Notas: Spemque Metumque Inter Dubiis (Virgilio)
Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R
Capítulo 19. Entre las dudas está la esperanza y el miedo
Bill se retorcía y daba vueltas a ratos mientras dormía. Su pelo estaba enmarañado por el sudor y su piel estaba húmeda y fría, casi como si tuviera fiebre, a pesar de que no estaba enfermo en absoluto. Él estaba teniendo una pesadilla, una muy vívida, y parecía atrapado en ella, sin poder despertar.
—Bill… cariño —canturreó Andreas mientras sacudía a su amigo con el fin de despertarlo. Quería calmar al chico de pelo negro antes de que los sacerdotes entraran en la habitación para ver que ocurría. Andreas sabía que Bill odiaba cuando los sacerdotes venían a él en intervalos nocturnos.
—No… por favor, para… —Bill murmuraba por momentos, luchando contra las manos de Andreas.
Andreas apartó algunos de los pelos enmarañados de Bill de su cara con sus dedos, y Bill al instante se despertó. Confundido, Bill se aferró a su amigo rubio y lloró fuertemente en su hombro.
—¿Quieres hablar de ello? —preguntó Andreas en un susurro mientras Bill lo abrazaba. Él acariciaba el pelo de Bill con dulzura. —Te escucharé si lo necesitas.
Después de sorber sus mocos y secar sus ojos, Bill le dio un beso húmedo en la mejilla a Andreas. La mejilla de Andreas se encendió de un color rojizo ante el contacto de los labios de Bill. —Eres un buen amigo. Ni siquiera entiendo por qué me toleras cuando yo soy tan… tan…
—¿Qué eres, Bill?
—Cuando soy tan puta —exclamó Bill en un agudo lamento.
El rubio suspiró con tristeza. —Eso no es lo que tú eres Bill. Tú nunca podrías ser una puta.
—Sí, lo soy. Ni siquiera sabes cuánto… —dijo Bill. —Doy asco.
—No creo eso tampoco —dijo Andreas mientras comenzaba a frotar círculos en la espalda de Bill. —Tú estás bendecido, eres hermoso, dulce y divertido, incluso cuando tú no lo crees… Eres lo que siempre he querido y más.
—No me conocías antes, Andi. Yo soy una puta de tal manera que hasta mi padre… —Bill tragó saliva.
—Eso no fue tu culpa, Bill —Andreas le aseguró a su amante. —Los sacerdotes dijeron que él fue el elegido para desencadenar tu poder.
—¿Por qué tuvo que ser él de todos modos? —preguntó Bill con voz calmada. —¿Por qué no tú o alguien más? ¡He arruinado mi familia por ser de esta manera! ¡Y él me arruinó a mí!
—Estoy seguro de que los dioses tienen un motivo para todo esto —dijo Andreas, su voz llena de fe y aceptación. —El fin justifica los medios supongo. Era muy importante que empieces tu trabajo como profeta inclusive si el horrible comienzo contribuye a un gran final.
—Todo el mundo espera que yo sea grande y los ayude a ver el futuro. ¡Tengo miedo de mi propio futuro! —chilló Bill. —¿Cómo puedo dejar que ellos –los sacerdotes, mi padre, los benefactores– me controlen? Yo no tenía control alguno cuando él me violó.
—Bill, te prometo que eso no volverá a pasar —dijo Andreas con firmeza. —No voy a permitirlo. Soy tuyo ahora, y el Consejo dijo que la única razón por la que tendrías que acostarte con alguien más es si fuese muy, muy importante. De lo contrario, sólo lo haremos nosotros dos.
—Por lo menos sé que tú no me harás daño —Bill dijo en el cuello del rubio. —Me gustaría que pudiéramos estar juntos cada vez que quisiéramos sin ser vigilados… ¿No crees que un poco trágico?
—¿Qué es trágico?
—A pesar de que siempre estemos juntos, nunca podremos estar juntos de verdad —dijo Bill mientras hacía girar un mechón del pelo de Andreas. —Siempre voy a profetizar durante nuestra intimidad. Tú eres el único que realmente llegará a disfrutar de ello.
—Tal vez eso es sólo una cosa temporal, hasta que consigas sacar la profecía… —sugirió Andreas. —Tal vez cuando seas mayor, serás capaz de controlarlo, ¿sabes?
Bill se rió sin entusiasmo. —Me encanta lo optimista que eres, Andi. Pero lo sacerdotes dijeron que debería poder controlarlo ahora, pero por alguna razón no puedo.
Andreas alejó a Bill un poco, lo suficiente como para crear un espacio lo bastante amplio para capturar los labios del muchacho. El cuerpo de Bill se agitó con emoción, y Andreas se apartó demasiado pronto.
—Hay una razón para todo, Bill —dijo Andreas tiernamente—, aunque sólo los dioses saben cuál es…
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—Tom, tenemos buenas noticias. Andreas tiene un moretón en el lado de su cara donde fue golpeado, pero todavía recuerda el importante descubrimiento que hizo —dijo Gustav. El rastudo caminó resueltamente junto a él. —Nos dijo a Georg y a mí que… Hey, ¿a dónde vas?
Tom no respondió, sólo aceleró el paso. El líder echó a correr y salió por el templo, adentrándose en el desierto. Sus rastas se mecían detrás de él mientras desaparecía en el calor abrasador.
—¿Qué demonios fue eso? —se preguntó Gustav en voz alta.
Regresó con Georg y le hizo la misma pregunta.
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Bill continuó recostado por un rato más. Tom había irrumpido en la habitación y lo dejó allí, completamente desnudo y vulnerable en el suelo. A pesar de que no había la posibilidad de que los otros hombres llegaran a él –estaban demasiado enfermos en ese momento para hacer algo más que quejarse y retorcerse de dolor– Bill todavía se sentía expuesto al ataque. Pero no podía moverse ahora mismo. Sus extremidades no se lo permitían.
No esperaba levantarse hasta que fuera absolutamente necesario, permanecer en la misma posición hasta que se volviera incómoda y dolorosa. Un bajo jadeo salió de su boca cuando se incorporó sobre sus rodillas, si él se sentía tan mal por ese ligero movimiento, sin duda el dolor se dispararía a través de su cuerpo cuando por fin consiguiera ponerse de pie.
Pero Bill tenía que limpiarse. No podía dejar que se revolcara en su propia sangre. Quería lavarse, ponerse una túnica nueva y olvidarse de todo, pero todos los recuerdos eran demasiado predominantes. Irrumpían en la caja fuerte de su mente como ladrones y tomaban todos sus peores pensamientos y los arrojaban hacia él porque eran muy repulsivos.
Quizá fuera una sorpresa que Tom hubiera violado a Bill, porque Tom había parecido ser el único que lo trataba con ternura; al menos con sus caricias. Tom no había usado la fuerza para hacer que Bill le diera lo que quería. Hasta ahora.
¡Tal vez no te he enseñado lo suficientemente bien por qué no debes meterte conmigo!
Bill se mordió el labio y gateó con movimientos lentos hacia una jarra de agua que estaba puesta en la esquina de la habitación. Cuidadosamente, Bill borró todo rastro de Tom de su cuerpo. Cuando terminó, él se recostó en su estera y esperó.
Esperó el regreso de su dios.
Continuará…
¿A donde habrá ido Tom? Ya lo veremos…
Gracias a tod@s por leer.

Que se largue y no vuelva quiero que Bill escape de ese infierno 😡😭😭😭