El fin justifica los medios 15

Notas: Graviora Manent

Fic de AndeinerSeitenureinneWeile. Traducido por Elle-R

Capítulo 15. Mayores peligros aguardan

Los hombres eran rápidos, veloces, y decisivos en sus movimientos. Todo el enemigo estaba en el frente, todavía ignorantes de los estragos que se estaban ocasionando en su campamento. La presencia de los hombres quedaría sin ser detectada – un viento ligero oscureciendo sus pasos con capas y capas de arena y polvo. Cuando los guerreros avanzaron a través de las tiendas de campaña con sus antorchas, ellos se asombraron por la rapidez con que las llamas se propagaron y destruyeron todo a la vista.

El sudor resbalaba por los cuerpos musculosos de los hombres mientras corrían a través de las llamas y el calor del día.

—¡Mira cómo todo se quema, Neo! —exclamó Julius a su compañero mientras el fuego se iba apagando por fin, para después finalmente incendiar una carreta de suministros médicos.

Neo sonrió y besó apasionadamente a su amante en los labios. —¡Oh, cuán grande es nuestra victoria en este día!

—Debemos celebrar a nuestro regreso —Julius decidió, sus venas bombeando con la adrenalina y la emoción.

—¿Celebrar cómo? Dudo que Tom quiera entregarnos al chico otra vez —se rió el robusto hombre de pelo negro.

—¡Qué divertido fue tomar a Bill, de verdad! —Julius se rió entre dientes disimuladamente mientras rememoraba. —Nunca me había corrido tan fuerte antes en mi vida. Ni siquiera contigo.

—Sabes —, Neo alzó una ceja. —yo tampoco.

&

La estimulación era increíble. Tom disfrutaba del fulgor de la excitación de Bill, y su pene se endurecía a cada segundo que tocaba al chico. Bill se excitaba fácilmente, algo que solamente complacía aún más a Tom e hizo que su miembro de una sacudida del deseo que sentía.

Sin embargo, un pozo de culpa roía el interior de Tom, estableciéndose en su cerebro y llegando profundo en su conciencia. Podía sentir lo incorrecto de este encuentro. La primera vez que habían tenido sexo juntos, Bill estaba retorciéndose, jadeando y gimiendo por más de sus toques. Claro que Bill estaba haciendo todas esas cosas ahora, pero no de la misma manera como lo había hecho antes.

No importaba que tan suaves fueran las manos de Tom mientras acariciaban la piel de Bill, el chico buscaba liberarse e intentaba alejarse de los toques. Estaba inquieto y lleno de ansiedad, como si estuviera esperando que Tom simplemente se empuje dentro de él y alcance el orgasmo. Sus labios estaban apretados juntos, casi como si estuviera conteniendo un gemido, pero Tom lo sabía mejor, Bill estaba en realidad conteniendo un grito.

Bill se obligó a dejar de encogerse ante las caricias, no quería enojar a Tom. Pero Tom estaba tocando sus moretones, lastimándole incluso con los toques más leves. El profeta exhaló lentamente cuando Tom tocó la frágil piel morada alrededor de las muñecas de Bill.

Tom vio como Bill hizo una mueca de dolor cuando sus manos acariciaron las muñecas magulladas del chico. Tom dejó escapar un suspiro bajo.

—No voy a ser tan agresivo físicamente contigo —dijo Tom mientras besaba las muñecas de Bill.

&

La cara de Bill fue presionada contra el suelo, su pómulo escocía más cuanto más tiempo estaba empujado en el mármol. Dos hombres mantenían separados sus tobillos, pero no podía soltarse por sus fuertes agarres. Sintió al primer hombre moverse detrás de él y ubicarse dominante entre sus piernas. En su desesperación, Bill rasguñó detrás de él, sus uñas atacando cualquier cosa a su alcance.

—Sujeta sus brazos —dijo una voz ronca y profunda.

Algunos guerreros desconocidos sometieron sus manos y las tendieron en el suelo frente a él. Las manos de Bill se cerraron en puños mientras ellos estrujaban sus muñecas. Sus puños se abrieron en el instante que sintió una intrusión caliente atravesándolo por detrás. Gritó por lo que pareció una eternidad.

Luego sus manos quedaron inertes.

&

—Ábrete para mí —Tom ordenó en voz baja mientras ayudaba a Bill a abrir sus piernas. Tom arrugó la nariz y frunció el ceño. Bill no se veía como si fuera capaz de sobrevivir a una penetración tan pronto, y escalofriantes gritos no era algo que Tom quisiese escuchar en lo más mínimo. Él tomó una decisión rápida.

Bill cerró sus ojos y esperó. A pesar de que todo su cuerpo vibraba con la anticipación y el olor de Tom le enviaba dentro de una bruma lujuriosa, él no quería ver la mirada animal que cruzaría por la cara de Tom cuando le penetre apasionadamente. Pero para sorpresa de Bill, sintió la mano derecha de Tom envolverse alrededor de su pene.

—¿Qué estás haciendo? —Él gimió, sacudiéndose en la mano de Tom ligeramente.

—Andreas dijo que tú sólo necesitas correrte para profetizar, ¿estoy en lo cierto? —dijo Tom, bajando sus ojos.

—Sí, pero…

—Mis hombres fueron muy lejos — Tom expresó, con una voz sorprendentemente arrepentida mientras miraba a Bill de nuevo. —Demasiado lejos…

Tom no podía entender que era lo que estaba haciéndole actuar de esta manera mientras bombeaba el pene de Bill a un ritmo constante. Tom no podía precisar el sentimiento, pero no le importaba lo que fuera de todos modos. Si podía conseguir una profecía de Bill de cualquier manera, ¿qué importaba que Bill solamente la obtuviera de ésta? Por mucho que las ganas de Tom protestaran contra ello, algo le impedía girar al chico y follar hasta el último gramo de fortaleza en él. Él era cruel, pero no tan cruel.

Bill se estremecía más con cada bombeo en su miembro y siseó ante el escozor que provocaba la suave piel de Tom encima de los rasguños en su hombría. La sensación de sentirse desorientado se asentó dentro de él una vez más, y se sobresaltó.

—¿Qué pasa? —Tom preguntó mientras lamía la yema de sus dedos y masajeó la punta del miembro de Bill. —¿Tienes una profecía?

—Ah, Tom, trae a Andreas —Bill gimió mientras transpiraba un sudor frío. —¡Detente! Algo anda mal, no puedo…

—Ya casi estás allí —exclamó Tom mientras su pulgar presionaba la punta de Bill y sus demás dedos se arrastraban a lo largo del miembro del chico.

Bill gimió lascivamente mientras gritaba; —Cras… cras… cras…

—¿Si? —Tom preguntó emocionado, pero Bill parecía no poder terminar lo que había empezado.

—Cras… crass… —Los ojos de Bill parpadeaban cerrados mientras se corría por toda la mano de Tom.

&

—¿Qué está mal con él? —Tom preguntó mientras miraba a Bill con algo parecido a preocupación.

—Cras… cras… cras… —Bill murmuraba todavía con los ojos cerrados.

—Por los dioses que desearía saberlo —Andreas suspiró. Ver sufrir a su amante desgarraba su corazón.

&

Los guerreros corrían de regreso a través del desierto, de vuelta hacia la fortaleza del templo con muchas posesiones robadas en la mano.

Tom estaría complacido por su éxito.

Continuará…

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