Notas: Hunc Tu Caveto
Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R
Capítulo 2. Ten cuidado con ese hombre
—Estaba tan cerca Georg. ¡Casi me estranguló, ese hijo de puta! —Tom maldijo, pateando la arena bajo sus pies mientras ambos hombres arrastraban a otro cuerpo anónimo hacia los botes.
Georg miró a su amigo atentamente. —Nunca pensé que encontrarías a un hombre que parece imposible de derrotar.
—Yo tampoco, razón por la cual no puedo dejar pasar esto —gruñó Tom. — Es tan rápido para luchar, sus reflejos son incomparables. Derrotarlo será sin duda todo un reto.
—¿Y dijiste que su belleza te sorprendió?
—¡Nunca dije eso! —exclamó Tom. Sus mejillas se colorearon en contra de su voluntad. —Él es un guerrero fuerte, y eso es todo. Yo no soy un adolescente débil que se enamora de un hombre bien esculpido.
—Ya veo, parece que entonces no tienes una opinión sobre su aspecto —se rió Georg mientras se acercaban a los barcos. —¿Puedes describirlo para mí para que pueda reconocerlo en la batalla? He oído hablar maravillas de ese Bill, pero no lo he visto por mí mismo.
Tom reflexionó, su mente intentaba recuperar las maravillas visuales de Bill. —Es muy alto, sólo un poco más bajo que yo. Pero de alguna manera, parece más alto en mi opinión. Debe ser la longitud de sus piernas suaves y elegantes. Nunca he visto extremidades tan bien formadas. También es bastante delgado, no malsanamente, sino atractivo…
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El cojín cuadrado de seda ligeramente se curvó cuando Bill se sentó encima. Se reclinó un poco y utilizó sus brazos para sostenerse. Sus rodillas se derrumbaron dejando al descubierto su entrepierna desnuda y miró al hombre delante de él de manera atrayente.
—Necesito saber más de él si quiero derrotarlo —dijo Bill al otro hombre, con tono serio. —No puedo explicarlo. Simplemente me rechazó. Nadie ha hecho eso antes, Andreas.
El hombre de pelo rubio que antes Bill había mirado, lo observó atentamente. Sus delgados labios estaban apretados con una expresión reflexiva. —¿Cómo puede un hombre tener la voluntad de rechazarte?
—Eso es lo que me gustaría saber a mí también. —admitió Bill mientras Andreas se metía entre sus piernas.
Andreas se acercó despacio, sus manos apenas acariciaron la longitud del miembro de Bill. Al instante, Bill sintió un ardor en el estómago. Andreas continuó acariciando a Bill suavemente y el labio inferior de Bill comenzó a temblar con la anticipación.
—¿Cómo dijiste que se llamaba? —preguntó Andreas, acariciándolo más fuerte.
—Su nombres es… ugh… es Tom, el conocido alumno de Ares. —terminó Bill en voz baja. Sus piernas habían empezado a temblar.
—El mismo Tom ayudado por Leon en el… —Bill ya no pudo escuchar el resto de las palabras de Andreas. Su cabeza cayó hacia atrás en el éxtasis, sus ojos revoloteaban.
Estaba sucediendo.
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—Y sus labios, debes verlos cuando habla. Están tan llenos y suaves que demandan toda tu atención. Su boca cuelga ligeramente abierta, como si te estuviera pidiendo entrar con cada sonrisa.
—¿Estás seguro de que su aspecto no tiene nada que ver con que vacilaras, Tom? —preguntó Georg después de que la conversación se había convertido en una descripción de Bill de dos horas. —Pareces bastante… embelesado…
Tom negó con la cabeza. —¡Por supuesto que no lo estoy! Simplemente no puedo sacarlo de mi cabeza. ¡Me está abordando psicológicamente con todo su ser!
—¿Cuál es tu próximo movimiento, dime por favor? —le preguntó Georg serio. —¿Vas a buscarlo inmediatamente o esperarás a tener una idea más precisa de cómo derrotarlo?
—No lo sé —respondió Tom brusco. Nunca se había enfrentado a una situación cómo ésta antes. Siempre era rápido cuando mataba. —Puedo hablar con Jost. Tal vez tiene algo más que decir de Bill. Un punto débil que pueda tener…
—Te sugiero que veas a Jost antes del amanecer. Sé lo desesperado que está de que mates a Bill —Georg suspiró, deteniéndose justo antes del bote de madera de tamaño mediano. —Y con la reputación de Bill, estoy seguro de que teme que el chico sea capaz de derrotarlos a todos sin ayuda.
—Yo nunca lo dejaría, lo sabes tan bien como yo —remarcó Tom con orgullo. —Es sencillamente una cuestión de cómo matarlo sin acercarse demasiado a él. Tiene algo misterioso a su alrededor… Puedo sentirlo, pero no estoy seguro de lo que es.
—Debes prevalecer, Tom. Yo tengo fe en ti —dijo Georg, palmeando a Tom en el hombro. —Pero te sugiero que trates de mantener tu mente libre de fantasías que impliquen a Bill o puedes encontrar matarlo aún más difícil.
—¡Ya te lo he dicho, no lo encuentro tan atractivo!
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Andreas pidió un pergamino y rápidamente un educado niño esclavo corrió a su lado.
Cuando Bill profetizaba, su estado se veía alterado, su alma se eleva a un nivel divino de recepción y entraba en el reino de lo desconocido. Sus profecías eran descriptivas y gráficas, extraordinarias, y mientras estaba atrapado en la revelación, todo estaba perfectamente claro en su mente.
Pero descender de ese alto celestial era como caer en un espejo empañado. Bill podía recordar fácilmente las palabras que había pronunciado, lo que había visto y sentido en el momento que ya estaba libre, pero no sabía el significado ni podía ver con exactitud lo que ocurriría. Bill no era el intérprete de la profecía, sólo el oráculo. No sabía exactamente lo que el futuro podría traer.
Su cabeza se estiró hacia atrás nuevamente mientras Andreas más le acariciaba. Eros, el dios de la sexualidad le otorgaba a Bill éstas profecías cuando se encontraba en un estado de excitación sexual. Mientras más potente era la estimulación, más intensa era la profecía. Un rápido trabajo de mano parecía bastante razonables para pequeñas revelaciones, ya que Bill era demasiado sensible a la excitación. El aura sexual que flotaba a su alrededor se podía cortar con un cuchillo por el grosor.
Los ojos de Bill relampagueaban rápidamente debajo de sus pesados párpados mientras clamaba. —¡Hunc Tu Caveto! ¡Hunc Tu Caveto! —Y con eso, acabó, su cuerpo flojo cayó hacia atrás sobre el cojín. Ahora, él descansaría.
Andreas se limpió sus manos y limpió a Bill. Luego encontró un manto de oro puro, y cubrió a Bill cuidadosamente. Cuando terminó, el esclavo le entregó el pergamino, con el que tendría ir a los consejeros sacerdotales.
—Vigílalo y asegúrate de que nadie entre en ésta tienda mientras descansa —mandó Andreas mientras agarraba el pergamino celosamente. —Te dejaré salir cuando regrese.
Volviendo a su lugar, Andreas salió de la tienda que él y Bill compartían y buscó a los consejeros.
—Ten cuidado con ese hombre —murmuró para sí mismo la traducción profética que Bill había clamado. —Él no estará satisfecho cuando despierte.
Continuará…

Interesante está historia 🥰