Notas: Tu Ne Cede Malis Sed Contra Audentior Ito
Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R
Capítulo 3. No cedas a las desgracias, pero avanza más audazmente contra ellas
Gritos, gruñidos y escandalosos alaridos traspasaron el aire. Hoy había sido un día de venganza. Todos los hombres vieron la sangre en sus ojos. Ellos querían establecer un reinado de terror a sus enemigos por la destrucción de sus amigos, hermanos y amantes, que había tenido lugar el día anterior.
El humo de las hogueras todavía cubría el vasto cielo, haciendo que oliera al hedor de la carne. Innumerables hombres habían sido quemados, cuerpos recién purificados, una moneda en cada ojo para pagar al barquero.
A Tom no podía importarle menos los muertos, todos ellos habían sido débiles y habían fracasado. Eran indignos de recordarse. Pero no él, Tom era un campeón, un dios entre los hombres. Era más que capaz de traer su propia gloria. Y había decidido que no iba a dejar que un inepto arruinara eso.
Marchó por las fileras, en busca de Bill, pero no podía encontrar al exótico chico en ningún lugar. ¿Tenía si quiera Bill que presentarse a la batalla?
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—Si podemos hacerlos retroceder hacia las montañas, se verán obligados a rendirse.
Jost indicó hacia el mapa delante de él, que estaba fijo en una pequeña mesa de madera, y negó con la cabeza ante la idea del estratega. — Ellos buscan refugiarse en el templo que se encuentra en su base, Saki.
—No si tomamos la medida de destruir el templo antes de eso —señaló Saki. Su mano izquierda se tensó sobre la brújula que tenía agarrada y trazó un camino ancho y semicircular alrededor de los pequeños peones de color amarillo situados en los campamentos de las tropas enemigas. —Podríamos enviar alguna guardia especial a destruir el templo y matar a cualquiera de los religiosos en el interior. Digo que tal vez unos 20 hombres desconocidos podrían realizar la tarea.
—¿Y a quién enviaríamos? —preguntó Jost. —No puedo enviar a veinte de mis mejores hombres a destruir un templo cuando los necesito apremiantes en la batalla.
—Entonces deja que Tom lidere un grupo de hombres comunes y corrientes —Saki sugirió, sus ojos cayeron una vez más hacia el mapa. Levantó un peón rojo y lo colocó en el templo de la montaña. —Él podría fácilmente adelantarse al lugar y permanecer allí hasta que obligamos al enemigo a ir al borde de las montañas. Entonces, van a estar rodeados por ambos lados.
—Muy perspicaz —comentó Jost, su mano subió hasta posarse a la altura de su barbilla. —Entonces enviaremos a Tom a apoderarse del templo. Él puede trabajar en elaborar un ataque indirecto y los otros guerreros serán enviados con él justo antes de que nosotros ataquemos simultáneamente.
—¿Y qué hay de Bill? Sabes que plantea la mayor amenaza para nosotros. ¿Deberá Tom cesar de buscarlo mientras está al mando del templo?
—Por desgracia, eso plantea un problema—Jost suspiró resignado. —Mira, vamos a enviar a Georg con él para que actúe como un segundo y Tom podrá buscar a Bill en la oscuridad de la noche.
—¿Por lo tanto, le envío un mensajero a Tom? —preguntó Saki, agarrando la brújula.
—No es necesario, pues ya estoy aquí. —La voz de Tom arrastró las palabras al entrar en la carpa de lujo.
—Necesito hablar contigo Jost, acerca de Bill.
Jost levantó la mano, despidiendo a Saki con un gesto y el hombre mayor se fue.
—Dime todo lo que sabes de él, Jost —ordenó Tom, sus ojos se posaron tranquilamente sobre su líder. —Dime cómo puedo derrotarlo.
—¿Estamos hablando de Bill, supongo? Déjame explicarte tu nueva misión…
—No, quiero oír hablar de Bill primero —le interrumpió Tom. —Voy a escuchar tus órdenes momentáneamente, pero si quieres exterminar al chico entonces tengo que saber más de él. Tuvo una ventaja sobre mí en la batalla de hoy, y eso es algo que no me gustaría que vuelva a suceder.
—Muy bien. Te contaré todo lo que se —dijo Jost, sentándose en un trono parecido a una lujosa silla para un oficial al mando. Tom se sentó también, esperando que el hombre de más edad comenzara su historia. —Ahora no puedo discernir sobre la verdad del mito, pero todo lo que he oído es esto.
