Notas: Post Tenebras Lux
Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R
Capítulo 16. Después de la oscuridad, la luz
—Tengo mucho miedo, Georg —informó Gustav a su amigo mientras ambos esperaban que los guerreros regresaran. —Puedo sentir una fuerte presencia en el aire, una que amenaza con envenenarnos.
—Entiendo lo que quieres decir —dijo Georg en respuesta. —Yo también siento un cambio en el viento. No creo que Tom sepa en lo que se está metiendo.
Gustav suspiró. —No sé cómo podemos posiblemente esperar tener éxito con esa actitud renovada que él tiene. Siempre ha estado buscando la gloria, pero nunca imaginé que él llegara a tales extremos para conseguirla.
—Creo que Tom ve derrotar a Bill como la última garantía de su infabilidad. Si usa a Bill para ganar la guerra, él seguramente será conocido para siempre. ¿Pero a qué costo? Utilizar a un hombre bendecido por los dioses es impensable – ¡él podría estar enfureciendo a tantas deidades en este momento! —exclamó Georg mientras apretaba los puños. —No puedo continuar sentado y ver cómo destruye sus posibilidades, y las nuestras, de ganar esta guerra.
—¿Qué crees que él planea hacer con Bill una vez que el profeta cante sus palabras? —preguntó Gustav.
—Tom dijo que iba a matar a Bill —comenzó Georg, deteniéndose un momento antes de decir —, pero tengo el presentimiento de que lo esclavizará al final. Su trofeo por todo este suplicio. Él ya parece muy encariñado con su premio.
Los dos hombres terminaron su conversación cuando la tropa entró en la vista.
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—¿Espero que todo haya salido según el plan? —Tom se dirigió a los hombres mientras inspeccionaba los bienes que se apilaban delante de él.
—Sí, Tom. Nuestros incendios son imposibles de rastrear y nuestros depósitos están llenos —dijo Julius mientras indicaba la gloriosa cantidad de riquezas con las que habían regresado.
Aunque Tom sólo les había pedido recopilar únicamente armamento, los hombres habían regresado con vino, joyas, cadenas de oro, y todo clase de otras riquezas. Su codicia había estado incontrolable, y sin importar cuán llenos estuvieran sus brazos, no podían tener suficiente.
—Informaré a Jost de nuestra victoria en la mañana —Tom suspiró con aire satisfecho, obviamente muy complacido de lo que los hombres habían hecho hoy. —¡En cuanto a esta noche, deberíamos prodigar nuestra victoria!
Ante eso los hombres vitorearon, los barriles de vino fueron abiertos.
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Andreas irrumpió en la bodega, y furioso revolvió varios artículos sagrados mientras buscaba algo que pudiera servir para calmar a Bill. Tom le había dado la tarea de vigilar a Bill para que él pudiera celebrar la victoria con los hombres. Mientras buscaba, volcó una vasija de barro llena de varillas de incienso y una corona de laurel, y no se molestó en recogerlas al caer, además de una alta estatua dedicada a la diosa Némesis.
Finalmente Andreas encontró algo de uso, un conjunto de cuatro velas de color azul: comunicación, curación, calma y comprensión.
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Los hombres nunca habían celebrado estando tan borrachos antes. Tuvieron suerte de haber robado alcohol de alta calidad. Vasos de oro y plata estaban esparcidos por el suelo de mármol de forma desordenada. Algunos de los hombres yacían perezosamente alrededor, ya perdidos en sus mentes, mientras que otros luchaban juguetonamente.
Algunos de los hombres más libertinos caían unos encima de otros, sus entrepiernas presionándose entre sí a medida que se iban excitando. Los gritos de gozo y éxtasis hicieron eco en todo el templo.
Julius condujo a Neo detrás de una columna grande y sujetó el miembro del otro hombre en un firme agarre. Mientras él aumentaba la excitación del otro hombre, Julius dijo: —Mira que ebrios están. Nadie se dará cuenta si nos escabullimos en la noche para un poco de diversión.
—Tom ciertamente está ido —Neo jadeó mientras su pene palpitaba. —No va a tratar de detenernos. Por favor, estoy tan excitado…
Julius besó al hombre en los labios con vehemencia.
—Entonces vayamos a los dioses para satisfacerte.
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Tom inclinó otra copa llena de alcohol en su boca seca. Él estaba más allá de borracho, hasta el punto que podía avergonzarse frente a sus hombres, no es que ellos serían capaces de recordarlo la mañana siguiente; pero en este momento ni siquiera le importaba. Esta misión, que debería haber sido una simple victoria, estaba resultando más complicada de lo que había previsto inicialmente. Una victoria era justo lo que necesitaba. Con las noticas de Jost de que los Hiperiónes los habían hecho retroceder, Tom había estado muy enojado y cabreado.
