El fin justifica los medios 18

Notas: Respice

Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R

Capítulo 18. Examinar el pasado

El aire todavía estaba en la habitación sacerdotal. El profeta de pelo negro estaba en el centro, mordiendo con avidez una manzana dorada. No podía evitar sonreír de vez en cuando. Sin ningún esfuerzo, parecía que había ganado la partida.

Ante el sonido de pisadas, Bill bajó la manzana de sus labios y esbozó una sonrisa desafiante.

&

Bill miraba con satisfacción la escena; su odio traspasaba sus ojos disparando flechas a las espaldas de sus enemigos que ya gruñían y se retorcían con disgusto y dolor. El castigo estaba justo en sus manos. Los hombres estaban por fin recibiendo lo que se merecían. Era sólo cuestión de tiempo antes de que Tom lo recibiera también.

&

Tom llegó a Bill con una velocidad sorprendente. La manzana cayó de la mano de Bill cuando Tom lo agarró con fuerza y lo sacudió. Bill hizo una mueca cuando Tom agarró sus brazos amoratados de manera dolorosa.

—¿Qué has hecho? —gruñó Tom, sus ojos se veían furiosos.

—Yo no hice nada —respondió Bill, su sonrisita arrogante regresó. —Tú lograste todo esto por ti mismo.

Abrumado por la ira, Tom empujó rudamente a Bill contra la pared. El profeta se mordió el labio ante el contacto contra su cuerpo lastimado. Tom cogió un puñado del pelo de Bill y golpeó su cabeza contra la pared con fuerza. Inconscientemente, Bill se agarró a los hombros de Tom sólo para mantenerse en pie.

—¡Dime lo que le has hecho a mis hombres! —gritó Tom exigente en la oreja de Bill.

—¡Nada! Pero me alegro de que estén sufriendo —gritó Bill furiosamente. —¡Tú recibirás un castigo mil veces peor que ellos por lo que hiciste!

La cabeza de Bill fue golpeada contra la pared una vez más como respuesta; puntitos blancos y negros aparecieron delante de sus ojos. Tom lanzó a Bill en el suelo, y antes de que Bill pudiera enderezarse, Tom estaba presionando un peso sobre su espalda. Él estaba encima de él.

—Au… —Bill se quejó de dolor. —¡Detente, quítate de encima!

Pero Tom no paró y continuó maltratando a Bill sin cuidado. Las fuertes manos del rastudo recorrían con fuerza la espalda de Bill. Bill dejó escapar un grito espeluznante ante la forma tan violenta en que Tom lo tocaba. Todos los músculos de sus extremidades golpeadas estaban todavía demasiado sensibles, tan magulladas que cada toque se sentía como el golpe de una garrote.

—¡Tal vez no te he enseñado lo suficientemente bien por qué no debes meterte conmigo! —bramó Tom, mientras empezaba a subir la túnica de Bill por sus piernas.

—¡No! ¡Para! ¡Que alguien me ayude! —gritó Bill, luchando locamente para alejarse de su agresor.

La gruesa y húmeda punta se empujó contra su entrada, y los ojos de Bill se abrieron ampliamente cuando Tom le penetró. La respiración de Bill se aceleró y su lucha se detuvo, Tom soltó un gruñido alto detrás de él, embistiéndolo con fuerza hasta que se vino.

&

El profeta descansaba contra el mármol mientras respiraba con lentitud, dejando escapar pequeños suspiros. Sus gruesas lagrimas mojaban el piso. Bill dio un quejido cuando Tom salió de él sin ningún cuidado, completamente agotado.

—Tú no eres más que un debilucho —espetó Tom mientras se ponía en pie. —Yo soy más fuerte que tu, sin ninguna duda.

Bill tembló y llevó su mano derecha hacia atrás para proteger su entrada que escocía, donde sus dedos se encontraron con una humedad cobriza. Bill dejó escapar un quejido al sentir el hilillo de sangre por ellos.

Tenía tanto dolor.

—Actúas como si fueras un dios entre los hombres, pero mira cuán desvalido te he dejado —dijo Tom amenazadoramente mientras observaba el cuerpo inmóvil de Bill. —¡Háblame de tu poderío ahora, oh dios Bill! ¡Háblame de tu legado! ¡¿Qué eres?!

Cuando el chico no respondió, Tom tuvo que contenerse para no golpearlo despiadadamente. Todavía necesitaba al profeta para arreglar el desastre que había causado.

Tom ignoró la sangre que fluía de la entrada de Bill, bajando por sus mulos y cayendo en el suelo. Rodó al hermoso hombre sobre su espalda; el rostro de Bill lo miró fijamente con calma, completamente roto por la derrota.

&

—Yo nunca pedí ser bendecido. Eso sólo causó problemas en mi adolescencia —Bill comenzó en voz baja. —Incluso antes de que hubiera llegado a la edad adulta, hombres promiscuos me seguían a todas partes y me miraban lascivamente a donde quiera que iba.

>>Me encantaba nadar y pescar en el Egeo, pero con el tiempo dejé de ir allí. Muchos venían a verme bañarme. Veía las miradas de otros y la forma en que todos los ojos se dirigían hacia mí constantemente, y yo sabía que debía de haber algo diferente en mí. Sólo que no supe que estaba bendecido hasta que cumplí catorce.