Bill nació en una pequeña aldea de pescadores a la costa del Egeo. Aparentemente era como un niño normal, aunque siempre se rumoreó de sucesos inhumanamente bellos y extraños a donde quiera que él iba. Se dice que cuando era niño, solía cantarles a los peces y éstos pululaban a la red de su padre debido a la calidad de su seductora voz. También hay historia de cómo sus miradas solían proporcionarle todo, nadie podía negarse a sus ojos una vez que se habían fijado en ellos. Y cuando tenía trece años, se descubrió que había sido bendecido por Eros.
Se fortalece debido a la fuerza de la atracción, por lo que dicen las leyendas, y tiene poderes más allá de los simples mortales. Funciona con energía sexual e inclusos cosas como miradas libertinas aumentan su resistencia. Se dice que puede vencer a un hombre sin ni siquiera tocarlo, porque el hombre está tan abrumado por la lujuria que su corazón explota. Es por eso que necesito que lo mates. Es demasiada amenaza para nuestros hombres.
—Entiendo. Me gustaría resolver los mitos acerca de él antes de que muera —dijo Tom con una sonrisa. —Como si un hombre realmente pueda ser matado por la lujuria…
—Ahora te ríes, pero lo viste por ti mismo, Tom. Incluso si no quieres admitirlo, Bill afecta en la manera cómo te sientes. Será mejor que estés en guardia —le advirtió Jost. —Ahora, permíteme informarte acerca de tu nueva misión…
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— ¿Dónde puede estar? —Tom se quejó para sus adentros mientras buscaba a través de las multitudes luchando.
Tom trató de convencerse de que el motivo por el cual estaba tan desesperado por encontrar a Bill era para que pudiera besarlo, no, matarlo, antes de abandonar el frente. Fue a luchar al enfrentamiento del día como si nada hubiera sucedido, no le daría a Bill ninguna advertencia de que no tardaría en desaparecer de repente.
Al caer la noche, iba a escabullirse con una pequeña tropa de hombres hacia las montañas. Masacrarían a los antiguos religiosos, desfigurarían las estatuas y reclamarían el lugar como propio.
Pero el día estaba llegando rápidamente a su fin, y Tom todavía no había visto a Bill en ningún lado. Lo ponía muy ansioso. ¿Qué posiblemente podría estar haciendo Bill en vez de luchar contra Tom como había prometido?
Empujando fastidiado su espada en el balteu (*), Tom se retiró a reunir a sus hombres antes de lo esperado.
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Bill rodó sobre su costado y bostezó atontado. Las profecías, incluso las provocadas por simples toques, eran muy agotadoras para su cuerpo. Había dormido durante horas después venirse, como siempre después de ello, y se despertó más aletargado de lo que había estado en mucho tiempo.
—Andreas… —Bill murmuró adormilado. —Andreas, agua.
En cuestión de segundos, Andreas estaba al lado de Bill, ayudándolo a levantarse y le dio una jarra grande del puro elemento. Bill se tragó el agua agradecido, su garganta estaba seca.
—Cuidado, Bill —dijo Andreas tiernamente cuando Bill se atragantó en beber particularmente de lleno un chorro de agua. —Ya he hablado con los consejeros.
—¿Y? —dijo Bill sin aliento, limpiándose un hilo de agua que le goteaba por la barbilla.
—Ellos dicen que necesitan más mensajes para interpretar ésta última. Profecías más poderosas. —explicó Andreas, su voz cada vez más grave. —Planean sacarte por lo menos cinco de ésta noche.
—¡¿Qué?! —Bill resopló. —Estoy muy cansado. ¿No pueden esperar?
—Debes comer y beber ahora, para aumentar tu resistencia —dijo Andreas con firmeza, alcanzándole un plato de frutas para empezar. —Una vez que empiece la orgía, no se terminará hasta que proporciones suficientes palabras para ellos.
—¡Seguramente voy a colapsar después de sólo una profecía! —Bill se quejó airadamente.
—En realidad, ellos han desarrollado encantamientos para mantenerte despierto después de tu primer orgasmo —dijo Andreas ruborizándose.
Bill suspiró, resignado a su suerte. Andreas lo besó suavemente en su mejilla.
—No te preocupes, Bill. Después, tendrás días para recuperarte. Me ocuparé de ello. Y voy a estar allí contigo todo el tiempo. No tienes nada de qué preocuparte.
Continuará…