Nada parecía salir de la manera que él había estado planeando desde el principio. Había sido incapaz de matar a Bill en la batalla – una decepción al principio, ahora beneficiosa. Nunca habría imaginado volverse tan dependiente de la profecía de un hombre tan hermoso, ni tampoco se esperaba que él dejaría a Bill vivir el tiempo suficiente para considerar incluso usarlo en beneficio propio. Tom no podía evitarlo, el profeta era toda una maravilla, un trofeo más para añadir a su colección de conquistas.
La rojez del vino fluía por las venas de Tom y coloreó sus mejillas. Siempre estaba muy serio y dominante cuando se trataba de la guerra; era agradable para él alejarse del estrés de su cargo y simplemente deleitarse en sus logros durante un rato.
El estómago de Tom se contrajo cuando miró fijamente hacia la habitación donde estaba Bill, a salvo con Andreas cuidándolo, preguntándose por algún motivo desconocido si el chico ya estaba bien o no. Nunca había esperado sentir algo por el chico, lo cual era el motivo por el que no había tenido previamente ningún reparo en entregarlo a los hombres. No obstante, aunque Tom nunca lo admitiría en voz alta, se había horrorizado por lo que los hombres le habían hecho a Bill. Los dioses deben de haber estado realmente velando por él, porque no había manera de que un simple mortal pudiera haber sobrevivido a tales tratos.
Cuando vio la rugosa y roja piel que rodeaba el agujero de Bill, había sentido una punzada de sorprendente disgusto en su pecho. Tal vez había sido demasiado severo por una vez – Bill, quién se veía irrealmente hermoso al principio, como de porcelana y precioso, ahora estaba intocable, defectuoso, su belleza eclipsada por las marcas azules, negras y rojas.
Los hombres tropezaban borrachos por todo el templo, y Tom cogió el cuarto barril que quedaba y se fue con él y sus pensamientos.
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Andreas no era muy ignorante cuando se trataba de los pequeños rituales de los sacerdotes – él de hecho los había visto desde que era sólo un joven. La primera vez que había visto un ritual tenía catorce años, reciente en el templo, con enérgicas y curiosas piernas. Había visto a Bill en un ritual antes de que él incluso conociera al chico, pero Bill no recordaba la experiencia y Andreas tenía prohibido hablar de ello.
Después de cuatro horas de divagar sobre tonterías, Bill finalmente se había quedado dormido. Andreas había adormecido al profeta con las velas encendidas, y meditado, algo que realmente nunca había practicado con el Consejo, pero aún así estaba familiarizado con ello.
Ahora, los labios de Andreas se movían silenciosamente en una plegaria, mientras sus manos se cernían sobre la figura inmóvil de Bill.
—Eros, por favor, muéstrame la verdad —pensó Andreas mientras estudiaba a Bill. Sintió un extraño jalón viniendo de Bill, de su excitación, a pesar del hecho de que Bill estaba dormido. Vacilante e inseguro de por qué se sentía atraído hacia ello, Andreas tocó con las yemas de sus dedos el abdomen de Bill. Un golpe de excitación estalló dentro de él, dejándolo sin aliento y sonrojado. Necesitaba encontrar a Tom. Era preciso dejar que el hombre supiese lo que acababa de sentir.
—Estaré de vuelta, Bill —susurró Andreas, corriendo a toda prisa para encontrar a Tom de entre los guerreros fiesteros.
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Pero antes de que Andreas apenas hubiese salido por la puerta, un oscuro puño salió de la nada y golpeó su rostro. Andreas cayó al suelo, inconsciente, y el agresor se apartó de él apresuradamente, dando zancadas directamente hacia Bill.
Continuará…
Némesis: En la mitología griega, Némesis es la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza y la fortuna. Castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con derecho a mandarlas y, sobre todo, a los hijos desobedientes a sus padres. Recibía los votos y juramentos secretos de su amor y vengaba a los amantes infelices o desgraciados por el perjurio o la infidelidad de su amante. Su equivalente romana, casi en todo, era Envidia, aunque en el lenguaje usual en español y otros idiomas romances, en el presente se usa la palabra Némesis o némesis con el significado de alguien que es artífice de una venganza en cuanto es la justicia retributiva.

Noo Dios que no lo violen otra vez 😭😡😡todo es culpa de Tom lo odio 😡😡😡