&

Con catorce años de edad, Bill estaba teniendo grandes dificultades para conciliar el sueño. Podía oír la pelea, los insultos, acusaciones y amenazas que provenían del pasillo. Estaba seguro de que los vecinos podían oír la fuerte discusión que sus padres estaban teniendo.

—Sé que has estado engañándome, Jorg —dijo una voz femenina con rabia. —Yo sé con quién te acuestas en tu mente cada vez que estamos juntos. ¡Es repugnante!

—¡No sabes de lo que estás acusándome, Simone!

—¡Veo la forma en que lo miras, no creas que no me doy cuenta! —la madre de Bill gritó con voz chillona. —¿Mi mayor competencia, mi propio hijo?

&

—Padre, ¿qué está pasando? —preguntó Bill tímidamente. —¿Por qué no está mamá arropándome?

—Calla, Bill. Necesito que seas bueno por mi —susurró Jorg mientras su mano se deslizaba por la pierna de Bill. Bill sintió una extraña sacudida en el estómago ante el toque.

—¿Dónde está mamá? —La misma pregunta una vez más.

—Simone ya no va a vivir con nosotros, mi Bill —dijo Jorg mientras se sentaba más cerca de Bill en la cama de madera del chico.

—¿Por qué no?

—Shh… ahora no es momento para preguntas, Bill —dijo Jorg mientras pasaba sus manos por el cabello de su hijo. —Ella simplemente se fue porque está celosa de que yo te quiera más de lo que la quiero a ella.

—Estoy cansado. Sólo quiero irme a la cama —Bill se quejó en voz baja.

—Espera, Bill. Primero necesito que me ayudes a cumplir la voluntad de los dioses.

Bill inmediatamente se animó. ¡Qué emocionante!

&

—Cuando yo tenía catorce, mi padre vino a mí una noche, y fue entonces cuando descubrí mi poder para profetizar —dijo Bill ausente, su rostro hizo una mueca como si estuviera probando un sabor desagradable. —Eros le había enviado una visión donde le contaba sobre mi bendición y la forma de acceder a ella.

&

Jorg se subió encima de su hijo con un propósito. Sus palmas sudorosas quitaron el exquisito cabello negro lejos de los ojos de su hijo mientras se movía encima del cuerpo del adolescente. Bill lo miró con los ojos muy abiertos. La cercanía del cuerpo de su padre contra el suyo provocó un cosquilleo en su vientre como nunca había sentido antes. Se hizo más fuerte cuando su padre se restregó contra él, a pesar de que él no se sentía nada cómodo con lo que estaba pasando.

—Estoy cansado, por favor… —lloriqueó Bill, pero salió más como un suave gemido. —Por favor…

—Shh, Bill. He soñado con esto durante tanto tiempo —Jorg dijo mientras desgarraba el camisón de su hijo. —No está mal si se siente bien.

Bill gimió, su ropa fue retirada, y Jorg restregó sus cuerpos desnudos juntos. Bill se sentía cada vez más caliente, su estómago ardía con algo que nunca había experimentado antes. Se sentía mareado, subiendo hacia algo que no acababa de ubicar, y su espalda se arqueó de forma inconsciente, presionando su entrepierna frenéticamente contra la de su padre.

&

—Se desencadenó mi primera profecía, y entonces…

—¿Quieres decir que tu padre se acostó contigo? —Tom se puso rígido, su voz sonaba llena de asco.

—No fue así —defendió Bill en voz baja. —Los dioses lo escogieron para que revelara mi grandeza, vinieron a él en sueños durante años antes de que finalmente se diera cuenta de que debía hacer su voluntad.

—¿Alguna vez pensaste que no fue la voluntad de los dioses, sino la de tu padre? —Tom le preguntó en voz baja. Sentía la lengua pastosa y pesada, el asco iba subiendo por su esófago.

La cara de Bill se puso roja de la ira. —¡Fue la voluntad de los dioses y nada más!

&

Bill intentaba pensar en otra cosa, en sus aventuras de muchacho, las luchas de espadas y las batallas de gladiadores – cualquier cosa para aislarse de cuán maravilloso se sentían las caricias sobre su piel desnuda, y lo horrible que se sentían dentro de su corazón.

Su corazón estaba martillando en su pecho, su estómago se agitaba con tal excitación tan intensa que sentía que iba a explotar. Bill ya no podía ver, se encontraba alrededor de una bruma de remolinos rojos y dorados, caminando a través de una niebla borrosa de palabras no dichas.

—¡Gratia placenti per fas et nefas! —dijo Bill, desmayándose el segundo después de que la última sílaba salió de sus labios.

En nombre del placer justa o injustamente.

&

—A la mañana siguiente, mi padre me llevó al templo, donde fui examinado. En efecto, Eros había reclamado una gran parte de mí. Los sacerdotes decidieron que necesitaban mantenerme bajo su vigilancia. Pero mi padre no quería dejarme ir, así que… le pagaron por entregarme —Bill suspiró con tristeza.

Ya fuera por su resaca o por escuchar el relato de Bill, el estómago de Tom se revolvió.

—No tengo control de mis poderes, mis profecías, o de mi cuerpo —dijo Bill humilde, su expresión era sorprendentemente resignada. —Otros los controlan por mí. Supongo que ahora pertenezco por completo a ti, Tom. Felicidades.

Continuará…

1 comentario en “El fin justifica los medios 18”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio