico sonido de los pasos de Tom.
—¿Qué estás haciendo? —Bill preguntó, sentándose.
Tom miró a Bill atentamente. —Estoy pensando qué voy a hacer contigo, por supuesto.
—Estás tan enfermo. —Bill gruñó mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. Sus ojos se entrecerraron amenazadoramente. —En caso de que incluso intentes tocarme, te romperé el brazo en dos.
—¡Já, como incluso te alejas cuando un hombre se acerca! —Tom se burló y se acercó a Bill, éste último se puso de pie para poder situarse al nivel de los ojos de Tom. A pesar de estar atado, Bill aún era poderoso, siendo un rival a la altura de Tom. —Una puta como tú…
—¡Cómo te atreves a decir eso en mi cara! —Bill dijo enojado, dando un paso amenazante hacia Tom.
Los dos estaban lo suficientemente cerca para estrangularse el uno al otro. Tom puso sus manos en la cadera de Bill y jaló al chico más cerca de él. Sus entrepiernas alineadas y Bill sintió que sus ojos empezaron a parpadear.
—Dime otra vez que no eres una puta. —desafió Tom mientras apretaba sus caderas contra las de Bill. Bill gruñó, tratando de reprimir el gemido que su cuerpo quería soltar. Bill trató de alejarse de Tom, pero incluso su forma esbelta no podía alejarse de las manos de Tom que sensualmente retenían su cuerpo.
—No lo soy. —Bill suspiró, aunque las señales de su cuerpo diferían con el sentimiento. Sus dedos empezaron a doblarse y sin querer, Bill rasguñó la caliente y bronceada espalda de Tom para sostenerse. Su mundo giraba por la lujuria.
—Shh… Si lo eres, Bill, no me importa. —los dedos de Tom lo apresaron más cerca y Bill se quedó sin aliento. —Sólo quiero que me des lo que deseo, como lo haces con todos los demás.
La cabeza de Bill cayó en el cuello de Tom, sus ojos cerrados. Tom se sentía tan bien contra su piel, y sintió la excitación inundándole a través de él al instante de una forma rápida y dolorosa. Necesitaba salir de esto ahora, o tendría una profecía y todo estaría perdido. Con una oleada de poder y resistencia que nunca había ejercido antes, Bill empujó a Tom con fuerza en el pecho, sorprendiendo al rastudo y enviándolo tambaleante hacia atrás unos pocos pasos. Todo el cuerpo de Bill se sacudió por la retirada, y tuvo que aferrarse a su propio pecho para detener el temblor de sus brazos.
Tom contempló a Bill con una enojada y sorprendida mirada en su rostro. —Si te comportas así de nuevo, te entregaré a los hombres. No te metas conmigo, Bill. Tú vas a salir perdiendo al final.
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Bill suspiró y se apoyó contra una de las columnas. Sus ojos trazaron distraídamente los remolinos del suelo de mármol, mientras su mente se centraba en cosas más importantes.
Él no era una puta.
Todas las veces que se había acostado con los sacerdotes, con Bushido y muchos otros, no lo había hecho por sí mismo, sino por el bien de la gente. Bill estaba lo suficientemente cómodo para dar profecías después de los encuentros con Andreas y únicamente con él, pero el Consejo había dicho que sus visiones podrían ser más fuertes y más potentes, y era obligatorio para Bill obedecer sus órdenes.
A pesar de que Bill respondía, se desvanecía y anticipaba el sexo, el asumió que era debido a su naturaleza. Nació de esta manera, con este deseo para excitar la carne humana, y a los hombres lujuriosamente, nunca le preguntaron si él consentía sus avances. Siempre se supuso que ese era su único propósito.
¿Qué lo hacía diferente de una común ramera? Claro, a él no le pagaban y su estatus era mucho más alto que el de una golfa, pero aparte del hecho de que tenía relaciones sexuales para profetizar, no había una gran diferencia entre las dos profesiones. Como profeta, Bill se acostaba con la misma cantidad de hombres que una ramera, o incluso más.
Pero Bill no era una zorra. Aceptaba lo que la vida le había dado, que había sido bendecido, y era utilizado porque se suponía que él debía hacerlo. Quisiera o no, Bill pertenecía al templo, a los consejeros y a todos aquellos que buscaban comprender el futuro.
Bill estaba ayudando a la sociedad, incluso si eso significaba renunciar a sus propios deseos.
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Bill se comió el pan de pita que se le dio en silencio, observando a Tom y a los otros hombres apiñados a lo lejos. De vez en cuando lo hombres lo miraban lascivamente y Bill masticaba lento al ver el peligro y la excitación acechando a través de sus ojos. Los ojos continuaron inspeccionándolo, y Bill sintió el cosquilleo familiar de la excitación en su abdomen. Frunciendo el ceño, Bill se frotó su vientre con dulzura – algo se sentía extraño.
Él se sentía desorientado.
Continuará…

Siento pena por Bill 😭😥